MAKIS SOLOMOS:
De la música al sonido. La emergencia del sonido en la música de los siglos XX y XXI. Traducción: Javier Roma. Tres Cantos: Ediciones Akal, 2025. Un volumen en rústica de 344 páginas; 24x17cm. ISBN 978-84-460-5667-6.
En un momento en el que en Europa proliferan las llamadas al rearme, no sería mala ocasión para que dichos llamamientos lo fuesen, en vez de a una escalada bélica de imprevisibles consecuencias, a su refuerzo cultural y a la contención de la perniciosa colonización mediática que cada año depaupera la sociedad y la cultura europeas ya no sólo con lamentables subproductos de la industria del entretenimiento estadounidense, sino con relatos anglosajones que pretenden reescribir la historia de la mejor música europea desde criterios, en tantas ocasiones, entre el sensacionalismo y el chovinismo más ombliguista, convirtiendo en actores fundamentales del desarrollo estético de la música occidental a figuras de tercera fila sin apenas trascendencia en la evolución del arte, mientras que a los más sustantivos protagonistas en la composición del último medio siglo se los relega a una condición anecdótica.
Es por ello que, frente a tal avalancha de tergiversación histórica, publicaciones como la que hoy nos visita adquieren una importancia crucial para conocer cómo se han consolidado los más importantes cambios de paradigma en la música contemporánea europea y mundial, enraizando esta evolución en la tradición de los siglos precedentes y abarcando, cómo no, algunas de las corrientes más sustantivas que en lo musical han producido los Estados Unidos, pues una cosa es la fértil música artística que palpita en Norteamérica, y otra, las anteojeras de algunos de sus críticos y musicólogos.
La publicación a la que nos referimos es
De la musique au son. L’émergence du son dans la musique des XXe-XXIe siècles, libro del musicólogo greco-francés Makis Solomos (Atenas, 1962) lanzado al mercado en 2013 por Presses universitaires de Rennes y que en 2025 Ediciones Akal acaba de publicar por primera vez en castellano en la soberbia traducción de Javier Roma a partir de una reducción del contenido original que acerca más la edición en castellano a la traducción inglesa del libro de Solomos que a la publicación original en francés.
De ello es resultado
De la música al sonido. La emergencia del sonido en la música de los siglos XX y XXI, un libro de 344 páginas primorosamente editado por Akal que se antoja, junto con un volumen anterior de Ulrich Dibelius publicado por la misma editorial,
La música contemporánea a partir de 1945 (Akal, 2005), una de las obras más importantes para conocer la evolución de la música contemporánea hasta la actual en sus fuentes más rigurosas y que con más criterio han establecido un mapa con el que ubicarnos y movernos por los rizomas de la mejor música desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.
El enorme valor que este libro posee en su conjunto parte ya de un soberbio prefacio a la edición española a cargo de Carmen Pardo Salgado, en el que se anticipan un buen número de rutas y pistas para establecer los ejes que Solomos nos ofrecerá en detalle en la introducción y seis capítulos en los que se divide su libro en Akal. Dicha introducción es todo un compendio, concentrado, de los temas que se irán desarrollando posteriormente, partiendo de cómo la cultura actual está marcada (saturada) por la ubicuidad de lo musical: desde lo más puramente funcional (en la mayor parte de los casos, con un objetivo comercial vinculado al consumo y al adoctrinamiento ideológico) a lo artístico, con el paralelo desarrollo de prácticas, investigaciones e implicaciones que en la vida cotidiana está deparando esa cultura. Dicha saturación se convertirá, en sí misma y como realidad que nos circunda, en objeto de atención para el arte, en general, y para el arte sonoro, en particular, como han dejado constancia los conocidos como «paseos sonoros», que registran dichos paisajes acústicos para ponernos ante el espejo de lo que vivimos hoy en día auditivamente (tantas veces, con una sensación de repugnancia, por la invasiva proliferación de música comercial de bajísima estofa que nos rodea por doquier).
