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Entrevista con Josep Maria Guix


16/01/2019

Entrevista. El pasado 11 de enero del 2019 el sello discográfico Neu Records presentó Images, un álbum de obras para ensemble de Josep Maria Guix grabado por la prestigiosa London Sinfonietta bajo la dirección de Geoffrey Paterson. Hemos hablado con el compositor y esto es lo que nos ha contado:


 
1. Ruth Prieto: El pasado 11 de enero del 2019 el sello discográfico Neu Records presentó Images, un álbum de obras para ensemble grabado por la London Sinfonietta bajo la dirección de Geoffrey Paterson, que contiene dos de sus obras más representativas Vent del capvespre (2007) y Jardín seco (2014). ¿Estas obras le definen como compositor?

Josep Maria Guix: Creo que sí. Ambas resultan magníficos testimonios de mi modo de entender la música. Y lo son a pesar de que la primera de ellas ya tiene más de diez años.
Las dos  composiciones comparten un trasfondo poético común, así como una serie de recursos instrumentales y estilísticos análogos.
Tal vez la diferencia fundamental recae en que Vent del capvespre fue concebida como una suerte de suite de haikus, mientras que en Jardín seco hay una voluntad más orgánica, más unitaria del discurso.
 
2. R.P.: Acostumbrados como estamos al ‘objeto’, a tener el CD entre las manos… ¿estamos acostumbrados ya a prescindir del soporte, este es el futuro?

Josep Maria Guix: Creo que eso depende de la generación a la que se pertenece y a los hábitos adquiridos. A mí me resulta mucho más complaciente tener un libro de verdad entre las manos que su representación virtual. Sin embargo, mis hijos manejan imágenes, textos y músicas desde sus dispositivos electrónicos (teléfonos, ordenador), sin necesidad de recurrir a todo aquello que “ocupa espacio”.
Tal vez existía una liturgia en el hecho de comprar un disco, colocarlo en el reproductor, leer las notas, depositarlo posteriormente en una estantería… que se ha perdido. Lo cierto es que las tiendas de discos –sobre todo en el ámbito clásico- han ido desapareciendo, como en su día lo hicieron los videoclubes o las droguerías -y con ellas, aquel olor característico. Incluso yo mismo ya utilizo más las capturas de mis CD en el ordenador o en mi iPod que el original.
Además, la resolución de los distintos formatos digitales suele ser mayor que la que contenía tradicionalmente el disco compacto.
 
3. R.P.: Vent del capvespre (2007) tiene ya algunos años. ¿Cómo ha cambiado su música en estos 12 años?, y usted, ¿cómo ha cambiado como compositor en estos años? 

Josep Maria Guix: Acaso no sea yo la persona indicada para responder a esta cuestión, puesto que mi apreciación será siempre subjetiva. Bajo mi punto de vista, no obstante, creo que el estilo, como las personas, cambia –igual como lo hace la apariencia física-, se va haciendo mayor, pero siempre conserva ciertos rasgos de juventud, un denominador común. Yo espero haber empezado a alcanzar una cierta madurez –bien alejada de la decrepitud, claro está.
"Con el paso de los años he aprendido a guiarme mucho más por la intuición y a buscar principalmente aquello que resulta esencial"
 






4. R.P.: En Vent del capvespre, comenta usted en su web: “se ha ido tejiendo a partir de la lectura de haikus, textos zen y también gracias a la revisión pausada de antiguos grabados y dibujos de artistas japoneses. Al mismo tiempo, en este viaje iniciático me he acompañado de la música de Toru Takemitsu”. ¿Hasta qué punto la música y el arte japonés son una gran influencia, decisiva, en sus obras?

