ISSN 2605-2318

Atelier de músicas

Ismael G. Cabral (Colaborador) 

Donaueschinger Musiktage 2025: Cinco obras esenciales


06/11/2025

Entre el 16 y el 20 de octubre, la pequeña localidad alemana de Donaueschingen volvió a convertirse en el epicentro mundial de la creación sonora contemporánea. El Donaueschinger Musiktage —el festival más antiguo y prestigioso dedicado a la música nueva— reunió en su última edición a compositores, intérpretes y oyentes dispuestos a escuchar el presente. Pasados ya unos días de digestión auditiva, llega el momento de detenerse y escuchar con calma los ecos de esas jornadas: cinco estrenos absolutos que, por su fuerza, su riesgo y su huella, resumen el espíritu de esta edición. De la inmersión galáctica de Hanna Eimermacher al ritual vocal de Georges Aperghis, una travesía por los territorios donde el sonido sigue reinventándose. Por Ismael G. Cabral




Superados ya los suficientes días para gestionar el análisis y, más incluso, el eco dejado por la obras escuchadas y vistas en la pasada edición del Donaueschinger Musiktage (que se celebró del 16 al 20 de octubre) en la localidad alemana de Donaueschingen proponemos en las siguientes líneas un ejercicio de revisión auditiva. Tomando como premisa de posibilidad el hecho de que una inmensa parte de cuanto se da en este certamen queda grabado por la emisora SWR y a disposición del interesado, lo que sigue a continuación es una suerte de ‘best of’; una selección comentada de cinco estrenos absolutos cuya resonancia todavía sigue vigente.

1.- Aura, Hanna Eimermacher.
Lo que comenzó como una obra colaborativa con los músicos del Klangforum Wien se fue agigantando hasta si no su forma final, sí al menos la que se presentó en la Sala Bartók del Donauhallen durante los días del Musiktage. Eimermacher (1981) ha concebido una obra inmersiva con un galáctico diseño de iluminación y con los instrumentistas y el público espacializados en un recinto inicialmente desnudo. La presencia de dos directores (Vimbayi Kaziboni y una imponente por su gestualidad, Xizi Wang) agrandó aún más las cualidades performativas de una partitura rica en gestos que se ofreció como un ritual sonoro con proporciones coreográficas. Diferentes sets de percusión con varillas de aluminio dispuestas horizontalmente generaron el humus de la obra, ese Aura a la que alude al título y que no se expandirá mediante implosiones ni con ningún afán de saturar el ágora de escucha. La compositora alemana despliega patrones sostenidos y juega con pulsos y frecuencias que generan pasajes en los que la pieza parece, literalmente, latir. Hay también una querencia por lo meditativo, en ocasiones todo el conjunto resuena como un órgano lejano y, solo al final, aparece la voz de la compositora / intérprete con vocalizaciones leves; un pasaje breve y conclusivo que cierra la partitura con la misma sensación de incertidumbre con la que se abrió.
 



2.- Reflections on a Bright Object, Tristan Perich.
Presentada en una doble sesión al aire libre en el centro de Donaueschingen, el estreno alemán (días antes se había ofrecido en el Festival Música de Estrasburgo) de Reflections on a Bright Object, de Tristan Perich (1982) supone, antes que cualquier otra consideración, el raro reencuentro en este festival con una música de estética minimalista que, todavía hoy, sigue resultando lejana a la trayectoria del mismo. El conjunto HANATSUmiroir formado por cinco intérpretes de armónica (entre ellas una inusitada armónica de bajo) afrontó la obra con la compañía de 18 altavoces que reproducían electrónica de 1 bit. Perich esculpe una música low-fi cuyas consecuencias tímbricas tiene bien controladas en función de un catálogo abundante en composiciones de costuras similares. Reflections… no persigue más que el goce auditivo; es una creación mullida en sus movimientos más tenues y meditativos (pese a la relativa crudeza del apartado electrónico) y agitadas, rítmicas en los movimientos rápidos. Sobre ella sobrevuela la figura de Steve Reich; Perich lo hace como homenaje, como hermanamiento incluso; de forma indisimulada, sincera. Aunque la energética obra se publicará próximamente, en la página web del festival puede visualizarse un breve vídeo que resume la experiencia. Puede verse aquí.
 



