Entrevistas

Jacobo Durán-Loriga | La percepción del tiempo a través de la sensibilidad


30/05/2012

Jacobo Durán-Loriga, nos comenta que: ”se habla más fácilmente de música con los no músicos que con los de la profesión”. Se ve a sí mismo tímido, radical y bonachón, a partes iguales. Nos cuenta también que componer es tan artesanal como intelectual, que requiere tiempo, estudio, conocimiento de técnicas generales y creación de procedimientos personales: oficio y dedicación. Comenta que como compositor hay que ser persistente, autocrítico y con algo de fe en uno mismo. Se alegra cada vez que: “descubro una obra que me interesa y que no conocía”. Y no le gusta nada Piazzola. Es tajante cuando nos dice que: “Componer no cambia con o sin crisis. Otra cosa es sobrevivir con la composición, o hacer el marketing de uno mismo. Eso se ha podido poner más difícil, pero componer es o debiera ser igual”. 

Si no hubiera sido compositor, le encontraríamos en el teatro. Y también nos dice que la música aporta todo a la educación: “es difícil encontrar algo tan transversal, tan adecuado para desarrollar facultades cognitivas, sociales, de aprendizaje intelectual, coordinación corporal, de respiración y voz. Otros aprendizajes escolares caen en el olvido, el lenguaje y la música nos acompañan toda la vida”.
Miedo le dan los barcos y el silencio para Durán-Loriga es un ideal. Rescataría del pasado a Purcell “a quien le quedó mucho por decir”.
Nos habla de su música, en cuyo centro están la percepción, el tiempo y la memoria; de los que le hace reír: “El humor británico, los hermanos Marx…”; de los que le hace llorar: “El cabrón de Puccini cuando mata a alguna de sus heroínas…..”. Le gusta la gente con sentido del humor, charlar horas y horas con Luis de Pablo, Machaut, Bach, Haydn, Schubert, Debussy, Stravinsky, Ives, Messiaen, Ligeti, Carter…tener mucho tiempo por delante para componer, Camus, Fellini…y le encantaría escribir un ballet o hacer la banda sonora de una película épica. Todos los excesos, pero con moderación.

Ruth Prieto, para El Compositor Habla, entrevista al compositor Jacobo Durán-Loriga 

Madrid, Mayo del 2012 

La percepción del tiempo a través de la sensibilidad



1. Ruth Prieto:
¿De qué hablan los compositores? 

Jacobo Durán-Loriga: Se cuenta de alguien que reunió a Strauss y a Debussy, convencido de estar junto a dos de los más importantes creadores del momento. Esperaba una conversación a la altura de semejantes personajes, y sin embargo quedó decepcionado; Strauss habló únicamente de sí mismo y de dinero, y Debussy apenas dijo nada. Me temo que es bastante descriptivo; los compositores hablan de dinero, o de influencia, de filias y fobias… o callan. Es raro que hablen de música. Recuerdo que a Bernaola le encantaba invitarme a comer, y en una ocasión me dijo que lo pasaba especialmente bien conmigo porque hablábamos de música, que encontraba muy poca gente con la que le apeteciese hablar de música. He visto que eso es cierto, se habla más fácilmente de música con los no músicos que con los de la profesión.

2. Ruth Prieto: ¿Cuál es el principal rasgo de su carácter? 

Jacobo Durán-Loriga: Supongo que los demás juzgarán mejor que uno a sí mismo… Me veo tímido, radical y bonachón; a partes iguales.

3. Ruth Prieto: ¿Qué tiene de oficio componer? 

Jacobo Durán-Loriga: Mucho, componer es tan artesanal como intelectual. Componer requiere tiempo, estudio, conocimiento de técnicas generales y creación de procedimientos personales. Algunos autores crean desde sus propios modelos, repitiéndolos; lo que Stravinsky criticaba, un tanto exageradamente, a Vivaldi; otros –y este es mi caso- tenemos empeño en que cada obra sea generada de un modo diferente, lo que llevado a su extremo resulta imposible, claro. De cualquier modo, es precisamente gracias al oficio como se consigue que el material y los requerimientos de cada obra le guíen a uno con plasticidad, y culminen en un resultado diferente en cada caso o que prolonga lo conseguido anteriormente. Es muy importante no confundir la composición con la improvisación, para alejar factores de escasa entidad, pero frecuentemente evocados por la sensibilidad romántica, que sigue muy presente, como los sentimientos o la inspiración. No, oficio y dedicación.

