Entrevistas

José Manuel López López | Entrevista con el compositor José Manuel López López


21/10/2019


Una entrevista de Ismael G. Cabral para El Compositor Habla.

 


«Lo que de verdad me inquieta es repetirme, por eso intento hacer cosas distintas, o mostrarlas de otra forma»

José Manuel López López










 

 



El Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) ha otorgado esta temporada al compositor madrileño José Manuel López López (1956) la oportunidad de confeccionar una extensa carta blanca en forma de residencia que permitirá que las obras de su catálogo, cubriendo un extenso arco cronológico, se asomen punteadas a lo largo de todo el curso que acaba de arrancar. Partiendo de un particular revisionismo del espectralismo francés, el compositor continuaría indagando luego con profusión en el timbre y en las modulaciones métricas redirigiendo su discurso -y con él también su estética- hacia un lenguaje inédito en la contemporaneidad musical española con obras como su Concierto para piano y el Trío III. Aferrado a la idea de riesgo y exploración, nacerán en estos meses venideros páginas como la sinfónica Tisseur de sable, que conlleva espacialización instrumental y un cierto elemento performativo, o el experimental Cuarteto II, que sigue la senda de radicalidad de su precedente. También verá la luz un imponente fresco sonoro para cuarteto de clarinetes, electrónica y videocreación, La trace, entre otras muchas sugerencias. López López profundiza en cada una de las estaciones de su residencia y reconoce, con felicidad, que vistas (¡escuchadas!) en perspectiva, todas estas piezas del puzzle permitirán entregar un retrato bastante fiel de su legado musical en ebullición.


 

1. Ismael G. Cabral: ¿Podríamos afirmar que la residencia en el CNDM permite hacernos una idea global de la composición de José Manuel López López?
 
José Manuel López López: Sin la menor duda: entre las cerca de 20 obras programadas por el CNDM escucharemos Cálculo secreto para vibráfono (1993), Lo fijo y lo volátil para piano y electrónica (1994), Bien à toi para piano (2000), que pertenecen a mis primeros años de compositor, entre los 90 y 2000, donde la energía que circula por ellas lo hace a través de un sistema armónico-tímbrico-resonante; pero también escucharemos Un instante anterior al tiempo (2006) para piano y manipulador, el Trío IV Feedback (2017-2018) para acordeón, saxofón y contrabajo, Plus vite que la lumière? (2018),  y por supuesto los encargos de esta residencia en los que sigo investigando la polifonía de tiempos, volcado especialmente en la granulación instrumental, es decir en la polifonía de minúsculas partículas de tiempo, como serán el Cuarteto nº II, la obra para el Ensemble Telemaque para un conjunto instrumental con un actor y puesta en escena, Tisseur de Sable para orquesta, y también La trace para cuarteto de clarinetes con imágenes del cineasta francés Pascal Auger, con quien ya he colaborado en otras ocasiones en producciones como La Céleste y La Grande Céleste. Resumiendo: las obras que se oirán tocarán muchos aspectos técnicos y estéticos de mi producción; desde las obras solistas, mixtas, de grupo o sinfónicas, hasta las colaboraciones con otros artistas, lo que dará una idea bastante precisa y a la vez amplia de mi obra.

2. Ismael G. Cabral: Las diversas obras programadas cubren un arco temporal considerablemente amplio. Escuchadas en retrospectiva, ¿siente que todas las partituras presentes no ya en la programación, también en su catálogo, le continúan representando del mismo modo?
 
José Manuel López López: Empiezo por decir, que pienso que el presente no existe. Ver todas mis obras incluidas en un todo de muchos años de aprendizaje, de trabajo y de transformaciones técnicas y estéticas hace que obras de mi pasado se integren de manera coherente, al menos para mí, en el conjunto de mi producción. Cada nueva obra es consecuencia de las anteriores, con lo cual pese a la diferencia estética que pueda parecer que existe entre African Winds o el Trío III, la idea matriz es la misma. En realidad son maneras distintas de ver lo mismo, con mayor o menor precisión. Es cierto que regresar a formas de hacer como el Concierto para violín y orquesta o el Trío I, ahora no me resultaría interesante pues son etapas superadas y estoy en otra cosa.  Respondiendo a su pregunta de si me continúan representando del mismo modo, diría que como seres vivos estamos sometidos a millones de transformaciones diarias en un proceso de evolución constante; una obra que en cierto modo es también un ser vivo, y más aún una producción de años, está sometida al mismo proceso.
 
