Entrevistas

Carlos Cruz de Castro | «Quédate En Casa» 59. Carlos Cruz de Castro


10/06/2020

Entrevista. Quincuagésimo noveno día de nuestro «Quédate En Casa» 59, con el compositor madrileño, que comparte con nosotros reflexiones y sugerencias.

 

Carlos Cruz de Castro, Madrid 1941. Estudió en el Real Conservatorio de Música de Madrid composición con Gerardo Gombáu y Francisco Calés, piano con Manuel Carra y Rafael Solís y dirección de orquesta con Enrique García Asensio. Posteriormente amplía sus estudios con el compositor yugoslavo Milko Kelemen en la Hoschschule Robert Schumann Institut de Düsserldorf y recibe orientación y consejos de Günther Becker y Antonio Janigro.
Fue cofundador de “Problemática 63”, movimiento cultural creado en Juventudes Musicales de Madrid, organización de la que fue vocal y miembro en 1968 del grupo de compositores "Estudio Nueva Generación". En 1970 funda, en unión de seis compositores más, la Asociación de Compositores Sinfónicos Españoles (ACSE). Al año siguiente representa a España en la VII Bienal de París con las obras Menaje para instrumentos no convencionales (utensilios de vajilla) y Pente para quinteto de viento, y en 1973 funda y coordina con la pianista y compositora mexicana Alicia Urreta el Festival Hispano Mexicano de Música Contemporánea en sus diez celebraciones.
En 1975 representa a Radio Nacional de España en el Premio Italia y en la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO (París 1979), con la obra Mixtitlan para narrador/a coro y grupo instrumental.
Académico Correspondiente de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, "Premio de Música 1977" de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música A la promoción de la música contemporánea en el IV Festival Hispano Mexicano, "Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid 2002" en la modalidad de música, “Premio Daniel Montorio de Artes Escénicas” concedido en 2005 por la Sociedad General de Autores (SGAE) a la obra La Factoría. Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010 concedido por el Ministerio de Cultura. Miembro de Honor de la Academia de la Música Valenciana.
Ha recibido encargos de numerosos festivales e instituciones: Ministerio de Cultura, Europalia 85 España, Festival de Música 900 de la ciudad de Trento con motivo del V Centenario del Encuentro entre dos Mundos (1992), Madrid Capital de la Cultura 1992, Concurso Internacional de Piano Premio Jaén (1993), Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante, Revista Scherzo para conmemorar su décimo aniversario (1995), Orquesta de la Comunidad de Madrid para conmemorar el X aniversario (1997), INAEM-Año Xacobeo 1999 encargo de la ópera La sombra del inquisidor, XV Festival de Música de Canarias (1999), Festival Internacional de Santander (1998), Ciclo de Cámara y Polifonía del INAEM, Fundación Sax-Ensamble, Orquesta Nacional de España, Fundación Hazen-Hosseschrueders, XL Semana de Música Religiosa de Cuenca, Música en Compostela, Fundación Orquesta de Extremadura, Instituto Valenciano de las Artes y de la Música, Fundación Juan March para conmemorar el 50 Aniversario de su creación (2005).
Cruz de Castro fue desde 1972 al 2006 Programador de Radio Nacional de España a través del Segundo Programa, Radio 2 y Radio Clásica, siendo de esta última Jefe de producción.

Hablo con él y me dice...
 
«…Tengo que felicitar a El Compositor Habla porque siempre está despierto para dinamizar sus espacios de actualidad. En esta ocasión no podía dejar de sensibilizarse por el azote del Covid-19. A través de su sección “Quédate en casa” nos ha invitado para que nos expresemos y contemos la experiencia de cómo resistimos esta terrible pandemia. No tengo más remedio que lamentar y condolerme por tanto sufrimiento como está produciendo en tantas familias, en tantos de nosotros y la impotencia que se siente por no poderlo remediar cuando todavía no se tiene la solución definitiva. Qué frágil es todo y qué fácil se desequilibra lo que tenemos por indestructible en un mundo tan pequeño cuando lo creemos grande.
En otro orden de cosas y ya de manera personal, diré que  en estos momentos en los que estamos confinados por causa del Covid-19 me encuentro componiendo una obra para cuatro saxofones, piano y un percusionista con destino al Sax-Ensemble, grupo para el que anteriormente he compuesto dos obras más: Leo, para la misma dotación pero con el aumento de un percusionista más, y el cuarteto Sombras de saxofón.
Al estar confinado en casa, y tener el compromiso con el Sax-Ensemble de componer esta obra, me viene a la mente la interrogante que siempre me aparece cuando compongo según en qué lugar y en qué condiciones específicas de factores varios en los que me pueda encontrar: ¿Estaría componiendo esa misma e hipotética obra en otro hipotético lugar? Es una pregunta que, evidentemente, no tiene respuesta o, mejor dicho, nunca se sabrá cuál es: la obra es la que es, la que en ese momento emana de la capacidad creativa del autor desconociéndose cuál otra hubiera podido ser. En este sentido estamos en una circunstancia en la que puede considerarse que atravesamos una especie de pánico sanitario por la pandemia que nos cubre, pues el acontecimiento de un fenómeno  como el actual puede cambiar temporalmente una situación vivencial o establecer una nueva: ¿Ahora estaría componiendo la misma obra si no estuviera confinado bajo la amenaza del Covid-19? ¿Lo que llevo escrito y lo que en estos momentos estoy escribiendo podrían ser diferentes? Es una incógnita, desde luego, pero no deja de ser atractiva la unicidad resultante de lo que significa la multiplicidad creativa. La posibilidad infinita. Todo hecho artístico está sometido e influenciado por el momento en el cual se está produciendo y ninguno es idéntico a otro aunque secuencialmente se sucedan repeticiones inmediatas en el tiempo, razón por la cual un confinamiento condicionado, en cualquiera de sus significados, produce generalmente efectos psicológicos difícilmente acotados bajo un único estado de ánimo y de control, y se puede pensar y actuar de manera tan diferente como diferente sea la situación en la que uno se encuentre.
El amplio significado de confinamiento me lleva a pensar, por asociación de ideas, en el canto gregoriano. En la Orden Benedictina el voto de permanencia fue definitivo para caracterizar la singularidad de estilos en las diferentes abadías para el desarrollo del propio canto gregoriano. El voto de permanencia significaba que un novicio entraba en un monasterio sabiendo que en dicho lugar iba a permanecer el resto de su vida hasta su muerte. Era la adhesión permanente a una de las abadías en particular y no podían cambiar de monasterio, no estaba en su intención ni en su  espíritu al elegir entrar en esa específica Orden ni en la Regla establecida por San Benito permitirlo y, por lo tanto, no se cuestionaba dicha limitación. El hecho de que uno de los votos monásticos evitara la emigración entre monasterios contribuyó, indirectamente, a que los estilos no se desvirtuaran y sí se individualizaran y particularizaran distinguiéndose unos de otros. Al no haber emigración no había integración mixta desde el exterior y la pureza de los diferentes estilos  fue cimentándose en cada abadía hasta llegar a identificarse musicalmente con sólo nombrar el monasterio: el gregoriano de Silos, el de Solesmes o el de Montserrat, por ejemplo, dan idea de qué clase de gregoriano se canta en cada uno de ellos. Así pues, aquí, el confinamiento monacal no sólo  propició la conservación de un género musical sino que dio origen a los diferentes estilos de canto gregoriano que conocemos hoy.
 
