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«Persigo imaginar una idea» Luis Codera Puzo


16/06/2020

Compositor, gestor cultural/programador e intérprete de sintetizadores modulares y guitarra eléctrica, Luis Codera Puzo es además un creador inquieto, crítico, dificil de clasificar precisamente porque está creciendo y cambiando en constante evolución cuestionándose a cada paso. Un artista interesantísimo a seguir.


 





















1. Ruth Prieto: ¿Quién es Luis Codera Puzo y qué característica le define mejor?

Luis Codera Puzo: Si mi trabajo me define, soy compositor, gestor cultural/programador e intérprete de sintetizadores modulares y guitarra eléctrica. Me gusta llegar hasta el fondo de las cosas, pero probablemente la respuesta sea una mezcla de lo que creo que soy, lo que me gustaría ser y no soy y quizá, con un poco de suerte, algo de lo que soy.
 
2. R.P.: ¿Cuál es su ADN como compositor?

Luis Codera Puzo: Persigo imaginar una idea. Darle forma a algo, sólido e inconfundible, que quiero que exista y que no existía en mí antes de imaginarlo, si es que eso es posible. Lo opuesto a rellenar papeles, a rellenar tiempo: no quiero escuchar música en la que simplemente haya cosas que suban y bajen, fuegos artificiales, lugares comunes, la repetición de mí mismo o de lo que ya conozco, partituras llenas de tantos elementos que apenas hay nada. Usamos todas esas trivialidades que se mueven sin parar, porque nos aterroriza el vacío que hay detrás que revela nuestra carencia de imaginación. Quiero escuchar algo; puede ser simple, complejo, múltiple, insondable, inmediato, repleto de enigmas, inaccesible, no ha de tener ningún perfil determinado, pero tiene que ser algo, y tengo que creer que es mío. Esa es mi definición de idea. Cuando lo logras, la sensación de haber llegado a un lugar en el que antes no estabas, de que tu mundo crece, es imbatible; vas a querer vivirla más veces. Ese momento te da fuerzas para soportar todas las otras calamidades de la profesión. Al cabo de un tiempo quizá te des cuenta de que no era para tanto, pero te ha dado un tiempo prudencial para poder seguir buscando.
 
Hace unos años en los cursos de composición IMPULS en Graz (Austria), asistí a un taller de obras para flauta. En el concierto final se tocaron varias obras de muchos compositores, la mayoría con muchos efectos, muchos elementos, muchas técnicas… jóvenes compositores. Era una especie de maratón de música, y al escucharlas seguidas, te das cuenta de que quizá uno tiene más lugares comunes de los que querría reconocer, de que quizá podrías ir un poco más allá en tu imaginación. En mitad de esa pequeña tragedia personal, sin aviso y para acabar de rematarnos, se interpretó la pieza “De mares imaginados” para flauta sola, del compositor y amigo Pedro Álvarez. Radiante, necesaria, insultantemente transparente y sólida, desafiando la narrativa direccional tradicional. Una manifestación clara de una idea, de una manera de pensar, imaginar, de ver el mundo, sin ninguna necesidad de rellenos irrelevantes. Álvarez nos dio una lección ese día.
 
3. R.P.: ¿Qué le inspira como compositor y por qué?
 
Luis Codera Puzo: Permíteme cuestionar cómo se suele usar el término. Si por inspiración nos referimos a elementos ajenos a nosotros que nos incitan a imaginar y que multipliquen nuestras ideas ¿acaso hay algo que no lo haga? Es abrumador. Desde una pequeña oruga, sus transformaciones y sus estrategias de defensa urticantes hasta las diminutas semillas que caen al suelo y el tiempo convierte en gigantescas secuoyas; los ciclos -que vuelven-, los ingenios de la mecánica y la técnica, de cómo la presión del vapor pudo accionar los primeros motores, la idea detrás de unas tijeras o un interruptor, la lógica aristotélica y el código de programación, la matemáticas, los mundos que cada lenguaje posibilita, que permiten esta entrevista, que permiten describir nuevos universos; y también esos universos y todos los que viven en ellos. Y ni siquiera voy a entrar en lo que implica escuchar y entender toda la producción artística de la humanidad durante siglos. Absolutamente todo estimula la imaginación. Incluso aislarse del mundo lo hace.
 
