ISSN 2605-2318

Atelier de músicas

Ismael G. Cabral (Colaborador) 

Atelier de Discos #8: «Lim, Schabert & Baba; lo místico, lo lacónico y lo lúdico»


25/11/2025

Octava entrega del Atelier de Discos de Ismael G. Cabral este mes de noviembre con tres compositoras imprescindibles de la música actual.




Lo místico



LIZA LIM

A sutured world. Mary / Transcedence After Trauma. The compass. Nicolas Altstaedt, violonchelo. Carin Levine, flauta. William Barton, digderidoo. Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Edward Garner, director. Franck Ollu, director. Christoph Poppen, director. musicaviva #47. BR Klassik.


La discografía viene dejando desde hace tiempo buena muestra del prolífico trabajo de la compositora australiana Liza Lim (1966), cuyas inquietudes creativas llevan años trascendiendo las cuestiones puramente musicales. Este disco, capítulo 47 de la colección Música Viva de la emisora bávara BR -que se nutre de grabaciones en vivo de conciertos protagonizados dentro del ciclo del mismo nombre por la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks- da buena muestra de ello. Lo hace de manera denotada en la obra central del álbum, Mary / Transcendence after trauma, para orquesta, del año 2020-21. Lim asume una espiritualidad especialmente mística abordando una abstracta idea de la introspección de la Virgen María en el momento de la Anunciación.
“Al principio, todo se escucha desde la perspectiva de María: oye un latido fetal y un canto amniótico desde lo más profundo de su cuerpo; siente la llegada del Ángel como un halo sónico abrumador”, explica Lim en las notas de una partitura que forma parte de un ambicioso tríptico sinfónico. Luego, en los bocetos teóricos previos, trufó el relato con aportaciones culturales de otras culturas, ya el misticismo sufí, los ragas indios y los rituales funerarios chinos ancestrales. El conjunto, conceptualmente, se hace algo indigesto por la acumulación de referencias que, desde el papel, se empeñan en elevar el contenido sonoro de la obra. En la escucha no estaremos sin embargo ante uno de sus trabajos más logrados. Mediante un tono más bien sombrío, Lim despliega una partitura populosa en gestos reconocibles de la música del siglo XX; una pieza indefinida que quiere ser ásperamente dramática pero que no logra remontar el vuelo; deviniendo en una audición mate y hasta cierto punto farragosa; como si las alforjas intelectuales hubieran pesado demasiado a la hora de optar por una realización más libre, más auténtica.
Tampoco acierta Lim con el concierto para violonchelo A sutured world (2024); justamente porque, una vez más, el anclaje, en este caso formal (la idea explícita de concierto) acaba lastrando la morfología de la obra. En otras piezas de su catálogo, singularmente aquellas de formato camerístico (se piensa en Extinction Events and Dawn Chorus o en Ash - Music for the Eremozoic), ha demostrado ser una habilidosa constructora de climas enrarecidos, connotados fuertemente por razón del origen geográfico de la autora; sin embargo el ámbito sinfónico parece resistírsele algo más. Escrito para el completo lucimiento del solista, Nicolas Altstaedt, A sutured world es una composición brillante, virtuosa, segmentada en movimientos contrastantes, de lenguaje modernista; pero de epidérmico calado. Es una obra de moldes clásicos que busca, sobre todo, un sonido cantable del solista, que hace de cohesionador de todo el material que expone la orquesta y que este recoge reinterpretándolo, repensándolo. Sus 30 minutos aproximados de duración dan la medida de la ambición con la que Lim la pensó; no siendo capaz de mantener la atención del oyente, que acaba un tanto al margen de esta música expansiva y que solo parece buscar un lucimiento desusado en la composición actual.
La propuesta más interesante del álbum es el concierto para flauta y digderidoo The compass (2005-06) donde establece, más que una relación, un rotundo antagonismo entre la cultura tradicional y la civilización moderna. De un lenguaje más descarnado, Lim se antoja más liberada y ambiciosa a la hora de establecer el diálogo entre los dos solistas y el armazón sinfónico. Aparecen referencias a la música aborigen australiana (algunas, muy explícitas, como un recitado de un texto en lengua kalkadoon) y el conjunto es más agitado. Junto con buena parte de la música escrita para digderidoo por el a menudo infravalorado Peter Sculthorpe, esta The compass queda como una freática y sugestiva adición a la música escrita para este instrumento.
 

 
 


Lo lacónico


DOROTHEE SCHABERT
Nachklang I “Padjelanta”. La Vallée des Mandailles. Musica insabbiata. Nachklang II “Länsträffiken”. Being Human. Saggat. Ensemble Resonanz. Ensemble Aventure. Wolfgang Güttler, contrabajo. Gregor Dierck, Benjamin Spillner, violines. NEOS.