Llegado a este punto me atrevo a elucubrar un denominador común entre el confinamiento en un monasterio benedictino y el confinamiento por la pandemia del Covid-19. El primero lo cumple siguiendo la Regla de San Benito de permanencia monacal y el segundo por necesidad sanitaria de obediencia cívica. El primero condicionó una estética musical y en el segundo la incertidumbre diseña dos presentes en el hecho creativo: la obra musical que está siendo y la que pudo estar siendo
».

Sobre sugerencias musicales Carlos nos comenta...

«….Aquí, en música, no tengo más remedio que responder que incluiría la historia entera de la música. Pero como decir esto no soluciona nada para lo que se pretende, diré que puedo oír la Pasión según San Mateo de Bach en cualquier momento y época del año y cuantas veces sean, pero, a ser posible, en una versión no  dirigida por músico purista alguno porque, en mi opinión, suelen destrozarla, la parcelan, la dividen de tal manera con respiraciones entre los números que la convierten en un témpano de hielo, así como  que tampoco  sea dirigida por el mismo que interpreta el bajo continuo porque, entonces, parece un análisis teórico de recitativos, arias y corales sin unión ni arco formal. Es una obra en la que por el dramatismo con que la estructuró Bach requiere resaltar ese dramatismo escénico que implícitamente posee. Cuando, como juego, se hace esa  pregunta de qué música te llevarías a una isla desierta, yo siempre contesto que la Pasión según San Mateo  en una versión dirigida, por ejemplo, por Helmuth Rilling.»

Sobre otras sugerencias literarias y de cine Carlos nos propone...

«…Con respecto a la lectura  en este confinamiento diré que aprovechando el centenario del fallecimiento de Galdós, he vuelto a releer el magnífico libro (no puedo decir menos) que escribió mi padre hace muchos años: Prehistoria y Protohistoria de Benito Pérez Galdós. Es un trabajo que, con su colaborador Enrique Ruiz de la Serna, desarrolla toda una investigación de los primeros veinte años de Galdós en Las Palmas de Gran Canaria antes de marchar a Madrid. Obra que, por supuesto, recomiendo en grado sumo y que se puede leer por internet porque está, evidentemente, agotada, aunque se puede ratonear por librerías de viejo.
Propongo también Tiempos recios, última novela de Vargas Llosa que narra los acontecimientos del golpe militar de Castillo Armas en Guatemala. Es una apasionante historia política del área centroamericana cuando deambulaban los Trujillo, Somoza, Betancourt, Pérez Jiménez…
Entre alambradas es la memoria del santanderino y republicano Eulalio Ferrer en los campos de concentración en el sur de Francia y su travesía de 41 días hacia México donde vivió su exilio.
La luz de Cuba de Ángeles Franco en la que estructura la simultaneidad de dos narraciones de una misma familia  con un siglo de distancia. Se podría decir que son como dos novelas intercalándose en una. El pueblo soy yo, de Enrique Krauze, es un ensayo crítico de regímenes personalistas que con admirable puntería anticipa muchas realidades políticas de hoy.


En cuanto al cine soy un ferviente partidario del cine en pantalla grande, pero como el confinamiento nos reduce esa posibilidad a la de la televisión me atengo a lo que programan las diferentes emisoras con especial predilección por los debates políticos.»

En el perfil de Carlos en nuestra web podéis encontrar mucha información sobre el compositor:

ECH-Carlos Cruz de Castro

He tenido el placer de hablar con Carlos en entrevista para El Compositor Habla en varias ocasiones, la primera vez en junio de 2012, donde dijo cosas tan interesantes como esta:

"El oficio es el cauce de la creatividad"

Aprovecho también para traeros estos vídeos con su música:




 


La fotografía de Carlos Cruz de Castro es de Magali Gavito




 
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