4. Ruth Prieto: ¿Qué cualidades tiene que tener un compositor? 

Jacobo Durán-Loriga: Creo que no varían mucho con respecto a las que ha de tener un científico o un investigador de cualquier especie: persistencia, autocrítica sin excesos, apertura de mente para explorar vías no evidentes, una pizca de locura, de entusiasmo y de generosidad. Algo de fe en uno mismo también es necesaria.

5. Ruth Prieto: Y…defectos? 

Jacobo Durán-Loriga:
Supongo que cierto egoísmo es conveniente; el tiempo es para uno y no puede regalarse… Alguna manía habrá que dar por descontado y la renuncia a la objetividad. Esto conviene que lo explique: la creación supone una apuesta por algo, algún tipo de estética, de lenguaje (no me gusta la palabra pero la empleo para entendernos), de preferencias con el manejo de los recursos; todas estas opciones son personales y hay que creer en ellas para ponerse a trabajar, ello puede llevar al desprecio hacia quienes hacen hincapié en lo que uno ha descartado, o que hacen un empleo empobrecedor de lo que adoramos. En otras palabras, la fobia estética es un defecto profesional del artista.

6. Ruth Prieto: ¿Cuál ha sido la última alegría que le ha dado la música? 

Jacobo Durán-Loriga: Las tengo con frecuencia, cada vez que descubro una obra que me interesa y que no conocía. Concretamente la última ha sido Ruda "Dio d´amore", poema sinfonico e bailado de Villa-Lobos, uno de los grandes del S. XX, por más que la musicología oficial lo ignore.

7. Ruth Prieto: ¿Y el último disgusto? 

Jacobo Durán-Loriga: Tener que hablar o escribir sobre música que no me atrae lo más mínimo. Naturalmente, como periodista musical, tengo oficio para ello y sé disimularlo… bueno, más o menos. El último caso ha sido Le grand tango de Piazzolla, un autor que en mi opinión no debiera ocupar un lugar en la música culta.

8. Ruth Prieto: Con todo esto de la crisis, ¿qué es componer hoy en día? 

Jacobo Durán-Loriga: Componer no cambia con o sin crisis. Otra cosa es sobrevivir con la composición, o hacer el marketing de uno mismo. Eso se ha podido poner más difícil, pero componer es o debiera ser igual. Y si no hay medios, siempre se puede escribir para uno mismo, como hizo Rued Langgaard con sus más de 400 obras, de ellas 16 increíbles sinfonías, que salvo rara excepción nunca escuchó. No es que eso me parezca bien, pero ante ejemplos como ese, no puede uno quejarse.

9. Ruth Prieto: ¿Si no fuera compositor qué le hubiera gustado ser? 

Jacobo Durán-Loriga: Me atrajo mucho en mi juventud la dirección escénica, el teatro, hice mis pinitos como aficionado. También me gustan la filosofía, y la literatura. Por ahí podría haber ido. Pero la música ha ganado, y me considero primero músico y compositor después, por eso he hecho muchas cosas con ella a parte de juntar notas.

10. Ruth Prieto: ¿Cuál ha sido su mayor extravagancia? 

Jacobo Durán-Loriga: Supongo que ponerme una falda para ir a un concierto en el Festival de Alicante. Era un acto reivindicativo, que en su contexto podía entenderse. Quiero aclarar que no iba travestido, ni disfrazado de escocés, sino vestido de hombre, pero con falda.

