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Entrevista con Graciela Jiménez


25/01/2019

Entrevista. La compositora argentina Graciela Jiménez acaba de publicar el cd «Graciela Jiménez Obras para piano - Obras para piano y cello» publicado por Naxos. Hemos hablado con ella del cd, de las obras y de sus próximos proyectos y esto es lo que nos ha contado.


 
"Siento que el mundo “suena”. Es mi manera de estar en el mundo"






1. Ruth Prieto: Acaba de presentarse su CD «Graciela Jiménez Obras para piano - Obras para piano y cello» publicado por Naxos en la serie Classics from Spain. ¿Qué nos puede comentar de este proyecto?

Graciela Jiménez: Este CD incluye alguna de mis piezas para piano, escritas en un amplio lapso de tiempo que va desde 1999 a 2013, y música de cámara más reciente. La primera de las piezas para piano En los ojos de las llamas (las llamas son unos mamíferos que viven en la región de la puna, en el altiplano de los Andes), surge a partir de la imagen que me inspira un fragmento del texto de una zamba de Leguizamón y Castilla: “En los ojos de las llamas /se mira solita la luna de sal” y la de un haiku japonés que describe el mar y una densa bruma. Este sincretismo poético que apareció en mi mente me sugirió un paisaje, un estado emocional, un lugar “imposible”. No es música programática, pero en mi mente estaba este lugar, este espacio emocional: a veces tierno, a veces asfixiante, a veces una grieta de dolor.
La fragmentación constante del discurso está planteada como una ruptura emocional. Las Tres piezas para piano: I. En lugar de un prólogo, II. Caminos del espejo, III. Silencios (1999), inspiradas en poesía de Anna Ajmátova y Alejandra Pizarnik, son piezas aforísticas, y que evocan el mundo del jazz. De hecho estas piezas fueron programadas dentro del ciclo Jazz Impact, en un concierto temático titulado La influencia de jazz en el piano español.
Baguala (2004) es una versión para piano a partir de la original para grupo de cámara, evoca la soledad, doliente y austera belleza de la puna argentina.
En la Quebrada de Humahuaca (2009), dedicada a Dora De Marinis, es un homenaje a Alberto Ginastera, una pieza con fuertes influjos de la rítmica de las danzas criollas, como el malambo o la vidala, y patterns tomados de la música afrocubana, especialmente del son. Estas rítmicas (o embriones temáticos rítmico-melódicos) aparecen literales por breves momentos para luego desdibujarse y transformarse, o trastornarse o diluirse. En lo melódico se aprecian fragmentos de canciones infantiles que yo escuchaba - no sin asombro ya que no me entusiasmaban precisamente - en mi infancia. Descubrí, bastante tiempo después de haber terminado la pieza, que hay líneas melódicas veladas, fragmentadas, tomadas sobre todo de la canción de María Elena Walsh La vaca estudiosa. Esta canción que tiene una línea melódica-rítmica no precisamente rica, y que, además, la letra de la canción ubica al animal en ese lugar tan remoto como la Quebrada de Humahuaca. Esta pieza es una fantasía o forma libre: los distintos episodios o bloques sonoros están ensamblados como en un collage, donde las costuras están a la vista. No hay continuidad. Es una especie de cubismo sonoro. La luz de enero es una versión instrumental, para chelo y piano, a partir del ciclo original para soprano y piano (textos de los Sonetos del amor oscuro de Federico García Lorca); y Mediterráneo (2014) es una pieza en cuatro movimientos inspirada en fotografías.

2. R.P.: El CD es un monográfico que incluye obras para piano y obras para cello y piano, compuestas entre 1999 y 2014, ¿cuáles han sido los criterios para elegir estas obras? 

Graciela Jiménez: Entre las obras para piano, elegí las que tuvieran un claro influjo de danzas criollas argentinas ya que pensaba que era un repertorio perfecto para Dora. Las piezas para chelo y piano: La luz de enero y Mediterráneo, me gustaron como contrapunto a las piezas para piano, por el contraste que creaban y, sobre todo, por su lirismo y color.

