Entrevistas

«Continúa siendo un momento para construir el futuro desde la prudencia»


22/07/2020

Décima entrevista de la serie «Nuevos tiempos, nuevas músicas» con el compositor Javier Quislant. Hemos hablado con él y esto es lo que nos ha contado.

 
 


 



































1. Ruth Prieto: ¿Dónde estaba y qué estaba haciendo justo antes del confinamiento? 

Javier Quislant: Me encontraba en Viena para volar y asistir a unas sesiones de trabajo de una nueva obra en España. Finalmente no pudieron tener lugar, así como tampoco un viaje que tenía previsto al sur de Alemania para asistir a unos en ensayos. Continuaba trabajando bastante concentrado.
 
2. R.P: Venimos de una situación de confinamiento muy larga y complicada, ¿cómo ha vivido usted toda esta situación? 

Javier Quislant: Desde la prudencia, sin querer caer ni en el desaliento ni el desánimo.
En primer lugar, se hace necesario mostrar nuestro afecto a aquellas personas que han padecido en sus círculos más cercanos los desarrollos lamentables, que esta pandemia ha delineado para nosotros.
Hay que distinguir entre varios estratos, pero definitivamente, hemos experimentado una situación excepcional, con un altísimo coste y desgaste en lo personal.
El estado de confinamiento, más allá de las importantes exigencias físicas y emocionales que requiere, me está sirviendo para continuar trabajando con más proyección de futuro en los compromisos que ya tenía cerrados, así como en proyectos venideros. Creo que esta ha sido, más o menos, una reacción generalizada. Frente a la sensación real de falta de libertad generada por la situación de confinamiento y por la cancelación tras cancelación de la actividad, surgió un pensamiento proposicional, proyectando en el futuro nuevas posibilidades.
Aún hoy en día esta situación no ha terminado. Continúa siendo un momento para construir el futuro desde la prudencia, también desde la falta de una libertad que al menos hasta ahora, conocíamos.

Es alarmante observar como esta situación que padecemos como consecuencia de la COVID-19, continúa trayendo una gran incertidumbre. Continuamos pisando sobre terreno minado.
 
3. R.P: Hemos pasado una situación de desescalada, de una cierta incertidumbre, y ahora ya estamos en lo que se ha venido a llamar la nueva normalidad ¿pero en qué momento se encuentra usted ahora?  

Javier Quislant: En el momento actual en el que escribo estas líneas, aún está por ver si estamos en la nueva normalidad. Pienso que no debemos confundir poder volver a retomar nuestra actividad, nuestras libertades, anteponiendo nuestra satisfacción personal a la gravedad de una situación que está afectando a todo el mundo. Y los términos inclusivos son ahora más importantes y necesarios que nunca.

Vivo entre dos países y en mi experiencia la responsabilidad de ser cauto y precavido debe en estos momentos prevalecer por encima de nuestras necesidades, sobre todo de las superficiales.

No debemos perder de vista que muchos de nuestros conocidos, seres cercanos, ya no están aquí. No debemos tampoco perder de vista las personas que se encuentran en una situación de precariedad ocasionada por esta crisis, y los que ya se encontraban ella y han tenido que experimentarla desde la desprotección y el desamparo.
Digo esto porque vuelven los casos y es posible que para contener la propagación del virus haya que volver a realizar un esfuerzo concienciado e importante. Es probable que volvamos a tener que confinarnos.
 
En el plano de lo laboral, estoy en el mismo momento que hasta antes de la pandemia: continuar trabajando en los compromisos adquiridos y proyectar en el futuro nuevas posibilidades. Es cierto que ha habido cancelaciones de proyectos, algunos importantes y muy esperados, que afectan de manera cruzada a la colaboración con terceras personas e instituciones, pero por suerte, podemos estar agradecidos de haber esquivado, de momento, los desenlaces más desoladores de esta pandemia.
 
Por este motivo, permanecer altamente positivo y prudente es consustancial a la gravedad del momento que atravesamos, como personas y como sociedad, pero no debemos obviar las consecuencias que esta crisis está ocasionando, en primer lugar, las personales. Hoy más que nunca se hace necesario proyectar y cultivar la esperanza en las relaciones humanas y la confianza, desde la precaución y la mesura. Una situación como la que atravesamos actualmente sólo puede servir para salir más reforzados con lo que nos conecta con la vida, con lo que somos y con lo queremos compartir.
 
