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Entrevista con Malin Bång: «Nunca he intentado ser una buena compositora»


16/10/2018

Una entrevista de Ismael G.Cabral para El Compositor Habla.

 

 
Con un lenguaje rotundamente radical en cuanto a la búsqueda experimental que abandera con su música, la compositora sueca Malin Bång (1974) es actualidad por un doble motivo. De un lado, el sello NEOS ha publicado recientemente el disco monográfico structures of light and spruce; de otro, el Festival de Donaueschingen estrenará este año en su concierto inaugural la obra orquestal splinters of ebullient rebellion. Sobre ambas realidades conversa en las siguientes líneas, también lo hace al respecto de su actitud absolutamente militante en la creación que no desdeña reflexiones pragmáticas en torno al mundo que vivimos.



1. Ismael G.Cabral: Su primer disco monográfico en el sello NEOS contiene cinco piezas que cubren un arco temporal que va de 2011 a 2017, de structures of molten light a jasmonate. ¿A día de hoy se identifica con todas ellas?

Malin Bång: Me veo representada en todas y cada una de ellas, incluso en aquellas piezas compuestas hace mucho tiempo y basadas en estéticas que ya no practico. Cada obra representa un momento concreto de mi viaje compositivo, habla de mi pasión y mi enfoque en diferentes periodos de tiempo. Las piezas del álbum son todas ellas muy relevantes y han sido seleccionadas para mostrar también mi estrecha relación con el grupo Curious Chamber Players, con el UmeDuo y con la violinista Karin Hellqvist.
"El disco tiene un hilo temático que contrapone el urbanismo industrial con las construcciones de madera hechas a mano, habla de sostenibilidad, del poder de los árboles, de medio ambiente..."









2. IGC: Escuchando las obras arching y purfling estas dan más la idea de “ensayos instrumentales” que de obras completamente acabadas...

M.B: “Ensayo instrumental” es desde luego una muy poética e interesante descripción de estas piezas. En ambas composiciones presto atención a los fascinantes sonidos que surgen cuando se está construyendo un instrumento.  En purfling la música electrónica nos remite al principio a una tala de árboles, para luego trasladarnos al taller del luthier, adentrándonos entonces en el sonido de las herramientas y en la concentración que se respira cuando se está dando vida al instrumento. A través de la electrónica escuchamos también fragmentos de textos, el primero es un artículo del luthier Torbjörn Zethelius, que describe su método para crear la caja de resonancia del cuerpo del violonchelo. El otro, en italiano antiguo, proviene de una enciclopedia de luthier del siglo XVIII que enseña la esencia de la creación de instrumentos de cuerda. Todos estos componentes forman juntos la identidad de la música en estas dos piezas.

3. IGC: Es usted fundadora del ensemble Curious Chamber Players. ¿Cómo es su trabajo con ellos?
 
M.B: Formamos el grupo durante nuestro último año de estudios en la Academia de las Artes de Estocolmo. Desde entonces he compuesto en estrecha colaboración con los músicos que lo conforman. Poco a poco comencé a explorar un mundo sonoro más amplio con una paleta de sonidos que van desde elementos duros y basados en el ruido y la fricción hasta gestos frágiles e íntimos. Esto me llevó a incorporar objetos acústicos y a experimentar con la amplificación de cerca. Los instrumentistas del ensemble están muy abiertos a las prácticas más experimentales, y juntos hemos explorado muchas posibilidades para dar con la expresividad y la sonoridad que hoy tienen cuando trabajan mi música. Pero también colaboramos con compositores de todo el mundo, que tienen otras formas de hacer.
 
4. IGC: Es fácil pensar escuchando su música en la 'musique concrete instrumentale' de Helmut Lachenmann. ¿Cómo le ha influenciado?
 
M.B: Demasiado a menudo la música instrumental que se basa en sonidos se vincula con Lachenmann. Sin duda él ha sido un pionero en esta dirección, pero hoy en día hay muchos compositores que están encontrando nuevos territorios dentro de la música basada en el sonido instrumental. El aspecto de la música de Lachenmann que me parece más inspirador es la conexión entre su concepto y el resultado audible final de la música. Hay un vínculo tan fuerte y evidente que su teoría compositiva puede percibirse en todos sus detalles durante la escucha. También hay un diálogo muy reflexivo entre todos los elementos de cada una de sus composiciones, así como también un gran equilibrio en cómo el material sonoro se despliega gradualmente. Estos aspectos crean una percepción muy interesante del tiempo. Algo que me apasiona y que aprendí de él es cómo dar forma a los sonidos, cómo convertirlos en gestos orgánicos, busco que los sonidos resistan y tengan su propia lógica en el contexto de una estructura musical, que no se vean como algo anecdótico.
 
