ISSN 2605-2318

Noticias

Atelier de Discos #14: «Lang, Tal y Marje Gildemann: tres cartografías de la música contemporánea»


09/06/2026

Entre la repetición hipnótica y filosófica de Bernhard Lang, la modernidad radical de Josef Tal y los paisajes sonoros inspirados por la naturaleza de Madli Marje Gildemann, estas tres nuevas publicaciones discográficas nos invitan a recorrer territorios muy distintos de la creación musical contemporánea. Tres autores separados por generaciones, geografías y estéticas, pero unidos por una misma voluntad de expandir los límites de la escucha y explorar nuevas formas de relación entre sonido, pensamiento, tecnología, memoria y entorno.

La musicalidad del habla



BERNHARD LANG

Hermetika IX.
Nadar Ensemble. Els Mondelaers, mezzo-soprano.
KAIROS





La escucha tantas veces proporciona curiosas asociaciones mentales que lo son también, a su manera, creativas. Tras escuchar, de nuevo recientemente, la propuesta en concierto que el Ictus Ensemble lleva de gira: Einstein on the beach (cuya presentación en Madrid reseñamos en este enlace) se producía una curiosa ligadura con este álbum de Bernhard Lang (1957) que reposaba estos días en la mesa de audiciones. Hermetika IX ‘Vox Angeli II’ (2018) para voz, playback y nueve instrumentos comparte con la icónica ópera de Glass una tensión muy similar. En una y otra los autores hacen recaer en lo textual, en la palabra, una tirantez, una expectativa que le confiere razón de ser en sus respectivos contextos ya solo por la prosodia de las palabras, por la musicalidad del habla. La serie Hermetika no es de los ciclos más conocidos de Lang, un compositor que organiza su catálogo en series. Las primeras adiciones -aquí se nos presenta la novena- fueron creadas a partir del pensamiento en Hermes, el dios mensajero griego, pero también en textos sagrados que revelaban recorridos de lo divino y en los escritos de Hermes Trismegisto. Un conocimiento oculto, complejo y oscurantista que daba sentido al título de la propuesta. Conforme iba añadiendo piezas, surgieron nuevas inquietudes literarias que hicieron avanzar el ciclo hasta la Edad Media. Todo aquel entramado textual era explicitado con la característica escritura de bucles; esa música irremediablemente langiana que parece encapsularse, fosilizarse, como si fuera estéticamente torpedeada por el mismo autor para que avance de manera accidentada. Una forma, la suya, genuinamente audaz de explicitar en música la teoría de la diferencia / repetición de Deleuze. Estrenada por el Nadar Ensemble, la grabación que ahora presenta Kairos de Hermetika IX plantea un nuevo y fundamental episodio de la serie que comentamos. Basada en las escrituras de Nag Hammadi, textos apócrifos hallados por agricultores locales en un cementerio en 1945 y un relato que habla del ascenso espiritual de la humanidad por medio del conocimiento y la aniquilación (!) del paganismo. En esta sofisticada siembra de referencias del pasado también se cobijan otros textos pretéritos de razón gnóstica relacionados con la sexualidad femenina. De ahí -atisbamos- el subtítulo Vox Angeli II que precede a una partitura anterior para gaitas y coros. Entonces, lo angélico o angelical de la obra, no alude a deidades aladas, sino a la mujer comprendida como ser transversal, esto es, a la mujer como ser fundamental en toda la historia de la humanidad. El papel de la mezzo-soprano Els Mondelaers es central en la escucha, erigida en sacerdotisa que, desde su centralidad, coordina los diferentes bloque vocales e instrumentales que se suceden y colisionan. Bernhard Lang ha elevado su lenguaje no en el sentido de una traición a los estilemas que lo caracterizan, sí a una depuración: Hermetika IX es una obra, a menudo fascinante, en el que la repetición -los bucles- aparecen y reaparecen con una cualidad física casi pegajosa. El Nadar Ensemble y también la función de la cinta en modo de playback de la voz enrarece la carga vocálica y favorece la aparición de violencias que, en ocasiones, parecen desbordar la composición, rebosarla, pero que la pericia de Lang hace que el sentido direccional que se autoimpone desde el parco recitado inicial no se dañe, no quede desautorizado. Música de la distorsión, férreamente compuesta, pero, que a la vez, propicia una sensación de libertad, como si los músicos apenas fueran guiados, corrieran solos a partir de unas breves indicaciones. Hay secuencias que aluden al rock y que vuelven a emparentar a Lang con Fausto Romitelli, también un indisimulado gusto por la era dorada de la electrónica, con robóticos y añejos sonidos de sintetizador. Y un canto que, pese a que se torna -y esto lo diremos bajando el volumen- lírico, no deja de encajar a la perfección en una partitura de una teatralidad y viveza sobresalientes.