11. Ruth Prieto: ¿Qué aporta la música a la educación? 

Jacobo Durán-Loriga: Todo. Es difícil encontrar algo tan transversal, como gustan llamarlo los pedagogos, tan adecuado para desarrollar facultades cognitivas, sociales, de aprendizaje intelectual, coordinación corporal, de respiración y voz; gestión de las emociones, disciplina, organización del tiempo, del trabajo en grupo, que desarrolle la sensibilidad y ayude a controlar el stress y los nervios. Combinada con la danza y el teatro –esto es la musiké griega- debe ocupar un lugar privilegiado en la educación básica. Además vivida como un elemento lúdico, y no como una “maría”, supone un enriquecimiento personal para toda la vida. Otros aprendizajes escolares caen en el olvido, el lenguaje y la música nos acompañan toda la vida.

12. Ruth Prieto: ¿Qué le da miedo? 

Jacobo Durán-Loriga:
El miedo, el dolor e ir en barco.

13. Ruth Prieto: ¿Perdió algo por el camino? 

Jacobo Durán-Loriga: Entonces será algo que he olvidado. Si lo recuerdo, no lo he perdido del todo, por lo que no puedo responder.

14. Ruth Prieto: ¿Qué es el silencio? 

Jacobo Durán-Loriga: Un ideal. Algo imprescindible para la música interior. Un derecho que se ve alienado con excesiva frecuencia. Un lujo que debería estar a nuestro alcance casi siempre. Una forma de medir la civilización de nuestro entorno. El punto del que nace la música y al que regresa. La verdadera riqueza no está en el dinero, sino en el tiempo; el silencio deja espacio para que la imaginación lo habite.

15. Ruth Prieto: Liberté, égalité, fraternité ... ¿Añadiría algo? 

Jacobo Durán-Loriga: Para empezar, un matiz: la “fraternité” se ha quedado un poco anticuada, y su origen masónico, a estas alturas, está algo fuera de lugar; creo que sustituirla por “solidarité” supondría una puesta al día adecuada.
Dicho lo cual, añadiría “respectabilité”, entendiendo por ello el respeto que se debe a todo individuo, o minoría, cuyos derechos se ven avasallados por las voluntades de las mayorías, por los estamentos de poder o por las instituciones. Frecuentemente compruebo que no somos tratados como adultos, por un poder paternalista (automedicación, drogas o eutanasia pueden servir de ejemplo), que se nos pretende engañar como a niños, con simplezas que no se resisten el menor análisis lógico o denotan un maniqueísmo político primario. Por otra parte la respetabilidad debería valorar el tiempo de la gente (médicos, docentes, investigadores, artistas perdiendo horas en labores burocráticas, indagando en normativas abstrusas, peleando con administraciones cuyo afán no está en ayudar) o que facilitan la ocupación prolongada de espacios públicos con fines religiosos, lúdicos o deportivos sin la menor consideración hacia quienes no desean participar en ellos. Sé que es complicado, pero quién ha dicho que la libertad, la igualdad o la fraternidad sean fáciles. Supongo que como español, echo esa respetabilidad muy en falta: porque son las fiestas patronales, la Semana Santa, el día de la bicicleta o porque un equipo gana la copa, se ponen nuestras ciudades patas arriba generando un caos y un ruido intolerables. ¡Si han puesto megafonía y pantallas hasta en el metro!

16. Ruth Prieto: Tiene una idea de lo que puede ser la felicidad «musical» 

Jacobo Durán-Loriga: Una no, tres: La emoción inteligente, la percepción del tiempo a través de la sensibilidad, el éxtasis gracias al sonido.

17. Ruth Prieto: ¿A quién rescataría del pasado? 

Jacobo Durán-Loriga: A Purcell, a quien le quedó mucho por decir.

18. Ruth Prieto: ¿Qué tiene el presente de interesante? 

Jacobo Durán-Loriga: Que ignoramos lo que viene a continuación. Lo que más me molesta de ser mortal es que me perderé “el final de la película”.

19. Ruth Prieto: ¿Qué espera del futuro? 

Jacobo Durán-Loriga: Que me siga sorprendiendo. Y si es para bien, la sorpresa será doble.