4. R.P: ¿Cómo ve el futuro de la cultura en general y en concreto de las artes escénicas presenciales? 

Javier Quislant: Por mi situación actual, experimento realidades culturales de dos países diferentes, Austria y España, y me es complicado emitir una consideración en términos generales que no sea la de que vivimos en un mundo en el que hay que continuar progresando para desmarcarse de una excesiva mercantilización del arte, así como de las relaciones humanas. En este sentido, bajo mi punto de vista, no creo que medidas temporales a un problema temporal de consecuencias graves, sean solución a largo plazo para mejorar la situación ya de por sí delicada de la Cultura, que me atrevería a decir es extensible al corazón de Europa.
 
Actualmente estamos asistiendo a las negociaciones entre países de la Unión para el reparto de fondos de recuperación, que bien pueden resultar una amenaza a los valores culturales sobre los que se construye la idea, utópica, de la Unión Europea. Esa idea utópica pero necesaria para la consecución de unos objetivos en el marco de un mundo globalizado.
Parece ser que para algunos países el sedimento cultural no es lo suficientemente relevante como para ocupar un lugar trascendental en los estragos originados por las crisis económicas y la angustia social. Los siglos de historia -de cultura, incluso, universal- sirven para reafirmar la tradición de debate intelectual y cultural dedicando placas en cada calle y cada plaza, con la propia historia, de descubrimientos y logros, que, por otro lado, deben permanecer a la espera, casi en un sumiso abandono, en el momento sensible y crítico de la asignación de prioridades y toma de decisiones.
 
Formas de comunicación como el streaming han sido fundamentales para tratar de continuar, casi a cualquier precio, con la actividad cultural. Entiendo que agilizan de manera considerable procesos de compartir información que de otra manera serían imposibles, pero tengo mis dudas de que, a través de hacer clic con un ratón, teclear un nombre en un buscador y ver una pantalla de un ordenador, podamos llegar a comunicarnos tal y como lo hacemos de manera personal.
En todo caso, este escepticismo en la falta de algunos inputs importantes sobre la forma de contacto que googleando nos podemos encontrar, es algo que sólo es concebible para mí en el momento presente.
 
5. R.P: Se habla mucho de ‘volver’ a la normalidad, pero antes, ¿estaba todo tan bien?, ¿deberíamos volver a cómo estábamos? ¿reinventarnos?... ¿cómo? 

Javier Quislant: Más que reinventarnos, adaptarnos al nuevo medio. No sé si todo estaba tan bien, pero desde luego había y hay una serie de cosas que podríamos y aún están por mejorar. Mirar al pasado para coger fuerza siempre es positivo sin perder de vista el contacto con el presente y la proyección en el futuro. Al mismo tiempo.
El presente ahora mismo es de aumento de número de infectados considerable, con algunas ciudades invitadas a un confinamiento voluntario.
"Seamos prudentes y aguardemos a que la situación se aclare. De momento, no hemos salido de ella."
 






6. R.P: ¿Qué eliminaría usted de cómo estaban las cosas antes y qué añadiría usted? 

Javier Quislant: Es difícil contestar a una pregunta así. Supongo que, si pudiera cambiar algo, trataría de que los círculos de poder e influencia tuvieran unas inquietudes más sanas a la hora de ofrecer cultura a la masa social.
 
7. R.P: En concreto en el mundo de la música, de los conciertos: ¿cómo ha cambiado su visión como creador?, ¿cómo piensas que esta pandemia va a cambiar la realidad de los compositores e intérpretes? 

Javier Quislant: Mi visión como compositor continúa siendo prácticamente igual. No creo que la realidad de los compositores vaya a cambiar mucho, la verdad. Al menos, respecto del oficio de componer en sí mismo, ya que una parte muy sensible se realiza en una atmósfera de individualismo -que no soledad- importante.

De momento seguimos estando en un estado delicado y, aunque se han podido atisbar algunas opciones futuras, conviene mantenerse cauto. En cualquier caso, las pérdidas financieras son tan graves que algunos músicos, compositores, directores e intérpretes, temen que sus opciones de continuar trabajando, por ejemplo, con algunos ensembles, puedan desvanecerse. Este es un escenario a día de hoy completamente real, ya que el precio más alto de los contratos cancelados ya sean “de palabra” (no exigibles a hechos prácticos) o firmados, acaban cancelados por razones de causa mayor y esto lo acaban pagando quienes están al final de la cadena de decisiones. En el sector musical, suelen ser los músicos en general y los ensembles independientes.
 
En gran parte de proyectos internacionales, el cielo de los artistas se torna de un preocupante color oscuro… Muchos festivales importantes, hubieran visto su final si la UE no hubiera prestado un apoyo decisivo. Me temo que, a partir de ahora, un cambio a tener en cuenta, puede ser el de plantear incluir en los contratos una cláusula que refleje el pago de la actividad aún existiendo la cancelación del evento por motivo de una pandemia…
 
8. R.P: Parece mentira que a estas alturas tengamos que estar hablando de esto, pero, ¿por qué la música y la cultura es importante para la sociedad? 

