Arriesgar, trabajar en red, comunicar, difundir y tender puentes. Cinco ideas clave en la hoja de ruta de Joan Cerveró (Manises, Valencia, 1961), que ha sido cocinero antes que fraile. Un compositor, director de orquesta y gestor (músico al cabo y con orgullo) que ha estado hasta hace pocas semanas al otro lado de la mesa del despacho que hoy ocupa en el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). Su visión, por su formación, lo dice él, es más amplia, caleidoscópica, y llega con la idea de aprovechar todo lo bueno, que es mucho, de la labor de sus antecesores, Antonio Moral y Francisco Lorenzo, y de aportar novedades. Y que se vean pronto. No se trata de hacer tabula rasa, sino de completar allí donde sea necesario. Nada tiene este músico valenciano de elefante que entra en cacharrería. Las ganas le afloran por las costuras y las ideas se le multiplican en la cabeza. Acaba de presentar las líneas de su programa, un proyecto continuista y no rompedor que tratará de adaptarse a los nuevos tiempos. Avalado por una amplísima trayectoria, que le ha llevado a ocupar diferentes responsabilidades en instituciones como la Orquesta Sinfónica de Valencia o el Ballet de los Teatros de la Generalitat, confiesa que “no necesito ponerme medallas. Yo ya estoy en las enciclopedias”. Y deja una pregunta en el aire: “Si no caminamos hacia la utopía, ¿hacia dónde caminamos?”
1. Gema Pajares: Empecemos por el principio. El nuevo director del Centro Nacional de Difusión de la Música (CNDM) es un músico que además ejerce o ejercía hasta su nombramiento. ¿Qué puede aportar Joan Cerveró como profesional de la música a esta institución?
Joan Cerveró: Mis antecesores han hecho una programación fantástica y completa y la han hecho desde un lugar. Yo estoy en el mismo río, pero en otro lugar porque tengo un juicio de valor que no está solo adaptado a las cosas que ya están consolidadas o a las aceptadas como válidas, sino que mi trabajo es más intuitivo. ¿Por qué? Llevo muchos años en la música y no solo veo el presente, sino el futuro y esto me proporciona una visión más abierta, es decir, que puedo darle otras lecturas, una visión calidoscópica. Yo me sitúo en el espacio de los músicos y ahí empieza la colaboración. Puedo proponerles programas, líneas de trabajo que pueden resultar de interés tanto en contemporánea como en antigua o en clásica. Es decir, que puedo abrir más los programas y las ventanas de sonidos hacia otros lugares.
«Se puede decir que yo me arriesgo más. Básicamente, hay más riesgo pero al mismo tiempo también hay más placer»
2. G. P. : En su despacho van a convivir, entonces, el director de orquesta, el compositor, el gestor cultural también. No sé si alguno de ellos va a destacar por encima de los demás o va a ser un compendio.
Joan Cerveró: Desde el punto de vista contractual ahora tengo una dedicación exclusiva hacia la gestión, pero yo me defino como músico. No quiero trazar paralelismos porque sería una tontería por mi parte, pero Mozart era empresario, instrumentista, director, compositor, una formación integral, al igual que la de muchos creadores del Barroco y del clasicismo que gestionaban sus propias carreras. En estos momentos he tenido que dejar aparcada mi labor tanto de compositor como de director porque estoy vinculado a la gestión. Pero mi gestión la planteo como una dirección creativa y artística.
«Para mí gestionar equivale a crear: crear una nueva forma de escucha y nuevas vías de acercamiento con los mismos materiales»
3. G. P.: Tiene cinco años (con una prórroga máxima de otros tres) para llevar su proyecto adelante. ¿Cree que es tiempo suficiente?
Joan Cerveró: Nunca se sabe, porque intervienen muchas variables. Este es un centro vinculado a vicisitudes políticas, sociales y económicas, y el ecosistema de la música está muy sujeto a tensiones y es frágil. Cualquier acontecimiento nos afecta de forma mucho más directa que a una compañía aérea. Trabajamos con material vinculado a la emoción y a la cultura, un ámbito que siempre queda más expuesto ante las crisis. Aun así, en cinco años se pueden materializar muchas iniciativas Y también se pueden hacer mucho porque los anteriores gestores han creado una línea que ya tiene una estructura que, muchas veces, solo hay que retocarla, reforzarla por los lados más débiles y apoyarla. Creo que sí son suficientes. Cuantos más años tienes, más posibilidades de consolidar tus proyectos y tu visión. Pero todo cambia. En cinco años el mundo que conocemos ahora no será el mismo. No voy a hablar ahora de Inteligencia Artificial, pero ya no es únicamente eso, sino que entran en juego factores como el tipo de público, los horarios laborales, ese tipo de cosas que afectan a nuestro trabajo. Ni es mucho ni es poco, aunque lo que sí quiero es hacer una acción rápida y directa para que el cambio se note. Es decir, que se vea que hay un nuevo aire, una nueva narrativa o una manera distinta de acceder a un público y crear estos procesos que van más allá de lo que es solo la música.