No sería sano negar nuestra niñez o nuestra adolescencia y sólo guardar la madurez. Lo mismo ocurre en música, hay obras como Aquilea, como Memoria de un tiempo imaginario o el Trío I por citar algunas que tienen ya unos años, que son pilares importantes de mi edificio.
 
"Si estas obras me representan o no ahora creo que no es relevante, si no más bien la visión del conjunto, que seguirá transformándose y cambiando el pasado"



 
3. Ismael G. Cabral: En algunos de los conciertos su música estará en diálogo con la de grandes compositores como Olivier Messiaen y Henri Dutilleux, entre otros. ¿Qué grado de intervención programativa ha podido tener en estas relaciones contextuales?
 
José Manuel López López: El director del CNDM, Francisco Lorenzo me propuso esta residencia, lo que le agradezco de todo corazón, y me pidió el catálogo completo de mis obras; con él y los condicionantes de conjuntar ensembles, estilos, fechas, salas, etc... se llegó a esta programación. En relación a la elección de los intérpretes, fueron propuestas conjuntas por parte del CNDM y mías, lo que en cada caso ha dado el aire que cada intérprete o grupo ha deseado impregnar a su concierto. Es el caso de Alberto Rosado (pianista) que ha programado Messiaen junto a mi música para piano, del Trio Feedback, del Cuarteto Arditti que interpretará mi Cuarteto I y el II que será un estreno, junto a Dutilleux; del monográfico que me dedica Miquel Bernat o de Jean Baptiste-Robin, que ha incluido mi obra de órgano en su programa.  Es el caso también de Nacho de Paz, que fue quien propuso a la OCNE el estreno de Tisseur de sable, obra de orquesta encargo de la Fundación BBVA, que se estrenará en el programa que hará el 14 de marzo de 2020 en el Auditorio Nacional (Madrid) junto a obras de Messiaen y Steve Reich.
 
 

 
4. Ismael G. Cabral: Una de las propuestas más singulares es la protagonizada por el grupo Barcelona Clarinet Players. ¿En qué consiste esta partitura, La trace, para una formación tan rotundamente inusual?
 
José Manuel López López: En principio esta obra era un encargo del Auditori de Barcelona, en particular de Santi Barguño, pues la idea surge de él y de su deseo de hacer esta producción con los BCP. Ulteriormente cuando el CNDM me propuso la residencia, Auditori y CNDM llegaron a un acuerdo para hacer el encargo conjuntamente y así darle vida al proyecto e interpretar la obra en el Auditori de Barcelona y en el Centro Reina Sofía de Madrid. Aparte de la originalidad de tratarse de un cuarteto de clarinetes, la obra tiene la particularidad de estar compuesta desde el punto de vista formal, expresivo, discursivo y de contrastes, conjuntamente con Pascal Auger. El trabajo ha consistido en recorrer y habitar diferentes territorios del tiempo a través de la confrontación de articulaciones de la imagen y del sonido en directo de los cuatro clarinetes, junto a sonidos acústicos y electrónicos difundidos por pequeños altavoces bluetooth, que lanzan los propios clarinetistas, y a sonidos reales que contiene la propia imagen.
 
Un  tiempo abordado desde muy distintos puntos de vista: musical, cinematográfico, filosófico, científico, histórico… en donde hemos vuelto a desarrollar la antes citada “polifonía” pero a través de disciplinas diversas, oponiendo en ocasiones situaciones sonoras y visuales radicalmente distintas, y en otras fusionando las “similares”. Pero sobre todo buscando y poniendo en relieve la belleza a través de situaciones inhabituales, yo diría más bien, cotidianas pero que no vemos por su obviedad y aparente simplicidad: flores salvajes que surgen en las ciudades en un entorno de hormigón , objetos, señales, edificios abandonados durante años que nos siguen acompañando, así como lugares cuyo contenido humano y dramático ha sido borrado por el tiempo, y solo quedan algunas ruinas y vestigios, como es el caso del campo de internamiento de Rivesaltes en el sur de Francia, que pasó por situaciones truculentas desde el régimen de Vichy (1941) hasta 1977 que acogió a los últimos Harkis de la guerra de Argel tras lo cual fue cerrado.
 
