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«La araña y su fantasma, la orquesta»


23/09/2021

Una crítica de Ismael G. Cabral para El Compositor Habla.

 
 
CLARA IANNOTTA          
MOULT. Paw-marks in wet cement (ii). Troglodyte Angels Clank By. dead wasp in the jam-jar (ii).
WDR Sinfonieorchester. Michael Wendenberg, director. L’Instant Donné. Wilhem Latchoumia, piano. Aurélien Azan-Zielinski, director. Klangforum Wien. Enno Poppe, director. Münchener Kammerorchester. Clemens Schuldt, director.  
No escatimaremos elogios, ya desde esta primera línea, para el nuevo monográfico dedicado a la compositora romana Clara Iannotta (1983), publicado recientemente por Kairos. Con total certeza es este uno de los discos que aspiran a encabezar un hipotético podio de las mejores grabaciones de nueva música editadas en 2021. Y ello a pesar de que la obra que titula el CD, MOULT (2018-19), no es novedad en el ámbito fonográfico. El álbum, dentro de la serie que la Fundación Ernest von Siemens mantiene en el sello austríaco, se inaugura con la misma grabación recogida por la edición documental del año 2019 del Festival Wittener Tage für neue Kammermusik, a cargo de la WDR Sinfonieorchester dirigida por Michael Wendenberg.

MOULT es una de las obras mayores de una compositora que, en pocos años, ha logrado ostentar un lugar central en el ámbito de la música contemporánea por capitalizar, como nadie más lo ha hecho, la herencia de Helmut Lachenmann, extendiendo aquel universo de rugosidades y texturas inestables y dotando a aquellas gramáticas de una voz nueva, radicalmente distinta a la del alemán. En Iannotta la dramaturgia no es puramente instrumental, no solo nos asombran las estructuras y asperezas (como en buena parte del corpus lachenmaniano); hay un afán de conmocionar al auditorio por medio, en este caso, de una vocación de música monstruosa o, reduciendo el sensacionalismo musicográfico, a través exactamente de una libérrima recreación sonora de la muda del exoesqueleto de las arañas. Tal metáfora configura el andamiaje contextual de una obra en la que la orquesta se debate sonoramente entre la vida y la agonía, una situación biológica que fascina a Iannotta al coexistir en ese momento “el cuerpo, el fantasma y su sombra”, una suerte de doble temporalidad del “nuevo” animal que surge del exoesqueleto frente al resto de lo que acaba de dejar de ser. “Trato de imaginar a la orquesta como un animal que puede mudar su piel, deshacerse de pasados que siguen acechando la forma de la pieza”, explica la compositora romana. El resultado de todas estas elucubraciones es, probablemente, una de las obras para orquesta más espectaculares de la última década, una música de una intensidad inmisericorde que avanza entre rasguidos, crepitaciones, silencios y violencias extremadas. La WDR Sinfonieorchester lleva lustros sirviendo, como ejemplar emisora de radio (…no tomará ejemplo de ello nunca nuestra Orquesta de RTVE… es clamar en el desierto), a creaciones contemporáneas con total solvencia y entrega.



Tras una creación como esta el impacto de las tres restantes piezas que acoge el disco queda considerablemente menoscabado, por lo que recomendamos la escucha de las mismas de forma aislada de la primera. Troglodyte Angels Clank By (2015) resulta especialmente singular por el tono suspendido de la obra, tan poco afín en principio a la estética de Iannotta. En la obra, interpretada por el Klangforum a las órdenes de Enno Poppe, se estudian las posibilidades del color instrumental desde un prisma razonablemente más laxo. En dead wasps in the jam-jar (ii) (2016) la Münchener Kammerorchester invoca la Partita nº1 de Bach quedando cualquier esquirla de la misma prácticamente indistinguible en el marco de una página, integrada en un breve ciclo que, como MOULT, tiene algo de cinematográfico en su suspensivo avanzar, como si el oído se mantuviera en tensa expectativa. Como las anteriores, también paw-marks in wet cement (ii) (2015-18), toma su título prestado de la poesía de Dorothy Molloy. Singular concierto para piano-preparado (Wilhem Latchoumia) en el que toda idea concertante queda contumazmente aniquilada, su grandeza no reside tanto en la acción desmitificadora de la forma clásica como en las soluciones tímbricas de Iannotta. La música nos demuestra pronto su poco interés en dotar al teclado de ninguna voz protagónica, sus sonidos, difícilmente reconocibles en amplios pasajes, se confunden en un marasmo organizado, una neblina instrumental (L’Instant Donné) en la que cada solista más que dejar su firma quiere apenas esbozar una huella difusa; el entramado es radicalmente abstracto y la música atraviesa instantes de una trascendentalidad que nos hará volver a ella casi con el mismo anhelo que a MOULT. Un disco enorme.
 
 
 

Ismael G. Cabral
Septiembre 2021



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