Josep Maria Guix: Suponen un punto de inflexión en mi manera de componer, sin duda. ¿Qué hubiese sucedido si la Fundació Caixa Catalunya no me hubiera encargado la obra para inaugurar la exposición de ukiyo-e años atrás? Quién sabe.
Lo cierto es que, más que la música tradicional japonesa, ha sido su concepción del arte, de la naturaleza, de la vida, lo que me ha apasionado. Y también la búsqueda de la esencia y de la sutileza. Siempre desde mi óptica mediterránea, claro está: sigo siendo de Reus y no he viajado todavía a Japón -debo confesar que es una asignatura pendiente.
Sin embargo, es una influencia más, como lo puede ser el descubrimiento de la poesía de Joseph Brodsky, la música de Josquin y Lassus o las naturalezas muertas holandesas del siglo XVII junto a la pintura de Vermeer, Fortuny o Rothko. Todo suma. Cada elemento convoca reminiscencias de otros ámbitos y, junto a mi manera de ser, perfeccionista e hipercrítica, acaban condicionando una manera de trabajar, de pensar.
 
5. R.P.: El recientemente desaparecido compositor, Joan Guinjoan, me comentaba, no hace mucho, que con el tiempo y a pesar de llevar toda la vida componiendo, le resultaba más difícil componer, ir al grano, dejar a un lado lo superfluo. Cuando escucho su música, creo que hay también una búsqueda de lo auténtico, de dejar a un lado lo accesorio. Cómo compositor ¿es esto complicado? ¿Es más difícil añadir o quitar?

Josep Maria Guix: Estoy convencido de que es cierto. El paso del tiempo y la experiencia actúan a menudo como un censor. Supongo que se trata de algo natural, si se desea huir de las soluciones adocenadas y se sigue indagando en lo original, en la esencia. Por supuesto que existe un mayor conocimiento del oficio, pero también un riesgo más acentuado de recurrir a fórmulas ya empleadas.
El proceso de creación depende de cada compositor: hay la manera mozartiana, en la que a menudo todo está ya concebido de manera previa; pero también está la forma en que trabaja Giacometti, modelando contínuamente, añadiendo y quitando hasta encontrar lo que se busca –o hasta que alguien te quita la obra de las manos.
Personalmente, de joven tenía mayor dificultad en añadir. Ahora, sin embargo, lo que me resulta más complicado es eliminar. Y creo que, de hecho, el trabajo más interesante consiste en depurar al máximo, con el fin de dejar en la partitura aquello que es absolutamente imprescindible. Quitar es, en ese sentido, un camino de retorno.
 
6. R.P.: Images contiene el estreno y la primera grabación mundial de Jardín seco (2014), inspirada en la pintura homónima de F. Zóbel. Siempre es una gran responsabilidad la primera grabación de una obra, tanto para intérpretes como para el compositor, porque se convierte en la referencia para siguientes grabaciones e interpretaciones. ¿Cómo ha vivido este momento, como ha sido el proceso de grabación?

Josep Maria Guix: La verdad es que ha sido una experiencia única que ha significado, también, un gran esfuerzo, por el presupuesto manejado, por el prestigio de la formación escogida y por el sistema de grabación elegido.
En un primer momento, fue necesario revisar a conciencia todos los materiales de los músicos (las particellas y la partitura general), y determinar, asimismo, los cortes y puntos de referencia para grabar con seguridad. Mi música no resulta nada sencilla de registrar porque tiendo a que todos los instrumentos resuenen libremente, desde el piano a los gongs. Era necesario recoger dichas resonancias y, a la vez, evitar cualquier posible error en los equilibrios, en el color, etc.
Tras un primer ensayo por la mañana, pude comprobar que la composición que había creado funcionaba bien en su traducción real. Y el nivel musical de la London Sinfonietta, así como de la grabación definitiva coloca muy alto el listón -algo que han confirmado desde la misma orquesta.
 
7. R.P.: En la web del sello Neu records comentan: “Jardín seco (2014), obra escrita específicamente para el álbum. Con una espacialización de los instrumentos diseñada por Neu Records conjuntamente con el compositor durante la fase de escritura de la obra”. Una obra escrita para la London Sinfonietta. ¿Cómo fue ese proceso?, ¿la espacialización y los intérpretes influyen en el resultado final? , ¿Ha sido una especie de obra de encargo? ¿Motiva escribir para intérpretes concretos?

