ISSN 2605-2318

Entrevistas

Ismael G. Cabral | «Mi forma de escribir es muy positiva, intento divertirme escribiendo» Mikel Urquiza


05/07/2022

Una entrevista de Ismael G. Cabral para El Compositor Habla

 
Con un sublime sentido del virtuosismo, Mikel Urquiza produce una música inagotable cargada de energía que desafía la clasificación”. En estos términos se refirió el jurado de la Ernst von Siemens Music Foundation cuando hace solo unos meses decidió otorgarle uno de los galardones de los premios de composición que concede la institución. Urquiza (Bilbao, 1988), reside actualmente en París, y ha cursado estudios con profesores como Ramón Lazkano, Gabriel Erkoreka y Gérard Pesson. Con numerosos estrenos ya agendados y la publicación de su primer álbum monográfico (Odradek Records), su trayectoria se consolida y hace emerger una voz propia que tanto conecta con ciertas líneas estilísticas de la creación musical contemporánea como diverge respecto a algunas tendencias imperantes en la composición actual.
 
1. Ismael G. Cabral: ¿Qué ha supuesto para usted la concesión del Premio Siemens?

Mikel Urquiza: Es uno de los galardones que todo joven compositor anhela porque tiene mucho de punto de llegada en una carrera. Sirve para abrir puertas a encargos de orquesta y a proyectos más ambiciosos. De hecho, tras bastantes años trabajando con ensembles, ya estoy viendo cómo se están configurando algunas grandes propuestas con posibilidades bastante reales de que se lleven a cabo. No sé si habrían salido adelante sin haber merecido el premio.

2. I.G.C.: La distinción coincide además con la aparición de su primer disco monográfico, Cherche Titre, en el sello Odradek Records.

Mikel Urquiza: Sí, pero ha sido algo azaroso. Porque este disco es un proyecto que llevaba desde 2016 queriendo sacar junto al conjunto L’Instant Donné y no fue hasta 2019 cuando, gracias a varias subvenciones, pudimos finalmente concretarlo. Es un álbum que teníamos todos los implicados muchas ganas de grabar porque retrata una relación de años. También engloba piezas que hice bastante pronto, entre los 20 y los 28 años, por lo que cierra una etapa de juventud. Podría decir que es un disco de primer estilo pero, al mismo tiempo, es bastante diverso y homogéneo a la vez, aunque pueda sonar paradójico, pues todas las piezas que hay en el fueron escritas durante mis estudios en París.

3. I.G.C.: ¿Cuál es su vínculo estético, si es que este existe, con la música contemporánea francesa?

Mikel Urquiza: No escribo la misma música para todos los grupos con los que trabajo. Cuando compuse Alfabet (2018-19) la hice pensando en quien iban a estrenarla, el conjunto alemán Musikfabrik. Usé poesía danesa y en ello hay un tropismo al acercarme, de alguna forma, a la música del Norte de Europa. También le diré que para los alemanes mi música es bastante francesa y para los franceses… no es demasiado francesa. Son cuestiones muy subjetivas que se me escapan pero lo que sí tengo claro es que cuando trabajo con textos, algo que hago muy a menudo, cada uno impone sus propias realidades estéticas.
 



4. I.G.C.: ¿Cuánto enriquecen y cuánto pesan las influencias de otros autores en la formación de la identidad creativa de un joven compositor?

Mikel Urquiza: No me han pesado nunca. Helmut Lachenmann dice que si uno busca dentro de sí mismo y ofrece algo honesto es imposible copiar.

 
«De lo que se trata es de hacer la música que queremos. Y esa debe ser la que más se parece a nosotros»
 




Para ello hay que hacer un trabajo introspectivo que no es sencillo; hay que evitar tópicos, clichés, y escucharse a uno mismo. Pero también es importante, en mi opinión, escudriñar el mundo en el que vivimos, no solo atender a la música. Esas han sido siempre mis máximas y por lo mismo le decía que no me pesa el pasado. Si quiero utilizar un texto que otros compositores ya han utilizado yo lo voy a coger igualmente para hacer mi trabajo. No siento mi personalidad amenazada por las influencias externas.

5. I.G.C.: Usted fue a París para estudiar con Gérard Pesson, ¿qué le resultó tan atractivo de su música para ampliar sus conocimientos junto a él?

Mikel Urquiza: Me cuesta saber qué imaginaba cuando tomé esa elección. Quizás me atrajo su pensamiento divergente y original en torno al humor. El humor ha sido y sigue siendo un elemento un poco extraño en la música contemporánea. Esto es así, desde luego, en Francia, donde la distancia es muy marcada con respecto a las músicas de consumo. Y Pesson cuestiona esta idea heredada e imagina otra serie de relaciones entre la música que él crea y la sociedad en la que se produce. Eso me llamó mucho la atención, crear una música desacomplejada, explorar esa vía. Y creo que es algo que, finalmente, también está en mi música.

