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Hablamos con Félix Ardanaz: el 'Piano Moderno'


08/04/2015

Entrevista...para escuchar, entender, tocar...para niños y adultos, para músicos y melómanos...para modernos, para amantes del piano... para todos el 'Piano, Moderno' de Félix Ardanaz.

El sábado 11 de abril a las 11,00 en el Teatro del Institut Français se pude dsifrutar de este recital didáctico e innovador. La propuesta de Ardanaz es tremendamente valiente y atractiva. Esperamos que se repita a menudo.
 
1. Ruth Prieto: El próximo sábado día 11 de abril, ofrece usted en el Teatro del Instituto francés el recital ‘El piano Moderno’: ¿qué nos puede comentar de este evento?

Félix Ardanaz: Es un espectáculo diseñado para acercar la literatura contemporánea del piano al gran público, que no ha de poseer necesariamente ningún conocimiento previo de este tipo de música sobre la que en general se sabe tan poco. Lo que pretendo principalmente es explicar un buen número de efectos sonoros que habitualmente encontramos en las obras contemporáneas compuestas para piano en las últimas décadas, de una manera amena y divertida que involucre a la propia audiencia.

He escogido obras particularmente visionarias en lo que concierne el tratamiento del timbre y el uso de un variado catálogo de efectos en las teclas y dentro del propio cordaje, utilizando en ocasiones objetos externos al propio instrumentos (vasos de cristal, cadenas, etc.). Entre obra y obra hablaré del tipo de notación propio de esta escritura contemporánea, totalmente distinta a la notación clásica en el pentagrama a la que estamos acostumbrados. Además, en la última parte del recital invitaré al propio público a subir al escenario a probar ellos mismos este tipo de efectos, con obras especialmente diseñadas para descubrirlos sin necesidad de tener una formación musical previa.
 
"Esa es la principal pretensión de este acto: demostrar que la música contemporánea puede ser divertida y accesible para todos."
2. R.P.: ¿Qué tiene el piano de moderno?

Félix Ardanaz: El piano es un instrumento formidable, con unas posibilidades expresivas, sonoras y tímbricas enormes. Como todos sabemos es un instrumento polifónico, pero el hecho de tener la caja armónica fácilmente accesible (a diferencia del órgano), y mucho más resistente que la del clavecín o la del pianoforte, hace que el catálogo de sonidos distintos que puedan obtenerse sea realmente inmenso.

El piano como tal nace en el primer romanticismo, Ludwig van Beethoven fue la figura de transición y sus últimas sonatas fueron ya concebidas para un instrumento muy cercano al que hoy tenemos en las salas de conciertos (aunque el peso de los pianos modernos sea sensiblemente superior). Desde este momento, es decir, desde el nacimiento del piano como tal, el timbre fue una preocupación fundamental que todos los grandes compositores desarrollaron hasta las últimas consecuencias: Beethoven, Schubert, Chopin, Liszt y, por supuesto, Debussy y Ravel.

Pero a partir del impresionismo, hay un giro copernicano en la estética musical: el timbre en sí mismo se convierte muy a menudo en el parámetro principal para los compositores, por encima de la armonía y la melodía, que habían reinado en el S. XIX.
 
"Es esta preocupación de los compositores de explotar el timbre pianístico hasta las últimas consecuencias lo que ha permitido gestar obras de una gran modernidad."
3. R.P.: Y usted: ¿qué tiene Félix de moderno?

Félix Ardanaz: La gente de mi entorno cercano sabe que en algunos aspectos puedo llegar a ser una persona anacrónica, porque me identifico bastante con el S. XIX y con muchos de los valores del romanticismo. Incluso el ambiente cultural de París de principios del S. XX lo siento bastante cercano a mí. Por ello, confieso sentir una debilidad especial por la música romántica y la de principios del S. XX.

Sin embargo, ello no me impide adentrarme como intérprete en obras actuales. De hecho, me encanta diseñar recitales mixtos que mezclen música del repertorio clásico-romántico tradicional con música contemporánea, girando en torno a un hilo conceptual. Encuentro que la música de George Crumb se amalgama muy bien con la de Franz Liszt por su espectacularidad y su visión teatral, la de John Cage con la de Schubert por su componente existencial, la de Ligeti y Beethoven por su talante intelectual, etc.

