Atelier de Discos #12: «Jolas, Liu y Chin: tres voces de mujer que se afirman desde músicas disímiles»
27/03/2026
Lejos de cualquier lectura unitaria o generacional, estas tres compositoras nos invitan a escuchar cómo la música de hoy se construye desde lo heterogéneo, lo permeable y lo profundamente personal. Tres estéticas disímiles, sí, pero un mismo gesto de afirmación: el de quienes escriben, hoy, desde la plena conciencia de su lugar en la historia.

Luminosidad y dramatismo

BETSY JOLAS
Works for organ.
Angela Metzger, órgano. WDR Sinfonieorchester. Titus Engel, director.
NEOS
Hay una curiosa mezcla de luminosidad y dramatismo en la música de Betsy Jolas (1926). Que lo primero se revele además en un disco como este que presenta NEOS, centrado en su obra para órgano es aún más llamativo; no se deja llevar la compositora francesa por el lado más catedralicio del instrumento. No lo hace, por ejemplo, en la partitura que abre el álbum, Musique d’Hiver para órgano y orquesta de cámara. La estética de Jolas es escurridiza al etiquetado, se podría decir que vive entre escuelas diversas y que su lenguaje podría participar de la claridad estructural de Elliott Carter, de la exuberante rítmica de Olivier Messiaen (de quien fue alumno) y del tono quebradizo y animado de Darius Milhaud. El órgano, en la referida pieza, es tratado con el virtuosismo con el que podría insertarse un violín, una flauta; es decir, aletea, serpentea entre corrientes tímbricas con fuerte presencia percusiva, nunca impone su contundencia. Tampoco avasalla en Musique de Jour, para órgano solo, una creación contenida que adquiere una voz meditativa. Cuestiones de cariz casi plástico y evocador como el amanecer de un nuevo día o el canto de las aves puntean una música que, con un ropaje inequívocamente modernista, no escatima una belleza hasta cierto punto canónica. Jolas, como creadora, es consciente de su afirmación como engranaje de una tradición académica de la que es depositaria. En Leçons du Petit Jour para órgano con dos o tres teclados viene a primer plano una sensibilidad muy característica de su música que en modo alguno debe relacionarse con el hecho de haber sido concebida por una mujer. A punto de cumplir el siglo de vida ha aquilatado perfectamente su expresión; es así, de este modo, como encauza la comunicación a través de su música. La organista Angela Metzger hace un trabajo de orfebre con estos pentagramas, les aporta el impuso técnico que demandan, pero también hace gala de una profunda comprensión de los resortes que hacen que esta música, nada evidente, salte en la escucha, nos convoque y nos apele. Concluye el álbum con una greguería casi ligetiana, los Trois Études Campanaires para carillón, de impecable factura y contagioso atractivo gracias al color inmediatamente eclesiástico.
Metamorfosis a cámara lenta