Esa relevancia actual del sonido, ya sea como realidad social o como materia artística, lleva a Makis Solomos a recorrer toda una serie de caminos históricos que hacen que el tema central de su libro sea el «demostrar que el sonido se erige como problemática central de la música». Dicha puesta en perspectiva de las manifestaciones actuales del hecho sonoro como procesos históricos es uno de los aspectos más relevantes y sólidos del libro, abarcando no sólo la música que entendemos como ‘contemporánea’ y ‘actual’, sino las diferentes formas en las que, a lo largo del tiempo, se han entendido las partituras históricas, poniendo como ejemplo los modos de interpretación del repertorio barroco desde mediados del siglo XX y hasta su reinvención por parte de los conjuntos historicistas.
En esa evolución histórica de la música hacia su conceptualización como sonido, para Makis Solomos el siglo XX supuso un cambio de paradigma radical, que el investigador greco-francés enraíza en Claude Debussy y que va llevando, vía Edgard Varèse, a compositores con tanta importancia en el final del pasado siglo como Iannis Xenakis, aunque, lejos de circunscribirse a una línea de evolución estética (o columna vertebral) de lo que denominaríamos «música culta» o «música artística», Solomos amplía el foco de las investigaciones recogidas en su libro contemplando desde la música popular a la industrial, pasando por el
rock, la neotonalidad o todas esas manifestaciones que van siendo asimiladas por un concepto crucial para comprender el ‘final del camino’ (por ahora) de este proceso histórico: el que Makis Solomos denomina como «total sonoro».
Todo ello es analizado por Solomos ‘desde dentro’, como estudioso con formación en composición y musicología que es; de ahí que los aportes de la tecnología a la hora de analizar el hecho musical los utilice de un modo netamente intrínseco, poniéndolos al servicio de la propia música, por lo que el gran rizoma de la evolución hacia el total sonoro a lo largo del siglo XX se despliega ante nosotros como una cadena de pasos evolutivos interconectados que resultarán totalmente naturales para el melómano avezado y sin anteojeras, que en esa concatenación encontrará un reflejo de sus escuchas cotidianas, viendo muchas de sus experiencias musicales, conocimientos e intuiciones refrendados o explicados en este libro, así como interconexiones y caminos quizás no sospechados que no harán más que proponernos nuevas rutas de escucha que se fertilizarán recíprocamente, iluminando el desarrollo de la música del último siglo desde una mirada como pocas han sido tan rigurosas y completas en la literatura musical.
De este modo, Makis Solomos considera como momento clave en el salto al siglo XX la aparición del Impresionismo, para después centrarse en la atonalidad y en la
Klangfarbenmelodie de la Segunda Escuela de Viena, en el Ruidismo italiano y en el «sonido organizado» del también citado Varèse, cuyas creaciones y saltos hacia el total sonoro analiza por medio de sus obras más significativas, relacionándolas con la música de su tiempo, poniendo en perspectiva las reacciones y relevancia histórica en cada momento dado, y acompañando todo ello de numerosos ejemplos de partituras que confieren solidez a lo argumentado por Solomos.
Pero es la segunda mitad del siglo XX la que, por descontado, ocupa el mayor número de páginas en los ejemplos manejados por Solomos para hacernos conscientes del enorme desarrollo experimentado por ese avance hacia el total sonoro después de la Segunda Guerra Mundial, partiendo de derivadas fuertemente enraizadas en algunas de las manifestaciones ya vistas en la primera mitad del siglo XX, como el serialismo. La música concreta y la música electrónica son dos de los principales objetos de estudio para Solomos, debido a su influencia en lo propiamente instrumental. La importancia de la sonoridad y la textura, en compositores como Xenakis y György Ligeti, sería un buen ejemplo de ello, como en la acusmática de François Bayle, en los bordones sinusoidales de La Monte Young, en los tiempos dilatados de Morton Feldman o en la propia resignificación de la escucha por parte de John Cage; por no hablar de los procesos de síntesis digital y de la electrónica en vivo, ya a finales del siglo XX.