Creo que una posibilidad para que el público no tenga miedo de adentrarse en la música contemporánea maravillosa que se ha compuesto en las últimas décadas y que se sigue componiendo hoy, es presentarla en recitales mixtos sugestivos. Ahora, por ejemplo, estoy diseñando un programa inspirado en la noche y en el silencio, que incluirá obras de Ravel, Liszt y Chopin, pero también obras de compositores contemporáneos españoles.

Además, como se podrá apreciar en este recital del Instituto Francés, no tengo reparos en involucrarme en todo tipo de mecanismos actorales ideados por el compositor en sus obras. En este recital, se me verá susurrar, cantar y gritar, entre otras cosas, porque George Crumb así lo solicita en la partitura. Cuando era pequeño, quería ser actor, era mi gran vocación: me lo pasaba genial representando obras de teatro. Cuando conocí la obra de George Crumb, mi vida cambió: descubrí que podía ser actor y tocar el piano al mismo tiempo.

4. R.P.: George Crumb, Gyöergy Kurtag …por favor háblenos del repertorio

Félix Ardanaz: George Crumb es un compositor que me fascina desde hace ya muchos años. Su ciclo Makrokosmos, compuesto en los primeros años de la década de los 70, es de una enorme modernidad. ¡Todavía hoy me pregunto cómo está música tan vanguardista pudo concebirse ya hace 45 años!

En este ciclo de piezas inspiradas en los signos del zodiaco encontramos un inmenso abanico de efectos sonoros, muchos de los cuales se usaron aquí por primera vez en la historia. En la pieza Ghost-Nocturne for the druids of Stonehenge, que sonará en este recital, el compositor descubrió un fantástico efecto logrado con un vaso de cristal, frotando las cuerdas a la vez que se hace un trino en el teclado. El efecto consiste exactamente en dos glissandos de armónicos superpuestos y en sentidos contrarios, algo que puede obtenerse fácilmente con dos violines pero que con un piano parece imposible. Esto es tan solo un ejemplo de todo el universo sonoro fascinante y único de George Crumb. Además, hay que tener en cuenta que cuando una buena parte de la composición centroeuropea estaba inspirada en el serialismo, Crumb osó aportar aire fresco con un estilo enteramente suyo y sólo suyo, y sorprender al mundo con el mismo.
 
"Por otro lado, la concepción de “performance musical” que desarrolla George Crumb en muchas de sus piezas, involucrando al pianista en el drama musical hasta las últimas consecuencias, es realmente rompedora."
Con respecto al compositor húngaro György Kurtag, su obra Játékok (la que sonará en este recital), es del mismo modo muy visionaria. Kurtag diseñó un manual pedagógico a la manera del Mikromosmos de Bartok, pero inventando una grafía personal basada en manchas, destinada a que los niños o los adultos no instruidos en el lenguaje musical tradicional pudieran probar efectos sonoros espectaculares (como clusters, glissandos en las teclas, pizzicatos en las cuerdas, etc). Los niños se asombran cuando desde la primera clase pueden producir este tipo de efectos, sin conocer ni siquiera el nombre de las notas. Kurtag permite además al propio intérprete improvisar diseños propios en momentos puntuales, por lo que invita incluso al músico amateur a acostumbrarse a la creación desde las primeras clases. De todas formas, pensar que esta música es para niños sería un error. Muchos grandes del piano, como Zoltán Kocsis, incluyen estas obras en su repertorio habitual.

5. R.P.: En este recital sonarán también obras suyas. Háblenos también de esta faceta de compositor.

Félix Ardanaz: No me gusta mucho el apelativo de compositor, porque yo no he estudiado esta carrera superior y respeto sumamente profesionalmente a los que sí la han estudiado. A pesar de ello, ya de niño y de adolescente me sumergí en esta disciplina de manera intuitiva, componiendo piezas “a la manera de”, un ejercicio muy instructivo por el que todos hemos pasado. En la carrera superior de dirección de orquesta que sí que he cursado, estudié un gran número de asignaturas comunes con los compositores (instrumentación y orquestación, análisis, contrapunto, armonía, etc.), entre las cuales se hallaba la asignatura de composición. Fue aquí cuando me adentré de verdad en la tarea de crear mis propias obras con un lenguaje contemporáneo.

