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Sobre Julián Elvira y su “Música para el tercer milenio”


15/02/2016

El pasado lunes 25 de enero a las 20,00 horas en el Salón de actos del COAM, en el marco del Ciclo de “Música para el tercer milenio”, Julián Elvira interpretó un programa para flauta Prónomo. os adjuntamos la crítica que Carmen Noheda hizo del concierto.

Julián Elvira ¿…o Prónomo?,
el auleta del “tercer milenio”

Carmen Noheda
 
Juniper, Alexandra Gardner; Memorare, José María Sánchez-Verdú; Swan’s Prophecy, Jesús Navarro; La trenza de Prónomo, Sonia Megías; End of the Certainties, Pedro Gómez; En attendant, Julián Elvira.
“Música para el tercer milenio”. Fundación Sax-Ensemble. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). Julián Elvira, flautas y electroacústica.
 

Foto: Extracto del arte visual creado por Marta Verde para End of the certainties (Pedro Gómez)
 



Un elogio urbano ha sido el encargado de favorecer una vez más este des-encuentro flautístico. Ya la inusitada atmósfera del COAM presagiaba el enigma que iba a desafiar a los asistentes a este singular programa. Ahí estaba Julián Elvira, ante la absorta mirada de un público ansioso por descifrar auditivamente aquello que sujetaba entre sus manos. Sí, un des-encuentro que ignora los infinitos significados que se le pueden llegar a atribuir. Los tiempos de creación se antojan acelerados. Imparables y resbaladizos dicen adiós a una evolución histórica instrumental hoy por hoy susceptible de ser puesta en duda, o al menos generarla.

"El intérprete ha retado a su propio instrumento perfeccionándolo para devolverlo al presente."








Para Julián Elvira este des-encuentro con la flauta travesera ha sido necesario. Muchos son los años que lleva experimentando para dotar de razón existencial a su nuevo diseño: la flauta Prónomo. Él mejor que nadie supo explicar al público su visionaria idea, fruto de la investigación y el afán por enriquecer con nuevas técnicas y recursos sonoros un instrumento que se había fosilizado en el modelo de flauta travesera que Böhm instauró a finales del siglo XIX. Elvira ha conseguido dar forma al idealismo que otros aventureros como él proyectaban al imaginar un prototipo con independencia de apertura y cierre en todos sus orificios. Con este punto de referencia y considerando el trabajo de István Matuz, basado en el sistema cómplex, Julián Elvira produce la flauta Prónomo, construida por Stephen Wessel.

"Su experimento se ha convertido en un “meta-instrumento”, capaz de totalizar las vivencias de un intérprete que conecta la música de nueva creación con repertorios que nacen de la flauta travesera y de la interculturalidad con flautas como el shakuhachi, el bansuri o el ney."

















Este polifacético origen es el atractivo con el que han de debatir los compositores que se han acercado al instrumento propuesto por Julián Elvira. Una deliciosa muestra, entre más de treinta composiciones originales, da fe de su versatilidad acústica en este concierto. Así, los compositores Jesús Navarro, Pedro Gómez y Sonia Megías, no dudaron en subirse al escenario para compartir sus experiencias compositivas con la flauta Prónomo.

La primera obra, Juniper (2013), de la norteamericana Alexandra Gardner (1967), con quien Elvira trabajó en detalle, fue concebida para shakuhachi y supone un desafío de cara a comprender la concepción acústica de la nueva flauta, al tratar de convertir su sonido en el de un shakuhachi, sin imitarlo. Para ello, Julián se sirve de diferentes técnicas que ha ido adoptando al acercarse a intérpretes de otras culturas, saturando el sonido en el bisel, fluctuando la embocadura o explorando digitaciones con el fin de multiplicar recursos microtonales. Memorare (1996), de José María Sánchez Verdú (1968), dedicada a Julián Elvira, conlleva una imagen de gran impacto que ya convence de por sí. La gigantesca flauta subcontrabaja en sol, que esperaba al lado del intérprete desde el inicio del concierto, es una de las fascinaciones que seducen tanto al público, como al intérprete y compositor. Según cuenta Elvira, la obra, a modo de palimpsesto, es un Réquiem que parte de una antífona mozárabe de la Catedral de León, custodiada en la Real Academia de Historia de Madrid.