La trace es la huella del tiempo, que intentamos mostrar en esta obra audio/visual. Tiempo que habitualmente es percibido como sucesión de acontecimientos: acontecimientos de una vida, de la historia, de una película, pero que se puede también, y eso es lo que pretendemos en esta obra, dar directamente como tiempo puro, no subordinado a una cronología de acontecimientos. La manera de hacerlo es mostrar imágenes del presente que evocan el pasado y quizás anticipan el futuro.  Como los bunkers alemanes de la Costa Sur de Francia de Rivesaltes, que nos reenvían al pasado y revelan lo que será nuestro futuro, una “tierra de nadie” que es de todos y que queremos poner en relieve en esta colaboración.
 
 


5. Ismael G. Cabral: El Cuarteto Arditti presentará sus dos Cuartetos, el primero (estrenado por ellos) y el segundo, que es de nueva creación. ¿Qué diferencias estéticas podremos apreciar entre ambas páginas?
 
José Manuel López López: En el Primer Cuarteto ya se vislumbra la estética del segundo, que consiste en un desarrollo extremadamente elaborado de las ideas a las que hago referencia en esta entrevista. Diferencias estéticas las hay sin duda, pues el Cuarteto nº II  está muy en el presente y le separan 12 años del primero, que son muchos. Esencialmente  las ideas de este último se centran en las modificaciones que sufren los procesos y las macro-dimensiones formales, tímbricas y rítmicas a consecuencia de la acción e influencia de las dimensiones micro-formales. Igual que un planeta  desvía la orbita de su estrella, en este cuarteto, habrá muchas estrellas y muchos planetas que interaccionarán fuertemente entre si. Otra idea muy presente es la polifonía de bloques en planos que en ocasiones se superponen y en otras se suceden, creando en este caso profundidades virtuales.
 
6. Ismael G. Cabral: Aunque fuera del programa del CNDM, la ONE estrenará una composición orquestal, Tisseur de sable. ¿Qué nos puede adelantar sobre ella? Hace no demasiado alumbró Herbe de dune, también orquestal. ¿Le interesa que unas obras y otras guarden algún tipo de correlato o enfrenta cada partitura como una ocasión única y, en la medida de lo posible, sin excesivas autoreferencias?
 
José Manuel López López: Hay bastantes diferencias en estas dos obras, aunque sigo siendo López López en ambas. Elementos que caracterizan la nueva obra son la armonía-timbre muy en el terreno de, por así decir, la transformación del ADN de los pilares armónicos que la sustentan, es decir de distorsiones espectrales de modelos que modifico muy controladamente. Muchas incursiones en lo granular como en Herbe de dune y un nuevo salto al vacío, estilo “mi concierto para piano” buscando nuevos caminos que en Tisseur de sable, incluyen movimiento de músicos, espacialización, etc...

7. Ismael G. Cabral: El Ensemble Telémaque abordará una obra de teatro musical, que será también estreno. ¿Continúa siendo la voz, la ópera, lo teatral, los ámbitos más complejos a la hora de ser ferreamente fiel a un estilo propio?
 
José Manuel López López: Sí, tratándose especialmente de voces solistas, es lo más complejo. Evidentemente depende de cada estética, pues algunas facilitan la escritura vocal, pero en mi caso, si no me quiero repetir o imitar a  compositores de la historia reciente y no tan reciente, no es fácil. En ello estamos, buscando soluciones personales.
 
8. Ismael G. Cabral: Creo que es usted muy consciente de la importancia de su Concierto para piano en la historia de la moderna música española. ¿Impone a la hora de seguir creando el saber que ya tiene a sus espaldas una obra tan formidable como esa?
 
José Manuel López López: Sí impone sí,  pero eso me  obliga a superarme, que es muy estimulante porque... tendré que hacer otra mejor. Lo que de verdad me inquieta es repetirme, con lo cual intento hacer cosas distintas, o mostrarlas de otra forma. Es el caso de Japan Winds, o de Plus vite que la lumière? donde las ideas del Concierto para piano están presentes pero no se ven iguales, o hay otras fuerzas que intervienen, que las transforman. Esto ocurre en No time y en Homing, ambas con textos de Dionisio Cañas donde ponemos al oyente frente al drama del terrorismo, de la inmigración y del exilio.
 