 
«Me gusta trabajar con elementos intrusos, con ritmos muy vivos importados de cualquier contexto que acaban enriqueciendo la obra».






6. I.G.C.: Un pensamiento el de Pesson sobre el “humor” que nada tiene que ver, por ejemplo, con el acercamiento al mismo que realizó en su tiempo Mauricio Kagel y que también propició sus propios caminos, sin embargo, muy diferentes de los suyos.

Mikel Urquiza: Kagel presenta una diferencia radical con Pesson. Gérard [Pesson] ha trabajado con técnicas de la música concreta instrumental, procedimientos que están en la música de Salvatore Sciarrino o Lachenmann. Cuando él (y yo) hablamos del humor en la música lo hacemos más como una forma de recuerdo, como un proceso de borrado; la suya es una música extremadamente mental. No tiene nada que ver con la idea de acumulación, de biblioteca, de Kagel, que conecta a la vez con un pensamiento literario muy característico de la segunda mitad del siglo XX, recogido en las obras de Umberto Eco y Jorge Luis Borges. La idea de Pesson es proustiana y tiene que ver con como recibimos las cosas en sí, con la recepción de la música y la escucha. Por otra parte en Kagel existió casi siempre un componente escénico. Hay alumnos suyos como Carola Bauckholt que han derivado hacia un mundo de trabajo focalizado en el sonido y en el que también conviven elementos del teatro del absurdo.
 



7. I.G.C.: Antes usted estudió con Ramón Lazkano en Musikene, otro profesor importante en su formación. Siendo diferente su música a la de Pesson aprecio cierta coherencia en la elección de uno y otro maestro.

Mikel Urquiza: Ambos son amigos y esto no es banal porque comparten una serie de referencias poéticas y literarias. Y aunque sus personalidades creativas son diferentes hay, sí, elementos que los unen aunque a veces sea difícil concretar en qué se parecen.

8. I.G.C.: Reparando ahora en su música todo lo que hemos venido hablando parece haber cristalizado en un pensamiento que le lleva a crear una obra poco confrontativa, que se gusta más en texturas diáfanas y, ya lo apunto antes, una rítmica muy agitada…

Mikel Urquiza: Soy una persona de buen carácter. Para mí es válido también la opción de sentirse agredido por algo, cuestionado, y dar una respuesta a ello. Pero no es mi camino. Mi forma de crear es muy positiva, o intento que sea así, porque me lo paso mejor y esto me lleva a una aproximación al sonido que es casi festiva. Intento divertirme escribiendo. La variedad es agradable y el juego es una constante en mi música, de una cierta vivacidad rítmica y armónica. Esa forma de buen humor al componer también tiene, o debería tener, consecuencias en la escucha.

9. I.G.C.: También están muy presentes en su catálogo las formas clásicas, ¿qué busca en ellas?

Mikel Urquiza: Es algo que he abordado muy a propósito. Hay que tener en cuenta una diferencia notable, escribir una obra para cuarteto de cuerdas no es lo mismo que escribir un cuarteto de cuerdas. Confrontar o no con la forma es una decisión libre. Por supuesto que una cierta dosis de rozamiento con el pasado es inevitable, a mí me gusta ese choque con lo que nos precedió, el aura que emanan ciertas configuraciones instrumentales es muy atrayente. Por eso cuando, por ejemplo, abordo el trabajo con el cuarteto aflora inmediatamente todo ese pasado con el que dialogo.

10. I.G.C.: Lo que no parece estar en su punto de mira es el campo del multimedia, por otra parte tan cercano a tantos otros colegas suyos de generación.

Mikel Urquiza: No me gusta trabajar con el ordenador ni cuando compongo. Tampoco cuando se acerca un estreno. Disfruto de la imaginación frente al papel y del contacto con los músicos, por eso no me impongo un tipo de trabajo. Estudié durante tres años ingeniería informática y salí tan escaldado que no he querido volver a saber de las máquinas. Me alejé de todo esto y desarrollé otra vía de expresión para contar lo que quiero contar. Utilizo técnicas más tradicionales pero igualmente excitantes.

11. I.G.C.: En esa forma más artesana de proceder ha encontrado una conexión muy intensa con lo literario. De hecho en su catálogo todas las obras incluyen un comentario de carácter expresivo.