3.- Advanced Weather Information Processing System, Hanna Hartman.
Escrita para orquesta, cinta y electrónica, la Orquesta de la SWR y la directora Elena Schwarz clausuraron el Musiktage en el concierto de despedida con esta importante adición a la lista de confrontativas obras sinfónicas estrenadas en este marco. Hanna Hartman (1961) es una artista sonora que ha desarrollado gran parte de su quehacer en el ámbito de la música electroacústica y el sound art. Escrita con notación estrictamente gráfica sobre dos hojas, la partitura de Advanced Weather Information Processing System -cuyas notas al programa resultaban ser una abstracción textual pictórica- ya avanzaba el contenido de la escucha. Hartman traslada a la orquesta modos de hacer de la tímbrica electrónica, amplificando con un halo de electrónica y la incursión, en el final, de una grabación en cinta. Muy deudora de la composición mediante sound events de los 70, Hartman mantiene el pulso de su pieza durante los 15 minutos por los que se extiende; quiere suscitar cierto pasmo, tal vez admitamos también la idea de la provocación. Pero por encima de lo teatral, se yergue una creación nervuda por la que corre la sangre del Donaueschinger Musiktage; música que solo puede darse aquí y con este nivel de compromiso interpretativo y atención del público. Merece la pena tanto la escucha aislada como, más aún en este caso, el visionado de su ejecución, donde plano a plano la filmación se detiene en detalles de la construcción de la obra.
 



4.- Im Entfalten. Dem Andenken an Pierre Boulez, Mark Andre.
Con literalidad, Entfalten el vocablo alemán habla de desplegarse, más poéticamente, de florecer. En efecto, la nueva obra orquestal de Mark Andre (1964) parece desplegarse lentamente, como despertar de un letargo. El alemán, en su homenaje a Boulez, no cita ninguna obra o, más bien, reseña desde su propia plástica sonora una impregnación, la dejada en él por el músico francés. Una especie de halo, de leve resonancia cubre el espacio (¿acaso una agazapada referencia a Rituel? y, hacia el final, piano y arpa parecen establecer un característico diálogo bouleziano, de barniz puntillista. François-Xavier Roth condujo a la SWR hurgando en la levedad de la música pero también en la concisión de las acciones instrumentales; como queriendo poner el foco en el rumor mismo que exhalaba la composición. Andre realiza un trabajo delicado que denota su sagacidad como orfebre; breves traqueteos en los instrumentos que generan sutiles vibraciones, sordinas en las cuerdas, roce de las manos de los músicos y, al final, tubos girando manejados por los percusionistas; otro tipo de batir, apenas un murmullo. La obra puede verse aquí.
 



5.- Tell Tales, Georges Aperghis
El Donaueschinger Musiktage continúa siendo un territorio de pruebas, una carta blanca para que compositores cuyos lenguajes, con el tiempo, parecen haberse ahormado a un cierto formalismo, de pronto, puedan volver a escarbar en lo que un día les hizo grandes. Caso de Georges Aperghis (1945) que, con Tell Tales, ha alumbrado una de las páginas más relevantes de su catálogo reciente. Es así no solo por la ambición de la obra (que abarca, temporalmente por sí sola, una sesión completa) también por el pensamiento que la hizo nacer; una suerte de revisión multiplicada en voces de la Ursonate de Kurt Schwitters; composición para seis vocalistas (aquí el conjunto Exaudi, con la especializada soprano Juliet Fraser como uno de sus atriles principales) y viola (Tabea Zimmermann). Aperghis desparrama una agitada conversación hecha más de desencuentros que de acuerdos hilada con una semántica atomizada en la que unas voces y otras se contestan o, simplemente imprecan, mediante la emisión de fonemas altamente teatralizados. Tell Tales tiene forma compositiva de madeja; de ovillo concienzudamente anudado, enredado, en el que sus protagonistas parecen poseídos por unas vocalizaciones que tienen bastante de automatismo. Se escuchan algunas frases descontextualizadas en inglés y otros idiomas; nada a consecuencia de nada. Las historias habrán de conformarlas los oyentes mientras siguen el vaivén de esta creación escurridiza en la que la viola recorre todos sus registros, desgañitándose, espoleando la discusión, a veces sin obtener ella misma ninguna respuesta.
 
 



Las fotos son de SWR/Ralf Brunner y Astrid Karger cortesía de Donaueschinger Musiktage 2025.


 
© Ismael G. Cabral 

 

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