No, no me parece que crear dependa de inspirarse, como algo que uno simplemente “recibe”. Al contrario, considero que uno ha de aprender a escuchar; escuchar el mundo y a la vez no dejarse arrastrar totalmente por él; maravillarse y que ello no le ciegue hasta el punto en que solo pueda reproducir lo que ya existe, por muy grande que sea todo lo que le precede, ni que le abrume demasiado como para bloquearle.
 
4. R.P.: ¿Cuáles son sus raíces musicales (reales o imaginarias)? 

Luis Codera Puzo: Me gusta mucho la idea de raíz o de tradición. Hay una frase que Íñigo Errejón dijo una vez en una entrevista que me sorprendió “la gente necesita pertenecer a algo más grande y viejo que uno mismo”.  El concepto de tradición es enormemente complejo y lleno de paradojas: la primera es que no es una foto de un momento pasado, sino un sistema complejo cuya principal característica es que se mueve; es en su capacidad de transformación que la tradición existe, no en su inmutabilidad. La segunda, que solo cuando eres consciente de cómo y por qué perteneces a esa colectividad, puedes desarrollar tu individualidad.
 
Es curioso cómo a veces se usa la palabra tradicional para definir (e incluso insultar) a autores que han decidido escribir como hace un siglo, o medio siglo, o el tiempo que sea. En caso de que creadores así existan más bien serían creadores que están fuera de la tradición ¿no? Sería más bien una anomalía histórica. A menudo llamamos tradicional a los autores que no son tradicionales. Pasamos mucho tiempo adjudicando estereotipos y generando discusiones estériles en lugar de reflexionar sobre cuál es su significado.
 
Puntualizado lo que es tradición para mí, puedo responderte: como todos, tengo muchos intereses que a lo largo de los años crecen o menguan. Es una pena no tener todo el tiempo del mundo para explorar todas las posibilidades hasta el final; uno sueña en vano con ser todos los hombres posibles: se hace adulto al tomar conciencia de que solo podrá ser uno. De todos, mi vínculo más fuerte es con la tradición de música clásica, tradición que no me es propia, ni fue la primera, pero que adopté. Empecé música como autodidacta; nadie me invitó, más bien tuve que pelearlo a ciegas y mi acercamiento a la clásica, en la era pre-internet, era una especie de exploración fascinante de un mundo misterioso, oscuro y totalmente exótico para mí. Fue una época fantástica, descubriendo cintas de casetes de las típicas colecciones de la historia de la música que había tiradas en oscuros cajones que mis padres tenían guardados y que nunca escuchaban ni recordaban haber comprado. Encontrar a Bach, Vivaldi, Mozart, como si fuesen autores underground grabados en cintas perdidas. Maravilloso. O estar atento a la radio para grabar programas, a veces a horas intempestivas, con el miedo a perder música para siempre si no lo hacía. ¡Bendita la inocencia e ingenuidad del mundo anterior a la red! El clásico no se parecía a nada que conociese, no tenía referencias a mi alrededor: era enormemente atractivo. Mi sorpresa fue cuando, finalmente y algo tarde, al entrar en el conservatorio, observé que muy pocos de mis compañeros compartían la fascinación por esa tradición, que muchos estaban obligados y que incluso es una música que no escuchaban a menudo, que lo vivían como algo rutinario y muerto, algo que aún hoy encuentro incluso en el ámbito profesional. Hasta entonces siempre me había lamentado por no haber empezado antes a estudiar música: en ese momento me di cuenta de la suerte que había tenido de haberlo podido elegir por voluntad propia y apreciarlo con libertad. Creo precisamente que lo complicado hoy en día es vivir la tradición musical clásica. Las influencias de música moderna y popular las tenemos todos porque no estamos aislados del mundo. Y me alegro de ello. Esta militancia clásica puede sorprender a algunos oyentes de mis últimas obras realizadas con guitarra eléctrica, sintetizadores modulares o amplificación considerable como Compression music; en el hipotético caso que yo pudiese aportar algo a esos contextos es porque he profundizado en la tradición musical clásica, y no al revés. Adoro la síntesis modular y su uso ha determinado mi manera de pensar en los últimos años, pero no me identifico con aquellos que se creen el último grito solo por tener instrumentos complicados con muchos cables, luces y pedales.
"Nos fijamos demasiado en el aspecto de las cosas y descuidamos las ideas que las motivan".
 