«Me interesa la música, sí, pero como parte de una cultura y de una identidad, ya sea antropológica, social o económica también, porque también es nuestro territorio»
4. G. P. : Durante la presentación como nuevo director del CNDM comentó que había dos letras en su alfabeto fundamentales para su gestión, la N de nacional y la F de fusión. ¿Cómo casan las dos?
Joan Cerveró: Prácticamente tendría que ser una letra para que no se puede separar “nacional” de “difusión” porque ambas entroncan. Es decir, que al plantear ya una cuestión nacional tenemos que entender las fronteras españolas como inicio, como principio, y esas fronteras son muy amplias, van desde Melilla a Ceuta, pasando por Menorca, Finisterre, Canarias, a muchas de cuyas islas, por ejemplo, no ha llegado nunca nada del CNDM. Y pagan impuestos, como todos. Ahí está la labor de responsabilidad social. Y esto implica básicamente difundir el patrimonio cultural español, que es plural, desde la música antigua a la actual, cuya creación hemos de proteger y que será el patrimonio que tendremos de aquí a 50 años. Nuestra labor es cuidar, producir y difundir y ser herramienta de comunicación musical que transmita belleza y reflexión histórica. Y lograr un equilibrio entre la música histórica y la actual.
«Otro tema importante es la difusión internacional, una asignatura pendiente»
5. G. P. : Hábleme de ello.
Joan Cerveró: Nuestra música debe de traspasar fronteras y ampliar horizontes y no convertirse en un hecho casi exótico con el objeto de que nuestros compositores sean conocidos y reconocidos, porque tenemos un fantástico catálogo de autores vivos y un fantástico catálogo de compositores históricos. Tomás Luis de Victoria es conocido, pero no puede ser que a Luis de Milán o a Fernando Sor no los conozca nadie, por no hablar de Juan Hidalgo, el autor contemporáneo, aún menos conocido que el compositor del Barroco. Lo nacional es obligatorio, pero lo vocacional es que la música española salga de nuestras fronteras a través de nuestros músicos. Hemos de asumir el riesgo para la música española en su totalidad y pluralidad, desde lo más antiguo hasta lo más contemporáneo.
«Es un reto muy complicado, muy complejo, pero asumo que este es el mejor momento y que voy a hacer todo lo que pueda por la música española, tanto fuera, como en Madrid»
6. G. P. : Ha señalado el caso de Canarias. Las islas tienen todo el derecho a estar en el mapa.
Joan Cerveró: Una de las apuestas más estimulantes es llevar música donde no se ha llevado y a compositores que no se han llevado, incluso al propio Auditorio Nacional también. Hemos viajado de manera puntual a las islas y a otras ciudades españolas. No se trata tan solo de colaborar con festivales ya consolidados, sino de empujar y colaborar con lugares donde hay ciertas inquietudes y la labor del INAEM, en este caso el Ministerio de Cultura, es esencial para crear una red de pequeños festivales o grandes festivales, pero que estén repartidos por toda España. El trabajo en red en esta época es imprescindible, formar una especie de pequeños satélites donde el CNDM esté representado y que se sientan parte importante de esta institución, que haya un feedback entre ellos y nosotros. He estado visitando a nuestros patrocinadores, a los que yo defino como cómplices, porque existe una complicidad que va más allá de lo que es presupuesto y que se basa en saber transmitir la idea del nuevo, entre comillas, CNDM.
7. G. P. : ¿Y el público?
Joan Cerveró: El público ha cambiado. Y creo que esto se ve básicamente en la cultura y en la sociedad con un cambio de paradigma, de acercamiento a la cultura. Está pasando en el cine, en el teatro y en la literatura. La música está muy aletargada en un contexto de repetición de estímulos, de tipos de concierto. Yo creo que hay que ser un poco más creativo y esto implica arriesgarse a hacer. Y vuelvo a la primera pregunta porque soy músico, porque pienso que si tú no asumes ese riesgo de presentar los conceptos de otra forma o tienes otras vinculaciones con proyectos culturales, ya sean cinematográficos, con danza, literatura, filosofía o con teatro, la música se queda como un mero pasar el tiempo con una música bonita, pero no existe una reflexión ni a priori ni posterior. Y a mí me interesa que la música sea cultura.
