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El Grupo Instrumental SXX interpreta a Josep Maria Guix


11/05/2018

El día 12 de mayo del 2018 a las 20,00 horas en el Aquarium Finisterrae de La Coruña, en el marco del concierto "Kalligraphie", el Grupo Instrumental S.XX interpretará «Three Haikus for String Quartet», del compositor catalán.



El día 12 de mayo del 2018 a las 20,00 horas en el Aquarium Finisterrae de La Coruña, Sala Nautilus, en el marco del Festival de Música Contemporánea de A Coruña - Resis 2018, el Grupo Instrumental S.XX interpretará un concierto llamado "Kalligraphie" "Música para lo que no está escrito" donde podremos escuchar los Three Haikus for String Quartet, del compositor Josep Maria Guix, en un programa que incluye también obras de  Anton Von Webern, Toshio Hosokawa, Manuel Balboa, Ramón Otero Moreira y Johann Sebastian Bach.

Sobre su obra el compositor nos ha comentado:

"Cuando meses atrás terminé la composición de unos haikus para cello, me percaté que algunos de ellos pedían un desarrollo, una ampliación ulterior. 
Enseguida pensé en el cuarteto de cuerda como vehículo  ideal para seguir insistiendo en una música sutil y concentrada, que rehuyera el bullicio cotidiano y los aspavientos estéticos, con la intención de articular un discurso intimista, libre de todo ornamento superfluo.
El sonido de una campana en lontananza –en el primero de los haikus-, la trayectoria complaciente de una mariposa al lado de un pétalo que cae –en el segundo- y el ruido mecánico del granizo en la noche –último haiku-, originan unas piezas que, con pretensión evocadora, priman el timbre, el contrapunto y el ritmo, respectivamente."




Sábado, 12 de mayo
Aquarium Finisterrae (Sala Nautilus)
20:00 h, Inscripción previa en el Aquarium Finisterrae.

EQUIPO ARTÍSTICO
Dirección y violín Florian Vlashi
Violín Mihai Tanasescu
Viola Raymond Arteaga
Violonchelo Rediana Lukaçi

​Compositores
Anton Von Webern
Toshio Hosokawa
Manuel Balboa
Josep María Guix
Ramón Otero Moreira
Johann Sebastian Bach

Presenta
Estíbaliz Espinosa



Sobre el concierto...

 
¿Qué música escucharía el capitán Nemo en su submarino? ¿Era un loco, un visionario? Sin duda sería un ingeniero minucioso, alguien que escribiría cartas de cuidadosa caligrafía. 
Kalligraphie es un concierto único que escribe música bajo el agua. Uno de los espacios más fascinantes de los museos de ciencia coruñeses es esa sala circular, donde sin duda flota el espíritu de Verne, rodeada de un tanque de agua con criaturas marinas del Atlántico, entre ellas algunos tiburones y su emblemático tiburón toro que atiende por Gastón: la sala Nautilus del Aquarium Finisterrae.
Os invitamos a sumergiros en nuestra particular Nautilus. La Nautilus de RESIS. La ondulamos con sonido. Las notas huelen a sal. Los violines gimen de humedad. Cuatro millones de litros del agua atlántica que baña los huesos de Gerión...os rodean. Que los rodaballos [Psetta maxima] observen de reojo vuestras reacciones, que el gran tiburón [Carcharias taurus] despliegue los dientes como una soprano arrebatada, que el mágico cuerno de narval se os clave en el corazón. Que la música flote en vuestro interior, filamentos de algas, se disuelva como la caligrafía de una carta en un galeón hundido.
No saquéis el periscopio [ni el móvil] hacia el mundo de ahí arriba. Quedaos aquí, en este gabinete, con el tímido angelote [Squatina squatina] al que le gusta Bach y se mimetiza con el fondo para llorar feliz; con las caballas irisadas que leen haikus; entre doradas [Sparus aurata] dodecafónicas; en estas hidrotopías donde un trino es onda, ondas do mar do Orzán. Onda en una música para lo que no está escrito.
Y con quién más? Con Florian Vlashi (Albania, 1963), por ejemplo. Él es hijo de un escritor y director de teatro albanés, y el mascarón de proa del reconocidísimo Grupo Instrumental s. XX, gracias al cual la música de cámara, experimental y de vanguardia –siempre centrada en ese siglo XX intenso y claroscuro [grandes guerras pero tamén profundísimas renovaciones musicales]– lleva más de 20 años escuchándose en Galicia, y no sólo.
Todos sus integrantes son músicos que enamorarían al capitán Nemo y a las caracolas marinas. Para este concierto, el cuarteto estará formado por Mihai Tanasescu, violín, Raymond Arteaga, viola, Rediana Lukaçi, violonchelo y Florian Vlashi en el violín y la dirección.
Un lujo de tripulación para el gabinete Nautilus: ondas de sonido y marusía para esos 42 litros de agua que eres, adulto sapiens.