20.Ruth Prieto:  Podría definir ¿contemporáneo? 

Jacobo Durán-Loriga: No, es una palabra que crea problemas. Jamás se debió adoptar el término Música Contemporánea, o era contemporánea. ¡Qué falta de miras!

21. Ruth Prieto: ¿Podría decirme cómo es su música? 

Jacobo Durán-Loriga: Prefiero hacerla a definirla, pero vamos a intentarlo. Mi música parte de mis preocupaciones, en cuyo centro están la percepción, el tiempo y la memoria. Son una trinidad, una única cosa con tres avatares que reunidos forman la música. Busco un juego inteligente con la repetición y con las formas reconocibles que impregnan la memoria. Los procedimientos rítmicos ocupan un lugar preeminente. Por ello recurro mucho a pulsaciones, que organizan el tiempo, líneas melódicas (con intervalos o alturas privilegiados) que funcionan como Gestaldt y grandes secciones que ayudan a la organización formal. Las alturas estructuran el tiempo en la escala de lo más pequeño perceptible, los ritmos en la escala media y la forma en la gran escala. La pequeña escala depende poco del oyente, únicamente en su capacidad auditiva, en el grado intermedio ya opera la inteligencia, la visión de la forma es plenamente una construcción, una interpretación de quien escucha.
Me encuentro muy influenciado, además de por la tradición occidental, por la música india, no solo por lo que suena sino por su teoría. La organización en el raga (la escalística con sus reglas) y el tala (la organización del ciclo temporal que rige la composición). Con mi música no pretendo reinventar la música, soy más modesto en mis aspiraciones y lo que pretendo es proponer un juego al oyente que quiera dejarse guiar por mi. Más que buscar lo inaudito, me interesan las simbiosis originales, por ello no soy ni un rompedor ni un tradicionalista.

22. Ruth Prieto: ¿Qué consejo le daría a un joven que quiere ser compositor? 

Jacobo Durán-Loriga: Que cambie de maestro con frecuencia (cada dos años por lo menos), que escuche a los que no son de su opinión, son los únicos que le van a enseñar algo. Que se interese por las otras artes, por el pensamiento, que desconfíe del espejismo tecnológico y de las modas.

23. Ruth Prieto: ¿Qué le hace reír? 

Jacobo Durán-Loriga: El humor británico, los hermanos Marx, Les Luthiers, Albert Cohen, Eduardo Mendoza, mi amigo Demestres y musicalmente los golpes de humor de Beethoven en sus finale, Falstaff y Gianni Schicchi.

24. Ruth Prieto: ¿Qué le hace llorar 

Jacobo Durán-Loriga: El cabrón de Puccini cuando mata a alguna de sus heroínas, la desaparición de mis mascotas, las penas de la vida en general.

25. Ruth Prieto: ¿A qué compositor invitaría a comer a casa? 

Jacobo Durán-Loriga: A Bernaola si pudiese resucitarlo, así como a Haydn, a Stravinsky, a Satie… gente con sentido del humor.

26. Ruth Prieto: ¿Con cuál se sentaría a charlar horas y horas? 

Jacobo Durán-Loriga: Con Luis de Pablo, con los de la pregunta anterior y con algún antiguo teórico de la música como Bharata, y Aristóxeno, son compositores “fuera del tiempo”, como diría Xenakis.

27. Ruth Prieto: ¿Tiene usted “compositor de cabecera”? 

Jacobo Durán-Loriga: Compositora de cabecera: Mercedes Zavala. Y no tan a mano, tengo a una multitud: Machaut, Bach, Haydn, Schubert, Debussy, Stravinsky, Ives, Messiaen, Ligeti, Carter…

28. Ruth Prieto: Alguna manía a la hora de componer… 

Jacobo Durán-Loriga: Tener mucho tiempo por delante, y todo el silencio posible. También siento la necesidad de aburrirme primero y componer después, pero si las prisas apremian sé prescindir de ello.