Josep Maria Guix: En efecto, compuse esta obra pensando en el álbum que grabaríamos y, sobre todo, en la espacialización del sonido que permite el Surround 5.1. No obstante, debo confesar que cuando inicié la composición todavía no estaba claro qué grupo iba a interpretar la pieza, aunque tenía en mente una sonoridad más “inglesa” que centroeuropea, por decirlo de algún modo.
La idea de distribuir los sonidos en el espacio responde, también, a intereses musicales y a mi forma de concebir la música. A modo de ejemplo: algunos pasajes a manera de delay entre flauta y clarinete, deseaba que fuesen percibidos como tales, y a ello contribuyen las ubicaciones en lugares distintos del panorama. Algo similar sucede con otros muchos momentos en los que se produce un crossfade, un cambio tímbrico progresivo entre sonidos. Asimismo, deseaba que la trompa sonase lejana –no solamente a nivel de dinámicas, sino con el cambio de color que resulta de la distancia.
Por otra parte, la composición de Jardín seco digamos que fue un autoencargo. Desde hacía mucho tiempo, quería escribir de nuevo para ensemble y además hacerlo a partir de la formidable pintura de Fernando Zóbel.
La posibilidad de grabar con un grupo de prestigio y con unas condiciones acústicas del todo inusuales me empujó definitivamente a la composición de dicha obra.
 
8. R.P.: Su música tiene una clara mirada poética. ¿Es importante la poesía en su música, en su proceso creativo?

Josep Maria Guix: Lo es, y desde la fase inicial. Por decirlo de algún modo más explícito: no me veo capaz de componer recurriendo sólo al oficio, necesito algún elemento que desencadene el proceso a partir de una experiencia estética. Ese proceso a menudo es visual y está relacionado con la naturaleza, entendida en un sentido muy amplio –todo aquello que nos rodea, incluyendo las artes plásticas que intentan plasmarlo. Pero dicha epifanía visual suele despertarse por algún poema o texto poético que haya leído (desde un haiku japonés a la prosa de Joseph Brodsky).
Además, por mi forma de ser y a nivel musical, me considero más un poeta que un prosista –soy más lírico que épico, ¡qué le vamos a hacer! Aunque determinar las fronteras entre uno y otro campo es algo complicado: contaba Francisco Umbral en una entrevista televisiva que para escribir prosa correctamente hay que leer a los poetas, no a los novelistas.
 
9. R.P.: Comentaba usted en una entrevista que busca la naturalidad del discurso musical. En su caso esa naturalidad se traduce en instrumentación concreta, en formas musicales, en tipos de timbre, de fusión de sonido… ¿cuáles son esas pautas creativas para usted?

Josep Maria Guix: No olvidemos que, al cabo, es el oído el que debe establecer el último criterio sobre una música determinada. Al menos, yo lo veo así. Más allá de cálculos, estructuras, armonías, algoritmos, etc. será el oído el que deba juzgar si aquello funciona o no. Me interesa el resultado final, alejado tanto de un conceptualismo estéril como del uso de clichés caducos. Busco las sensaciones que despierta en el oyente –por supuesto, en mí, como primer espectador virtual de la obra-, y que en el fondo responden al impacto emocional que llevó al compositor a escribir aquello.
Concibo la música como si yo estuviese ante una mesa de mezclas en la que superpongo, contrasto, fundo o elimino diversas ideas sonoras -algo muy cinematográfico, si se quiere. Asimismo, a menudo me detengo en la elaboración de las resonancias, en todo aquello que sucede tras el ataque inicial que las provoca. Y a pesar de no haber compuesto demasiado para medios electroacústicos, mi forma de trabajar está muy influída por ellos. También por la polifonía renacentista.
 
"Y me fascina la ambigüedad sonora, desde la armonía-timbre al morphing entre instrumentos, pasando por la frontera sutil entre nota y ruído."
 









10. R.P.: En Jardín seco “hacen acto de presencia determinados elementos naturales (viento, agua) y un delicado uso de timbres y de dinámica, a través de unos instrumentos dispuestos alrededor de la audiencia con el fin de establecer líneas de direccionalidad en el espacio, juegos de resonancia y distintos planos de proximidad y lejanía” Todo esto en grabación, pero ¿cómo se planifica a la hora de escuchar la obra en vivo, para asegurar que la audiencia percibe todos esos matices sonoros?