8. G. P. : Que la música sea cultura, luego está cuestionando que lo sea…
Joan Cerveró: No lo cuestiono, sé que es cultura, evidentemente. Pero que no sea asistir a un concierto semanal y aquí me quedo. La labor de los medios de comunicación es muy importante. La labor que vosotros hacéis, por ejemplo, con vuestra difusión de la música contemporánea es fantástica porque no solo os quedáis en anunciar conciertos. Vuestra web se llama El Compositor Habla y para mí el compositor está en la pirámide, en la cúspide, es lo más importante. Es a quien tenemos que defender, a quien tenemos que promover y con quien tenemos que colaborar. Son nuestros creadores, son nuestros escritores y hay que trabajar junto a ellos y con ellos. Y, además, como soy músico, son colegas a quienes conozco y de quienes acepto críticas y sus consejos. Es decir, que estoy plenamente involucrado en el sector. Es muy importante que vean en CNDM a un aliado. Trabajamos en un centro público con dinero público y eso es sagrado. Trabajamos con ellos y ellas, con todos. No vamos a quitar derechos a los hombres para dárselos a las mujeres ni viceversa porque unos y otras tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones. Este es un puesto de gran responsabilidad. Es muy importante para mí como músico porque me siento representante de ellos. Existe una gran diferencia entre ser el representante de la música en el Ministerio de Cultura o ser el representante del Ministerio de Cultura en la música y me siento más representante de los músicos en el Ministerio en este momento. No sé si luego me metamorfosearé en otra cosa, pero en este momento me siento cercano a la música porque hace unas semanas estaba en el otro lado de la mesa.
9. G. P. : ¿Y qué quería entonces el músico?
Joan Cerveró: Quería que me atendieran, que me escucharan, que me dieran sus consejos, poder mostrar mis proyectos porque me sentía parte. Cuando no te escuchan o cuando te dan largas te sientes decepcionado al ver que la estructura necesita un poquito más de engranaje. Y ahora estoy en esta actividad. Los músicos, los gestores, los comunicadores son muy bienvenidos a esta casa, son necesarios.
«Trabajamos todos en el mismo proyecto, que es el proyecto de todos»
10. G. P. : Un proyecto de todos y común. ¿No cree que muchas veces se tiene la sensación de que siempre se escucha la misma música, que se programa lo mismo una y otra vez? Volvemos a la idea de riesgo de la que ha hablado.
Joan Cerveró: Existe una idea arraigada, que yo he escuchado a otros gestores culturales, vinculada a llenar butacas, lo que significa que no se asumen riesgos. Y yo he vivido siempre en el riesgo, en el hilo, presentando cosas nuevas. Beethoven es Beethoven, no lo vamos a cambiar; Mozart es Mozart y yo mataría por él. Es decir, que van a seguir en los programas lo mismo que la música española. Hace días hablábamos de construir un ciclo de guitarra o de guitarras, un instrumento que es fundamental en la música española. ¿Por qué no ha habido nunca uno? Y no tiene por qué ser la guitarra renacentista, puede ser incluso la eléctrica. Yo quiero que exista otro tipo de interrelaciones y sé que me va a costar porque a las personas las desorienta. Sé que presentar los conciertos desde otro punto de vista puede crear un pavor inicial, preguntas como “¿qué es esto? ¿qué compro ahora? ¿por qué abono me decido?” Y soy consciente de que en este tipo de cambios hay riesgo y lo asumo porque creo que detrás del riesgo viene un nuevo paisaje, una nueva luz, un nuevo aire.
«Creo que el riesgo es esencial para un buen programador y un buen gestor cultural»