Por supuesto siempre puedes encontrar a algún autodenominado artista que va a decir “no necesito identificarme con una etiqueta, soy yo mismo”. Cada uno supera la adolescencia cuando puede.
 
5. R.P.: En este "inventario" personal que todos tenemos de ruidos, sonidos, música y canciones, ¿qué nos puede contar sobre su paisaje sonoro? 

Luis Codera Puzo: Intento que ese paisaje no sea estático. Parte de mi trabajo -especialmente como programador- consiste en buscar estrategias para no limitarme a escuchar lo que “llega a mí” -que yo no elijo- sino a buscar deliberadamente músicas que no conozco.  En caso contrario, acabaría programando lo que ya conozco y perpetuando los mismos sesgos culturales. Existen muchas herramientas para encontrar música, pero escuchar requiere esfuerzo y mucho tiempo.
 
"Tenemos la mala costumbre de no hacer las cosas importantes y ocuparnos de las urgentes, por lo que intento realizar disciplinadamente sesiones de escucha cada cierto tiempo. Temo no hacerlo suficiente."
 
6. R.P.: ¿Tiene algún compositor/compositora clave en la escena musical contemporánea? 

Luis Codera Puzo: La escucha ha sido fundamental para mi trayectoria. Siempre ha habido una relación entre lo que escuchaba y lo que programaba (cuando era director de CrossingLines o ahora en el ciclo de músicas inusuales OUT·SIDE, que organizo en centros de arte catalanes) que se acababa manifestando de algún modo en lo que creaba al cabo de un tiempo. Podría trazar la línea claramente, y dar la respuesta a ambas preguntas que hubiese dado hace dos años, que sería diferente a hace la de hace cuatro o siete. Pero no me veo capacitado para dar una respuesta actual. En líneas generales estoy escuchando ligeramente más música antigua y más música actual inusual no estrictamente “contemporánea” pero no creo poder concretar más; no tengo certezas ni referentes claros: no sé si en esta época me estoy replegando, o es por estar abrumado de todo lo que escucho para mi trabajo como programador, o porque necesito descansar o porque los referentes se están multiplicando y diluyendo.
 
Me preocupa este aspecto: me aterraría convertirme en un compositor que solo se presta atención y habla de sí mismo. Mis compositores preferidos suelen escuchar mucha música; a los mediocres solo los ves en conciertos si están programados. Hay una célebre entrevista a Borges en el programa de la TVE de la transición “A fondo”. Soler Serrano no para de adularlo y Borges (autor de la frase “mi fama basta para condenar esta época”) se prodiga en menciones de otros escritores que le gustan, y raramente de sí mismo (lo que no es muy común en compositores ni escritores). Me recuerda a cuando en colaboración con la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) invitamos a la compositora y amiga Elena Rykova dar unas clases magistrales sobre su música en la última edición de OUT·SIDE: dedicó una buena parte del tiempo a hablar de compositores rusos de nuestra generación básicamente desconocidos de los que ningún compositor hubiese hablado; puedes conversar durante horas con ella y apenas habla de su música directamente, siempre está dando referencias ajenas a sí misma, elementos del mundo en que se fija, otras músicas que aprecia o sonidos e ideas con los que se ha encontrado. Es relevante porque cualquiera que conozca a Borges o Rykova sabrá que no tienen precisamente un mundo propio pequeño. Quien tiene algo que decir, escucha.

7. R.P.: ¿Algún consejo, sugerencia, descubrimiento? 

Luis Codera Puzo: Voy a ser un poco militante y promover a los seis músicos y creadores a los que hemos diversos vídeos durante la crisis del COVID-19, en la iniciativa IN·SIDE, desde la productora musical que dirijo (OUT·). Es un proyecto del que estamos orgullosos y creo que merecen ser escuchados, los hemos programado con mucha ilusión: Pablo Carrascosa, Ferran Fages, Neus Estarellas, Miquel Vich, Anna Danilevskaia, Haize Lizarazu.
 