Hace unos meses tuve la idea de ambientar mis programas conceptuales, que siempre suelen girar sobre conceptos concretos (la luz, las imágenes, una ciudad concreta, una escuela compositiva, etc.), con una pizca personal: una o varias composiciones propias. El sorprendente descubrimiento fue que casi todas ellas estaban bañadas por el mismo tipo de sonoridades y de sentimientos. Desde siempre me he sentido más atraído como intérprete por la tragedia, el dramatismo y la oscuridad. Descubrir que mis propias obras respondían también a estas emociones fue curioso, por lo que me atreví a incluirlas en mis propios recitales. La obra “Hommage à Wagner” que tocaré en este recital, inspirada en Tristán e Isolda, responde a esta estética.

De momento no aspiro a componer para otras formaciones instrumentales, aunque ya lo haya hecho durante mis estudios de dirección de orquesta. El piano es lógicamente el instrumento que mejor conozco, y componer para él probando constantemente nuevos efectos tímbricos desde la interpretación es fascinante para mí.

6. R.P.: Usted aborda la interpretación como pianista y director de orquesta, habiendo dirigido varias orquestas españolas (Bilbao, Extremadura, Asturias): ¿en qué faceta se encuentra usted más a gusto?

Félix Ardanaz: Tocar el piano es un ejercicio introspectivo fantástico, porque uno puede expresar todo lo que lleva dentro sin ambages. En la dirección hay una diferencia: la información sonora depende del director y de los miembros de la orquesta, en una actitud de diálogo fantástica. Como Sergiu Celibidache decía, no se debe batir contra la orquesta, de ahí la necesidad de reaccionar en consecuencia ante el sonido que se recibe.

Sin embargo, la sensación de estar envuelto por el sonido de toda la orquesta es inigualable. La idea de poder dirigir óperas es el gran sueño de mi vida: la ópera es para mí la obra de arte total, el género que más me ha atraído desde niño.

No obstante, no veo una auténtica barrera entre el piano y la dirección de orquesta. Creo que ambas disciplinas manan de la misma actitud interpretativa: velar por la correcta articulación y balance entre todas las voces.

7. R.P.: Explíquenos esto de “el propio público podrá intervenir en la interpretación de algunas piezas” ...

Félix Ardanaz: Creo que es importante romper la barrera entre el intérprete y el público. En este recital voy a invitar al público a tocar obras de Kurtag muy intuitivas, que permiten un resultado espectacular sin dominar la técnica pianística. Quiero que la gente pueda sentir que no hay que recibir clases durante diez años para ser capaz de producir sonidos sorprendentes.
"Sobre todo, es importante que los niños descubran que tienen una capacidad creativa inmensa que puede canalizarse fácilmente a través del sonido, algo que nuestro sistema educativo no potencia en absoluto, por desgracia."

8. R.P.: Es un espectáculo musical didáctico, ¿qué aporta la música a la educación?

Félix Ardanaz: Creo de verdad que la música debería ocupar un lugar primordial en el sistema educativo desde las edades más tempranas. Los niños tienen contacto con el mundo sonoro mucho antes de coger un lápiz o de aprender los números y las letras. Sin embargo, en nuestro país la música ocupa desgraciadamente un lugar absolutamente anodino en las escuelas.

Formar en música trae beneficios neurológicos y psicológicos que todos conocemos y que no voy a especificar aquí. Pero además, creo que es fundamental que los niños escuchen las obras maestras de los grandes compositores, porque en ellas pueden encontrar sentimientos en estado puro. Si un niño está en contacto con lo sublime desde muy pequeño, es más probable que construya un sistema de valores sólido y tenga una visión del mundo más amplia.

Escuchar música ayuda además a aprender los estilos musicales y a diferenciar las épocas. Creo que es peligroso que un niño aprenda que el romanticismo es el S. XIX y el clasicismo el S. XVIII (algo absolutamente reduccionista), sin conocer cuáles son las bases estéticas de los dos movimientos. Ese es un error habitual de nuestro sistema educativo: separar la historia del arte, cuando en realidad son las dos caras de la vida humana (la realidad y la manera de sentirla). La música puede y debe ayudar a los niños a relacionarlas y a comprenderlas.

9. R.P.: ¿Son importantes este tipo de iniciativas….hay que hacer un esfuerzo para acercarse al público?

Félix Ardanaz: No creo poseer una autoridad grande como para decir lo que es importante hacer. Sin embargo, creo que todos nosotros podemos constatar una realidad peligrosa: la música clásica está en peligro. No ha habido el relevo generacional necesario para llenar las salas y todos nos preguntamos qué va a pasar con este sector dentro de un par de décadas.

