Noticias

Entrevista con Sebastián Mariné


19/03/2017

Entrevista. Acaba de cumplir 60 años, una cifra muy redonda y visto desde el presente queremos que nos haga balance y que nos cuente un poco. Esperamos que sus sueños y sus proyectos de futuro se cumplan y seguir disfrutando de su música y de su compañía. Hemos hablado con él y esto es lo que nos ha contado:

 

"Hace muchos años que me siento cómodo con mi lenguaje, convencido de su validez y adecuación a nuestra época"










1. Ruth Prieto:
Acaba de cumplir 60 años, una cifra muy redonda, visto desde el presente ¿qué balance hace de estos 60 años?

Sebastián Mariné: 60 años dedicados a la música desde diferentes vertientes: compositor, intérprete (pianista, director), docente, oyente. Un balance francamente positivo seguramente sólo puede hacerse de la última vertiente.

2. R.P.: ¿Qué característica le define mejor?

Sebastián Mariné: La sensibilidad.

3. R.P.: ¿En qué momento, como compositor, se encuentra?

Sebastián Mariné: Hace muchos años que me siento cómodo con mi lenguaje, convencido de su validez y adecuación a nuestra época. Quizá en este momento intuyo antes mi meta, no voy tan a ciegas, y siento que con la experiencia adquirida tengo los medios más a mano para lograrlo.

4. R.P.: ¿Cuáles son sus raíces musicales (reales o imaginarias)?

Sebastián Mariné: El gregoriano y la polifonía renacentista (las primeras músicas que interpreté en la Escolanía Mater Amabilis), y toda la tradición europea con especial incidencia en Bach, Brahms, Bartók, Webern, Messiaen, Lutoslawski, Ligeti y Crumb.

5. R.P.: En ese “inventario” personal que todos tenemos de ruidos, sonidos, músicas y canciones: ¿qué puede decirnos de su paisaje sonoro?

Sebastián Mariné: Mi paisaje sonoro está formado por infinidad de ruidos, sonidos, músicas y canciones entre las cuales podríamos nombrar: ruidos y sonidos: la lluvia, el mar y los ríos, los pájaros, los grillos y los gritos y risas infantiles; músicas: Introito y Sanctus de la Missa de Requiem (gregoriano), O vos omnes (Tomás Luis de Victoria), El Mesías (George F. Haendel), Pie Jesu (del Requiem de Gabriel Fauré), Sonata para violín y piano (Cesar Franck), Canción de la paloma del bosque (de los Gurre Lieder de Arnold Schoenberg), Sonata para dos pianos y percusión (Béla Bartók), Sonata nº 7 (Sergei Prokofiev), Missa brevis (Benjamin Britten), Quatuor pour la Fin du Temps (Olivier Messiaen). Canciones que desde un primer momento me cautivaron y pasaron a formar parte de mí: Mille Regretz (Josquin des Prés), Scarborough Fair (Simon & Garfunkel), Brother Sun (Donovan), Immer leiser wird mein Schlummer (Johannes Brahms), Urlicht (Gustav Mahler), Nana y Asturiana (Manuel de Falla).

6. R.P.: ¿Cómo recuerda sus comienzos en la música? ¿Cómo fueron esos primeros pasos?

Sebastián Mariné: Mi padre, gran latinista y gran melómano, introdujo con total normalidad a todos sus hijos en la música. Nos enseñó solfeo al tiempo que nos enseñaba a leer y escribir, y compraba discos que oíamos en familia los domingos. Estudiamos en una Escolanía de jesuitas, donde hacíamos música diariamente. El mismo director del coro, D. César Sánchez, me enseñó a tocar el piano hasta que entré en el Conservatorio de Madrid.

7. R.P.: ¿Qué le queda del estudiante en el conservatorio de Madrid de aquellos años?

Sebastián Mariné: La admiración y veneración que sentía por los maestros y por los compañeros. La curiosidad por descubrir nuevas músicas y el deseo de profundizar en lo conocido.

8. R.P.: ¿Recuerda la primera vez que escuchó una obra contemporánea? ¿Cuál fue esa primera obra?, ¿qué impresión le causó?

Sebastián Mariné: Con 14 o 15 años escuché  De Natura Sonoris de Krzysztof Penderecki. Había leído sobre este joven compositor polaco en la revista de L’Orfeó Català y movido por la curiosidad pedí que me la dejaran oír en El Corte Inglés. La impresión fue tan impactante que estuve a punto de perder el conocimiento. Fue como una revelación. En ese momento llegué al convencimiento de que esa música de clusters y glissandi, de chirridos y palpitantes sonoridades nuevas, de poéticos y expresivos microintervalos, de dramáticos crescendi y de contrastes sobrecogedores, de monumentales masas en ebullición, era la única que debía componer un autor contemporáneo.

