ISSN 2605-2318

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«Falta mi padre, pero también siento la ausencia del músico y del compositor»


07/03/2022

El pasado día 1 de enero se cumplieron tres años del fallecimiento del gran compositor Joan Guinjoan. Hemos hablado con su hijo François, presidente de la Fundación Joan Guinjoan y esto es lo que nos ha contado.




1. Ruth Prieto: El pasado día 1 de enero se cumplieron tres años del fallecimiento de tu padre, el gran compositor Joan Guinjoan, como han sido estos tres años, con su ausencia? 

François Guinjoan: Tres años ya, como bien dices “con” su ausencia. Es una ausencia poliédrica que va evolucionando con el paso del tiempo. Poliédrica ya que por una parte falta mi padre como tal y he pasado, como la mayoría de nosotros, del dolor agudo justo cuando falleció a un dolor más sordo y melancólico en la actualidad.

Poliédrica por otra parte ya que asimismo siento la ausencia del músico y del compositor. Y la siento porque, aunque he dedicado mi vida profesional a otros campos, la actividad musical de mi padre siempre ha formado una parte importante de mi vida desde muy pequeño, con numerosas vivencias que hoy en día echo mucho en falta. El paso del tiempo vuelve a jugar un papel importante en este caso, ya que he pasado de estas vivencias “con” mi padre, a otras “con la música” de mi padre sin él.
Retrospectivamente, debería empezar con el funeral y su repercusión mediática. Acudieron numerosos amigos (algunos vinieron exprofeso desde lejos de Barcelona), colegas y personalidades para despedirle. Recibí muchas muestras de afecto, algunas inesperadas, que ponían de manifiesto la personalidad cercana de mi padre y su talla como artista, muestras que se extendieron a numerosos medios recordando su figura. Desde aquí mi agradecimiento a todos ellos.

Paralelamente, me tuve que enfrentar a su importante legado material en la soledad del piso en el que vivió con mi madre cerca de 50 años. No es fácil decidir qué hacer con este legado, pensando además en la Fundación que lleva su nombre y que se creó en 2018 con mi padre todavía en vida. Tenía claro mi deseo de impulsar la Fundación tras su fallecimiento y por tanto este legado no podía perderse, pero también fui rápidamente consciente que no podía gestionarlo solo. Opté finalmente por una solución mixta en la que doné la parte más importante de este legado a la Biblioteca de Cataluña, ya que mi padre había ya cedido ciertos documentos y su voluntad era que fuera esta institución la que gestionara este legado. Por otra parte, como ya se había comentado con anterioridad la necesidad de que la Fundación tuviera una página web, escaneé muchos documentos y guardé en mi domicilio una edición de cada una de sus obras, algunos originales para mí icónicos, así como su discografía editada y algunas grabaciones en directo.

Posteriormente, se hicieron diversos homenajes significativos. Aunque programado con anterioridad, tuvo categoría de homenaje el estreno de su última obra póstuma para piano La Llum Naixent (encargo de Víctor García de Gomar) por Javier Perianes que le dedicó unas emotivas palabras en el Palau de la Música Catalana en Marzo de 2019; o el homenaje que le brindó la SGAE en Barcelona en Mayo de 2019 con intérpretes que fueron muy importantes en la vida de mi padre, y que le estrenaron diversas obras. Me refiero a los hermanos Claret, a Josep María Colom, Iñaki Alberdi, Alfonso Calderón, Joan Martín-Royo y Ona Carbonell. El Conservatorio del Liceo, donde había estudiado, también le dedicó un homenaje.
Asimismo se siguió entregando el Premio Internacional de Composición Joan Guinjoan, promovido por la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC). Desde aquí, de nuevo, mi sincero agradecimiento. Puede que me deje algún evento y pido disculpas por ello.