"La sonoridad envolvente del instrumento adapta cada parámetro a la respiración del intérprete, en numerosas ocasiones circular, para soportar frullatos, multifónicos, trinos, golpe de llaves, sonido con aire (aeolian sound), tocar cantando…"















Al parecer, a más de uno le trasladó a un ambiente cercano al heavy metal. Swan’s Prophecy (2010), de Jesús Navarro (1980), con quien pudimos charlar distendidamente, constituye una de las primeras obras compuestas para flauta Prónomo, dentro del proyecto 3.1 Culturas, cuyo objetivo era fundir el instrumento en el idioma de flautas de tres culturas (japonesa, indostaní y árabe), por medio de una sinergia con intérpretes que compartían tradiciones contrapuestas. Ante tal “trueque”, Jesús Navarro propuso un dúo entre flauta Prónomo y electrónica, atraído por los procesos circulares del pensamiento hindú, jugando con los sonidos de la flauta subcontrabaja, la flauta en sol y la Prónomo en tiempo real, hasta  construir una hipnótica masa sonora que se amolda a la parte escrita para Elvira. En este caso, el instrumento se comporta como un bansuri que pretende simular un estado de “conciencia alterada” a través de un acercamiento a las dimensiones del raga hindú. Asimismo, la ocasión merecía el estreno de La trenza de Prónomo (2015), obra de Sonia Megías (1982), quien explicó la técnica de composición en base a tres temas trenzados, partiendo como referente de La trenza de Cage (2005), obra para flauta sola. La interacción entre la compositora y Julián Elvira hizo que tradujera al gusto del intérprete su creación, empleando los recursos que más se identificaban con él. Se intuyen motivos centrales a base de glissandos, notas largas con múltiples matices o multifónicos que van enlazando el tejido de la trenza hasta su final.

Una relación de inquietudes fue otra de las causas que dio lugar a End of the Certainties (2015), de Pedro Gómez (1982). Según comenta el compositor, el azar en una clase de Teresa Catalán unió sus trayectorias, pues Pedro Gómez es ingeniero y Elvira necesitaba ampliar sus investigaciones en torno al análisis espectral de su flauta. La obra se divide en tres secciones reconocibles, la primera de éstas gira en torno al concepto del tiempo, cuestión “parametrizada” que aborda generando continuidad en la angustiosa reiteración de un mismo sonido hasta estrechar los diferentes materiales y saturarlos. En la segunda sección se integra la electrónica que se funde en un catálogo de recursos tímbricos y técnicos (trinos, tongue ram, slap, bisbigliando, sonidos susurrados, saturados…), hasta simular polifonía entre electrónica y flauta Prónomo, y desembocar en la tercera sección, en la que se reincorpora el sonido reiterativo, a modo de reloj o metrónomo, junto a otros diseños que se desprenden de trinos, frullatos, multifónicos o notas largas que van evolucionando. Esta pieza resultó ser uno de los centros del proyecto “Prónomos in Nueva York” (Center University of New York), a través de la Foundation for Iberian Music, cuyo evento acogió la audición de obras creadas ad hoc por compositores españoles y norteamericanos para flauta Prónomo.

No hay mejor manera de entrar en comunión consigo mismo que cerrando el programa con una creación concebida por el propio intérprete: En attendant (2015), Julián Elvira aborda la posibilidad multidimensional que le sugiere su flauta Prónomo, al dar cabida a n dimensiones trasladadas a un único instrumento. Este experimento lo traduce a través de la investigación del espectro sonoro de la flauta, probando en una misma digitación varios armónicos, en base al conocimiento acústico del instrumento. Como referente, explica que consideró la balada En attendant, Souffrir m'estuet, de Filippo da Caserta (Ars subtilior), utilizada por la coreógrafa contemporánea Anne Teresa De Keersmaeker, de quien tomó la idea para pensar esta creación, a la que asocia el principio de ingeniería armónica. Elvira entiende de manera personal el empleo de la composición espectral, tocando armónicos resultantes a partir de un sonido fundamental, al que intenta extraer sus diferentes formantes, con la única expectativa de expandir la capacidad armónico espectral de su instrumento.

"Mediante este “des-encuentro”, Julián Elvira nos transmite un lenguaje y pensamiento propio, destilado en los múltiples recursos, que en simbiosis con su Prónomo, hacen florecer otra concepción de la interpretación flautística presente."
 














 
Carmen Noheda (Cuenca, 1988) es titulada en clarinete (Real Conservatorio Superior de Música de Madrid), licenciada en Historia y Ciencias de la Música (Universidad Complutense de Madrid), en los que ha obtenido ambos premios de su promoción, y Máster en Creación e Interpretación Musical (Universidad Rey Juan Carlos). Ha sido docente del Conservatorio Profesional de Música de Mota del Cuervo (Cuenca) y ha colaborado en diferentes actividades de divulgación musical y medios de comunicación. Es investigadora del Departamento de Musicología de la Universidad Complutense de Madrid con una beca de Formación del Profesorado Universitario del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y realiza su tesis doctoral en torno a la creación musical española actual.
 
 
 
 

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