ISSN 2605-2318

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«Samuel Cedillo, áspera y hechicera violencia»


22/12/2022

Una crítica de Ismael G. Cabral para El Compositor Habla.



SAMUEL CEDILLO
Estudio de fenómeno I, II, III. Estudio de contrapunto I, II
UNTREF String Quartet. Lumina Ensemble. Ensamble Liminar.
Kairos 0015102
 


El sello austríaco Kairos ha cogido velocidad de crucero en la edición de novedades. De entre las últimas (aunque cuando se publican estas líneas han sucedido otras tantas) detendremos hoy la atención en la protagonizada por el compositor mexicano Samuel Cedillo (1981), quien ya posee una sólida trayectoria en su país de origen. Nombre, el suyo, sin embargo todavía desconocido en Europa, deuda que podrá paliar en buena medida la hora de música que se recoge en el álbum que comentamos y que otorga sobradas pistas de los derroteros estéticos que transita en sus obras.

De origen campesino y genealógicamente adscrito a una de las etnias que componen el indigenado mexicano, Cedillo se formó en el Conservatorio de Michoacán y paulatinamente se fue acercando a la música de vanguardia de raigambre centroeuropea, reconociendo en la actualidad como sus principales referentes compositivos a Emmanuel Nunes y Pierluigi Billone. De ellos toma, y así se traduce en la escucha de este álbum, una severa aplicación de la técnica y una desnudez tímbrica que alcanza lo astringente. En todo caso, y en línea con los pensamientos del portugués y del italiano, hay en la creación de Cedillo un sentido del experimentalismo y la radicalidad directamente relacionado con la persecución de una música abstracta pura, en la que el foco se sitúe sobre el sonido, no sobre las consecuencias dramatúrgicas de este.

El Estudio de fenómeno I (2010-12), para cuarteto de cuerdas, ejemplifica lo apuntado hasta ahora. En su no-desarrollo de casi 20 minutos asistimos al comportamiento fisiológico de un chorro de sonido acústico enmarañado en los atriles de los cuatro instrumentistas del UNTREF String Quartet. La obra arranca en medio de un marasmo que no se va a resolver, como si sencillamente atendiéramos a la consecuencia de una explosión no predicha y de cuyo apagamiento no seremos tampoco testigos. Cedillo se muestra así refractario a cualquier tentación discursiva y a lo largo de la audición vienen dos nombres al pensamiento. Desde luego Xenakis, por el furibundo y descarnado trasvase que una obra como Tetras encuentra en este Estudio de fenómeno I, también Phill Niblock, toda la pieza pareciera ser un excurso de drone music pasado por el microscopio, permitiéndonos ver fractales de la masa sonora, las cuerdas imbricándose en una contienda irresuelta.

Parecidos postulados mueven el Estudio de fenómeno II (2012), que interpreta el cuarteto de saxofones español Lumina Ensemble. Con una formación desacostumbrada (dos tenores, barítono y bajo) al compositor mexicano nuevamente le interesa un tratamiento matérico del sonido, el trazado de una madeja (solo aparentemente enredada) en la que los instrumentistas parecen zambullidos en un gresca que en este caso, y por contraposición a la anterior partitura, sí ofrece aquí un remanso, una caída de la tensión, como si Cedillo cediera al cincelado de una deriva inesperada del guion de férrea fisicidad sónica que consigna su credo estético. La obra del compositor resalta por unas cualidades tan crudas como puras, no interesa aquí entregar al auditor una pieza pulida, terminada, tampoco avasallarle con una alambicada creación de esmero tímbrico o estructural. Antes al contrario se pretende, desde el tañido acústico, sin interferencia electrónica alguna, situar al escuchante en medio del sonido; un posicionamiento similar al de ilustres nombres de la música de creación, ya citásemos a Giacinto Scelsi o a Francisco López.

El Estudio de fenómeno III (2016-20) vuelve a incidir en el comportamiento ante la confrontación de los instrumentos movilizando ahora cuatro pianos, cada uno ligeramente desafinado con respecto a los demás. En las muy didácticas notas del disco, firmadas por el también compositor Panayiotis Kokoras, se alude a estruendos que evocan tan pronto sonoridades mecánicas, industriales, como cataclismos naturales. La densidad tímbrica y las propias desproporciones del orgánico movilizado hacen pensar en precedentes multiplicidades de teclados; en las cascadas de repetitiva violencia de Julius Eastman (Gay Guerrilla, Evil Nigger), también en las inestabilidades armónicas de Georg Friedrich Haas (limited approximations), logrando la pieza más concisa y asimilable del trío de estudios fenomenológicos.

En los dos Estudios de contrapunto recogidos, para violín con dos intérpretes (2015-16) y para guitarra con dos intérpretes (2019-20) se indaga en otras potencialidades inexploradas de los instrumentos, especialmente las concernientes a las resonancias por simpatía de las cuerdas. Cedillo aparta cualquier interés armónico, temático, etc… para focalizar la escucha en un solo gesto austero, enlazando su poética con la de un Paul Panhuysen y sus activaciones instalativas de largas cuerdas. En el segundo de ellos, para guitarra clásica, los dos intérpretes / operadores la tañen con una sierra resignificando así la idealizada tímbrica de un objeto con una literatura a menudo amable y melódica. Como acertadamente concluye Kokoras en la carpetilla del álbum, el relato de estas piezas está en el sonido, empieza y acaba en este, sin mayores aditamentos.

 

Ismael G. Cabral. Diciembre 2022
 
 

Más información en la web de Kairos

Aquí tenéis todas la entrevistas, críticas y noticias de Ismael G. Cabral en la sección de Ismael en El Compositor Habla: Atelier de Músicas
 



Ismael G. Cabral es periodista musical y musicógrafo. Ha trabajado durante 16 años en la redacción del periódico sevillano El Correo de Andalucía. Actualmente, además de ser funcionario del Ministerio de Cultura del Gobierno de España, es colaborador especializado en música contemporánea en las revistas El Compositor Habla, Ópera Actual y Scherzo.







 

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