Como era de temer, temor al que me referiré más adelante, poco a poco la actividad pública entorno a la figura de mi padre fue a menos, acelerada por la fase aguda de la pandemia que vació las salas de concierto. Fue en este tiempo en el que aproveché para empezar a consolidar la Fundación con nuevos Patronos así como empezar a diseñar y dotar de contenido su página web. El lento retorno a una cierta normalidad me permitió comprobar de nuevo la importancia que tuvieron los intérpretes y directores artísticos cercanos a mi padre ya que, a iniciativa exclusivamente suya programaron o grabaron diversas de sus obras. Debo mencionar aquí a Josep Pons que dirigió a puerta cerrada en el Gran Teatro del Liceo el Homenaje a Carmen Amaya, grabado por la televisión autonómica catalana, al dúo de pianos Brugalla-Stambolov interpretando Flamenco en el conservatorio del Liceo, a Ernest Martínez Izquierdo que dirigió sucesivamente Pantonal y un concierto homenaje organizado por la ESMUC el día en el que mi padre hubiese cumplido 90 años, así como el trío Claret Colom Lluna que interpretaron Puzzle.Estas últimas interpretaciones tuvieron lugar en el Palau de la Música Catalana, institución que siempre ha tenido las puertas abiertas por el aprecio que le tenía a mi padre. Asimismo, a nivel internacional, el pianista Javier Perianes volvió a interpretar recientemente su obra póstuma en la Pierre Boulez Saal de Berlín.

 
«Javier ha adoptado esta pieza para piano, La Llum Naixent , en su repertorio y tiene previsto interpretarla varias veces, y no puedo estar más agradecido y orgulloso». 









En cuanto a grabaciones, en este tiempo la violoncelista Amparo Lacruz grabó la obra Díptic y el pianista Alfonso Calderón de Castro siguió grabando la integral de piano. Finalmente, también debo agradecer la especial atención que ha tenido El Compositor Habla con la figura de mi padre todo este tiempo, y desde hace mucho años, en el marco de su encomiable labor de difusión desinteresada de la música contemporánea.

Todos estos actos a iniciativa propia, además de la valentía y el trabajo que supone llevarlos a cabo, demuestran que sus promotores e intérpretes no solo apreciaban a mi padre como persona sino que también creen en su música. Este es un inmenso valor intangible que, aparte de agradecer, la Fundación tiene la obligación de preservar.
 
2. R.P.: El Maestro Guinjoan dejo los cimientos de una Fundación que lleva su nombre: Fundación Joan Guinjoan y de la que usted es Presidente, cuéntenos un poco de la Fundación, su objetivos y también sus proyectos. 

François Guinjoan: Si bien se fundó legalmente en 2018, la Fundación Joan Guinjoan está todavía en una fase muy incipiente, en parte motivada por la pandemia del 2020. Su principal objetivo es evidentemente preservar la memoria de mi padre y su música, pero no es el único. Preservar su memoria también implica en cierto sentido seguir sus pasos en el mundo de la música y ser fiel a su perfil ecléctico ya que no solo fue compositor.
Dejando aparte su vertiente de concertista de piano y crítico musical, actividades que podrían englobarse en lo que se conoce como “música clásica”.

Mi padre fue un firme activista de la “música contemporánea”: divulgador de la música del siglo XX en escuelas municipales, fundador (junto con el clarinetista Juli Panyella) del ensemble “Diabolus in Música” con el que, del 1966 al 1985, dio a conocer en España grandes compositores del siglo XX y estrenó numerosas obras de compositores de su generación, programador musical e impulsor de Festivales de Música Contemporánea, promotor de concursos de composición etc.


La Fundación por tanto debe recoger este espíritu y además de fomentar la interpretación de la música de mi padre, debe apoyar por una parte iniciativas ya existentes como el Premio Internacional de Composición Joan Guinjoan de la ESMUC o el Ciclo Joan Guinjoan de l’Auditori Josep Carreras, y por otra impulsar el conocimiento de la música contemporánea a nivel educativo general, y su interpretación en centros especializados como conservatorios y escuelas de música. Para ello debe contarse con la participación de entidades que desarrollan su labor en este campo y, en especial, con la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), de la que mi padre fue miembro de su Junta General y posteriormente miembro de Honor.
Otro objetivo no menor es el estudio de su trayectoria en el mundo de la música contemporánea y de la huella que dejó. Además de estudios musicológicos sobre su obra compositiva como continuación de trabajos existentes, algunos de ellos recientes, la Fundación debería asimismo potenciar estudios sobre su labor de difusión, en especial con el ensemble Diabolus in Música que fundó y dirigió. Este objetivo es irrenunciable ya que este ensemble fue precursor en nuestro país y forma parte de su memoria musical. La promoción de estos estudios debe implicar a instituciones tales como centros de educación superior y de investigación en el ámbito de la música contemporánea.
Finalmente, está meridianamente claro que los objetivos anteriores no se consiguen sin la financiación que los sustente. La Fundación se financia con los derechos de autor que genere la música de mi padre, a los que renuncié en su día, y de aportaciones de instituciones o particulares. Dado que todavía estamos en una fase de arranque, hoy por hoy estos derechos son la única fuente de ingresos, y está previsto en un futuro inmediato la búsqueda de dichas aportaciones.
 