29. Ruth Prieto: Un libro indispensable… 

Jacobo Durán-Loriga: Al menos tres: El Libro de Job, Alicia en el país de las maravillas de Carroll y La peste de Camus. (También soy adicto a la saga Potter, pero que no se entere nadie)

30. Ruth Prieto: Una película… 

Jacobo Durán-Loriga: Ran de Kurosawa, Prospero´s Book de Greenaway, Amarcord de Fellini.

31. Ruth Prieto: Una canción que le arregle un mal día… 

Jacobo Durán-Loriga: Nice-la-Belle de Cécile Chaminade, La pulga de Mussorgsky. También me arregla el día aunque no sea exactamente una canción el quodlibet de las Goldberg o el rondó del Cuarteto nº 8 (mi menor) de Beethoven.

32. Ruth Prieto: Un personaje del teatro imprescindible… 

Jacobo Durán-Loriga: Lorensaccio de Musset… y el esperado Godot.

33. Ruth Prieto: ¿Qué piensa de la política? 

Jacobo Durán-Loriga: Se atribuye a Talleyrand la acertada frase “la política es el arte de hacer posible lo inevitable”. La política misma es inevitable. Antes pensaba en el motor utópico de la historia, los jóvenes y los idealistas deben creer en eso. Ahora me he vuelto más desconfiado, más escéptico, porque veo el arte del engaño en todo sistema político, la capacidad de manipulación que hay en nuestra sociedad. La falta de interés por el saber, por escuchar a quien sabe. Los intelectuales, los científicos, los conocedores que debían ser escuchados son escondidos por el poder y por los medios, que crean unos falsos personajes públicos a la medida de sus necesidades publicitarias. Nuestro tiempo en occidente pasará a la historia (si tal cosa se perpetúa) como aquel en que el tiempo de la gente era consumido por la publicidad (esto incluye a la política, naturalmente, convertida en eslogan para estúpidos); en otros momentos se hacían guerras o se erigían templos. No me atrevo a decir qué es mejor o peor.

34. Ruth Prieto: ¿Tiene algún sueño recurrente? 

Jacobo Durán-Loriga: En plan pesadilla, que me veo forzado a salir a un escenario a tocar, en ocasiones el piano o el clarinete, sin la debida preparación. También puede ser un instrumento que nunca he practicado o a hablar en un idioma que no conozco.

35. Ruth Prieto: Tres obras maestras de la historia de la música 

Jacobo Durán-Loriga: Como no, tendrán que ser algunas más: Las variaciones Goldberg, Les barricades mysterieuses, Viaje de invierno, La flauta mágica, los dos cuartetos de Janacek, La consagración de la primavera… y algún dúo de Alla Rakha y Zakir Hussain.

36. Ruth Prieto: ¿Qué le queda por hacer en música, que no haya hecho todavía? 

Jacobo Durán-Loriga: Escribir un ballet, hacer la banda sonora de una película épica, escribir una estética musical y algo que dejo para mi próxima reencarnación, aprender a tocar la tabla.

37. Ruth Prieto: ¿Cuál es su pasatiempo favorito? 

Jacobo Durán-Loriga: Hay varios; leer, cocinar, meditar, jugar al GO, hacer solitarios, entretenerme inventando combinatorias y sistemas que no cuajan en nada (a esto también le llamo componer).

38. Ruth Prieto: ¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo? 

Jacobo Durán-Loriga: Dubitativo, me temo. Esa pregunta me turba, tendría que consultar el I Ching (otro libro imprescindible, este para conocer el presente, no el futuro como creen muchos).

39. Ruth Prieto: ¿Tiene usted algún lema? 

Jacobo Durán-Loriga: He adoptado uno de un pariente: Todos los excesos, pero con moderación.

40. Ruth Prieto: ¿Qué diría Jacobo Durán-Loriga de Jacobo Durán-Loriga? 

Jacobo Durán-Loriga: En plan epitafio: Aunque intentó tomárselo con calma, evitar la estupidez -propia y ajena- no estaba en su mano. 

Jacobo Durán-Loriga, Madrid, Mayo 2012

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