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Diego Martín Etxebarria gana el Primer Premio del Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Tokio


09/11/2015

Entrevista. Diego Martín Etxebarria acaba de ganar el Primer Premio del Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Tokio, concurso que entre los directores de orquesta está reconocido como uno de los concursos más prestigiosos del mundo en el cual han sido premiados directores de la talla de Rizzi o Kazushi Ono. Hemos hablado con él y esto es lo que nos ha contado:

1. Ruth Prieto Menchero: Acaba de ganar el Primer Premio del Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Tokio, ¿qué puede comentarnos de este Concurso?

Diego Martín Etxebarria: Entre los directores de orquesta está reconocido como uno de los concursos más prestigiosos del mundo en el cual han sido premiados Maestros como Carlo Rizzi, Tadaaki Otaka o Kazushi Ono (actual director titular de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya). Por otra parte, las sucesivas rondas se desarrollan al frente de la Japan Philharmonic y de la New Japan Philharmonic (orquesta fundada por Seiji Ozawa) y tener la oportunidad de dirigir orquestas de este nivel es todo un lujo.

"La verdad es que recibir la carta de invitación a Tokyo fue toda una alegría, sobre todo, sabiendo que había casi 240 candidatos."
 
2. R.P.: He leído que el Premio llevaba 15 años sin un ganador, y que solo 15 de los 239 candidatos llegaron a la ronda final: ¿es toda una proeza entonces, cómo se siente?

Diego Martín Etxebarria: Desde luego, es algo muy especial por lo que supone el premio en sí, más allá del hecho de que haya quedado desierto los últimos 15 años. No creo que el tribunal haya estado comparando con ediciones anteriores pero sí es cierto que, en el primer encuentro de los participantes, ya surgió el tema del nivel de exigencia de este concurso que llevaba tanto tiempo sin otorgar el primer premio y 21 sin conceder los tres primeros premios. Al hilo de este tema os explicaré una anécdota: en la fiesta de premiados estuve charlando con Werner Hink (miembro del jurado y antiguo concertino de la Filarmónica de Viena) y me preguntó por qué no había saltado de alegría después de que se anunciara el segundo premio ya que, por eliminación, el primero sería para mí. Y yo le contesté que, teniendo en cuenta la cantidad de años que hacía que lo dejaban desierto, preferí esperar a confirmar que este año sí y que era para mí.
Es todo un honor recibir el respaldo de un tribunal compuesto por el citado Werner Hink, Tadaaki Otaka, Yuzo Toyama (NHK Symphony Orchestra), Mike George (BBC Philharmonic),... y, aparte del premio en sí, tener la oportunidad de regresar en Mayo a dirigir la Osaka Philharmonic, Nagoya Philharmonic y Yomiuri Nippon Symphony Orchestra es un sueño. Esta ha sido mi primera visita a Japón y ya me he sentido como en casa. Nos han tratado maravillosamente y espero repetir el año próximo la misma conexión que sentí en la final con la New Japan Philharmonic.

"La buena relación que hubo desde el primer ensayo hizo que “casi” olvidara que estaba en un concurso."
 
3. R.P.: El jurado destacó su expresividad y su conexión con orquesta y público, ¿qué porcentaje de talento y de oficio, de psicología y empatía y de profundo conocimiento de la partitura y capacidad de improvisación debe tener un director de orquesta?

Diego Martín Etxebarria: Sin duda, hace falta una parte de todos estos aspectos pero creo que la base es el profundo conocimiento de la partitura. Decía Gianluigi Gelmetti que si una idea musical está clara en la cabeza, la mano la mostrará correctamente y ciertamente, si se posee un mínimo de técnica gestual, así es. La claridad de ideas da seguridad y flexibilidad (capacidad de improvisación) a uno mismo y eso se transmite a la orquesta con lo cual la parte de la empatía estará muy avanzada porque si hay algo que desea un músico es que el director sepa exactamente el resultado que espera obtener.
Y después hay un porcentaje de intangibles que no se pueden explicar: el estado de ánimo que tenga uno mismo o los músicos en un momento determinado; el “feeling” que puede producirse o no, del mismo modo que sucede entre personas en la calle,...
 