3. R.P.: ¿Cómo ha cambiado su música desde 1999? ¿y cómo ha cambiado usted?

Graciela Jiménez: Entre 1999 y hoy -o desde que empecé con los primeros intentos compositivos, en 1985- he escrito música muy diversa. Soy permeable a toda la música que me seduce o provoca. Tomo material o ideas de todo tipo y no sólo de otras músicas. Siento que el mundo “suena”. Es mi manera de estar en el mundo. Últimamente indago con más énfasis en la música vocal y sus posibilidades expresivas. Tal vez se ha incrementado la búsqueda de lo resonante más allá (y más acá) del borde de la palabra. Me interesa obtener de la palabra impulsos para la creación. Me obsesiona la belleza, pero también trastornar los significados: enfatizar o ampliar emocionalmente; superponer significados contrarios, dialogantes.
"En lo personal: me siento con los mismos impulsos creativos, energía y entusiasmo que cuando empecé; siento que todo esto permanece intacto"









4. R.P.: ¿En qué momento se encuentra como compositora?

Graciela Jiménez: Me siento, creo que desde siempre, en ese silencio que Ramón Andrés denomina “el mundo mismo”: « (…) un atento “escuchar” en todas sus direcciones, advertir, lo más desnudamente posible, la voz en la que se ha vaciado cuanto existe».   André Gide dice que la obra de arte es un equilibrio -o un desequilibrio, agrego yo- fuera del tiempo, una salud artificial.

5. R.P.: Cuando hablamos de música contemporánea se mete en el mismo saco estéticas muy diferentes que van desde el siglo XX al XXI, ¿cómo definiría su estilo, sus señas de identidad?

Graciela Jiménez: En todo caso, pienso que el estilo se configura con múltiples aspectos y es un asunto complejo. Josep Auner dice que nunca ha habido menos acuerdo que hoy sobre cómo establecer límites entre distintos estilos musicales, o cómo medir -o si siguen teniendo validez- conceptos como originalidad, progreso, importancia histórica. Siento que en mi música hay relatos de muchos lugares, de lenguas diversas.  Me siento muy cerca de un cruce de fronteras.

6. R.P.: ¿Cómo ha sido su proceso creativo para este CD? porque además el cd incluye varias Primeras Grabaciones. ¿Hay mucha responsabilidad en esa “primera grabación”?

Graciela Jiménez: Mis ideas musicales primigenias surgen habitualmente en escritura automática, incluso suelo resolver pasajes o fragmentos cuando duermo, en sueños. Posteriormente voy dando forma, trabajando lentamente y reviso muchas veces. De todos modos, cada pieza es “otra”, es nueva o es la misma muchas veces. Me acuerdo de Paco de Lucía que decía que habría que estar toda la vida revisando y corrigiendo para grabar recién “el disco” justo antes de morir. Si no fuera porque es difícil saber cuándo nos llegará este momento la idea no me parece mala. Con respecto a la responsabilidad: siento que cuando bajamos una tecla suena un mundo. Es impredecible e irreparable el eco que un sonido puede llegar a tener: el eco o su resonancia. La responsabilidad es enorme, siempre. La primera grabación es importante, es la más emocionante tal vez. La que a veces -sin dudas o con dudas- se convierte en referencia. Pero las siguientes grabaciones requieren también enorme responsabilidad porque, posiblemente, se compararán con la primera.

7. R.P.: El CD está grabado en Naxos con Dora de Marinis al piano y Matías Villafañe al cello, ¿cómo ha sido el trabajo con los artistas?, ¿y con el sello discográfico?

Graciela Jiménez: Dora de Marinis realizó estrenos de algunas de mis obras para piano en Europa, América Latina y los Estados Unidos de América. Casi como una consecuencia natural le propuse hacer un CD. Luego, me pareció muy lindo que Matías Villafañe, su hijo, grabara con ella alguna de mis piezas para chelo y piano. Creo que es la única grabación que tienen juntos. 

Viajé a Buenos Aires en el invierno porteño de 2017, algo que suelo hacer todos los años. Ensayamos unos días en un estudio de la Avenida de Santa Fe justo frente al Ateneo Splendid (en cierta forma, yo me sentía “acompañada” por el espíritu de Cortázar). Fueron unos días estupendos, inspiradores, intensos de trabajo y sobre todo a nivel emocional. Pero en aquel momento no tenía pensado en absoluto cuál sería el destino de la grabación, aunque consideraba la opción de hacer una edición limitada no venal en Hilando Cielos Records. Quiero decir que en ningún momento me planteé editar en un sello como Naxos. Así que acabé las mezclas y masterización en el estudio donde suelo trabajar, en Barcelona, y recién cuando el máster estuvo listo, una mañana, en la que amanecí especialmente inspirada, llamé a Naxos. El primer sello que llamé fue Naxos. Me pidieron que enviara la grabación. Creo que en una semana me contestaron que sí, que lo editaban. Todo fue estupendo, de una manera natural.

