ISSN 2605-2318

Noticias

Atelier de Discos #9: «2025 en doce escuchas: Discos que no debes pasar por alto»


19/12/2025

Doce escuchas para cerrar el año con los oídos bien abiertos. En este nuevo Atelier de Discos en El Compositor Habla de Ismael G. Cabral nos propone un recorrido por algunas de las grabaciones más estimulantes de 2025: no como un canon ni como un ranking definitivo, sino como un banquete sonoro que celebra la diversidad, el riesgo y la imaginación en la música actual.





 
A finales de año la tentación de mirar atrás es demasiado alta como para sustraerse a ella. En El Compositor Habla hemos venido dado cuenta durante todo 2025 de decenas grabaciones discográficas sobre las que hemos llamado la atención por medio de reseñas e invitaciones a la escucha. Por eso estos doces discos que ahora se detallan de forma breve no han de tomarse como un ‘best of’, sí como un último festín fonográfico. Una celebración de la heterodoxia creativa y estética que defendemos en la revista. Doce grabaciones que anticipan muchas horas de disfrute con la música actual en su más amplia expresión: del arte sonoro a la música concertante, del órgano contemporáneo a la creación electroacústica.
 


KYRIA LIBIA

Visiones de lo sublime.
Kyria Libia, órgano y electronica.
NUOVA MATERIA

 
Editado en casete y disponible también como descarga digital, el primer disco de la organista y compositora madrileña Kyria Libia (1992) llega masterizado por el artista sonoro Stephan Mathieu, lo que pone en antecedente del excepcional nivel de producción. Visiones de lo sublime es un álbum que conecta con la reciente tradición de mujeres organistas y creadoras (des)ubicadas en algún punto inexacto de la modernidad, entre lo experimental y lo espiritual (se piensa en Claire M. Singer, Kali Malone o Sarah Davachi). Libia lo grabó en la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles en Getafe, un órgano de tubos en el que, en edición, se le añadió algunas capas vocales interpretadas por ella misma y una sutil electrónica. Estéticamente es esta una cómoda música minimalista que deambula que se asoma tímidamente al drone para regresar pronto a secuencias eclesiales que conectan con una rara forma de new age; en otro tiempo un trabajo como este sería etiquetado como ‘nuevas músicas’. En todo caso, y desde la asunción de su brevedad, el difuso pero acogedor punto de partida convierte al disco -con piezas tan apreciables como Visión III: adoración estelar y Visión VIII: Aeternitas- en una de las audiciones más confortables y atractivas del año.
 

ELIANE RADIGUE

Asymptote Versatile.
Diversos intérpretes.
AMGEN

 
Durante los últimos años, en los que la compositora Éliane Radigue (1932) ha estado creando un gran número de piezas instrumentales tras una carrera compositiva ligada a la música electroacústica, creímos que este recomenzar con medios acústicos era una absoluta novedad en la trayectoria de la gran autora francesa. Asymptote Versatile, partitura gráfica de 1963-64, viene a desdecir lo anterior. Interpretada por 12 músicos profundos conocedores de la gramática de Radigue (entre ellos el arpista Rhodri Davies y el clarinetista Xavier Charles) la obra fue presentada por primera vez en noviembre de 2023 en el Festival de Música Contemporánea de Huddersfield. Lo que descubre la pieza, guardada durante décadas en un cajón, es que lo que ahora idea viene de muy atrás, exactamente de aquí, de este punto de partida al que la compositora no había dado el visto bueno para su alumbramiento. La escritura comprende una serie de curvas logarítmicas superpuestas sobre hojas de notación que deben interpretarse como tonos sostenidos por hasta cuatro grupos de instrumentistas. El resultado no es novedoso (sobre todo por los conocedores de sus últimas piezas) pero documenta un período incipiente de la creatividad de la compositora, un capítulo extra en forma de meditativa y abisal profundidad auditiva.
 

STEFAN PRINS

Inhabit.
Ensemble Mosaik. Kollektiv Berlin. Nadar Ensemble. BBC Scottish Symphony Orchestra.
SUB ROSA

 
Todavía resuenan en Viena los jirones sonoros dejados en el ambiente del Konzerthaus tras el estreno absoluto el pasado noviembre de Cyborg flesh, obra de una hora de duración de Stefan Prins (1979) para cuarteto de cuerdas, guitarra eléctrica y electrónica con la que se midió el Cuarteto Arditti, seguramente -y ya es decir- una de las composiciones más radicales y abruptas de cuantas ha interpretado el conjunto inglés. Este nuevo monográfico en Sub Rosa hace las veces de onda expansiva de la nueva pieza compilando algunas de las partituras más importantes del belga. Inhabit_inhibit, para cuatro cuartetos especializados, seis solistas de retroalimentación y electrónica en vivo es una obra pura de laboratorio en el que el material se desborda y aniquila probetas y todo el espacio físico. La capacidad de corrosión de esta música es inquietante por cuanto mira sin disimulo al pasado radical de las vanguardias y avanza el inmediato futuro mediante una estética cruzada entre el noise y lo exquisitamente textural. El director de orquesta Ilan Volkov se pone al frente de la BBC Scottish Symphony para tejer under_current, concierto para guitarra eléctrica en el que Prins no quita ojo a lo que podíamos considerar una lógica dramática; esto es, la música antes que enfocarse solo sobre sí misma, sobre el sonido, avanza y plantea una discursividad más o menos evidente que le confiere esa forma concertante a la que alude el título.
 