 


Fiereza desbocada


JOSEF TAL

Piano Works 1936-2000
Ofra Yitzhaki, piano.
NEOS





Hace algunos años descubrimos la obra sinfónica del compositor israelí -pionero en aquel país de la música electrónica- Josef Tal (1910-2008) a través de dos discos del sello alemán especializado en repertorio extraviado CPO. Eran piezas severas, de escueta expresividad y concentrado dramatismo, de una modernidad afilada, profundamente centroeuropeas. La pianista Ofra Yitzhaki ofrece en su nuevo álbum monográfico en NEOS un retrato de Tal -creador, qué novedad, por completo ausente en las programaciones actuales- a partir de su escritura pianística. Suculenta propuesta que complementa la atención a aquellas Sinfonías toda vez que, escuchadas de forma cronológica (en el disco, para dotarlo de una mayor lógica atencional, se presentan salteadas) estas obras para piano van desde unas miniaturas pensadas todavía desde la óptica de los albores del siglo XX con un fortísimo componente romántico (sin el prefijo ‘pos’, ancladas en una indisimulada y todavía fértil mirada al pasado) hasta una lacerante vanguardia, de fiereza desbocada. Es en este último contexto en el que inscribiremos la obra de mayor interés del álbum, el Concerto nº 5 para piano y cinta magnética del año 1964. Yitzhaki se las ve con la intransigencia de los sonidos electrónicos que emanan de la cinta (a su vez provenientes de manipulaciones del piano), un “cooperador inflexible”, como es definido en las notas del disco, que acompaña la escritura suspensiva y acelerada que surge del teclado. Tal pareciera querer denotar cómo el intérprete se siente perdido y avasallado por las frecuencias que salpican el espacio desde los altavoces. Una música que, escuchada hoy, no puede esconder su fecha de composición pero que, pese a su inmisericorde sequedad, sigue sonándonos tan audaz, tan actual, como las piedras más afiladas esculpidas en la vanguardia contemporánea dura de la década de los 60 del siglo pasado. Igualmente inspirada por sus experiencias con lo electroacústico, Five Densities (1975) se adentra en las preocupaciones texturales y en la manipulación del sonido a partir de la exploración en parámetros como la densidad, el ataque y la resonancia. Cada una de estas Cinco densidades escruta cuidadosamente un concepto sin que, necesariamente, deba ser considerada una pieza de laboratorio. Tal se preocupa lo suficiente por dotar de una expresividad virulenta pero extrañamente musical a su partitura y Yitzhaki, en esta grabación, se encarga de subrayar precisamente esto último. En las obras más tardías, los Essay IV y V, de 1997 y 2000, respectivamente, el compositor israelí encuentra sus referencias en Schoenberg, por lo que, en cierto modo, podríamos hablar de piezas más regresivas que las dos anteriormente comentadas. Se trata tal vez de dos piezas de síntesis cargadas de una musicalidad reflexiva en la que se dan algunos (pocos) motivos reconocibles y se trabaja la discursividad de una forma más conservadora, buscando en ambos casos lo climático, e llegar a algún punto explícito para después ir abandonando aquel lugar. Más documental resulta el resto del programa: en los Six Sonnets (1946) se conjunta a Webern (en lo aforístico de cada pieza) y la bravura rudimentaria de las primeras partituras de Bartók; en la Chaconne (1936) se conjuga la técnica dodecafónica con una vaga querencia por la música tonal, como si esta aún balbuceara ahogada por las acometidas modernistas. Finalmente, la obra que abre el disco, la Sonata del año 1949 se estructura canónicamente en tres movimientos a partir de motivos melódicos de la canción Rahel, muy popular entre la población judía del Mandato Británico de Palestina.





