Entrevistas

Jesús Rueda | Entrevista con Jesús Rueda


04/09/2018

Este año va a ser compositor residente en el CNDM, segundo año de residencia en Ibermúsica y un estreno con la OCNE. En plena madurez creativa se presentarán un total de 23 obras, escritas entre 1991 y 2019, con tres estrenos absolutos. Hemos hablado con Jesús Rueda y esto es lo que nos ha contado.

"una residencia pone a prueba si la obra de un autor resiste en el espacio y en el tiempo, confrontada a sí misma"








1. Ruth Prieto: Este año va a ser compositor residente en el CNDM, ¿cómo afronta este reto?

Jesús Rueda: Con ilusión. Con cierto compromiso y responsabilidad. Y también con mucha libertad y ganas de escribir música. En efecto es un reto: por un lado da visibilidad a tu trabajo, y por otro se crea un panorama de tu obra, un contexto musical sobre el que escribir las nuevas piezas futuras. También pone a prueba si la obra de un autor resiste en el espacio y en el tiempo, confrontada a sí misma.
Quisiera agradecer a Antonio Moral la confianza depositada en mí, y también desearle todo lo mejor en su nueva etapa después de estos años en la dirección del CNDM. Y a su brillante equipo, que ha realizado un trabajo formidable.
 
2. R.P.: En plena madurez creativa se presentarán un total de 23 obras, escritas entre 1991 y 2019, con tres estrenos absolutos. ¿Qué nos vamos a encontrar de Jesús Rueda este año en el CNDM?

Jesús Rueda: Desde que a una de mis obras la consideré como opus 1 -y esto fue en el año 1985- han pasado 33 años de trabajo creativo. En realidad siempre escribí música desde que tengo memoria. Ya de niño escribía piezas para piano.
La cantidad de obras programadas en esta residencia CNDM es notable, y cuenta con un nivel de intérpretes de primer orden.
Lo que nos vamos a encontrar en la próxima temporada son tres caminos en mi producción muy bien representados, buscando la totalidad. Por un lado el cuarteto de cuerda, por otro la música para piano, y en tercero la música de percusión. Además se podrán escuchar algunas de las orquestaciones de Iberia de Albéniz, que he ido escribiendo a lo largo de los años, y también música para orquesta de cuerda, como el arreglo del Tercer Cuarteto “Islas”.
Se programan los tres cuartetos existentes más el cuarto, que será estreno: Primero y Cuarto en los arcos del Cuarteto Gerhard, y Segundo y Tercero con el Cuarteto Arditti.
Con respecto a la música para piano se podrán escuchar 5 de las 6 Sonatas y los ciclos de 24 Interludios y 5 Impromptus, además del cuento “Los dos amigos”, con 4 magníficos pianistas y grandes amigos Miguel Ituarte, Ricardo Descalzo, Noelia Rodiles y Mario Prisuelos.
El grupo de percusión Drumming, dirigido por Miquel Bernat estrenaran “Pocket Paradise” en España, además de un experimento: “Natura morta”, un estreno en el que Bernat, a partir de una experiencia mía enlatada y bastante extravagante, creará un vínculo y un diálogo.
Como actividades paralelas tendrán lugar dos clases magistrales, una en la Universidad Complutense y otra en el Conservatorio de Atocha. En el Conservatorio de Alicante habrá un curso de dos días sobre mi música de piano y música en general, coincidiendo con tres conciertos (Descalzo, Rodiles, Ituarte), lo que nos permitirá mantener un dialogo con los pianistas, que estarán presentes en las clases.
 
3. R.P.: Son 28 años de música, ¿ha cambiado mucho su música en estos 28 años?

Jesús Rueda: En términos generales ha cambiado tanto como ha cambiado mi aspecto físico (risas). Sí, ha habido una evolución en las finalidades (adónde pretendía llegar), también en los elementos constructivos, en parámetros como la armonía, melodía y ritmo. Pero también me doy cuenta que hay otros hilos que han permanecido con los años: la continuidad del discurso, la progresión y proliferación de los elementos, algunos recursos ante lo inasible (lo metafísico en música...)
Las piezas más antiguas que se podrán escuchar son el Primer Cuarteto de cuerda, escrito entre 1989 y1991, y la Primera Sonata, de 1991. Estas obras andaban buscando un nuevo territorio, pero con elementos dados, heredados de los modelos de la vanguardia. Éstos huían de la simetría, buscaban la no repetición en todos sus elementos. Pero conservan algo inefable que se ha proyectado en el tiempo, cierta ingenuidad, la permanencia de un mundo ideal, utópico.