Javier Quislant: Según mi punto de vista, eso lo debe valorar cada persona. Hay cosas que es mejor no “tocar". Se aprende a respetar cuando se quiere conocer. La música y la cultura son importantes para las personas porque las hacen personas. ¿En qué medida son? Destacaría en primer lugar el valor humano. Después, el añadido.
 
9. R.P: ¿Por qué se infravalora tantas veces la cultura, el trabajo del artista…? 

Javier Quislant: Ligado a la pregunta anterior, supongo que hablamos de personas que, pudiendo apreciar su valor, deciden hacerlo por otras cosas, o en el peor de los casos, no hacerlo. Supongo que tiene que ver con lo que uno siente como persona. Desde un punto de vista institucional y mercantil, hablamos de decisiones tomadas seguramente en base a datos e indicativos macroeconómicos. Es un ecosistema delicado.
 
10. R.P: ¿Qué papel van a jugar las plataformas digitales, el streaming, la tecnología ahora mismo tras el confinamiento? ¿tendrán utilidad estas herramientas tecnológicas en el futuro cercano y cuando la pandemia acabe? 

Javier Quislant: En mi opinión, para hacer frente a la situación de vulnerabilidad que atravesamos, tanto a nivel personal como a nivel general cultural, es prudente no perder de vista aquello de “lo que rápido viene, rápido se va”. Es importante no dejar que lo urgente eclipse a lo importante. Pienso que, como medida circunstancial para salir del paso, la realidad virtual, la conectividad y las emisiones en streaming son unas herramientas excepcionales que ayudan a acercarnos a modalidades de la comunicación en entornos muy determinados. No creo que éstas vengan a sustituir a la comunicación personal, presencial.
Lo que si creo es que sería positivo poder garantizar la calidad del sonido de los reproductores de música personales para que se correspondiera con la del contenido ofrecido. Si no, la presencia en la red sería igualmente importante, pero no tanto para ser escuchada, sino para ser vista.
 
11. R.P: ¿Saldremos de todo esto mejores?, ¿qué ha aprendido usted en todo esto? 

Javier Quislant: Pienso que sí, a costa de varias cosas. Estoy aprendiendo a valorar a las personas que hoy en día tenemos cerca, y a las que no, también. También a trabajar aún más lento, a pesar de todo. Con más cuidado y con una labor más intensa.
 
12. R.P: Avances tecnológicos, comunicación… ¿cómo se imagina los conciertos del futuro?, ¿habrá cambios en la experiencia artística?, ¿en los conciertos?… 

Javier Quislant: Pienso que seguramente sí los habrá. Es muy difícil decir cómo.

13. R.P: ¿Qué espacio tiene la música de vanguardia en la nueva normalidad, en los futuros conciertos? 

Javier Quislant:

Para mí, el de una simultaneidad de diversas posiciones estéticas. En este paralelismo reside el progreso y de él surge un conjunto, integrador, que no se agota en una guerra de trincheras. La vanguardia en sí misma es algo sin valor. Todos nosotros somos vanguardia, sin importar el bagaje cultural con el que transitamos, viajamos.

Por eso, trabajar de forma inclusiva se hace hoy muy necesario. Enfocar los futuros conciertos de música de vanguardia a audiencias, por qué no, intergeneracionales, multilingües, de gustos diversos… tratar de ocupar así, de forma diáfana y legítima, un espacio amplio e integrador.
 
14. R.P: ¿Cuál es el futuro de las artes presenciales? 

Javier Quislant: Lo importante es que conserven un sentido de propósito para el futuro. Hoy en día tenemos una idea mucho más vaga de lo que puede suceder en el futuro, o mañana mismo. Existe una constante incerteza, precariedad laboral indiscutible, crisis mundiales encadenadas (desde 2008), más necesidades creadas que nunca y a nivel internacional la UE no puede dar soluciones concretas para determinados problemas estructurales importantes…
No sé cual es el futuro de las artes presenciales, pero sí que debe despertar un deseo de futuro, sin que eso signifique cerrar los ojos ante lo que sucede a nuestro alrededor.
 
15. R.P: Un pensamiento sugerencia para la situación actual ….

Javier Quislant: Es doloroso ver cómo esta situación, que todos estamos experimentando como resultado de la pandemia COVID 19, continúa dejándonos a todos una gran incertidumbre.
En la medida en que las inercias se vuelven favorables para todos tan pronto como sea posible, ahora es el momento de sacar de nuestra razón la prudencia y la fuerza necesarias para poder salir reforzados y confortados de esta situación.
 


La fotografía de Javier es de ©AMGA

Más información en el perfil de Antonio en nuestra web ECH-Javier Quislant



 
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