Programa de mano



Sobre los «Three Haikus for String Quartet»

Josep M. Guix (1967)
Tres haikus para cuarteto de cuerda (2017)
Duración: 6’20’’
"Lo que resuena, lo que no suena, lo que martillea"

Uno de los compositores catalanes actuales nos sumerge [o más bien nos pinta] tres haikus. «Siempre he pensado la música de manera muy visual. Necesito partir de una imagen (natural o recreada) que me sugiera un material sonoro.» ha afirmado en una entrevista.
El haiku es una forma lírica japonesa de los siglos XVII y XVIII que, quizás por su brevedad, ha gozado de gran aceptación en Occidente desde hace ya varias décadas. Aunque uno de los giros de eje con respecto a la poesía europea no es tanto que se componga de tres versos que sumen 17 sílabas [ese amor por el número primo, tan distinto a nuestro amor por versos pares, pareados, hemistiquios...], sino a su ausencia de metáforas o símbolos. El haiku se hunde en algo con la apariencia de no contar nada trascendente.
Guix escoge tres haikus en donde el sonido se mide con la imagen: el primero, de uno de los grandes haijins [autores de haiku] clásicos: Matsuo Basho. Hay un sonido [y qué sonido] de bronce. Pero también hay bruma. Que es como un matiz invernal del sonido.
 
El sonido de la campana
se expande
en la bruma del alba.

 

BASHO
El segundo es anónimo y lo recoge el erudito Vicente Haya en su fantástico Haikus japoneses de vuelo mágico. El aleteo de una mariposa aquí no provoca un huracán, sino que «se mide» con el casi-silencio de un pétalo cayendo [¿verano ya?]. Una mariposa competitiva. No ese insecto angelical y un poco atolondrado.
 
Una mariposa midiéndose
Con un pétalo que cae:
«A ver quién es más leve».

 

ANÓNIMO
El tercero nos sitúa en la época del telégrafo y en el invierno. El sonido y el silencio previos dan paso al ruido. Hay un paralelismo entre las onomatopeyas del granizo natural y el telégrafo, artificio sapiens. Un interior y un exterior. La monotonía mecánica se tiñe de soledad con una ventana a la noche.
Ruido del granizo.
Ruido del telégrafo.
Paisaje nocturno por la ventana.



SETSUJIN
Nos sumergimos en el fragor de la campana con el violonchelo y la bruma de armónicos del violín, la bruma se vuelve ruido blanco. El legato en contrapunto mide apasionadamente el vuelo del pétalo y la mariposa en el movimiento II. Y la llamada internacional de SOS [...---...] codificada sobre las maderas de los instrumentos [abeto, arce, ébano...] abre ese misterioso haiku telegráfico, punteado de pizzicato como un duelo rítmico entre la naturaleza que graniza y el ser humano que escribe. Soledad, lirismo y cierto humor también en esta partitura.
El propio Guix indicó que a lo largo de las tres piezas priman el timbre, el contrapunto y el ritmo, respectivamente. Tres breves estampas como grabados de Hokusai, con un Fuji nevado al fondo.


 



También el día 26 de mayo del 2018 a las 20,00 horas en el Auditori de Sant Josep (Moià) el Trio Kaukokaipuu ofrece un recital que incluye la obra Soroll d’aigua. El mismo concierto se repêrirá el día 27 de mayo en Teatre, La Bisbal de l’Empordà.



Fotografías de May Zircus

Más información en la web del compositor Josep Maria Guix

Más información en el perfil del compositor en nuestra web ECH-Josep Maria Guix

 

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