Con el tiempo he ido limpiando y aligerando elementos que no sumaban nada al discurso, he encontrado otros (¡he aprendido!) que se adaptaban mejor a la finalidad del momento, y que eran el camino recto entre mi idea y el punto de llegada: más directos y por lo tanto más eficaces.
 
4. R.P.: Y usted ¿cómo ha cambiado usted en estos 28 años?

Jesús Rueda: Supongo que hay un vínculo íntimo entre el creador y su obra, y ésta es un buen modelo para observar los cambios del autor. En la lejanía he ganado y he perdido.
Hace treinta años miraba hacia afuera, cuanto más lejos mejor, viajaba mucho y estaba receptivo a cualquier estimulo que se presentara, como una esponja, atesorando todas las herramientas que encontraba a mi paso. Adoraba la novedad y la diferencia. Con los años la mochila fue creciendo demasiado y llegó un momento en que no podía caminar, y paré.
Actualmente suelo viajar poco, y ligero de equipaje. Soy más escéptico ante los estímulos externos y tiendo a escuchar la voz interior. Salgo de la cueva, oteo desde la entrada el panorama, recojo un par de cosas de fuera y me meto de nuevo a conciliarlas con esa voz.
Soy casi insensible a los movimientos musicales en los que se mueve la actualidad, porque la vida te enseña que casi todos son efímeros -y dogmáticos- (¡yo también los he vivido!) y que lo que permanece es otro tipo de reflexión ligado a esa voz interior. Pero esos movimientos son importantes y siempre lo fueron para generar nuevos paradigmas. Y además son ley de vida.
 
5. R.P.: ¿Qué nos puede decir de estos 3 estrenos?

Jesús Rueda: Dos de ellos son encargo del CNDM: la Sonata para piano n.6 “On the Edge”, que estrenará Miguel Ituarte, y el Cuarteto de cuerda n.4, que lo hará el Cuarteto Gerhard. El tercero, “Natura morta”, es novedad absoluta y lo emprenderá Drumming. Parte, como ya dije más arriba, de un feliz encuentro entre unos experimentos que realicé hace más de diez años, y que nunca salieron de mi archivo, y la versatilidad de Miquel Bernat, que conversará con ese material y su excelente ensemble de percusión.

6. R.P.: ¿Qué se espera de un compositor residente?

Jesús Rueda: En realidad no lo sé, confío en que no se espere nada especial de mí. Nunca he sido programador, ni productor, ni gestor cultural, y por lo tanto desconozco los códigos.
El fondo de la cuestión es necesariamente bueno: proyectar y hacer visible parte de tu cultura, y eso significa que es importante para entender una identidad, un tiempo, un modo de interpretar la realidad a través de la música.
Lo que yo espero como compositor residente es que el corpus programado de mi música sea consecuente, que una obra refuerce a otra, sean catalizadoras. Y que por lo menos una, tan solo una de esas obras, haya soportado el paso del tiempo. Pero eso ya es mucho pedir.

7. R.P.: Como compositor, ¿son útiles las residencias?, ¿más que los encargos?

Jesús Rueda: Las dos cosas, una conduce a la otra. El encargo es dignificar un trabajo, darle a ese trabajo la importancia y dimensión que merece. Es un incentivo de la voluntad creativa, en algún modo.
La residencia proporciona una continuidad a lo largo de un periodo, y persigue otro objetivo: profundizar en la obra de un autor, presentarla, combinarla temáticamente, romper el acontecimiento aislado de un solo encargo-concierto, trascender el plano ocasional y construir un relato amplio en torno a la obra de ese autor. Sirve también como aglutinador, como hilo conductor de una serie de conciertos.
"La música de un tiempo confronta un discurso crítico con ese tiempo."