9. R.P.: ¿Cuál ha sido la última obra que ha compuesto?, ¿qué nos puede comentar de esta obra?

Sebastián Mariné: La última obra estrenada es una pieza para violonchelo solo titulada Bendita sea tu estampa y dedicada, como tantas otras de mi catálogo, a Elena Aguado. Para un concierto relacionado con el Museo Picasso de Buitrago de Lozoya dentro del II Ciclo de Música Contemporánea Iberoamericana los compositores teníamos que inspirarnos en una de las obras del genial pintor malagueño que se exponen en dicho museo. Escogí un grabado de título Estampa que presenta en un ambiente arcádico mitológico a una mujer sentada saludando a un músico que se acerca. Varios personajes y un perro contemplan la escena. Concebí una melodía única para toda la pieza, la cual es variada constantemente, presentándose con diferentes caracteres: llena de energía, de alegría, de dulzura… arrebatada, inquieta, soñadora… El título de mi obra es un darle una vuelta a una exclamación -¡Maldita sea mi estampa!- que un pirata repetía continuamente en una película de dibujos animados. Con ello quería expresar que para mí es una bendición que exista Elena, que haya querido compartir tantos años y tantas vivencias.

Aunque el concierto estaba a cargo de un grupo de variados instrumentos (viento, guitarra, cuerdas) preferí para mi propósito (efectuar otro retrato musical de mi mujer, mi compañera de vida desde hace treinta y tres años) utilizar un instrumento de gran calidez y de extraordinaria expresividad como el violonchelo. Además, en mi catálogo había una obra para violín solo (Escritas en cristal) y otra para viola sola (Fábulas) y sentí que era el momento de escribir para el siguiente instrumento más grave de la cuerda. Fue estrenada en Buitrago de Lozoya con una maravillosa interpretación de la violonchelista Susana Rico.

10. R.P.: ¿Cómo es su música?, ¿cómo es el universo sonoro de Sebastián Mariné?

Sebastián Mariné: Es sensible y sencilla. Huye de las exageraciones y busca la intimidad y sutileza poética. Técnicamente se caracteriza por tener un color único en cada obra, derivado del modo-serie utilizado.
En mi música es fácil encontrar ecos de la austeridad, el contrapunto riguroso, la variación continua, la esencialidad y la pureza de Webern; del melodismo, la riqueza rítmica y el colorido armónico de Messiaen; del expresionismo atemperado, la polirritmia aleatoria, los poéticos glissandi y microtonos de Lutoslawski; de las técnicas instrumentales novedosas y la heterofonía de Crumb; de la micropolifonía y el etnicismo transfigurado de Ligeti; del minimalismo repetitivo y la sutilidad de los procesos de Reich…

11. R.P.: ¿Qué le ‘inspira’ como compositor?

Sebastián Mariné: La persona que quiero “retratar” con ella (muchas de mis obras son retratos-homenaje de amigos o personas a las que admiro) o la historia, el programa extra-musical (si puede considerarse que existe algo exterior a la música) que quiero ilustrar con ella.

12. R.P.: ¿Cuál es su principal ‘obsesión’ cuando compone?

Sebastián Mariné: Intentar llegar a una música cautivadora, sugerente, hermosísima (con un concepto amplio y actual de la belleza), estimulante para los intérpretes, sencilla, clara, extremadamente coherente, original y conmovedora.

13. R.P.: ¿Podría describir su proceso creativo? ¿Ha cambiado mucho a lo largo de los años?

Sebastián Mariné: Normalmente parto de una idea de tipo melódico. (Esto puede chocar a quienes hayan escuchado las obras de mi catálogo que tienen una apariencia bruitista). Puede ser minúscula al principio, pero enseguida se transforma en frase(s) completa(s). A continuación experimento con todas las variantes posibles para seleccionar las más válidas, que quedan en disposición de ser utilizadas cuando parezca pertinente. Dicha frase melódica aboca también siempre a un modo-serie (generalmente de 12 notas pero pueden ser desde sólo 5 a 24 o más) que dará un color único a la pieza. Normalmente la estructura general no es previa, sino que va haciéndose con libertad y naturalidad al ir escribiendo como el camino de Machado se hace andando.

Un cambio evidente se produjo en los años 90 cuando empecé a trabajar con el programa Finale. Antes iba abocetando en pequeños cuadernos de música, con minúscula grafía, las diferentes ideas, estructuras y procesos de desarrollo. Luego iba escribiendo la obra con más definición en cuadernos más grandes de papel pautado (siempre a lápiz). Constantemente me ayudaba del piano y de mi oído interno para ir comprobando el resultado. A partir del uso del ordenador, escribo ya más directamente la obra en casi todos sus detalles desde el principio, conservando siempre las diferentes fases por si es necesaria alguna vuelta atrás. Casi siempre abro varios caminos para posteriormente elegir el que considero mejor. Constantemente estoy cotejando con el botón de play lo que va quedando escrito: la interpretación no es humana y tímbricamente descorazonadora, pero es algo más fiable que el piano y lo puedo escuchar más desde la distancia, casi como si fuera un oyente primerizo. Y la noción del paso del tiempo es también más fiable.