Conviene comenzar la escucha de este monográfico dedicado a la compositora alemana Dorothee Schabert (1952) -cuya música era, hasta ahora, prácticamente inédita en disco- por la segunda de las obras contenidas, La Vallée des Mandailles, para cuatro instrumentos de viento, batería y percusión mixta.  Entre los primeros, destaca el timbre de la flauta dulce, enfrascado en una impensada y jugosa mixtura con el corno inglés y el oboe. La partitura es enormemente seductora por su tono lamentoso y una escritura férreamente puntillista y sincopada. En algunos pasajes se piensa en Galina Ustvolskaja, como si hubiera heredado de aquella el mismo espíritu. Este sugestivo y libérrimo retrato sonoro del paisaje francés del Valle de Mandailles es de un laconismo radical; apenas unos cencerros sirven para situar la escucha en un entorno montaraz. En todo caso, si se toma en cuenta que Schabert hace alusiones más o menos claras en los títulos de sus piezas, esta pintura rural parece llevarnos a un espacio poco amigable, hondamente desolado (cita expresa del Dies Irae hecha). Obra esta (a cargo del Ensemble Aventure en una sobresaliente grabación), que con sus apenas 12 minutos, habrá de captar nuestra atención en reiteradas escuchas y que, por sí sola, casi diríamos justifica la adquisición del disco.
Schabert, además de compositora con un catálogo considerablemente reducido, estudió historia, filosofía y filología alemana y ha desarrollado una carrera estrechamente unida a la música contemporánea, como ingeniera de sonido también para la emisora SWR, participando en muchas de las producciones de radio y disco compacto que esta ha realizado. El solo para contrabajo Musica insabbiata entronca con la anterior en el manejo de la densidad de los eventos acústicos y en el énfasis con el que estos son expuestos por Wolfgang Guttler. El material, en la música de la autora, es siempre constreñido y esmeradamente decantado; lo que da a casa frase un sentido casi ascético.
El disco, titulado genéricamente HörLandschaften (Paisajes sonoros o de escucha), está integrado por composiciones -premeditadamente no fechadas- que aluden a distintos espacios naturales (como el Parque Nacional Sami en el Círculo Polar Ártico o el Macizo Central francés). Una y otras piezas comparten una visión de los entornos poco amigable, desde luego Schabert no aporta en las notas al programa ninguna contextualización biográfica o descriptiva de los mismos. El Ensemble Resonanz interpreta los dos Nachklang, Padjelanta y Länsträffiken, respectivamente. Sin ningún afán topológico, una y otra composición se recrea en un mismo estado contemplativo nunca exento de una atmósfera de inquietud. La segunda de ellas, a mayores, dispone un tapiz de extrema depuración, como si la composición fuera solamente unos pocos fotogramas de una grabación gigante.
Al respecto del dúo para violines Being Human comenta Schabert que la concibió pensando en algún lugar de Borgoña; con figuraciones más pedregosas; es el único engarce de esta serie de postales que se atreve a poner algo en valor la rítmica y las dinámicas; también y quizás por su osadía, es la más breve de todas. Con Saggat, para sexteto de vientos, se retorna al clima de La Vallée des Mandailles, sin alcanzarse la excelencia de aquella, la compositora vuelve a un esculpir un clima opresivo y triste, un punto encrespado y de redacción estructuralista. Da especial relevancia a los instrumentos graves mientras que los agudos dibujan algunas filigranas rápidas secamente abortadas por expresiones sobrias y vibrantes del clarinete bajo y el fagot. Se diría que son las dos piezas para vientos las que elevan la audición de este disco a la consideración de imprescindible.



 


Lo lúdico



NORIKO BABA
Non-Canonic Variations. 9600. Bonbori. Au pavillon de (Monsieur) Porcelaine.. en six variations. Avant le Chant d’Amour. Shiosai – Tumulte des flots. Bestiarium Musicale. Jeniffer Tani, soprano. Ensemble Cairn. Guillaume Bourgogne, director, KAIROS.






Como Dorothee Schabert, la japonesa formada en París Noriko Baba (1972) también parte de breves impresiones de la vida real como estímulo que active la creatividad aunque, en el caso de esta, se diría que son más culturales que biológicas. Las Non-Canonic Variations, para flauta, clarinete, viola y violonchelo, están impregnadas de un perfume naïve por como deconstruye desde la exposición inicial el coral bachiano Vom Himmel hoch, da komm ich her sometido durante la obra a una “rearmonización” que afecta al color pero también a la atmósfera, frente a la solemnidad, la compositora lleva la célebre melodía a un reconsideración lúdica y carente de espiritualidad.
En todo el programa, el Ensemble Cairn que hemos conocido en otras grabaciones (singularmente algunas dedicadas a músicas saturadas francesas) se presenta en formato muy reducido dando con las exactas intenciones de Baba, cuya forma de redactar exige luego una exactitud muy medida para dar con la policromía de unas composiciones que, en su escucha conjunta, tienden a conjuntarse como un único bloque. Hay herencia japonesa, aunque aparece taimada en lo sonoro y más explícita en lo nominal, caso de Bonbori, que alude a los reconocibles faroles de papel japonesas; de ellos apenas se atisba un resplandor, un haz que ilumina un quinteto con guitarra deliberadamente complejo. En la difícil balanza de la tensión y la fragilidad bascula la narrativa del trío con piano Shiosai. Noriko Baba no es especialmente osada en la conformación de los orgánicos, pero estos sirven con pulcritud a las intenciones de una música que se atiende con interés; caso de Bestiarium musicale, un catálogo animal repleto de figuras míticas dibujadas mediante la combinación de instrumentos tradicionales con pequeños juguetes; frente a piezas previas, en esta se aprecia a una compositora más atenta a lo lúdico, con secciones sugestivas, pensadas únicamente para la delectación.




© Ismael G. Cabral, Noviembre 2025

Más información en el Atelier de Ismael G. Cabral


 


 

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