4. R.P.: ¿Cuáles serían sus puntos fuertes como director?

Diego Martín Etxebarria: Creo que mi vida paralela como músico de orquesta me ha ayudado en muchos aspectos: tengo una buena percepción del estado de ánimo del grupo y siempre recuerdo lo que yo esperaba del director cuando estaba en mi atril. Por ejemplo, soy muy consciente de que los músicos de una orquesta profesional son artistas excelentes que tienen muchísimo que aportar e ir a dirigir una orquesta no consiste en “enseñar” sino en “aunar” ideas. Lo importante no es el “qué” o el “dónde” (eso ya lo ofrecen los músicos por sí solos) sino el “cómo”. Ese respeto que siento por los músicos hace que siempre vaya preparado al 110% para dirigir. Es lo mínimo que se merecen ellos y la música en sí misma.
 
5. R.P.:
¿En qué momento, como director, se encuentra?

Diego Martín Etxebarria: Creo que todos los directores tenemos siempre la sensación de estar comenzando pero si miro atrás, ya han pasado 8 años desde que dirigí mi primera ópera. Ser director de orquesta es un camino larguísimo y, probablemente, interminable a juzgar por las declaraciones de varios directores veteranos en este sentido. Riccardo Muti, con 74 años, comentaba que ahora está llegando a la mitad del camino y más de un director de esa edad o más me han comentado que era una lástima encontrarse tan cerca del final ahora que estaban empezando a entender lo que era dirigir.


"En mi caso, sin duda, estoy al inicio de un camino en el que, de golpe, se han abierto muchas puertas. Espero tener el tiempo y la sabiduría para llegar a explorarlas."
 
6. R.P.: ¿Cómo es su proceso creativo?

Diego Martín Etxebarria: Hay ligeras diferencias en función de si se trata de aprender repertorio sinfónico o una ópera pero en ambos casos es un proceso largo porque mi objetivo final es saberme la música de memoria. No tener que preocuparme de la partitura delante de la orquesta me da muchísima seguridad y libertad. Reaccionas más rápido y te permite mirar a los músicos a los ojos. Parece un detalle sin importancia pero la conexión que se produce cuando tienes suficiente autonomía para mirar a cada uno de ellos a la cara es inigualable porque ellos lo notan, lo agradecen y te devuelven esa mirada. Sólo así se consigue que la orquesta sea un gran grupo de cámara (como decía Abbado que debía ser).
Para llegar a este punto hago un análisis exhaustivo de las partituras con muchísimas anotaciones en diferentes colores, canto las líneas melódicas, toco en el piano,...
 
7. R.P.:
Como esto es una web dedicada a la Música y a los músicos contemporáneos no puedo dejar de preguntarle: ¿cómo ve el panorama actual de la música contemporánea en España?

Diego Martín Etxebarria: Muy parecido a como veo el panorama de la música clásica en general. España posee un talento musical excepcional y se ha invertido mucho en la creación de centros superiores para la formación de profesionales pero después no hay un público dispuesto a absorber todo ese talento que, consecuentemente, acaba yéndose al extranjero. La inversión en auditorios y en formación de músicos profesionales debe ir en paralelo a la creación de un público que llene esos auditorios y escuche a esos músicos, pero no ha sido así. De hecho, la música cada vez tiene menos peso en la formación general y muy poca gente toca un instrumento como hobby, algo que, en Alemania, por ejemplo, es muy habitual y por eso tienen cientos de orquestas amateurs con un nivel excepcional. El problema de la cultura es que no da réditos a corto plazo y hoy en día nos cuesta mucho valorar algo por los beneficios que pueda dar dentro de 25 años.

"Y no podemos rehuir nuestra propia responsabilidad. Creo que en cuanto a marketing lo hemos hecho fatal."

Sólo los nombres ya suenan horribles de cara al público: “ópera”, “música clásica” y “música contemporánea” todo el mundo los asocia con aristocracia, esnobismo y, básicamente, aburrido. En cambio, un “musical” es facilísimo de vender a pesar de que las diferencias con una ópera son mínimas. Si me permites la broma, necesitamos al publicista que se inventó el concepto “musical” (teatro musical) para enmascarar que, en realidad, estaba vendiendo una ópera.
 
8. R.P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Diego Martín Etxebarria: ¡Mucha ópera! Y encantado de que así sea. Actualmente estoy ensayando en el Theatre Champs Élysées de París la ópera “Norma” de Bellini. En Diciembre dirigiré en Cataluña una obra de teatro lírico titulada “La viola d'or” de Enric Morera. Y en primavera, antes de la gira por Japón, estaré en el Teatro Arriaga de Bilbao dirigiendo la ópera “Powder her face” de Thomas Adés.

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