3. R.P.: Imagino que intentar mantener viva la memoria del compositor y que su música se siga escuchando no es nada fácil. ¿Cuáles son las principales dificultades que se está encontrando? 
 
François Guinjoan: Este es el temor al que me refería con anterioridad. Como he mencionado, hasta la fecha hemos tenido la suerte de contar con iniciativas de varios intérpretes y de distintos homenajes, pero la tarea dura empieza ahora.

Hay dificultades de carácter general como el, desgraciadamente ya ancestral, carácter minoritario de la música contemporánea que no facilita ni su escucha ni su programación, guiada cada vez más por criterios de rentabilidad económica.


A ello se une en mi opinión la falta de educación musical que incluya la música contemporánea a temprana edad. La conjunción de estos hechos conduce a una situación perversa ya que sin educación y solo con este tipo de programaciones, la música contemporánea está condenada al olvido a corto plazo. Por otra parte la lucha contra el olvido implica un esfuerzo más que notable de publicitación de su trayectoria y su obra. Con la desaparición del compositor y del músico, toda su red de relaciones que tejió a lo largo de su vida tiende a desvanecerse si no se actúa. A efectos de programación, aun siendo difícil, suelen programarse más obras de compositores vivos que aprovechan encargos, escasos, de distintas instituciones: es decir la escucha de música contemporánea pertenece más “a los vivos” que a los desaparecidos. Esta constatación no es personal y quedó corroborada en unas recientes jornadas de la Biblioteca de Cataluña a las que asistí y en las que se abordaba el problema de la gestión del legado musical por parte de los herederos donde coincidí con los herederos de compositores catalanes como Blancafort o los Lamote de Grignon, entre otros. A este respecto recuerdo que mi padre (también tú lo has comentado muchas veces en tu programa de radio La Soirée Musicale) comentaba lo poco que se programa a Eduard Toldrà, por ejemplo.

Es por ello que una de misiones de la Fundación es elaborar un plan para mantener su memoria, siendo una página web un medio necesario pero no suficiente. Asimismo, aunque no se ha empezado todavía, veremos en qué medida la búsqueda de fondos resulta efectiva.

4. R.P.: ¿Cómo ve la programación de la música actual, la llamada contemporánea, se programa lo suficiente, y con la suficiente asiduidad? 

François Guinjoan: Como decía antes, desde mi punto de vista, los tiempos que corren no son muy propicios para escuchar en directo ya no solo música de mi padre, sino música contemporánea en general y, si se me apura, lo que entendemos por música culta. Es decir, la escucha de su música no puede sustraerse del debate general que hoy por hoy afecta a las salas de concierto y a los intérpretes.

No pretendo entrar en profundidad en este debate al no ser un especialista pero mi percepción podría resumirse en que los criterios economicistas que imperan a la hora de programar obras tienen consecuencias adversas, por no decir perversas.


La programación busca en general llenar las salas de concierto para rentabilizar las inversiones asociadas a los costes de los conciertos. Por tanto en el mejor de los casos se programan eventos para el “gran público” (no suelen programarse muchos cuartetos de Beethoven sin ir más lejos), eventos que incluyen grandes obras clásicas y grandes intérpretes. Y digo en el mejor de los casos, ya que se observa a nivel general un decaimiento en la asistencia a tales eventos.
Entre otros, este decaimiento proviene de varios factores entre los cuales está el acceso mucho más fácil a la escucha de obras ofrecido por las nuevas tecnologías. Como en muchas ocasiones, las nuevas tecnologías son un arma de doble filo. Sin entrar en temas de calidad de grabación o interpretación, las tecnologías de la información y comunicaciones facilitan el acceso y la escucha de numerosas obras musicales, incluidas las de música contemporánea, condicionadas a que estén grabadas y a que se conozca su existencia. Por ello, mi padre que solo vivió el principio del auge de estas tecnologías, siempre insistía en que sus obras interpretadas fueran grabadas por algún medio, siendo la radio el más habitual. Esta insistencia tenía su razón de ser, ya que en general muchas obras contemporáneas solo se escuchan en directo una única vez, en su estreno, consecuencia lógica de los criterios economicistas de programación que he mencionado con anterioridad.
Sin embargo el lado más “oscuro” también está presente: no sé en qué medida esta facilidad de acceso “off-concerto” mengua la asistencia a conciertos en directo si no se trata de estrenos. Por otra parte, los derechos de autor derivados de la escucha en “streaming” o la “descarga” a través de plataformas de internet son simple y llanamente irrisorios. En la misma línea suele ocurrir en más de una ocasión que el estreno público de una obra esté condicionada a la renuncia a los derechos de autor que pueda generar.
 