ANQI LIU
Veiled Erosion.
Kyle Motl. Schallfeld Ensemble. Palimpsest Ensemble. Steven Schick.
KAIROS
Primer encuentro con la música de la compositora mongola Anqi Liu (1990) en este monográfico de KAIROS cuyo quehacer va a estar regido por el humus de la música tradicional de su país -que emplea con una lógica más conceptual que explícita- y por una tendencia a la metamorfosis a cámara lenta del material. Es así en While Snow… que interpreta el Schallfeld Ensemble. Liu utiliza títulos que invocan imágenes poéticas que no han siempre de encontrar una traducción fiel en sonido. En esta ocasión sin embargo sí que se puede pensar en un ambiente nevado mientras nuestros oídos discurren por un paisaje frágil y experimental; en donde como si mirásemos a través de una lupa podemos apreciar texturas granulosas que evolucionan a cámara lenta. En los pasajes de menor intensidad Liu conecta con un reduccionismo inglés que, no obstante, no pretende aposentar; en seguida el valor matérico que confiere al sonido se hace demasiado exploratorio: no hay ánimo alguno de hacer de su música un bálsamo. De la misma atmósfera participa How Light Arrives…, a cargo del Palimpsest Ensemble que dirige el percusionista Steven Schick. La idea de transformación es más explícita en una obra que arranca en estado de ensoñación y se desenvuelve como en duermevela, mediante una lentísima alteración de los materiales. Etude for Echoes insiste en la misma dinámica; el esbozado discurso que mueve la composición parece en sus escasos ocho minutos querer desvanecerse; es una música oscilante y de forma irregular, una especie de lamento callado si ahondamos en el cariz evocativo de la música de Liu. Etude for Friends es, además de la más extensa, la obra más importante del programa. Como forma de música tras un velo, la composición para flauta, trompeta, violín y violonchelo -que interpreta un extraordinario conjunto de solistas dirigidos por Joseph Bourdeau- no muestra evolución alguna. Es un fragmento detenido en el tiempo, un entorno climático desolado en el que los instrumentos chirrían y respiran en larguísimos tonos suspendidos que se frenan para volver a arrancar sin solución de continuidad. De no ser por el tempo feldmaniano que posee podría ser parcialmente adjudicable a una autora enorme en la música centroeuropea: Clara Iannotta. Entre el ruido y la microtonalidad, Etude for Friends es una obra leve y, a la vez, sofocante; alzándose muy por encima del resto del programa. Cuanto de conexiones culturales hay en esta música que dice estar inspirada por el llamado canto largo mongol es un asunto que puede circunscribirse y/o aislarse al análisis musicológico o a las consideraciones creativas y biográficas que realice la compositora. Toda la música albergada en este retrato -Veiled Erosion- se reivindica como una importante muestra idiosincrática de la actual música viva occidental.
Carnaval de la memoria
UNSUK CHIN
Gougalōn. Double Concerto for Piano, Percussion and Ensemble. Graffiti.
Ensemble Intercontemporain. Pierre Bleuse, director.
ALPHA
El trabajo de la surcoreana Unsuk Chin (1961) lleva años llamando la atención de orquestas, conjuntos y teatros de ópera que ven en la animada y habilidosa gramática de su música una propuesta que equilibra el interés y la calidad con la capacidad de llegar a un público mayor que el que se presupone, por ejemplo, a autoras como las anteriormente citadas en este Atelier. No es que la música de Chin relaje sus exigencias, es que su propia idiosincrasia la hace más abordable por auditores no necesariamente familiarizados con la música de hoy. El reciente Premio Fronteras del Conocimiento que ha recibido por parte de la Fundación BBVA viene a remachar esa difusión conseguida por méritos propios. Nada de esto obsta para que formaciones señeras y especializadas como el Ensemble Intercontemporain -protagonista de este disco- continúen reivindicándola como una de las voces más destacadas del panorama presente. Gougalōn, Scenes from a Street Theatre, es una obra emblemática en el catálogo de Chin. Inspirada en los teatros amateur itinerantes coreanos, el conjunto francés, dirigido por su actual titular, Pierre Bleuse, saca oro de esta suite lúdica y descaradamente exótica -con una populosa y orientalizante sección de percusión- que posee momentos de desenfreno y otros en los que el abigarramiento textural otorga una sensación de carnaval de la memoria; no deja de hacer Chin una concienzuda distorsión de recuerdos personales, de impresiones callejeras; en la que tan pronto un violín expone sucintamente una cantinela como vuelve un estallido mundano de botellas y latas. Dimitri Vassilakis y Samuel Favre se enfrentan al Double Concerto para piano, percusión y ensemble; una amalgama no del todo satisfactoria entre música occidental y oriental (con el sentir del gamelán como elemento más identificativo muy vigente). Bleuse se afana en que todas las referencias se asienten en medio de un discurso fragoroso y reactivo, ante el que la compositora no se detiene; la obra no reposa, no se centra tanto en el sonido si no en los mecanismos que mueven la música, ya el ritmo, la armonía y el timbre; un denso caleidoscopio virtuoso y deslumbrante. Regreso a la urbe y mismo tono acelerado en Graffiti, pieza de una espectacularidad avasalladora que el Intercontemporain paladea sabiendo que la partitura de Chin es un mecanismo infalible para convencer de las bondades del ensemble como superinstrumento. La música crea una red de estilos y vértigos diversos, se torna áspera en el Passacaille y algo más reposada en el Notturno Urbano; todo lleva el sello de la autora, pero también trae consigo en la mochila un arsenal de recursos tomados de otros creadores afines como Sir George Benjamin y Harrison Birtwistle.