8. R.P.: ¿Puede definir contemporáneo? ¿Y de qué manera es contemporáneo Luis? 

Luis Codera Puzo: Lo cierto es que es complicado. Uno puede decidir que el término contemporáneo es una etiqueta que nos hemos dado, pero también se puede cuestionar la palabra (también es un lugar común hacerlo) y decir que los términos son importantes y que hay que elegirlos con más rigor. En el ciclo OUT·SIDE, a menudo esquivamos la discusión y usamos el término músicas inusuales (que quizá tampoco aporta mucha concreción), en parte porque me posibilita también incluir otras músicas (cada vez programo menos “contemporánea”) y porque me interesa la forma inusual de programar e hilar conciertos (la programación de un concierto es mayor que la suma de las piezas que la forman). Creo haber leído un artículo sobre un pequeño estudio que preguntaba a los asistentes a los cursos de Darmstadt si se identificaban con la música contemporánea y había un altísimo número de participantes que consideraban que no. Es curioso que tanta gente que compartimos probablemente intereses comunes tengamos tanto reparo en reconocerlo; ¿esta obsesión nuestra por declararnos diferentes no estará revelando nuestro miedo a lo contrario? Si tengo algo individual que aportar o no, lo decidirá mi música, no lo que yo decida proclamar.
"Como dije antes, solo la conciencia de la tradición a la que perteneces puede garantizar tu individualidad."
 




9. R.P.: ¿Cuál es su principal obsesión cuando trabaja sobre una nueva obra? 

Luis Codera Puzo: Creo que si alguien está obsesionado con algo no te va a decir que está obsesionado, sino que tiene interés. Es como denominarse a uno mismo perfeccionista: si uno lo es, más bien te dirá que es terriblemente imperfecto y que le atormenta serlo. Estamos rodeados de vendedores de humo.
 
Como comenté al inicio de la entrevista, cuando compongo, necesito que haya una idea de lo que quiero crear. Si tengo la sensación de que estoy llenando el tiempo sin más, repitiendo lo que ya soy, escupiendo compases porque sí, tarde o temprano se hace insoportable y tedioso escribir. También me gusta que las decisiones que tomo sean decisiones ponderadas. Me incomoda pensar que podría haber algo mejor que no he imaginado.
 
10. R.P.: ¿Cómo es armar un nuevo trabajo, podría describir su proceso creativo? 
 
Luis Codera Puzo: Con mucho tiempo de antelación, imagino una idea. Se va enriqueciendo de escucha, reflexiones y lo que voy conociendo. Es fundamental plantearme si tiene que existir o no, si es real o no. A veces, incluso a estas alturas, hay ideas que no son exactamente ideas musicales, sino disfraces de cosas que creo que son una idea musical, pero no lo son. Uno se imagina escuchándola, pero realmente no la está escuchando. Si no tienes cuidado, antes de que te des cuenta estás en los ensayos diciendo frases como “aquí me interesa el gesto” en lugar de saber exactamente lo que quieres, porque en tu partitura, en el fondo, no hay nada.
 
Luego viene el punto crítico: buscar en qué consiste esa idea y cómo llevarla a la realidad. En mi caso soy muy estricto con las instrumentaciones y las duraciones. Me gusta decidir esos aspectos en lugar de adaptarlos a las condiciones que a uno le ofrecen; son parte indivisible de la idea que he imaginado, no variables optativas. Raramente se amoldan a las opciones de los encargos habituales, motivo por el que en los últimos siete años creo que solo he aceptado un encargo con la instrumentación dada (a veces todo encaja); a menudo son proyectos (normalmente largos) de instrumentaciones imposibles. Mi pieza Empor por ejemplo, para 3 flautas, 3 voces, 3 contrabajos y voz solista. O MUHR#02: 3 pianos parcialmente afinados a sextos de tono y sintetizador modular. Lo miro en retrospectiva y no sé cómo he podido encontrar la manera de realizar estas ideas; supongo que una combinación de suerte y la terquedad de ser medio aragonés. Por todo ello, muchas veces el proceso implica no solo imaginar la idea sino también producir y buscar estrategias de viabilidad para el proyecto -aspecto que por suerte aprendí a hacer con CrossingLines- o tener la fortuna de colaborar con un grupo que entienda que no todos queremos hacer obras de sexteto que duren ocho minutos.
 