POLITICAL

Obras de Charles Uzor y Rupert Huber.
Ensemble Amaltea. Ekmeles. SWR Vokalensemble. BBC Stottish Symphony Orchestra…
NEOS

 
“Si la música de Charles Uzor (1961) es política, entonces es una especie de énfasis radical en el demos, una palabra griega que describe tanto a aquellas vidas para las que la política debe existir, a aquellos a quienes debe servir y a aquellos cuyas voces hasta ahora no han sido concebibles ni audibles”, reflexiona Jessie Cox en las notas de este doble álbum. NEOS viene dedicando una esmerada atención al compositor sudafricano, cuyas constantes vitales, pero también ideológicas son volcadas en sus obras como reflexiones sonoras. El uso expresivo de la voz y el esmero por el timbre son dos de sus rasgos más distintivos. Ambos están muy presentes en el trío para piano con voz femenina y cinta merrusch, de casi 30 minutos de duración. También hace presencia un uso de la tonalidad muy particular; dada en forma de suspensión de la temporalidad como colchón sobre el que la voz canta y recital. Hay soluciones formalmente conservadoras que, no obstante, resultan bien entretejidas. Uzor habla de tantos silenciados y excluidos en la historia y esa política es a veces dada de forma esquemática. Algo más concisa, Breaking of the Vessels, para orquesta y cinta, remite a la mística judía, a los vasos destinados a contener la luz divina que se fracturaron dispersando fragmentos de luz por el mundo. Precisamente es su iridiscencia, su color, lo que más destaca en ella. Otra de las obras del disco -que también alberga dos piezas del director y compositor Rupert Huber- es The Great Wall. A Labyrinth, para sexteto vocal y cinta. Partitura de casi 70 minutos de duración que, en un intrincado y totémico crescendo, aborda cuestiones relativas a los mecanismos de dominación y la exclusión social.
 

HAIZE LIZARAZU / ANXE FARALDO

sòl pell paret.
Haize Lizarazu, cítara, sampler y motores. Anxe Faraldo, móviles intervenidos.
LA MEMBRANA

 
Editado en cinta de casete y en formato digital, sòl pell paret ha sido una de las grandes e inesperadas sorpresas en el arte sonoro español durante 2025. Una propuesta modesta desde su punto de partida que fue creciendo, quizás incluso más inesperadamente que lo que sus artífices pensaron, hasta convertirse en un objeto sonoro físico y también en una amplia gira de conciertos. Haize Lizarazu y Anxe Faraldo son los autores de esta “acción sonora improvisada” que muta en cada presentación y de la que, por tanto, la grabación solo representa una sola de entre muchas posibilidades. Los teléfonos móviles, reconvertidos en austeros sintetizadores digitales, confieren por sí solos una atmósfera de rara cacharrería entre lo vintage, el low-fi y la música electrónica. Estos se mezclan con pequeños dispositivos que, simplemente, suenan; motores de juguete, humildes útiles que vibran y, en medio de todo, una cítara que amplifica mucho de lo que ocurre como caja de resonancia. El resultado se eleva por encima de su ropaje experimental con una curiosa musicalidad cuyo impacto se eleva bastante por encima de lo que lo hace su también moderada duración.
 

AGGREGATE

New Works for automated piped organs.
Maciej Śledziecki, órgano. Marion Wörle, órgano.
WERGO

 
En la inabarcable Berlín el Festival Aggregate es uno de esos acontecimientos culturales que están en el radar de los más conspicuos oyentes de la música de hoy. Una cita en torno al órgano que aglutina a compositores y organistas, también a músicos que provienen de la música electrónica, experimental e incluso del pop. Maciej Śledziecki y Marion Wörle proponen en este suculento doble álbum un recorrido por algunas de las piezas más representativas que se han mostrado en aquel encuentro. Son piezas para órganos automatizados que vienen a subrayar cómo el órgano puede reconvertirse en un instrumento de proporciones insospechadas cuando es aliado con la tecnología. Se escuchan entonces adaptaciones, como el Estudio para pianola nº 11 de Conlon Nancarrow y fragmentos de obras mayores de autores muy ligados al órgano de vanguardia como Hampus Lindwall y Seth Horvitz. El menú es extraordinariamente diverso y, conceptualmente, la audición en ningún momento se resiente. Predomina un sentido lúdico del teclado, despojado de la habitual transcendencia con el que los compositores se acercan a él. Las adiciones a la colección de Mark Fell y Jessica Ekomane constituyen otros de los momentos más intensos del programa. Un festín que propicia un camino distante tanto de la tradición del órgano contemporáneo en un sentido canónico como de la nueva escuela de órgano meditativo que representarían compositoras como Kali Malone y Sarah Davachi, entre otras.
 