Josep Maria Guix: Efectivamente, en la grabación de Neu Records se aprecia dicha distribución espacial cuando se escucha la versión Surround 5.1, en la que los cinco altavoces distribuyen el sonido de manera muy convincente. Por esta razón es preferible la versión digital al CD tradicional estereofónico. El resultado es absolutamente asombroso.
De manera ideal –y así lo indico en la partitura-, el público debería estar situado en el centro y los instrumentistas a su alrededor. Y ya puestos, manteniendo un gran silencio.
Tal vez en algunas salas de concierto convencionales dicha disposición puede resultar complicada. No lo es, no obstante, en otros espacios tal vez más afines a la música contemporánea (galerías de arte, museos, fábricas reconvertidas…), y además aporta un elemento que, sin ser nuevo -en la Edad Media ya existe el carácter antifonal en muchas músicas- sí que resulta infrecuente.
 
11. R.P.: Jardín seco sonará por primera vez en público como parte de su residencia esta temporada en el Palau de la Música Catalana. ¿Qué nos puede contar de este concierto?

Josep Maria Guix: En realidad, y aunque así figura anunciado en la programación del Palau, se interpretará antes –a mediados de marzo- un par de veces en Los Angeles, gracias a que la obra fue escogida por la Kaleidoscope Chamber Orchestra en un concurso internacional de selección de partituras.
El concierto de Barcelona estará a cargo de los BCN216, que ya estrenaron en su día Vent del capvespre. Además, contará con el mismo director, Francesc Prat, que conoce perfectamente qué es lo que busco con mi música.
 
12. R.P.: Images es el primer volumen del proyecto Images of broken light, que se publicará en formato físico entre 2019 y 2020. El segundo volumen, titulado Broken light y dedicado a sus obras de cámara se grabará el próximo mes de julio con Abel y Arnau Tomàs (violinista y violonchelista del Cuarteto Casals) y el pianista Josep Colom. ¿Cómo es esto de publicar el CD en tramos? ¿Cuándo podremos disfrutar del CD completo?

Josep Maria Guix: Cuando concebimos el proyecto de disco, el primer paso fue determinar qué se iba a grabar. Decidimos movernos alrededor de un par de ejes, ambos camerísticos: por una parte dos obras para ensemble, y por otra una serie de composiciones más breves articuladas a partir del trío con piano y de sus diversas combinaciones internas.
El problema principal surgió cuando hablamos con los intérpretes y buscamos fechas para grabar. Debido a la gran actividad concertística de los hermanos Tomàs y de Josep Colom, durante 2018 no hubo manera de poder compatibilizar las fechas de grabación en Londres con el trío. Por eso se decidió trabajar primero con la London Sinfonietta y, después –en julio de 2019, en Zaragoza- con la formación más reducida.
Las concomitancias entre las obras incluídas en ambas partes es enorme, así como la calidad de los intérpretes y la acústica de las salas escogidas. De hecho, Neu Records ya ha trabajado previamente en dichos espacios y con los intérpretes mencionados.
La grabación completa permitirá el recorrido desde el conjunto instrumental al cello solo, por así decir, y regresar de nuevo al ensemble. Además, habrá ocasión de juzgar si mi manera de componer ha cambiado mucho, puesto que algunas obras de pequeño formato son muy recientes –el dúo de violín y piano, por ejemplo, fue terminado el pasado mes de octubre.
En otoño aparecerá el álbum en formato digital con las obras grabadas por el trío y, poco después, a finales de 2019 –si todo va según lo previsto- tendremos entre las manos un formato físico, el objeto propiamente dicho.



Las fotografías de Josep María Guix son de May Zircus

Las fotografías de la grabación en Londres con la London Sinfonietta son de Sebastian Petit

Más información en la web Neu Records

Más información en la web del compositor Josep Maria Guix

Más información en el perfil del compositor en nuestra web ECH-Josep Maria Guix

 

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