11. G. P. : ¿Se puede reinventar el concepto de concierto? ¿Lo va a hacer?
Joan Cerveró: Concierto viene de concertar, de coordinar un encuentro. Aquí se trata de un encuentro entre músicos y personas que se reúnen en un lugar para escuchar algo. Más que modificar el concierto es modificar los modos y los lugares de escucha que para mí son parte importante. No es lo mismo programar un concierto en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía que en la Iglesia de San Felipe Neri. ¿Por qué? Porque el mismo contexto obliga primero a plantear la duración de los conciertos, después al orden de los conciertos y, posteriormente, a la intervención de los conciertos. Es decir, intervenir un concierto significa dotarlo de condiciones particulares que hagan que ese concierto no pueda repetirse en otro concierto. ¿Por qué los conciertos tienen que durar una hora y diez minutos? Es una convención puramente sociológica. Creo que lo que se debe es tener diferentes fórmulas de concierto. El tradicional porque está dentro de nuestro contexto, pero sí podemos añadir un producto nuevo que tiene que estar vinculado a otros procesos de escuchar. Por ejemplo, ir a la universidad y dirigirnos a quienes están creciendo artísticamente. ¿Por qué no puede haber convenios para hacer pequeños conciertos con artistas emergentes, consolidados profesionales en la universidad? Esto también es tejer redes, que son hilos que unen y acogen. Es pensar en global pero actuar en local. En Madrid, por ejemplo, llevar la música a las universidades, en centros de estudio haciéndolo en colaboración siempre. No significa derrocar el concierto como concepto de encuentro, sino ampliar sus fórmulas, sus horarios. Mantener esta manera de no vivir de la música, sino vivir en la música, que es diferente.
12. G. P. : Durante la presentación de su programa en el Auditorio Nacional comentó su deseo de “trabajar honradamente con el dinero público y ofrecerlo a la mayor cantidad de público”. ¿Cree que es necesario recuperar la honradez en la vida diaria y en la gestión cultural también?
Joan Cerveró: Es fundamental. Y no solo ser honrado, sino parecerlo. Hay que volver a la decencia, al control del gasto, a utilizar el dinero público, en nuestro caso, con la misión de programar en Madrid la mejor música posible dentro de nuestras coordenadas, no competir con los promotores privados porque es imposible. Ellos cubren una gran parte de la programación y nosotros nos dedicamos a las músicas que necesitan más apoyo, más acogimiento. Y eso implica que el presupuesto lo tenemos que orientar en esa dirección. Es difundir, y ahí entroncamos con otro concepto importante, divulgar, dar a conocer, explicar lo que se va a escuchar en un concierto. En mis clases de gestión siempre ponía el ejemplo de dos cuadros tan diferentes como “Las Meninas” de Velázquez y una obra de Mark Rothko. Ambos hay que explicarlos, aunque el primero se vea lo que es claramente, y contextualizarlos. Ahí entra el plan pedagógico donde es necesario evitar la soberbia de los programadores y de los músicos con esa idea de que la gente tiene que saber de Barroco o lied. Antes era habitual que una persona para ser culta supiera música y en España se puede ser culto y no tener ni idea de música. Y yo quiero ayudar a que esto no ocurra, a mejorar la situación entre música y cultura.
13. G. P. : ¿Sabemos vender nuestra cultura fuera?
Joan Cerveró: La música española aún sigue siendo una cosa exótica. Se nos reconoce el mérito, pero no se reconoce la difusión, aunque esto está cambiando porque hay una gran cantidad de músicos españoles en las orquestas europeas y en los conservatorios. La música española debe y tiene que escucharse con normalidad. En festivales como los de Utrecht, Ámsterdam o Amberes ya es habitual escuchar música histórica; sin embargo, en músicas clásicas del periodo romántico aún no se escucha música española y en cuanto a la contemporánea prácticamente se escucha de las personas que viven fuera del país, que son la mayoría. Los compositores en España no pueden vivir de componer y viven una diáspora que los hace ser músicos del mundo. ¿La vendemos mal? Yo creo que la comunicamos deficitariamente, es decir, que podríamos hacer un esfuerzo en ver cómo programamos, publicitamos y presentamos nuestra música, una actuación que necesita de una colaboración y me refiero a organismos como Acción Cultural, Cooperación Cultural, Ministerio de Asuntos Exteriores, Instituto Cervantes… Poder, con los mismos recursos llegar a mucho más público, muchos más festivales y muchos más países. Hay un mercado oriental que no tocamos, hay un mercado en el mundo latino que tocamos lateralmente. Para el mundo anglosajón prácticamente ni existimos. No entiendo la política cultural si no forma parte de una colaboración. Nosotros somos herramientas, no un fin y vamos a trabajar para atender a todos los posibles públicos, de todas las edades. Voy a trabajar hasta que se me caigan los tornillos de la estructura. No he venido engañado y confío en que se me entienda, no digo que se me apoye, pero por lo menos que se me entienda y que se comprenda por qué lo hago.
14. G. P. : Comentaba que vender y comunicar la música fuera se hace de manera deficitaria. ¿También es deficitaria esa comunicación de la música contemporánea dentro?