14. R.P.: ¿A qué suena el silencio?

Sebastián Mariné: Si el sonido es el “yin” el silencio es el “yan”, su reverso y su complemento. Juntos, sonido y silencio hacen la música y la vida.

15. R.P.: ¿Tiene algún compositor de cabecera u obra que le haya marcado especialmente?

Sebastián Mariné: Ludwig van Beethoven: Sonata Op. 111, Igor Stravinsky: Le sacre du printemps, Anton Webern: Sech Stücke Op. 6, Olivier Messiaen: Saint François d’Assise, Witold Lutoslawski: Cuarteto de cuerda.

16. R.P.: Cuando hablamos de música contemporánea se mete en el mismo saco estéticas muy diferentes ¿cuáles son las señas de identidad de su música?

Sebastián Mariné: Es difícil, quizá imposible, definir un estilo personal. Pocas estéticas novedosas de los últimos setenta años me son completamente ajenas pero creo que no se puede decir con propiedad que mis obras pertenezcan a una corriente definida. Como decía en una pregunta anterior, en mi música se pueden rastrear varios rasgos comunes a otros compositores que me han precedido (en cambio es llamativo que varios rasgos bastante extendidos en la composición actual jamás aparecen). Pero mezclados estos rasgos en una determinada proporción y en una sola estética quizá constituya algo personal y único. Además, hay que contar siempre con que cada compositor posee rasgos especiales que no se pueden relacionar fácilmente con generalidades.

17. R.P.: En un momento tan difícil para la cultura, donde generar y mantener iniciativas es tan complicado y donde lo que domina es el entretenimiento ¿cómo ve el panorama actual de la cultura, de la música?

Sebastián Mariné: Con mucha preocupación. Creo sinceramente que se está despreciando y dejando de lado una fuente imprescindible de satisfacción estética, de goce espiritual, de intimidad mística, un vehículo insustituible de comunicación universal, uno de los pocos reductos en los que aún se puede experimentar la desnudez total, la entrega total, la comprensión total, el amor total.

18. R.P.: ¿De qué manera Sebastián Mariné es contemporáneo?

Sebastián Mariné: Trato de vivir mi tiempo y escribir para el ser humano actual. No tengo ninguna garantía de que mi música vaya a interpretarse y difundirse en el futuro. Soy consciente de que los posibles receptores interesados en mis composiciones suponen en la actualidad un número muy reducido, pero no puedo evitar seguir escribiendo porque yo creo en ella y estoy convencido que puede ser de gran utilidad para quien la aprecie.

19. R.P.: En estos años de compositor ¿ha cambiado mucho su música?

Sebastián Mariné: Superficialmente puede haber cambiado ligeramente pero en el fondo la siento bastante homogénea desde las primeras obras a la actuales. Me siento muy cercano a todas ellas, sean lejanas o cercanas en el tiempo. Tengo la sensación que todas las podría haber escrito hoy mismo. Quizá es que no he madurado suficiente.

20. R.P.: ¿Qué hay de tradición y que de vanguardia en su música?

Sebastián Mariné: Como ha sucedido a la mayoría de los compositores de las últimas generaciones, el lenguaje se ha visto atemperado en su radicalismo vanguardista. Al igual que muchos de mis colegas, combino en una proporción equilibrada vanguardia y tradición.

21. R.P.: ¿Qué proyecto le gustaría abordar que no haya abordado todavía?

Sebastián Mariné: La composición de un gran espectáculo escénico (Història d’Esther  es una ópera corta y de cámara, y mis demás obras escénicas –Diálogos, Eco y los dos Pequeños Diccionarios son de pequeño formato) y la de una gran cantata con solistas vocales, coro y orquesta.

22. R.P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Sebastián Mariné: Una danza para el Sonor Ensemble, el grupo que dirige Luis Aguirre y del que formo parte como pianista, solicitada por el propio Luis, y una pieza para una formación que aún no he utilizado (sí parecidas): flauta, clarinete, violín, violonchelo y piano, solicitada por Fabián Panisello para su Plural Ensemble.



 

Destacamos ...



Síguenos en:
Con la colaboración de:
   
youtube twitter
 
 
Sistema RSS
© 2017 ElCompositorHabla.com
Todos los derechos reservados
Aviso legal y política de privacidad
Créditos