Luego: la escritura, concretar la composición.  Es un proceso largo y lento, con dudas, matices y revisiones. Dependiendo de las necesidades de la idea, estudio, pruebo, compro o alquilo los instrumentos, y también contrato a músicos para que prueben ideas conmigo o me hagan la revisión final de las partituras antes de entregarlas. Es un proceso un poco variable según el tipo de pieza. Lo único común es que es largo.
 
Durante la semana de ensayos puedo sacar de quicio a los músicos realizando revisiones después de cada jornada. Intento no escribir dos veces la misma pieza, y eso conlleva siempre menos capacidad de previsión; la mayoría de los intérpretes son indulgentes conmigo.
"Después del estreno y de cada interpretación posterior suele haber más revisiones. No tengo remedio."
 




11. R.P.: ¿Cómo ve la escena musical contemporánea de hoy? 

Luis Codera Puzo: Es un término que como gestor cultural me interesa mucho. Hay muchas escenas, muchas variables geográficas y culturales como para pensar en una sola. De la que puedo hablar más es de la escena catalana que aun así no sería uniforme y que por desgracia está demasiado centralizada en Barcelona. Creo que hay una cierta vitalidad; quizá un poco de falta de audacia creativa, pero no deberíamos simplificar. A nivel institucional tenemos la suerte de que L’Auditori y sus Sampler Sèries han tomado por lo general muy buenas decisiones y liderado la programación pública en los últimos años. Sin embargo, fuera del amparo de la institución, todos los que llevamos grupos, ciclos o festivales estamos pagando un alto precio personal por continuar nuestros proyectos, ya que las condiciones son muy inestables, algo que imagino también ocurre en muchas otras comunidades. En algún momento todos hemos planteado dejarlo porque es asfixiante. Cobrar hasta cinco meses tarde (alquileres y dinero que has adelantado, impuestos que por supuesto si no pagas a tiempo te multan, el mismo sector público que te está pagando tarde), resolución de convocatorias de ayudas o encargos una vez ha acabado la temporada (sí, has leído bien), tener que ir completamente a riesgo y un modelo fiscal ineficaz y poco adaptado al sector. Hablo de antes de la COVID-19, imagina lo que nos espera ahora. Todo lo que hay se puede esfumar sin que nos demos cuenta. Es frustrante, pero personalmente continúo porque me atrae la relación con el ambiente que se respira y lo que podría llegar a ser. Y me gusta mucho programar y poder tomar decisiones que construyan la escena.
 
12. R.P.: Tenemos la idea, probablemente muy antigua, de lo que es un concierto: gente tocando y gente escuchando. ¿Cómo se imagina los “conciertos” en el siglo XXI? 
 
Luis Codera Puzo: Interesante pregunta. Yo creo que “simplemente” escuchar es ya una tarea revolucionaria. No es una tarea fácil; no me parece una idea agotada, incluso diría que es necesaria y muy poco habitual. Ello no quita que me interesen también otras maneras de experimentar músicas o mejor dicho que la escucha se pueda articular de diferentes modos adaptada a diferentes ideas. Me han interesado más como gestor cultural que como compositor: he programado infinidad de formatos diferentes en los últimos años como programas interactivos, programas con realizaciones de vídeo en tiempo real que jamás pensé que serían posibles, con pintura en vivo, escenificados, con teatro de sombras, con espacialización, sesiones de escucha en 3D, itinerarios por diferentes espacios, con niños, improvisaciones dirigidas, con la participación del público, con todo tipo de iluminaciones y en todo tipo de escenarios (¡hasta en Las Ramblas!); he programado incluso piezas que se escuchan a través de los dientes (C, de Simon Løffler) Pero lo he hecho porque creía que había ideas detrás que lo justificaban: repertorio o creaciones de artistas que necesitan, son o proponen esos formatos y que considero valioso experimentar. Insisto en ello porque a menudo tengo la sensación de que “multidisciplinar”, “nuevos formatos de concierto” son como palabras escaparate, eslóganes de moda lo cual es curioso si tenemos en cuenta que son ideas más longevas que nosotros. No creo que estos contextos sean más o menos conservadores que “formatos donde gente toca y gente escucha”; creo que, en definitiva, realizar una propuesta audaz dependerá, como siempre, de la imaginación del creador. Que tu pieza tenga un vídeo donde aparece Donald Trump -como hemos visto docenas de veces- quizá te hace menos transgresor de lo que crees. Que lo haga de una manera que nadie había imaginado, es otra historia. Lo que me parece interesante no es el marketing que hay detrás, sino cómo los formatos diferentes permiten experiencias que no tendrían sentido en otras situaciones. Liberar el marco para encontrar nuevas maneras de imaginar. Anecdóticamente: tengo cierta afición a videojuegos rítmicos musicales japoneses, en que tienes que interactuar con diferentes elementos de la pantalla a velocidades de vértigo sincronizándote con el ritmo de músicas completamente histéricas. Para mí es también un formato de escucha, una manera completamente única de disfrutar del hecho musical. Me encantan.
 