GEORGES LENTZ        

From “String Quartet(s).
The Noise String Quartet.
KAIROS

 
El String Quartet de Georges Lentz (1965) dura 43 horas. A partir de ahí la historia. El conjunto The Noise String Quartet lo fue grabando durante años con una intención, reproducirlo en bucle en el interior de un tanque oxidado de diez metros de altura ubicado en las afueras del pueblo minero de Cobar, en Nueva Gales del Sur. Suena de día y de noche y quien desee acudir hasta allí puede habitar el espacio durante el tiempo que desee. Lo que el sello Kairos ha documentado es, necesariamente, una selección de la partitura que no reproduce una ejecución acústica pura de la pieza. Se trata de una curiosa simulación de las circunstancias acústicas que en aquel remoto lugar acaecen. Por eso el sonido tiene una extraña amplificación que confiere a las cuerdas una tonalidad de hilos de araña sobre una superficie metálica que reverbera fabulosamente. La escucha no es placentera y la direccionalidad, ya se anticipa, inexistente; el sonido avanza en forma de masa, girando sobre sí mismo, mutando hacia ningún lugar. Los 72 minutos a los que nos exponemos pueden ser insuficientes o más que válidos; también, y como aquella instalación, podemos tomarlos en todo o en parte; incluso asomarnos a cualquier momento del disco.
 

HELMUT LACHENMANN

Works for string quartet.
Quatour Diotima.
PENTATONE

 
Incontestablemente la asimilación de la música de Helmut Lachenmann (1935) se ha ido haciendo mayor con el paso del tiempo y, también, con el advenimiento de otras propuestas sonoras de compositores de generaciones posteriores. Si tomamos como ejemplo sus Cuartetos de cuerda podemos entender cómo sonaron (y nos sonaban a nosotros) acudiendo a las grabaciones del Cuarteto Arditti (primero en Montaigne, luego en Kairos); lo que ahora plantea el Cuarteto Diotima es una audición desde el presente en la que se toma en consideración todo el tiempo transcurrido desde la primera obra, Gran Torso (1971-72) a Grido (2002). La gramática está ahí y el lenguaje de Lachenmann (sus melodías como irónicamente se refirió a ello en su partitura My Melodies) se cimenta en los intersticios entre el ruido y la música; con cuerdas que murmuran, chillan y se disuelven en los cordales. Otro asunto es cómo plantear todo esto. Hoy los Diotima lo hacen desde una comprensión del tempo diferente; no más lento, sí más expuesto; con un barniz de serenidad en la aparición de los eventos. Esto no le resta garra a una música que seguirá batiendo al tiempo, pero sí añade un punto de vista diferente. Los músicos que aquí la ofrecen llevan un cuarto de siglo estudiándola y presentándola; y como en su momento los Arditti, también ellos cuentan con el plácet de Lachenmann; nada que objetar pues.
 

ANDREW GREENWALD

A Bridge Between Spaces.
Marco Fusi, violín.
KAIROS

 
Segundo disco monográfico de Andrew Greenwald (1980) en Kairos esta vez en intensísima alineación con el violinista Marco Fusi. Se ofrecen ocho piezas (en los que el instrumento de cuerda se combina en ocasiones con la batería) nerviosas y ásperas, con querencia por lo trepidante sin que en esta garra se pierda por el camino la meticulosidad con el que cada episodio de esta serie -A Bridge Between Spaces- ha sido compuesto. Fusi es un virtuoso que enfurece su arco cuando los pentagramas se convierten en tratados de ritmo en los que los roces y las pequeñas suciedades de la ejecución formasen parte del todo. La grabación, tomada muy de cerca, amplía cada rozamiento. Con Greenwald a la batería la estética se hace aún más basculante; transita entre un extraviado espectralismo y un intranquilo posmodernismo. Es música confrontativa pero idiomáticamente intrínsecamente violínistica; con esquejes improvisatorios (o que aquí saltan a la escucha en manera de sensación) y con retruécanos que parecen venir al ahora desde el mismísimo barroco, cruzando ese imaginario puente aludido en el título.
 