5. IGC: La música contemporánea tradicionalmente ha tenido siempre su centro en Alemania, Austria y Francia. Pero en las últimas décadas parece que en Escandinavia ha emergido una importante generación de compositores. ¿Siente usted que haya una estética más o menos común o hablaríamos de personalidades muy diversas?
 
M.B: Bajo mi punto de vista es posible señalar tendencias muy distintas. En Dinamarca hay una exploración en curso de los bucles y de las repeticiones rítmicas, a veces en interacción con la luz y otros medios no musicales. En Suecia hay compositores con intereses muy contrapuestos. Puedes escuchar a autores muy jóvenes creando música tonal, melódica y muy poética, buscando una nueva simplicidad. Pero también hay una fuerte escena en la música electrónica, y cada vez son más los creadores que mezclan esta con la manipulación de objetos. Mientras, en Noruega parece que existe una línea de investigación alrededor de la performance sonora.


 
"En lo que a mí respecta siempre he sentido que no pertenezco a un grupo específico, aunque tengo buenos amigos compositores con estéticas que se aproximan a la mía por toda Escandivania"
 








6. IGC: En algún lugar leí que Malin Bang y Raphael Cendo son los dos 'enfants terribles' de la composición actual...
 
M.B: Es un precioso halago. Porque imagino que con ello quiere decirse que se me observa como a alguien que tiene una actitud poco ortodoxa, y eso es algo que siempre he buscado. Nunca he intentado ser una “buena compositora”, es decir, alguien que consciente o inconscientemente se esfuerza principalmente en mostrar habilidades artesanales mientras crea. Quizás estudié composición y teoría durante tantos años que al final he tomado el camino de alejarme de cualquier actitud académica, reexaminando cuidadosamente todos los parámetros musicales para redefinirlos a mi manera. Asumir riesgos, explorar áreas desconocidas y mantener siempre un enfoque curioso son las principales directrices que guían mi proceso creativo.
 
7. IGC: ¿Cómo ha sido el proceso de composición de la obra que presentará en el próximo Festival de Donaueschingen, splinters of ebullient rebellion? ¿Ha tenido que suavizar su estética al escribir para una orquesta sinfónica de amplios efectivos?

M.B: Hace años era muy cautelosa cuando escribía para orquesta, asegurándome usar una notación que fuera lo más fácil de entender para los músicos. Pronto sentí que esa preocupación estaba copando demasiado mi atención desde una perspectiva artística. Así que en 2014 cuando escribí la pieza orquestal ripost experimenté y utilicé un método completamente opuesto, componiendo exactamente como si lo estuviera haciendo para un grupo especializado. Quedé muy satisfecha con el resultado. Para mí la composición sólo tiene sentido si puedo seguir mis objetivos por completo, y creo que la SWR Sinfonieorchester es una orquesta única.
Comencé a reflexionar sobre el concepto de esta obra en 2016 y pronto supe que quería explorar al individuo en relación con los cambios en curso en la sociedad y la política. Más específicamente sobre cómo las pequeñas iniciativas individuales pueden cambiar el comportamiento de las instituciones influyentes, y cómo las personas pueden hoy a través de internet crear grandes bolas de nieve, sumando voluntades de ciudadanos de todo el mundo.  En ese sentido la orquesta es para mí una plataforma dinámica para explorar la relación entre lo individual y lo colectivo, y para examinar la comunicación vulnerable entre una institución y sus miembros. Mi método fue comenzar por construir dos bloques duros, mecánicos y contrastantes que se transformarán gradualmente mediante diferentes elementos de influencia que activan los bloques para interactuar y entrelazarse.
Para el primer elemento de influencia busqué canciones recientes que se han convertido en símbolos de la democracia y los derechos humanos, como una fuerza unificadora en la lucha contra diferentes tipos de discriminación en todo el mundo. Fragmentos de tres canciones son interpretados por cajas de música diseminadas por la orquesta.
El segundo factor de influencia son las voces de los propios músicos, que consisten en iniciativas individuales que aparecen desde la distancia, como nubes colectivas de ruido. Finalmente, la tercera influencia es la máquina de escribir. Para mí, la última representación simbólica de la escritura, utilizada por personas valientes que se oponen a la opresión actual. En general,  splinters of ebullient rebellion es una celebración de todos los individuos que se atreven a hablar, y que logran hacer mejor nuestra sociedad.


 
©Ismael G. Cabral



Ismael G. Cabral, es periodista (no solo) cultural en Sevilla. Pasé 16 años en la redacción de 'El Correo de Andalucía' (2002-2018). Actualmente escribo sobre música en las revistas 'Ópera Actual', 'Scherzo', 'Sul Ponticello' y El Compositor Habla. Y sobre animales en el portal 'Wamiz'. En el pasado, también investigué radio y televisión. Buscando nuevos horizontes.





 

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