«Me abstengo de calificar esta práctica que va en contra de la esencia de la creación musical: los compositores también comen…»








Cierto es que, mitigando en parte las dificultades anteriores, existen diversas instituciones que fomentan la creación de la música contemporánea, bien sea a través de concursos de composición, programaciones específicas como la “Carta Blanca” de la ONE o la creación de la figura del compositor residente, como lo fue mi padre en el Palau de la Música Catalana. Asimismo, las asociaciones de compositores intentan abrirse camino fomentando en la medida de sus posibilidades la creación y audición de nuevas obras. A ellas va todo mi apoyo y agradecimiento. Sin embargo también debe mencionarse la poca sensibilidad del poder político ante estas iniciativas. Tal como más de un crítico apuntó (al menos en lo que respecta a mi padre) raras veces se acercó un político, ni siquiera vinculado a la cultura, con motivo del estreno de una obra de envergadura con repercusión mediática compuesta por un compositor “de la tierra”. Tal vez estas ausencias vienen motivadas por la falta de formación musical referida anteriormente a la que los políticos no se sustraen.
 
5. R.P.: Este año pasado perdimos a compositores de la generación de su padre: García Abril; Halffter, de Pablo… ¿Es difícil mantener el interés en programar a estos compositores, como su padre? 
 
François Guinjoan: Efectivamente, en estos últimos dos años hemos tenido que lamentar la pérdida de la mayor parte de grandes compositores de la denominada “generación del 61” (si no me equivoco). Me atrevo a calificarles de “grandes” ya que el paso del tiempo así lo ha dictado en lo que respecta a algunas de sus obras. Coetáneos de mi padre, emprendieron caminos distintos pero se conocían todos y se respetaban a pesar de las diferencias estéticas y de lenguaje de sus obras. Este respeto mutuo se explica ya que se consideraban “pares” en el mundo de la composición contemporánea, donde por “pares” debe entenderse su nivel de profesionalidad como compositores. Para mi padre eran simplemente Antón, Cristóbal, Luís o Carmelo (Bernaola) que nos dejó antes.
Creo que el interés en programar a estos grandes compositores se enfrenta a las mismas dificultades que he citado anteriormente, por las mismas razones. A este respecto es de agradecer el próximo y merecidísimo homenaje a Luís de Pablo. En cualquier caso, mantener la programación de estos compositores es una tarea muy difícil hoy por hoy y, como condición necesaria pero no suficiente, hay que intentar que no desaparezcan de nuestra memoria colectiva ya que forman parte del patrimonio musical de nuestro país.
 
6. R.P.: ¿Realmente un país que aspira a una madurez democrática y a una excelencia cultural se puede permitir el lujo de “ningunear” a grandes artistas? 

François Guinjoan: Retomando los términos de la pregunta, por “ninguneo” entiendo olvido y por “país” entiendo las instituciones públicas, mixtas y privadas vinculadas al mundo de la música, y la respuesta es no, rotundamente no.
Una madurez democrática implica, entre otros, la generación de foros de libertad creativa, de viveros que permitan la experimentación musical a través de la creación de nuevas obras, como por ejemplo el caso del IRCAM en Francia. En mi opinión esta experimentación no conduce a la excelencia cultural si se omite el conocimiento del patrimonio, es decir, de obras anteriores que han sobrevivido al paso del tiempo y son referentes ineludibles. Mi padre se hacía cruces de que estudiantes de composición no conocieran ni a Schoenberg ni a Stravinsky sin ir más lejos.

 
«En mi profesión como catedrático de universidad, no se concibe publicar cualquier investigación que no recoja el “estado del arte”, y con eso lo digo todo».







Naturalmente, no todas las obras alcanzan la calidad suficiente para ser calificadas de excelentes, el tiempo ya se encarga de filtrarlas, pero es condición necesaria generar lo que hoy en día se llama pomposamente “ecosistemas” para que la creatividad se abra paso. De nuevo, educación y difusión de obras referenciales son los ámbitos de la música contemporánea en los que se debería actuar. En resumen, una madurez democrática implica la generación de espacios de creatividad y difusión del patrimonio previo que impulse nuevas obras, condición necesaria para alcanzar la excelencia cultural. A mi entender, allí donde no llegue la iniciativa privada deben estar los poderes públicos con criterios de pluralidad para garantizar este cometido.