Creo que los intérpretes tenemos que trabajar activamente, con nuestro granito de arena, para que este edificio no se caiga. Mi postura personal es ésta: involucrar al público y explicar todas las obras que toco (algo que hago siempre que puedo). He comprobado que cuando la gente conoce el contexto y la razón de ser de una obra, tiende a que le guste.

Si la música contemporánea puede parecer a un sector del público un género difícil, es porque se aleja de sus referencias anteriores: lo desconocido asusta. A veces basta ambientar una obra con dos detalles para que aparezca la luz. Recuerdo que cuando tenía 7 años no entendía la música de Debussy: me resultaba extraña y totalmente ajena a todo lo que había escuchado hasta ese momento. Bastó ver algunos cuadros de Monet y Degas, descubrir la pasión de Debussy por el gamelán balinés y las sonoridades orientales y tocar algunos de sus preludios, para enamorarme de esta música maravillosa.

10. R.P.: ¿Cuáles son esos misterios de la literatura contemporánea para piano de los que habla en su recital?

Félix Ardanaz: Si desvelara estos misterios antes del recital, dejarían de serlo y por lo tanto prefiero no especificarlos… Pese a ello y en resumen, se podría decir que en el piano es posible obtener un gran número de efectos sonoros que una buena parte del público no ha escuchado ni imagina, y que merece la pena no sólo descubrirlos, sino también atreverse a producirlos ellos mismos y a crear con ellos.

11. R.P.: ¿En qué momento como pianista se encuentra?

Félix Ardanaz: En el mismo de siempre: no dejo de estudiar y de aprender. Cuando era pequeño pensaba que terminaría los estudios y que me sentiría como un pianista profesional, pero lo cierto es que me sigo sintiendo igual.

Cuando tengo una actuación siempre siento que no estoy preparado, porque podría seguir trabajando las obras eternamente. El otro día leí una frase de Leonardo Da Vinci que me impactó: “El arte no se termina, se abandona”.

Al cabo de los años, he ido comprendiendo que probablemente esta sensación se perpetúe toda mi vida. No lo sé. La cuestión es que es precisamente esto lo que me impulsa a seguir estudiando, a aprender obras nuevas y a seguir trabajando las que ya llevo muchos años tocando.

Hay todavía compositores que me dan miedo (siempre Mozart, el que considero el más difícil), y dificultades que hace años eran grandes estímulos para mí que ya no lo son, como la idea de abordar obras de Liszt muy complejas técnicamente. Ahora pienso de verdad que un compás de un nocturno lento de Chopin es igual difícil que las octavas de la Sonata de Liszt.

12. R.P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Félix Ardanaz: Dentro de poco voy a adentrarme en la grabación de mi próximo proyecto discográfico, que girará en torno a la ciudad de Viena, con obras de Beethoven, Schubert y sorprendentemente, Mozart. Todavía no me creo que me haya atrevido, a ver qué sucede… No conozco todavía esta ciudad y he de ir para sumergirme en su atmósfera única.

Tengo programados varios recitales en el extranjero que me hacen especial ilusión: el 6 de mayo tocaré en Suttgart y volveré a tocar en Carnegie Hall de Nueva York (tengo muchísimas ganas, el año pasado toqué ahí y fue inolvidable). Además, al inicio de la siguiente temporada tocaré en la Fundación Juan March y en el Auditorio Nacional, en un recital organizado por la Fundación Più Mosso, que está haciendo un esfuerzo heroico por apoyar a los jóvenes músicos españoles. Voy a tocar próximamente también en la Fundación del Olivar, en Music Above the Park y en el Teatro Real de Ezcaray.

Pero lo que más ilusión me hace es tocar el día de la música (el 21 de junio), en un recital inspirado en Pablo Picasso, con obras de Debussy, Ravel, Albéniz, Falla, Satie y Crumb. El evento se vinculará a la exposición de Picasso en el Prado y está organizado por el comisariado de Lo Otro, a cargo de Marta Espinós y Juan Alberto García de Cubas, dos aventureros creadores que me sorprenden con todo lo que idean y realizan.

13. R.P.: ¿Por qué nos recomendaría este recital?

Félix Ardanaz: Porque estoy convencido de que mucha gente descubrirá una música que ni siquiera imaginan que existe, y porque quiero demostrarles que ellos también pueden producirla.

Felix Ardanaz, más información aquí
 

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