ISSN 2605-2318

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La Monnaie estrena Medusa: el mito convertido en herida contemporánea


06/05/2026

La nueva ópera de Iain Bell y Lydia Steier llega a Bruselas del 5 al 19 de mayo con una poderosa relectura del mito de Medusa. Encargada por La Monnaie y protagonizada por Claudia Boyle, la producción transforma a la célebre figura mitológica en el centro de un relato profundamente humano sobre la violencia, el castigo y la identidad.

 


La ópera contemporánea vuelve a mirar a los grandes mitos para interpelar el presente. Y pocas figuras resultan hoy tan perturbadoras y simbólicas como Medusa. Del 5 al 19 de mayo de 2026, La Monnaie presenta el estreno mundial de Medusa, nueva creación del compositor británico Iain Bell junto a la directora de escena y libretista Lydia Steier.

Lejos de la imagen tradicional del monstruo mitológico, esta nueva producción propone una lectura radicalmente humana del personaje. Medusa aparece aquí como una mujer marcada por la violencia, el exilio y la mirada ajena, atrapada en un destino impuesto tras sufrir la agresión de Poseidón y el castigo de Atenea. La obra sitúa en el centro la psicología de la protagonista y transforma el mito en una reflexión contemporánea sobre la culpa, el trauma y la deshumanización.

Vista en su estreno, Medusa se revela como una experiencia profundamente intensa y oscura. La partitura de Bell evita cualquier tentación de espectacularidad superficial para construir un universo sonoro denso, inquietante y emocionalmente opresivo, donde las texturas orquestales parecen surgir desde las profundidades marinas y avanzar lentamente hacia un territorio cada vez más asfixiante. Hay momentos de gran violencia sonora, pero también pasajes suspendidos, casi fantasmales, que convierten el silencio y la espera en parte esencial del drama.



La puesta en escena de Lydia Steier refuerza esa sensación de desolación permanente. El espacio escénico, poblado de cuerpos convertidos en piedra y figuras atrapadas en una especie de limbo escultórico, crea una atmósfera visual perturbadora que acompaña con coherencia el descenso psicológico de la protagonista. Especialmente impactante resulta la crudeza con la que se aborda la escena de la violación en el primer acto, uno de los momentos más difíciles y emocionalmente devastadores de la producción.

Uno de los grandes aciertos de Medusa reside precisamente en el extraordinario tándem creativo formado por Iain Bell y Lydia Steier. Bell confirma aquí un talento compositivo capaz de construir una escritura vocal intensamente teatral y una orquestación rica en atmósferas, tensiones y colores sombríos, siempre al servicio de la dramaturgia. Su música no acompaña la escena: la atraviesa, la expande y la convierte en experiencia emocional. Steier, por su parte, demuestra una enorme inteligencia escénica al evitar cualquier lectura superficial o efectista del mito, apostando por una mirada profundamente psicológica y contemporánea. Juntos logran una rara compenetración entre música, texto y escena, creando una obra de gran coherencia interna donde cada elemento parece respirar al mismo ritmo. Medusa confirma así a Bell y Steier como una de las colaboraciones más sólidas e interesantes de la creación operística actual.

En el centro absoluto de la producción brilla la impresionante interpretación de Claudia Boyle, que firma una Medusa de enorme intensidad vocal y dramática, una Medusa vulnerable, herida y profundamente humana. Boyle logra algo especialmente difícil en un personaje tan cargado simbólicamente: convertir el mito en una presencia profundamente humana. Su voz, capaz de pasar de la fragilidad más contenida a estallidos de dolor y furia casi insoportables, sostiene el peso emocional de toda la obra con una entrega total. Pero más allá de la calidad puramente vocal, impresiona su capacidad para habitar escénicamente el sufrimiento, el aislamiento y la transformación del personaje sin caer nunca en el exceso. Su Medusa no es solo una víctima ni un monstruo: es una mujer rota, compleja y profundamente conmovedora. Hay momentos en los que Boyle parece literalmente arrastrar al público al interior de la herida emocional de la obra, convirtiéndose en el verdadero corazón de esta creación. A su alrededor, el reparto —con nombres como Paula Murrihy, Angela Denoke o Josh Lovell— contribuye a crear una tensión constante que apenas concede respiro al espectador.

Con esta creación, La Monnaie reafirma una vez más su compromiso con la ópera contemporánea y con las nuevas narrativas escénicas capaces de dialogar con las preocupaciones del presente. Medusa no busca tranquilizar ni ofrecer una lectura complaciente del mito. Al contrario: obliga al público a mirar de frente aquello que normalmente preferimos convertir en monstruo para no reconocer su dimensión profundamente humana.
 



 
📍 Fechas: del 5 al 19 de mayo de 2026
Más información en La Monnaie
Las fotos son de Simon Van Rompay cortesía de La Monnaie



 

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