ISSN 2605-2318

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«El pasado siempre fue más combativo»


26/06/2021

Una crítica de Ismael G. Cabral para El Compositor Habla.

 

Parametrical Counterpoint 

JOSÉ LUIS HURTADO
The caged, the immured. Retour. Parametrical Counterpoint. Incandescent. La Stelle.
Talea Ensemble. José Luis Hurtado, piano y dirección.

 
La sorprendente (por intensa, prolija) actividad fonográfica del sello Kairos puede hacer que algunos trabajos queden entreverados y no nos detengamos en ellos con la suficiente atención que merecen. Confiamos en que no sea el caso del reciente retrato dedicado al compositor mexicano José Luis Hurtado (1975). Confesamos que, sin tomar en consideración su fecha de nacimiento, al empezar a escuchar los primeros minutos de la obra que inaugura el disco, la pianística The caged, the immured (2018), imaginamos a Hurtado como un compositor de una generación anterior a la suya. Hay una agresividad, un encrespamiento y una peculiar aridez en sus obras que conecta su vocabulario con el de las más agitadas vanguardias académicas de décadas pasadas. Esta actitud que, expresada así, podría hacer pensar en un posicionamiento creativo regresivo es, a la luz de la (neo) modernidad, radicalmente contemporánea. Hurtado milita en la creencia de que aquellos planteamientos estéticos tienen aún que aportar y su obra, por  medio fundamentalmente de partituras gráficas, resuena en la escucha con una fortaleza y una agitación plenamente actuales.
 
Él mismo se hace cargo de las dos obras que abren y cierran el álbum, The caged, the inmured fue escrita para conmemorar el 50 aniversario de la masacre de Tlatelolco, en la que cientos de estudiantes que protestaban pacíficamente perdieron la vida a manos de fuerzas militares del Gobierno de México. "Es así como decidí también referirme en esta obra a los niños separados de sus padres en la frontera de los Estados Unidos con México", explica el compositor al respecto de una pieza que considera "una enérgica plegaria en favor de la unidad y la igualdad". En la audición, la obra se desenvuelve mediante una severa exposición de clusters, glissandi y tonos aislados; con pasajes que conectan con la angulosa Serynade, de Helmut Lachenmann, maestro de Hurtado. Pero en esta página, considerablemente más breve que la del alemán, la virulencia es aún mayor, y la sensación desafiante de incomodidad no abandona al oyente. Es música política en la más abrasiva tradición de un Luigi Nono que nos gustaría saber cómo resuena en otras manos distintas de las del propio autor. Por contraste, La Stelle (2015), para piano y electrónica, clausura el disco casi de forma introspectiva, haciéndonos reparar en cómo ambos materiales se unen y se disocian. Hurtado es, además de compositor, miembro del Low Frequency Trio y director del ciclo Americas Concert Series de la Universidad de Nuevo México.
 
En Retour (2013) ya escuchamos al especializado Talea Ensemble, conjunto estadounidense muy ligado a la difusión de las gramáticas instrumentales fundamentalmente centroeuropeas. Hurtado plantea una composición que se articula como un bucle en el que los siete instrumentos inciden en un material reiterativo en el que caben también breves solos improvisados. Y aunque la pieza no abandona el tono bronco que caracteriza la música de su autor, se dan en ella los remansos más líricos que podemos atisbar en el catálogo de partituras recogidas en el disco. Incandescent (2015) amplifica al ensemble con afán de cincelar una música que, por su estridencia, casi podríamos definir de escultórica. No por nada un artista como Alexander Calder es citado como referente de una manera de concebir la creación basada en texturas (habitualmente rugosas) y estructuras deslizantes. Hurtado parece en una obra como esta recoger el testigo de compositores como Roman Haubenstock-Ramati y Franco Evangelisti, del mismo modo que un escultor como Zimoun rejuvenece hoy la herencia de Calder. En ese sentido la mirada de Hurtado es especialmente audaz, conecta su música con unas formas que parecen ser contestadas a la contra por los nuevos creadores.
 
De Parametrical Counterpoint (2015), para dos ensembles de composición variable con ocho instrumentistas cada uno, se ofrecen aquí cuatro posibles versiones. Se trata de una creación fragmentaria de considerable ferocidad que, en su estética abigarrada, no está lejos de ciertas propuestas del más asalvajado free jazz. Una obra en la que cada músico tiene considerables libertades, dadas por la propia partitura, y que Hurtado considera un "laboratorio de sonido". En este sentido el oyente debe estar sobre aviso, es este un fértil campo de exploración e indagación, pero la sensación de obra hecha nunca es plena. Como si al compositor, en efecto, le interesaran más las inestabilidades, las posibilidades, antes que las conclusiones.
 






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Ismael G. Cabral
Junio de 2021



 

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