ISSN 2605-2318

Entrevistas

Ismael G. Cabral | «Los premios no hacen mejor la música» Benet Casablancas


19/05/2026

En una época marcada por la velocidad, la novedad constante y la necesidad de etiquetar lo contemporáneo, Benet Casablancas reivindica otra manera de entender la creación: una música que dialoga con la tradición sin renunciar a la originalidad, que madura con el tiempo y que encuentra en la escucha profunda uno de sus mayores desafíos. Ismael G. Cabral para El Compositor Habla





El compositor catalán reflexiona en conversación con ‘El Compositor Habla’ sobre la contemporaneidad, la tradición, la escucha y el paso del tiempo tras recibir el prestigioso XX Premio SGAE de la Música Iberoamericana ‘Tomás Luis de Victoria’ 2025.

1. Ismael G. Cabral: Suma usted a su estantería un nuevo galardón. ¿Cómo se reciben los premios en este momento de su vida y de su trayectoria compositiva?

Benet Casablancas: El ‘Tomás Luis de Victoria’ es un premio de esos a los que uno no se presenta y, por tanto, bastante inesperado. Me pilló trabajando, además. Ves que tu obra merece la confianza de un jurado en un momento determinado, y eso siempre se agradece. Apenas conocía personalmente a los miembros del jurado y, además, había personas de distintos países del ámbito iberoamericano. Cuando eres joven, un premio puede ser más determinante porque te da presencia y te genera proyectos. Cuando ya tienes una trayectoria larga, los premios se agradecen mucho, naturalmente, pero también relativizas su importancia. Hay muchos colegas que lo merecían tanto como yo.
Lo fundamental es entender que los premios no hacen mejor la música. Ese es el punto esencial. Los éxitos y los fracasos son dos caras de la misma moneda en una profesión muy compleja, donde intervienen factores que no siempre son estrictamente artísticos. Y… por cierto, los éxitos también son difíciles de gestionar, no solo los fracasos.

2. I.G.C: Aunque su catálogo es amplio, se puede afirmar que bastantes de sus obras han sido interpretadas en varias ocasiones después de alumbramiento. Lleva años defendiendo la, en cierta medida, polémica opinión de que las reposiciones son tan importante o más que los estrenos absolutos…

Benet Casablancas: Sí. Durante mucho tiempo existió cierta obsesión por el estreno absoluto, como si lo verdaderamente interesante fuese únicamente lo nuevo. Yo dije hace muchos años -y entonces sonaba provocador- que casi tanta ilusión como los estrenos me causaban las reposiciones. Estas permiten que las obras crezcan. Los públicos cambian, los intérpretes cambian y las piezas ofrecen nuevas perspectivas. Hace poco se estrenó en Barcelona Pluie oblique. Épigrammes Pessoëns, que es mi sexto cuarteto de cuerdas, con el Cuarteto Diotima, y en el mismo programa se tocó también mi Cuarteto nº 3, que hace años estrenó el Cuarteto Arditti. Algunas personas del público se sorprendían y me decían después de oírlo: “Cómo ha cambiado tu música”. Pero no, porque esa obra tiene veinte años. Las obras crecen con el tiempo, sobre todo cuando las abordan nuevos intérpretes. Mi Cuarteto nº 3 es el mismo en manos del Arditti Quartet y en las del Diotima, pero suena distinto. No he tocado una sola coma de la partitura. Los Arditti subrayaban la energía y la exactitud rítmica; Diotima ilumina el color, el timbre, la delicadeza armónica. Ninguna versión era mejor que la otra: ambas han sido magistrales y distintas. Complementarias.

 
«La grandeza de una obra consiste precisamente en poder ofrecer nuevas visiones. Las malas obras, en cambio, se tocan siempre igual. Suenan igual las toque quien las toque porque son unidireccionales, no tienen capas, carecen de posibilidades»












3. I.G.C: En sus reflexiones aparece a menudo una crítica reiterada, la del “culto a lo nuevo”.

Benet Casablancas: Porque lo nuevo y lo original no son lo mismo. El culto a lo nuevo es muy peligroso: en el momento en que dices algo ya deja de ser nuevo. Lo original es otra cosa mucho más profunda. Las grandes obras son contemporáneas siempre. Roland Barthes decía que “la moda es aquello que pasa de moda”. Y en música ocurre algo parecido. Durante mucho tiempo parecía que la contemporaneidad se medía con un “contemporámetro”, como ironizaba Ramón Barce: uno activaba el imaginario cachivache ante una obra de Berio y funcionaba, daba aprobado, con otros compositores se disparaba y, en cambio, con Dutilleux el “contemporámetro” no daba señal de vida, como si suspendiera al maestro francés. Bromas aparte, como le digo, las grandes obras siguen siendo contemporáneas, aunque no respondan a ciertos códigos superficiales de modernidad.
Siguiendo con la misma reflexión, en el canon de la música moderna aparecen Stravinsky o Schoenberg, pero durante mucho tiempo no aparecían Szymanowski o Janáček, que tenían una calidad comparable a los primeros. Esto era porque Janáček no se explica por la novedad, sino por su originalidad.
 