8. R.P.: También este año en la temporada 18/19 de la OCNE se estrena una obra suya Naufragios, ¿qué nos puede comentar de esta obra?

Jesús Rueda: Al día de hoy no lo sé, puede que se trate de un viaje a los infiernos de la ansiedad. Estoy actualmente trabajando en la obra, tengo varias ideas direccionales, formales y tímbricas. Lo más probable es que al final sea un movimiento de la Quinta Sinfonía. Ésta se articularía en tres movimientos, que todavía fluyen en estado de magma en mi cabeza. Veo faros marinos en islas lejanas, viejos barcos durmiendo bajo las aguas de algún océano en el otro lado del mundo...

9. R.P.: También este año es el segundo año de residencia del programa Ibermúsica, ¿qué nos puede contar de este proyecto?

Jesús Rueda: El proyecto es ambicioso, como todos los que idea su director, Llorenç Caballero. Creo recordar que fue el primero en crear la figura de “compositor residente” en España en su etapa como director de la JONDE. Ahora, desde Ibermúsica, plantea un salto de esa figura para traspasar las fronteras del país. El proyecto se divide en dos categorías: estrenos, y reposiciones de obras con orquestas internacionales.
En estos dos años de residencia he percibido un encargo (sin duda el mejor pagado que he tenido al día de hoy) para escribir la Sinfonía n.4 “July” con la OSCyL y su titular Andrew Gourley. Además se han estrenado dos orquestaciones de Iberia de Albéniz (¡y ya van 6!), con la Orquesta de Cadaqués y Jaime Martín.
En la categoría de reposiciones con orquestas internacionales se ha interpretado “Elephant Skin” con la Orquesta de Radio Finlandia y Hannu Lintu, y en esta próxima temporada habrá sendas obras con la Filarmónica de Hamburgo y Ken Nagano, y con la Gustav Mahler JugendOrchester y Jonathan Nott. Sinceramente no puedo imaginar algo mejor.

10. R.P.: Con tanto reconocimiento este año, ¿esto de ser profeta en su tierra, le hace ilusión?, ¿cómo lo está viviendo?

Jesús Rueda: Tiendo a ser escéptico y a tomar una cierta distancia con la realidad. Es cierto que el momento es especial -casi mágico- y alienta ver nuevos proyectos musicales que apuestan por formatos de peso.
Me sorprende que sea ahora un periodo fértil en mi música; hubo un tiempo pasado en el que callé por años. No sé si fue una buena idea, pero sirvió para aproximarme a la música de otro modo, con distancia, también con perspectiva.
Pero es cierto que el mundo de la música clásica es muy pequeño en nuestro país, y el mundo de la música actual ni hablemos... es muy muy reducido; ninguno podemos ser profeta, porque nos conocemos todos. Sabemos de nuestros defectos, sombras, debilidades, y así mantenemos el statu quo. De vez en cuando aparece algún rifirrafe, como aquel que mantuvieron Francisco Rico y Pérez Reverte (éste en el campo de la literatura), pero en nuestro caso ni siquiera tiene la mínima transcendencia.
Estos tiempos los estoy viviendo con un poco de ansiedad, en parte debido a la sobrecarga de tareas del último año, pero también por la responsabilidad que me exijo ante una nueva obra.

11. R.P.: Y la enseñanza, ¿no tiene ganas de enseñar en algún conservatorio?, ¿hay alguna propuesta?

Jesús Rueda: Este curso pasado, así como el que viene, soy profesor de composición en el Conservatorio de Atocha. Anteriormente lo fui en el de Zaragoza, y también pasé una breve estancia en Musikene. En realidad la enseñanza ha estado muy presente en los últimos 12 años. Ha sido parte fundamental de la composición, un modo de supervivencia en una profesión imposible.
Pero la enseñanza también me ha aportado aprendizaje. Como afirma la máxima: enseñar es aprender. Me fascina el enorme talento que se aprecia en los jóvenes, cada uno en su modo; su manera de enfrentarse a la nada sobre un pentagrama en blanco; sus estrategias, sus recursos formales y sonoros... es una experiencia por la que todos deberíamos pasar, una parte complementaria de la creación.