JEAN-CLAUDE ÉLOY

Réminiscences.
HORS TERRITORIES
 
Publicado, como gran parte de la obra del recientemente desaparecido Jean-Claude Éloy (1938-2025) en formato CD, sin posibilidad de escucha oficial en streaming, Réminiscences vendría a ser el canto del cisne (fonográfico) del compositor francés. Dividido en cuatro obras (Incantation, Confrontation, Contemplation y 
Oppression-Libération) el ciclo es una reinterpretación en clave estrictamente electroacústica de la también gigantesca Yo-In. Este reciclaje de materiales, que parte de la materia prima originalmente grabada en el Instituto de Sonología de Utrecht, asume entonces una nueva forma mucho más meditativa. Antes que los sonidos percusivos que en la pieza de referencia volcó Michael Ranta, Éloy quiso aquí centrarse en las fuentes sonoras menos ceñidas a la práctica instrumental. Oímos cantos de aves, ruidos instrumentales, sirenas, fenómenos meteorológicos naturales y sonidos percusivos mantenidos, de origen a menudo indistinguible. El resultado es un festín de escucha pura que tiene algo de catártico si se toma como propio el empeño de escalar esta montaña de sonido. La música se gusta en el cincelado de un ambiente relevante, ritualístico; y Éloy expone las diferentes secuencias y los eventos de los que dispone con total delectación intentando llevar de la mano al oyente a un estado entre lo meditativo y lo concentrado. Como culminación de su catálogo -la obra fue producida en el hogar del compositor- y como forma de celebrar un legado, Réminiscences es una creación que ha de tenerse en alta consideración.

 

ADRIANA HÖLSZKY

Concertos.
Diversos intérpretes.
KAIROS

 
La compositora Adriana Hölszky (1953) sienta las bases de su modo de hacer (al menos en lo que atañe a las tres obras aquí recogidas) ya con el título del disco: Conciertos. La forma a la que se refiere es respetada se diría que con escrupulosidad y, en esa medida, este es un álbum celebratorio de la vigencia del ejercicio concertante. El concierto para violín Apeiron, de 2018, es el más satisfactorio por la maleabilidad del material y por la sagacidad de la autora rumana a la hora de proyectar sus materiales sobre los distintos grupos tímbricos. Y aunque el papel del solista queda razonablemente subrayado, para la orquesta es un ejercicio gozoso a la hora de ir midiendo unas y otras voces con la del violín protagonista. A Hölszky por lo demás parece no pesarle la sustancia sinfónica, esta se desenrosca de forma fluida y capta la atención dando un segundo lugar a los andamiajes sobre los que se construye la obra. High Way, para acordeón y pequeña orquesta, es una página que alude a la velocidad y en la que la música se trabaja en bloques contrastantes. Lichtflug conjuga violín y flauta para evocar lo ornitológico y su infinito mundo de calidades canoras en función de unos y otros hábitats. Determinados instrumentos de la orquesta, en situación de concierto, rodean al público para apoyar más ese deseo envolvente de esta partitura/bosque que, tal vez, por su premisa resulta la más escrita a pincel; una hermosa puerta de entrada al universo Hölszky. Concluye el álbum con On the Other Side para saxofón, clarinete y acordeón; la obra más nervuda y compleja de las cuatro, también aquella en la que, en determinadas acometidas de la orquesta, se retrata a la compositora en su escritura más libre. Las interpretaciones, con solistas como Stefan Hussong, Martin Mumelter y Das Klarinettenduo y directores como Peter Rundel y Michael Gielen, están fuera de toda duda.
 

ATHENE NOCTU4

Cosmic Soup.
LEAF /// WAVE SOUND          

 
Vuelve a El Compositor Habla el artista sonoro Athene Noctu4, alias de José María Pérez-Flor (1964), con este nuevo trabajo, Cosmic Soup, publicado solo digitalmente en un sello taiwanés, en el que demuestra una vez más el refinamiento de su quehacer en el ámbito de la música electroacústica. Ajeno a las estructuras académicas que sostienen tantos de estos discursos, sin embargo en una propuesta como esta demuestra no estar alejado del refinamiento de tantos otros próceres de la composición electrónica. No deja de sorprender cómo en sus obras integra grabaciones de campo, en ocasiones rudimentarias, con este grado de delicadeza. En ese parecer, Cosmic Soup es una creación muy importante de su catálogo; rica por igual en rugosidad y rumorosidad la audición guía hacia un estado hipnótico por la iteración de ciertas sonoridades que se presentan escrupulosamente estudiadas. Nada parece estar aquí por azar, tampoco una voz procesada que se atisba engullida por lo digital y como un ingrediente más de esta abstracción plástico-sonora que señalan con tozudez a Pérez-Flor como uno de los artistas más inspirados de la música experimental española.
 
© Ismael G. Cabral

Destacamos ...



Este trabajo tiene la licencia CC BY-NC-SA 4.0