Joan Cerveró: Nos cuesta y es también una comunicación deficitaria.Y aquí creo que existe una cuestión sociológica. A mediados de los años setenta salíamos de un periodo oscuro, complicado a nivel de definir la labor de nuestros compositores porque la música estaba vinculada a otras necesidades, existía una fuerte carga política y social. Queríamos cambiar el mundo. La transición digamos que se cerró y la música contemporánea ya no tenía esa misma influencia en el público. Ya no se hacían tantos conciertos, cada vez se trabajaba con más dificultad porque empezaron a surgir otro tipo de necesidades de fundamentar una historia de la música de España, es decir todo un proceso sociológico que hizo que la música contemporánea pasara por un filtro estructural. Muchos festivales, muchos grupos no supieron resistir la embestida del tiempo ni la falta de comercialización y muchos gobiernos, y en esto tienen que ver la distribución autonómica, tampoco han visto que esta música tenga un nivel de popularidad tan grande y han ido más a un trabajo de consolidación de sus políticas culturales que van más vinculadas al territorio que al conocimiento, lo que es injusto siempre. Y muchos grupos que antes tenían apoyos institucionales dejaron de tenerlo, proyectos de composición que apoyaban a sus compositores no lo hicieron. En este sentido, las comunidades autónomas que más apoyaron y lo siguen haciendo este proceso con vistas a hacer una protohistoria o a crear un contexto fueron Cataluña y el País Vasco, con una estructura bastante más consolidada que la de la Comunidad Valenciana, Andalucía o la Comunidad Canaria.
15. G. P. : Y entonces, ¿qué se puede hacer y qué propone hacer?
Joan Cerveró: En este momentos la música contemporánea tiene que volver a tener una estructura sólida. Se perdió el Festival de Alicante, así como otros tantos y necesitamos volver a construir una nueva realidad, un punto de encuentro de la música española, tener de nuevo una palabra en la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea, en los centros de difusión de información musical. Si una persona de Suiza quiere saber quiénes son los compositores españoles más importantes carece de lugar de referencia para consultarlo y es necesario poner ganas en que esta difusión no sea solo mostrar a los compositores o llevarlos a conciertos, sino que haya publicaciones donde estén reflejados y recogidos. Veo necesarias colaboraciones con las SGAE, con la Fundación Autor, con el CSIC, para que todos estos puntos de difusión se consoliden en webs, en proyectos de comunicación, en catálogo. Nos queda por delante un trabajo enorme a nivel estructural. Y esto significa que cuando nosotros nos vayamos quienes vengan detrás ya tengan un soporte de difusión. ¿Quién habla ahora de música contemporánea? La materia está viva y es necesario comunicarla para conocerla.
16. G. P. : Ha dirigido durante 19 ediciones el Festival ENSEMS ¿Qué recuerdo le queda?
Joan Cerveró: Nació a mediados de los setenta y yo empecé a trabajar en la tercera edición en labores de gestión, programas vinculados a la época, al Minimalismo, hicimos conciertos con Cage. Después pasé a estar vinculado a una asociación de compositores y, posteriormente, lo que hicimos fue proponer que el festival se institucionalizara. Lo ofrecimos a la Generalitat Valenciana y tuvimos la gran suerte de que lo aceptaron, lo que hizo que se consolidara. Mi primer festival fue en el 96, realizado conjuntamente con el Instituto Francés, con la Embajada Francesa. Fue un festival fantástico con grandes compositores. Vinieron de toda Europa para verlo y a partir de ahí empezamos a crecer, aunque siempre vinculados a proyectos que iban más allá de la música. Hicimos teatro musical, he dirigido óperas, conciertos, pero en realidad el poso que me queda, lo que recuerdo es la relación que se establecía con otros compositores y músicos que vieron en Valencia un lugar de encuentro: era como decir “me voy con los de mi tribu y me reconozco como compositor”. De allí salían todos reforzados y con ganas de seguir creando porque eran partícipes de una idea festiva y de encuentro. Nosotros necesitamos sentirnos parte de algo, parte de un mundo musical y muchas veces los compositores se han sentido excluidos. Ser compositor en España o dedicarte a la música contemporánea es como ser torero en Finlandia. ¿Te imaginas cuántas corridas podrían salir allí?
17. G. P. : Joan, y en este momento que hay, a nivel general, demasiado ruido y, además, ruido muy fuerte, muy duro ¿que música le parece que podríamos escuchar para rebajar el tono?
Joan Cerveró: Bach, siempre Bach. Yo lo llamo Bach Bayer porque es como las aspirinas, que siempre te curan. Cuando tengas algún problema emocional, problemas familiares, ponte a Bach. Te coloca en el sitio de la grandeza de lo esencial, de lo bien construido, de volver al origen de la reflexión.
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Fotos de Elvira Megías
Una entrevista de Gema Pajares