ISSN 2605-2318

Atelier de músicas

Ismael G. Cabral (Colaborador) 

«La Pasión de Penderecki mantiene el tipo 57 años después»


06/04/2023

Una crítica de Ismael G. Cabral para El Compositor Habla



Madrid, 4 de abril de 2023. Auditorio Nacional de Música. Penderecki: La Pasión según San Lucas. Olga Pasiecznik, soprano. Enrique Sánchez, barítono. Łukasz Jakobski, bajo. Ángel Saiz, recitador. Coro de la Radio Polaca. Jóvenes Cantoras de la ORCAM. Coro y Orquesta de la Comunidad de Madrid. Marzena Diakun, directora



El de anoche ha sido, hasta ahora, el mayor reto al que se ha enfrentado la titular de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM), Marzena Diakun, desde la asunción de su responsabilidad. Un sabio empeño de plantear, en Semana Santa, la escucha de una obra de grandes dimensiones y que cabalga desde su alumbramiento en 1966, no por envejecimiento, más bien por premeditado empeño del compositor, entre la música de vanguardia (en un sentido razonablemente escolástico) y el conservadurismo que preconizaba una todavía muy bisoña (en aquel tiempo) idea de lo que debía ser la posmodernidad.

Se trata de La Pasión según San Lucas o, más exactamente, Passio et mors Domini nostri Jesu Christi secundum Lucam, de Krzysztof Penderecki (1933-2020). Obra que, al contrario de lo que anunció la ORCAM no era estreno en España. Primero la presentó la Orquesta Ciudad de Barcelona y el Coro de la RTVE en la capital catalana, luego llegaría a Madrid en los atriles de la RTVE con Odón Alonso y el propio Penderecki la dirigiría en 1987 y 1988 en Madrid y Santander, respectivamente. Así pues esta versión de Diakun ha resultado ser la quinta audición posible de la partitura en España, un dato erróneo que fácilmente podría haberse evitado con una búsqueda en internet.
No resta esta realidad ni mucho menos interés a la propuesta y, en todo caso, lo que viene a probar es la poca familiaridad del público español con las grandes obras de la segunda mitad del siglo XX, tan escasa que es posible dar por buenas lagunas que, en este caso concreto, no eran tales. La Pasión según San Lucas es una obra que, pese a sus dimensiones (orquesta sinfónica, tres coros), ha logrado encontrar un hueco en el repertorio por varias razones, de un lado su lacerante religiosidad (Penderecki, católico y evangelizador convencido, no quiso hurtar a su obra de una dimensión espiritual agigantada), de otro la sagaz conjugación de clichés de la música de vanguardia con una ampulosidad romántica (bruckneriana en algunos pasajes) que ayudan redondean su impacto, su calado en audiencias no necesariamente afines a lenguajes radicalmente exploratorios.

Pudo pensarse que, con un orgánico tan amplio, Diakun no cinceló en su versión una sonoridad orquestal apabullante. Tampoco lo hizo, por ejemplo, Kent Nagano en su reciente versión discográfica con la Sinfónica de Montreal (Bis). Incidimos en lo expresado, a esta Pasión no puede hurtársele su didactismo religioso, no debe situarse al sonido por encima de la palabra hablada y cantada. Del mismo modo que no se hace así en las Pasiones de Bach o en las grandes misas del siglo XIX. Ya entonces, en 1966, el compositor polaco estaba pensando en otras cosas muy diferentes a las que estaban en la concepción de obras suyas como Polymorphia (1961) o Fluorescencias (1962), partituras que, seguramente para cierto pesar de Penderecki, se mantienen bastante más lozanas en la escucha, que (casi) todo lo que hizo después. Es verdad que todavía habría de gestar la tan efectista como formidable Los demonios de Loudon (1968-69) e incluso la escalofriante estridencia de Kosmogonia (1970). Pero seguramente por el material bíblico que manejaba y, reiteramos, por sus propias intenciones de erigir una gran Pasión en un contexto político comunista y refractario, en el trabajo que nos ocupa Penderecki pensaba más en una vaga idea de melodía, en qué hacer con el lenguaje.

Para la Orquesta de la Comunidad de Madrid, bien dirigida por Diakun, la obra no supuso demasiados problemas y pasó por ella con solvencia. Aquí la cuestión estaba, sobre todo, en la mixtura de los tres coros espacializados en el Auditorio Nacional de Música, una notabilísima dificultad para ellos y desde luego también para la directora. El contar con el Coro de la Radio Polaca –el concierto se realizó con la colaboración del Instituto Polaco de Cultura- supuso un valor añadido por el conocimiento de la obra de sus cantores que pudieron compartir en los ensayos tanto con el Coro de la ORCAM como con las Jóvenes Cantoras de esta misma formación. Mantener la afinación en una obra de intensísima militancia atonal en la que, tan pronto se pasa del susurro al grito, del cluster a la consonancia, del colérico Consummatum est, con recursos aleatorios, a la tonalidad confortable y épica de la coda con la que concluye toda la obra, In te, Domine, speravi.



Claro que hay momentos de candorosa vanguardia en esta Pasión, recursos de iracunda efectividad dramática que hoy se ven venir a legua y que pueden dar ciertas connotaciones naïf a momentos, en principio, tan severos como Miserere mei, Deus o Crux fidelis. Pero esto no era tan obvio antes y, en todo caso, la obra está soportando con entereza el paso del tiempo. Marzena Diakum y sus huestes brindaron en este concierto (y volverán a hacerlo en breve en la Semana de Música Religiosa de Cuenca) algunos capítulos de imponente recogimiento, singularmente dos de los momentos más intensamente dolientes de la obra: Deus, Deus meus y el Stabat Mater dolorosa que restalla en nuestros oídos tras el fragor de Stabant autem iuxta crucem.

Muy en su papel estuvo el recitador, Ángel Saiz, que realizó sus aportaciones con la arrogancia y severidad que le exige el peso de lo que narra, así como la soprano Olga Pasiecznik, de cierta histericidad controlada y buen canto, con proyección y control del instrumento. El barítono Enrique Sánchez se zampó buena parte de las obra con una voz que tendía al estiramiento, pero la escritura de Penderecki no resulta especialmente grata, tampoco para el escueto bajo, Lukasz Jakobski. Los coros, comenzando por el de la Radio Polaca, realizaron una labor concertadora ejemplar y la ubicación confrontada de cada uno de ellos agrandó la sensación de inmersión y otorgó una apreciable diferenciación al cometido encomendado a cada uno de ellos.

 
©Ismael G. Cabral. Abril 2023
 

Las fotografías son de Ismael G.Cabral

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Ismael G. Cabral es periodista musical y musicógrafo. Ha trabajado durante 16 años en la redacción del periódico sevillano El Correo de Andalucía. Actualmente, además de ser funcionario del Ministerio de Cultura del Gobierno de España, es colaborador especializado en música contemporánea en las revistas El Compositor Habla, Ópera Actual y Scherzo.







   

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