8. R.P.: El CD se enmarca en la serie Classics from Spain del sello Naxos, usted que es pianista, profesora y compositora argentina, afincada en España, ¿cuáles son sus influencias musicales? ¿Cuáles son sus raíces musicales (reales o imaginarias)?

Graciela Jiménez: No es una pregunta fácil de responder. Una cosa es que yo elija las influencias que me gustaría tener y otra bien distinta es las que realmente tengo o puedan percibirse en mi música. Por lo tanto, pienso que solo puedo mencionar las influencias que me encantaría tener. Puestos a elegir desearían que fuesen de Henri Dutilleux, Toru Takemitsu, Gustav Mahler, George Crumb, György Kurtág, el canto bizantino, Egberto Gismonti, Hermeto Pascoal; los cantos dolientes indígenas del noroeste argentino y la dulzura de las líneas melódicas del Litoral; la música del Río de La Plata, la pasión del nuevo tango de Ástor Piazzolla, el sincretismo del jazz europeo, la efervescencia de música afrocubana y la sensualidad de la música afrobrasileña; la riqueza sonora y textural del gamelan de Indonesia. Me encantaría también tener influencia de la poesía de Alejandra Pizarnik, del cine de Tarkovski, de la pintura de Chagall. 
En cuanto a las raíces musicales: posiblemente sean aéreas. O tal vez estén en consonancia con mi ADN: tengo ascendencia africana, europea, indígena.

9. R.P.: ¿Es usted una pianista que compone o una compositora que además es pianista?

Graciela Jiménez: Alterno ambas actividades en función de mis necesidades. Suelo interpretar yo misma mi música para piano y siempre lo hago con mi ensemble. Pero también me resulta interesante, a veces, estar fuera de mis obras, verlas desde fuera, digamos, que sea otro pianista -y no yo misma- quien plantee su punto de vista.

10. R.P.: ¿Cómo ve la panorámica en España de la música y de la cultura?

Graciela Jiménez: Considero que en España hay excelentes músicos instrumentistas, compositores, directores, musicólogos y proyectos. Veo que tenemos instituciones que programan cuidadosamente, en la diversidad. También programadores apostando por un repertorio que abarca música de los siglos XX y XXI dando la oportunidad de que conozcamos y disfrutemos de un repertorio poco frecuente, nuevo. Tenemos responsables de ciclos de música que tienen claro que una buena programación es crucial para atraer al público.
Menciono sólo dos ejemplos próximos, en el tiempo: anoche se estrenó en el Teatro Real Das Rheingold, con dos conferencias previas de Arnoldo Liberman y una de Miguel Ángel González Barrio en torno a Wagner. Y el viernes, 25 de enero, el compositor y director Fabián Panisello -quien realiza una labor imprescindible no solo con su Plural Ensemble sino programando los Ciclos de Música Contemporánea BBVA-  estrena, en el Auditorio Nacional Les Rois Mages, una obra alucinante que estoy segura dará mucho que hablar. Por otro lado, pienso que la oferta cultural de ciudades como Madrid y Barcelona ha ido en aumento desde hace unas décadas y nos encontramos en un momento pletórico: centros culturales con una oferta ecléctica, exposiciones internacionales de fotografía, exposiciones temporales en los museos que se suman a los magníficos fondos que poseen y un dinamismo en el mundo teatral según comentan los expertos, sin precedente.

11. R.P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Graciela Jiménez: Lo más inminente es el estreno de Mi barca es cristal y viento, para piano y voz recitada. Será en el Museo Interactivo de la Música de Málaga el próximo sábado 23 de marzo. Además, estoy terminando la música de Sasha: la palabra en la garganta un monodrama para mezzosoprano, recitadora y grupo de cámara con texto de Arnoldo Liberman sobre Alejandra Pizarnik, que esperamos poder estrenar pronto en Madrid y Buenos Aires.
 


Más información en la web de la compositor Graciela Jiménez

Más información en la web de Naxos
 

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