Mikel Urquiza: Esos textos complementarios los redacto al final y son una extensión del proceso de escritura. Siempre los hago aunque no me lo pidan para el programa, incluso aunque no vayan a tener una utilidad inmediata. Ese pequeño objeto tiene un valor, tiene algo de literario. Es una manera de extender el proceso de escritura de la pieza con palabras y esto sí que es herencia directa de Pesson. Él sí tiene más tendencia a explicar lo que ha hecho técnicamente y yo no hago eso habitualmente. Me regodeo en la atmósfera o en la influencia pictórica. Para mí es una parte intrínseca de la creación, una manera de conectar con la literatura.
 



 
12. I.G.C.: ¿Y cuando hablamos de lo textual en su música, qué caminos estéticos le interesan a la hora de abordar la vocalidad?

Mikel Urquiza: No me planteo las cosas en esos términos, no tengo un camino a seguir ni una elección precisa. La vocalidad es bastante intuitiva en la escritura, quizás porque yo he cantado mucho esto es así. Soy muy sensible a cada texto que tomo y este me sugiere su propio camino. También tengo muy en cuenta para quién estoy haciendo la obra, no es lo mismo componer para una formación coral más homogénea y tradicional que hacerlo para los Neue Vocalsolisten, que son unas voces muy individualizadas con personalidades precisas.

13. I.G.C.: ¿Cuánto le ocupa y le preocupa estar al día de la música actual?

Mikel Urquiza: No me gusta el término “preocupar”, como tampoco me gusta mucho escuchar música en casa. Prefiero hacerlo en directo e intento estar presente en distintos festivales. Al vivir en París acudo a ManiFeste y Présences y también procuro asistir a Eclat, en Stuttgart. No porque crea que tenga que estar allí o seguir como obligación la actualidad musical, lo hago por puro gusto. Cuando uno escribe música no se tiene la misma necesidad de estar tan al día que si se es musicólogo o periodista, no existe ese hábito de alimentar la escucha con todo lo nuevo de manera constante. En mi caso todo esto está más atenuado. Ahora bien, escribo porque escucho, y quizás si no escuchara no tendría tantas ideas. No lo sé con exactitud. Rara vez me ocurre el síndrome del miedo al papel en blanco porque me alimento mucho intelectualmente. Y no solo de música.

14. I.G.C.: Tiene por delante distintos estrenos en los próximos meses y más que se irán añadiendo próximamente.

Mikel Urquiza: La mayor parte de ellos fuera de España. ¿Se le trata bien aquí?
Llevo muchos años residiendo en otro país y para mí es un privilegio poder vivir de aquello que me gusta, trabajando además con grandes intérpretes. Eso en sí mismo ya es un logro. Lamentarme porque mi música se toque más o menos en España podría sonar hasta mezquino porque, de hecho, tampoco es que me sienta maltratado. Distintos grupos vascos han tocado mi música, también lo ha hecho el ensemble Sonido Extremo y se han oído obras mías en la Quincena Musical y en el marco de los programas del Centro Nacional de Difusión Musical.

15. I.G.C.: ¿Qué obra suya escogería para presentar su música a quien la desconoce?

Mikel Urquiza: Este año en Francia he trabajado con la Maison de la Musique Contemporaine en un proyecto educativo en el que se proponía elegir una obra para presentarla en distintos institutos. La idea era explicar a los alumnos qué es el oficio de compositor. Y elegí una pieza que consideré adecuada, I nalt be clode on the frolt, una obra vocal en la que trabajé con pequeños textos extraídos de internet, pequeños anuncios de compra-venta de objetos. Desarrollé en ella elementos claramente humorísticos mediante la inclusión de varios elementos que no son musicales, recurriendo también a músicas no académicas y, a la vez, con un trabajo instrumental muy preciso.



La foto de Mikel Urquiza es de Photo © Bálint Hrtokó / Peter Eötvös Foundation

Más información sobre el compositor en su perfil en nuestra web Sub35-ECH-Mikel Urquiza
 
© Ismael G. Cabral Junio 2022



Aquí tenéis todas la entrevistas, críticas y noticias de Ismael G. Cabral en la sección de Ismael en El Compositor Habla: Atelier de Músicas
 


Ismael G. Cabral
Soy periodista (no solo) cultural en Sevilla. Pasé 16 años en la redacción de 'El Correo de Andalucía' (2002-2018). Actualmente escribo sobre música en las revistas 'Ópera Actual', 'Scherzo' y El Compositor Habla.
Y sobre animales en el portal 'Wamiz'. En el pasado, también investigué radio y televisión. Buscando nuevos horizontes.
Ismael G. Cabral







 

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