Como antes señalamos, la apertura de miras de Makis Solomos a la hora de desplegar un enfoque integrador lo lleva a abordar músicas no europeas que han tenido un papel determinante en esa apertura del espectro sonoro, como el
jazz, el
rock, el Minimalismo, o el
new age, que en sus páginas conviven con la
musique concrète instrumentale de Helmut Lachenmann, el espectralismo francés de Tristan Murail y Gérard Grisey, o las formas de posmodernidad musical en la nueva consonancia, con la sensualidad meditativa del sonido como ambiente inmersivo. Dicha inmersión en el espacio como elemento musical también se analizará a través de la obra de creadores que representan puntos de vista artísticos y políticos muy diferentes (hasta antagónicos), como Luigi Nono, tanto en su vertiente de compositor como en la de pensador, llegando a los movimientos de saturación y fusión actuales en los que muchas de estas aportaciones históricas, corrientes estéticas y procedimientos técnicos convergen creando esa totalidad del sonido hacia la que las páginas de Solomos nos dirigen.
Por supuesto, tal proceso evolutivo dista de ser algo tan simplificado y esquemático como lo hasta aquí resumido, siendo Makis Solomos consciente de la necesidad de establecer una serie de categorías de análisis, que él mismo denomina «historias» y que, protagonizando y dando contenido a cada uno de los seis capítulos de este libro, nos presenta así:
«Al ser una noción compleja, el sonido combina varios aspectos. Engloba las nociones de timbre, color, ruido, espacio... Su desarrollo en la música pasa por varios caminos, por lo que no es posible establecer una única línea. Por eso este libro se compone de varias historias, seis en total, y cada una es el tema de un capítulo diferente. El «sonido» no es propiedad exclusiva de sólo una de estas historias, sino que resulta precisamente de su combinación: su interacción produce la historia singular de la emergencia del sonido».
El grueso del libro (con 274 páginas) lo constituye, por tanto, cada capítulo dedicado al análisis del desarrollo histórico y de las sucesivas aportaciones que nos han llevado al total sonoro por medio de estas seis «historias», a saber: El timbre; El ruido; Escuchar (los sonidos); Inmersión sonora; Componer el sonido; y El espacio-sonido.
Cada capítulo procede a una pormenorizada definición conceptual de estas «historias», siendo especialmente interesante la que nos encontramos ya en el primer capítulo, sobre el timbre (aunque este esquema se reproduce a diferentes escalas en cada capítulo), remontándose Solomos en los siglos hasta su primer uso en el sentido de color musical, por parte de Jean-Jacques Rousseau. El análisis de la orquesta es otro de los ejemplos más interesantes de evolución histórica del timbre, siendo asistido Solomos ya no sólo por cuestiones estrictamente estéticas, sino por análisis científicos que, a lo largo del libro, ponen en perspectiva y hacen dialogar la dimensión más puramente artística de la música con los ámbitos físico, histórico, social y político.
En cada capítulo nos encontraremos con pasajes de un enorme interés, como los que en el segundo capítulo, dedicado al ruido, desmitifican dicha dimensión sonora como algo estrictamente contemporáneo, dejándonos Solomos ejemplos de cómo en el Barroco el ruido no sólo era contemplado en la música, sino detalladamente anotado en la partitura, algo que fue progresivamente ‘domado’ en el Clasicismo y en el Romanticismo, periodos en los que, según Solomos, se comienza a formar una doble historia de la música, con la armonía basada en alturas, por un lado, y el ruido, propiamente dicho, por otro: dicotomía que volvería a converger en la disonancia. De hecho, resulta muy interesante la conceptualización armónica que Makis Solomos lleva a cabo de la orquesta futurista italiana, pues cree que ésta, en realidad, cierra en realidad una nueva puerta al ruido, pues lo que hace es domesticarlo buscando formas de enarmonía y escritura convencional. Serán, precisamente, otros estilos musicales más desligados de esa tradición clásica los que den un paso definitivo para la asimilación del ruido, polarización entre ‘música’ y ‘ruido’ que, una vez más, el concepto de total sonoro supera, integrándolos.