12. R.P.: Muchas veces se estrenan obras contemporáneas y no se vuelven nunca más a programar, ¿qué le parece esa “política cultural” de encargar obras y no apoyar la programación de compositores que algunas instituciones tienen?, ¿las residencias sirven para contrarrestar esto?

Jesús Rueda: Siempre se ha dicho: lo difícil no es estrenar, sino reponer una obra. En el momento que se estrena parece que se rompiera ese precinto de la obra con el estreno, y la obra perdiera precio y aprecio. Como el coche nuevo que según está saliendo de la tienda ha perdido una buena parte de su valor. ¿Tal vez la sociedad actual solo disfruta las cosas cuando son nuevas?, ¿solo valoramos lo nuevo como válido?
Pero es que una obra musical, cuando se interpreta es siempre nueva. De hecho la primera escucha de una pieza siempre me resulta insuficiente, necesito varias escuchas para poder llegar a entenderla y disfrutarla.
Las residencias -afortunadamente- tienden a paliar este quebranto, se reponen obras y te permiten corregir y actualizar otras anteriores que no habías tenido la oportunidad de volver a escuchar.

13. R.P.: En un momento tan difícil para la cultura, donde generar y mantener iniciativas es tan complicado y donde lo que domina es el entretenimiento ¿cómo ve el panorama actual de la música contemporánea en España y en el mundo?

Jesús Rueda: La cultura en España está demasiado expuesta a los cambios políticos. Es como una flor de estufa, un día abres una ventana y la flor se marchita y muere. No me gusta dramatizar, pero en una sociedad capitalista de mercado, donde lo único que funciona es el gusto de la mayoría (aquella sociedad del espectáculo tan presente en los ensayos literarios de los últimos tiempos), la inmensa minoría queda marginada.  Todavía añoro aquellos programas culturales en la televisión de los años ochenta, donde había todo tipo de manifestaciones culturales, absolutamente vivas, en diálogo con la sociedad.
Nuestros políticos saben que los creadores e intérpretes trabajamos prácticamente por amor al arte, así que no les es difícil cortar todo tipo de incentivo a la creación y, de paso, hacer desaparecer el ministerio de cultura.
Por otro lado nunca hubo en este país tantos y tan buenos músicos como ahora, con un nivel internacional de primera, muchos de ellos trabajando en las mejores orquestas y grupos de cámara del mundo. Con respecto al panorama internacional no veo diferencia de nivel, es una edad de oro que no se sabe aprovechar.
"La cultura es un bien exportable, y los políticos deberían aprender, por ejemplo, de los alemanes, que exportan (e imponen) su cultura como un bien mayor."








14. R.P.: ¿Qué le falta hoy en día a la difusión de la música de los siglos XX y XXI, está suficientemente difundida?

Jesús Rueda: Creo que el cambio que se ha producido en la música en los últimos decenios no es muy conocida. Puede que una mayoría se haya quedado con la idea de que la música contemporánea no ha evolucionado y que aún permanece con las premisas de las vanguardias de mediados del siglo pasado (eso que los nórdicos llaman plin plon). Se atisba una sensación refractaria a la música de creación actual.
El panorama ha cambiado mucho, y hoy se pueden escuchar todo tipo de músicas, desde las más experimentales a las más tradicionales; músicas transversales que abarcan todo el espectro posible de las manifestaciones sonoras existentes.
Creo que ahí reside una buena parte del problema actual, y esto tiene que ver con su conocimiento y difusión. Pero sin recursos la solución es poco menos que imposible.

"De todos modos la música de creación nunca ha aspirado a competir con las músicas populares, no por soberbia, sino porque no es su finalidad. Su público son las inmensas minorías."



Más información en la web del CNDM

Más información en el perfil del compositor en nuestra web Jesús Rueda

Fotografías de Mette Perregaard

 
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