7. R.P.: ¿Cuáles son los próximos conciertos donde podremos escuchar la música de su padre? 

François Guinjoan: El día 1 de abril a las 19,30 horas en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de España en el marco del Ciclo Liceo de cámara XXI del CNDM en un concierto interpretado por Tabea Zimmermann y Javier Perianes, con obras para viola y piano de Pablo Casals, Heitor Villa-Lobos, Astor Piazzolla, Benjamin Britten y Dmitri Shostakóvich, Javier también interpretará La llum naixent (2018) de Joan Guinjoan. Estoy muy agradecido a Javier por pensar de nuevo en mi padre para este concierto con la gran Tabea.
 
8. R.P.: ¿Cuáles son los próximos proyectos en torno a la música de su padre? 

François Guinjoan: Dado que la Fundación está dando sus primeros pasos, está previsto concretar un plan estratégico en varios frentes. Esta concreción debe desembocar en distintos proyectos y la búsqueda de su financiación, aparte de las iniciativas de terceros que ya he citado y que deben recibir el apoyo de la Fundación. El primer frente es el aumentar la visibilidad de la obra y de la trayectoria de mi padre en los foros existentes de música contemporánea y a través de la propia web de la Fundación. A ello puede contribuir la elaboración de varios programas donde se incluya música de mi padre, lo que implica, ligado al contenido de los programas, la búsqueda de intérpretes y salas interesados. En la misma línea, deben buscarse mecenas y nuevos colaboradores interesados en vincularse a la Fundación. Por otra parte, y ya se han tenido conversaciones al respecto, hay un par de proyectos para completar dos obras que mi padre dejó inacabadas. Asimismo debe acelerarse la catalogación de su legado a la Biblioteca de Catalunya para hacerlo accesible y publicitarlo cuanto antes ya que puede dar pie a estudios sobre su trayectoria tanto como compositor, como divulgador con el ensemble Diabolus in Música, etc…
 
9. R.P.: Además ya hay puesta en marcha una nueva web actualizada con toda la información de Guinjoan y de su ecléctico perfil de compositor, intérprete, director, crítico y divulgador. Cuéntenos un poco más sobre qué nos encontramos en esta web. 

François Guinjoan: Tal como he comentado, aproveché la pandemia para elaborar una web modesta y todavía incompleta con algunas secciones por actualizar, que puede consultarse en www.joanguinjoan.com.  El principio fundamental que me guió fue que cualquier intérprete y programador tuviese un acceso fácil a la producción musical de mi padre. Por ello la parte central de la web incluye su catálogo de obras clasificadas por géneros, con sus datos fundamentales (plantilla, editor, ect…). Para ello he completado el catálogo que hasta 2008 realizó en su día el musicólogo José Luís García del Busto. Asimismo se incluye una sección de discografía y en qué plataformas conocidas puede escucharse. Complementando estas secciones principales, hay una sección dedicada a la Fundación, otra en la cual se incluye una síntesis biográfica que no entra en detalles cronológicos pero que pretende dar la dimensión polifacética de mi padre en el mundo de la música. Existe asimismo una sección de archivos, muy reducida respecto al volumen de información disponible y que se ampliará poco a poco, que incluye noticias, críticas, estrenos etc… Finalmente, existe una sección de webs de interés donde, de momento, se remite a la Biblioteca de Cataluña, al concurso internacional de composición Joan Guinjoan de la ESMUC y a El Compositor Habla.
Completar esta web es otro de los proyectos de la Fundación, ya que todavía debe recogerse mucha información (aparte de la ya mencionada) existente en las redes. Existe asimismo un formulario de contacto que animo a utilizar desde estas líneas. Asimismo me gustaría, y es un deseo personal, que aparecieran todos aquellos músicos que se vincularon, creyeron, interpretaron e interpretan música de mi padre.
Finalmente, quiero agradecer a El Compositor Habla, donde mi padre tiene un perfil completísimo y muy interesante, la oportunidad que me ha dado con esta entrevista cuyas opiniones son a título propio.
 
 



François Guinjoan, Marzo 2022



Las fotos del Maestro Guinjoan son de May Zircus

Más información en la web del compositor Joan Guinjoan

Más información en el perfil del compositor en nuestra web ECH-Joan Guinjoan



 

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