En el tercer capítulo,
Escuchar (los sonidos), obviamente compositores como John Cage tienen un peso muy importante, profundizando Solomos en el concepto de silencio, los sonidos no determinados y la nueva escucha; cuestiones, en todo caso, que se entrecruzan con otros capítulos del libro, como lo hacen en obras analizadas en este capítulo, con las repercusiones del espacio y la multiplicidad de focos de emisión en propuestas como el
Musicircus (1967) del propio Cage. Por descontado, compositores como Pierre Schaeffer o Luigi Nono tienen un peso muy especial en este tercer capítulo, así como aspectos técnicos referidos a la escucha en directo y a la escucha amplificada, o las teorizaciones sobre los modos de escucha y su relación con la comprensión profunda del hecho musical.
La misma dinámica de revisión histórica y enfoque multidisciplinar/transcultural guía los restantes capítulos, en los que Makis Solomos es capaz, repasando ya sea la inmersión sonora o el espacio-sonido, de pasar de las propuestas de Iannis Xenakis o Karlheinz Stockhausen a las
raves y otras formas de vivir el espacio musical como forma de comunidad en la actualidad. Dichas intuiciones de nuevas formas de escucha las pone Solomos en relación con el pensamiento de autores como Giacinto Scelsi y su tercera dimensión del espacio musical, ampliando las perspectivas una y otra vez con un nivel de erudición realmente impactante que no hace más que dejarnos con ganas de leer la más amplia y detallada edición francesa, que profundiza aún más en cuanto nos ofrece la edición española (que ya es, de por sí, mucho).
Completan el libro una muy interesante conclusión que nos lanza una mirada abierta y optimista hacia el futuro de la música; una amplia bibliografía de veintisiete páginas; y un completo índice de los ejemplos musicales utilizados. Cierto es que echamos en falta un índice onomástico que en un libro de esta naturaleza se antoja obligado, ya no sólo para poder consultar directamente lo escrito por Solomos sobre cada autor, sino porque éstos, dada la forma en que Solomos divide sus análisis en esos seis grandes capítulos-«historia», reaparecen una y otra vez en distintas páginas.
La edición de
De la música al sonido. La emergencia del sonido en la música de los siglos XX y XXI es tan ejemplar como las que ya conocíamos en lanzamientos previos de Akal en esta misma serie (véase el aquí ya comentado de Susana Jiménez Carmona dedicado a
Luigi Nono), tanto en lo que al papel se refiere como en lo relacionado con la tipografía, el formato o a los muchos ejemplos de partituras, fotografías y gráficos que ilustran el soberbio texto de Makis Solomos. Todo ello redondea un libro que, no nos cansaremos de repetirlo, es totalmente recomendable, tanto para quienes se acercan al complejo y proteico universo de la música contemporánea por primera vez como para quienes ya lo llevan años transitando, pues una mirada en profundidad y con semejante enfoque global como el de Makis Solomos no aparece con frecuencia en nuestras librerías.
Más información en la página web de la editorial
Akal
© Paco Yáñez, octubre de 2025
Paco Yáñez, Santiago de Compostela, 1974, desarrolla su actividad creativa en la intersección y diálogo de diversos lenguajes artísticos; destacadamente, la fotografía, la música, el cine y la literatura. Tal es el camino recorrido por sus dos novelas hasta ahora publicadas: ...distancias... (Baía Edicións, 2008) y contra(de)cadencia (Laiovento, 2014; EdictOràlia, 2021), así como por sus ensayos, entrevistas y críticas musicales, publicados en ocho idiomas en medios especializados de América y Europa, así como sus notas para conciertos y discos. Diversos compositores han creado obras musicales inspiradas en sus fotografías y textos poéticos, diálogos interdisciplinarios que articulan toda su creación.
Ha pronunciado conferencias en conservatorios, auditorios y espacios culturales, como la Universidad de Santiago de Compostela, el Auditorio de Galicia, el MARCO de Vigo, la Fundación Luis Seoane, o el Centro Gallego de Arte Contemporánea.
Sus fotografías han sido exhibidas y publicadas en exposiciones, catálogos y revistas de arte y música, tanto en España como en el extranjero, incluyendo instituciones y medios especializados como la revista Sibila, la revista del CGAC, Ricordi, etc.
En el terreno cinematográfico, ha colaborado en la realización de los documentales Correspondencias sonoras (2013) y Enrique X. Macías. A lira do deserto (2020), obras de Manuel del Río. Paco Yáñez es colaborador de El Compositor Habla
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