 

Compañero de escucha



MADLI MARJE GILDEMANN
Dream Sequence of an Ancient Forest.
Ludensemble. Talvi Hunt, piano. Kadri-Ann Sumera, piano.
KAIROS





En los últimos años el sello Kairos nos está conectando con una serie amplia y heterodoxa de compositores y compositoras que se hallan, en muchos casos, en los márgenes centroeuropeos donde se concibe la mayor parte de la música actual que copa los festivales y ciclos especializados en música contemporánea. Desde Estonia y conectando de manera explícita con su raíz geográfica y con la orografía fuertemente impactada por el medio natural de su país llega Madli Marje Gildemann (1994) que ha concretado en este disco cuatro de sus mejores composiciones hasta la fecha. Sin seguir ningún orden particular AH-64 APACHE/Sumiseja, sumiseja… (2017) es una pieza iconoclasta en su planteamiento inicial. Escrita para overtone and throat singer, dos violines, dos contrabajos, percusión y piano, su titulo alude a un helicóptero de camuflaje, un agresor mecánico y brutal que es retratado desde lo acústico; toda la composición es un fresco de técnicas extendidas con las que se retratan de forma casi pictórica distintos aspectos del artefacto: se percibe la presión del motor, el zumbido que deberá oírse desde su interior, una grabación nos remite a la voz del piloto, etc. La grabación es fundamental para su impacto, también la ejecución del Ludensemble, conjunto de Tallin que otorga una visión propia; consigue tornar lo maquinal en orgánico; como si el armazón del helicóptero pudiera ser la armadura de un insecto gigante; con un lento despliegue (casi a cámara lenta) de todo su potencial horrorífico, de manera análoga a como acaece en la arácnida MOULT de Clara Iannotta. Siguiendo con las sugerencias colaterales, el densísimo y amenazante bosque del Erwartung puede ser un idóneo compañero de escucha al que suceder después la obra que nombra el álbum: toda la Dream Sequence o fan Ancient Forest (2019) para dos pianos y megáfonos es una evocación directa de la impresión de la natura. Como ecóloga acústica, Marje Gildemann trae a lo instrumental una impresión de los mecanismos naturales fundamentales que juegan los bosques. La arquitectura dramática -concentrada en apenas diez minutos- es de una concreción apabullante, y la recurrencia teatral pero también sónica a los megáfonos no hace sino acrecentar la sensación de una partitura que puede propiciar diversos acercamientos y cuyo ambivalente estado de ánimo no acaba por concretarse. Menos convincente nos ha parecido Nocturnal Migrants (2023), para ensemble. Alude a las aves que utilizan la noche para pasar desapercibidas durante sus vuelos migratorios, lo que se traslada en una música que toma más en cuenta la virtuosidad gramatical que su impacto sonoro y que, en todo caso, sí que habla favorablemente de la pericia técnica de la compositora. Cose una página de gestos rápidos, destellos nerviosos y estridentes estampidas, como esas bandadas de aves que buscaran no perder la orientación en su atribulado viaje. Finalmente, Three Studies on Plant Biology (2020/22) está conformada por Osmosis y Photosynthesis, para ensemble, y Transpiration, para orquesta de cuerdas, siendo esta la más interesante de las tres. La primera, en palabras de la autora, lleva al oyente al interior y el exterior de un árbol, visto desde los procesos internos que lo mantienen con vida y, a la vez, en conjunción con su entorno (aquí a partir de la experiencia de la autora en el bosque suizo de Hönggerberg). La música adquiere una calidad táctil que se ubica entre el impresionismo esbozado y secuencias susurradas, crepitantes, puede que un tanto obvias, pero de innegable belleza. La segunda traslada a la orquesta de cuerdas la evaporación del agua de lluvia de las hojas, es una música astringente, de una concisión muy seca que puede recordar la rara y pausada música orquestal de Jean Catoire. La última, centrada en la luz y la energía, se torna más rítmica, más consciente de su intención procesual. Solo por las dos primeras obras comentadas (que coinciden con las últimas del álbum) estamos ante una autora a seguir de cerca en el futuro.
 

 


 


© Ismael G. Cabral, Abril 2026

Más información en el Atelier de Ismael G. Cabral


 


 

Destacamos ...



Este trabajo tiene la licencia CC BY-NC-SA 4.0