«Incluso Pierre Boulez terminó reconociendo que la música de Alban Berg quizá era la más avanzada de la Segunda Escuela de Viena, precisamente por su capacidad para integrar todos los elementos de la modernidad en un lenguaje fluido y expresivo»












4. I.G.C: ¿Cómo entiende usted la idea de tradición en la música contemporánea?

Benet Casablancas: El pensamiento de crear desde una tabula rasa es antiquísima y, además, profundamente equivocada. No conozco a ningún gran compositor sin tradición. Otra cosa es cómo se entiende esa tradición. Para mí, la tradición es algo vivo. Picasso es tradición. Stravinsky es tradición. Ligeti, en sus primeras obras, comparte ADN con Bartók, con Berg o con Kurtág. Es lógico. Si no fuera así, habrían sido unos indocumentados. En música, en el arte en general y al contrario de lo que tantas veces sucede en el ámbito científico, los descubrimientos nuevos no cancelan los antiguos. Es una obviedad, pero el Réquiem de Ligeti no sustituye al de Ockeghem. Bach se alimentó de toda la música existente a su alrededor y produjo una obra profundamente original.

 
«Y los compositores españoles hemos mirado históricamente hacia arriba: hacia París y hacia el eje Viena-Berlín. Ahí están Falla, Gerhard, Toldrà o Luis de Pablo, que bebieron de ambos mundos»










5. I.G.C: También reivindica una escucha más amplia de lo que entendemos por música actual.

Benet Casablancas: Sí, porque muchas veces la música actual se identifica únicamente con aquello que antes se llamaba “música ligera”. Yo solo pediría que también se considerase música de hoy a compositores como George Benjamin o Brian Ferneyhough, por nombrar solo dos.
Desgraciadamente la buena música no forma parte del bagaje cultural de gran parte de la sociedad ni, por cierto, ocupa espacio en la difusión cultural de los grandes medios de comunicación. Y eso es un problema. La música contemporánea debería formar parte natural de la vida cultural de un país.

6. I.G.C: Cuando oigo su música, y salvando todas las distancias estéticas, pienso en un compositor norteamericano que le precedió: Elliott Carter.

Benet Casablancas: Elliott Carter fue un maestro extraordinario y además tuve la suerte de conocerlo personalmente. La música norteamericana sigue siendo muy poco conocida aquí y existe una visión reduccionista de lo que el continente americano ha aportado a la música de concierto. Hace muchos años invitamos a Carter a Barcelona. También a Leonard Stein, asistente de Schoenberg en Los Ángeles, y a Ursula Oppens, que se atrevió a tocar a Nancarrow al piano. De Carter admiro mucho el sentido arquitectónico. Y me interesa especialmente su última etapa: una música más lúdica, más ligera, más colorista. Su Concertino para clarinete y orquesta es una obra muy joven escrita por un compositor anciano. Pero, aunque respeto su asociación mental, yo soy un compositor mediterráneo.

7. I.G.C: En su catálogo también aparecen numerosas obras inspiradas en Japón y en la forma del haiku.

Benet Casablancas: Sí, soy un oyente voraz y me interesan muchas músicas, no solo occidentales. Aunque he de hacer constar en esto que busco más la esencia que el exotismo. En mis Haikus no hay japonismo superficial. Lo que me fascina de esa tradición es la capacidad de decir algo profundo en muy poco tiempo. Todo surgió hace años por un encargo de una pieza de treinta segundos para un grupo griego. Entonces pensé en la conexión con el haiku: una forma brevísima que, sin embargo, sedimenta en la memoria y genera imágenes interiores.
Me gusta mucho esa idea japonesa de la inmediatez de la caligrafía: pensar, concentrar y ejecutar el gesto. En una ópera o un cuarteto puedes trabajar durante años, pero un haiku es otra cosa: aparece como un fogonazo. La música, además, tiene algo profundamente efímero. No existe ni siquiera mientras suena: cada impulso se desvanece inmediatamente. ¿Dónde está la Quinta Sinfonía de Beethoven? Solo existe mientras dura -y aun esta afirmación sería discutible- y, sobre todo, en la memoria activa del oyente.

8. I.G.C: ¿En qué proyectos trabaja ahora?

Benet Casablancas: Estoy preparando un nuevo disco con Juan Carlos Garvayo. También llegan varios estrenos de pequeño formato: el reciente homenaje a Montserrat Torrent, titulado Albricias y diferencias; Siete caligrafías para Ana Urpina y José Bagaría; y una obra colectiva en el Gran Teatre del Liceu sobre textos del poeta Enric Casasses.
Además, sigo trabajando en dos libros y mantengo mi papel como consejero artístico del Conservatorio del Liceo. Y a principios del próximo año entraré prácticamente en “confinamiento” porque voy a escribir un concierto para flauta de pico y orquesta para Michala Petri.

9. I.G.C: Después llegará una nueva ópera de cámara.

Benet Casablancas: Sí. Y la pregunta inevitable es si merece la pena el enorme esfuerzo que supone escribir una ópera. Mi experiencia con L’enigma di Lea fue muy positiva artísticamente, estupendamente recibida y documentada en Blu-Ray, aunque tuvo una vida escénica corta. Se habló incluso de llevarla al Teatro Real. Pero, en realidad, si uno tuviera que esperar a las condiciones ideales para escribir música, muchas obras nunca existirían. Yo escribí mis primeros cuartetos cuando prácticamente no había cuartetos estables en España. Ninguno lo estrenó una formación española. Uno compone porque necesita hacerlo. Luego el tiempo ya decidirá el destino de las obras.
 
© Ismael G. Cabral, mayo 2026 

Más información en el perfil de Benet en nuestra web ECH-Benet Casablancas

La fotografía de Benet es de Quim Roser y ha sido facilitada por el propio compositor.


 

Biblioteca

Destacamos ...

 
Nueva Sección Sub35
dedicada a la promoción de jóvenes compositores y compositoras 

 
Nueva Sección Directorio
dedicada a la promoción de compositores, intérpretes, instituciones y editoriales.

Este trabajo tiene la licencia CC BY-NC-SA 4.0