9. Ismael G. Cabral: Helmut Lachenmann estrenó hace unos meses una obra orquestal, My Melodies, especie de compendio de su credo estético. Aseguró entonces que es difícil que siga componiendo mucho más porque considera que casi todo lo que tenía que decir, ha sido dicho. ¿Un compositor, un creador, teme el momento en que esa percepción llegue?
 
José Manuel López López: Por periodos de vacío y dudas pasamos todos, pero esos momentos a los que se refiere llegan por acumulación de cansancio. Recuerdo haber hablado con Lachenmann a quien admiro y a quien me une una gran amistad, y me decía en el periodo en el que estaba componiendo My Melodies para 8 trompas y orquesta, a la que asistí al estreno en Munich el pasado año, que estaba extenuado, que no respondía al teléfono, que no recibía a nadie, que no iba a conciertos y que la fatiga del trabajo profundo le había dejado agotado… En estos periodos uno puede pensar que no van a surgir más ideas, pero no es así, el descanso lo arregla casi todo. En cualquier caso, por el momento no contemplo este problema, siempre estoy buscando tiempo para poder dedicarlo a la composición, lo que es buen signo.
 
10. Ismael G. Cabral: ¿Cuánto le importa, a día de hoy, el registro fonográfico/documental de su música?
 
José Manuel López López: Mucho, me importa mucho, no sólo por el aspecto documental que es importante en la carrera de un compositor, si no sobre todo por que no hay nada que más me agrade que oír una obra bien interpretada, la pureza de un sonido invadiendo el espacio y mezclándose con otros, la profundidad polifónica a la que hacía referencia antes, oír el tiempo en evolución…  Son experiencias únicas que gracias a las grabaciones, a las muy buenas grabaciones, nos podemos acercar a ellas.
 
Recuerdo la grabación de mi Concierto para piano en Berlín con la Deutsches Symphonie Orchester situado entre los músicos, o la grabación de Horizonte ondulado en la sala Mozart del auditorio de Zaragoza con Drumming situado en un estudio colindante a la sala, como experiencias únicas. En ambos casos el dispositivo de microfonía era espectacular, en el Concierto para piano, los micrófonos, muchísimos , no recuerdo el número, pero muchísimos, recogían cada centímetro cubico de sonido de la sala. En Horizonte ondulado, la disposición de una columna central con una espiral de muchos micrófonos recogía un ambiente global, junto a parejas de micrófonos asignados de manera precisa a cada uno de los músicos, que dio un resultado casi real, si no más real que lo real, es una grabación espectacular la de Neu Records y Drumming. 
 
Estar sumergido en el sonido es algo indescriptible, algo que difícilmente nadie, salvo los propios intérpretes, llega a experimentar en una sala de conciertos. Las grabaciones permiten llegar a esa multi-dimensión polifónica que nos ofrece el sonido, ente vivo, imagen del universo, en formato audio. Además las grabaciones nos permiten poder focalizar en un momento dado la atención en un determinado objeto sonoro, timbre o resonancia, y en otro, en situaciones sonoras completamente distintas, y  de forma recurrente si lo deseamos. Por estas razones me interesa mucho tener mis obras bien grabadas, para poder bucear en ellas de forma distinta a la que permite la partitura gráfica. Me interesa mucho el contacto con el propio sonido que es donde se establecen las  verdaderas relaciones y equilibrio de fuerzas.
 
© Ismael G. Cabral - Octubre 2019



Las fotografías de José Manuel son cedidas por el compositor de su archivo personal

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Ismael G. Cabral
Soy periodista (no solo) cultural en Sevilla. Pasé 16 años en la redacción de 'El Correo de Andalucía' (2002-2018). Actualmente escribo sobre música en las revistas 'Ópera Actual', 'Scherzo', 'Sul Ponticello' y El Compositor Habla. Y sobre animales en el portal 'Wamiz'. En el pasado, también investigué radio y televisión. Buscando nuevos horizontes.
Ismael G. Cabral
 
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