En otros contextos menos minoritarios, los conciertos masivos en situaciones virtuales ya son una realidad (como los multitudinarios ocurridos en el juego online Fortnite); o artistas como Miku Hatsune, que directamente es un holograma, un concepto, una idea y no una persona (da vértigo pensar que fue creada hace ya más de una década). Preveo que esas situaciones serán cada vez menos excepcionales; también una reacción en contra de gente que dirá, intentando reafirmarse, que un concierto de verdad es insustituible. Con un poco de suerte nos centraremos en buscar qué ideas se pueden desarrollar específicamente en estas nuevas situaciones más allá de adaptar antiguos formatos o ampliar los beneficios de la industria.
 
13. R.P.: Cuando hablamos de música contemporánea, se habla muchas veces de desencuentro con el público ¿cuándo se produce ese desencuentro y por qué? 

Luis Codera Puzo: No creo que haya un público en singular. La respuesta difiere mucho de la situación, geografía, tipo de programación, y la trayectoria de esa población o centro en el que se realizan las actividades. Tampoco tengo claro que esa pregunta sea posible separarla de la pregunta sobre el público en la música clásica, por ahora.
 
No creo tener todos los datos y conocimiento para dar certezas (demasiado a menudo opinamos a la ligera) como para dar una respuesta global, pero me gustaría hacer dos apuntes parciales: el primero, que no subestimemos la capacidad de fascinación que tienen las músicas menos habituales, menos accesibles, que requieren un cierto esfuerzo. En contra de lo que pueda parecer, creo que necesitamos retos, pelear por algo que nos exija. Nos atrae aquello que no es inmediato.
 
El segundo apunte: he programado en varias salas durante mi trayectoria y hay una diferencia notable entre las salas que hacen una buena tarea de comunicación con un historial de programación responsable, y las que no. Tenemos que hacer bien nuestro trabajo antes de echarle la culpa a la estética de la música. No podemos menospreciar la curiosidad de la gente que decide utilizar su tiempo en escucharnos. Eso también va por el rigor interpretativo de algunos músicos: si no te gusta la música de nueva creación, dedícate a otra cosa, porque se te nota en la cara y en el sonido. Y por supuesto, los compositores: a veces parecemos más interesados en que se nos interprete a cualquier precio o aceptar cualquier encargo antes que en cuidar lo que de verdad queremos decir.
 
14. R.P.: ¿Cuál ha sido su mayor extravagancia? 

Luis Codera Puzo: Yo creo que no soy nada extravagante. Se conoce que algunos amigos míos podrían diferir de esta opinión.
 
15. R.P.: ¿Qué le gustaría hacer como compositor o qué encargo le gustaría recibir que aún no le hayan pedido? 

Luis Codera Puzo: No es buena estrategia esperar a que a uno le pidan las cosas que de verdad quiere hacer.
 
16. R.P.: ¿En qué está trabajando ahora? 

Luis Codera Puzo: Acabo de terminar un cuarteto de cuerda (la primera formación estandarizada que utilizo en muchos años) que se interpretará en unos meses por el Quatour Diotima, estoy realizando unos estudios para sintetizador modular en los que trato algunos aspectos para conocer más a fondo el instrumento, el ciclo de vídeos IN·SIDE, ultimando los detalles finales de la temporada de OUT·SIDE’20 (que estará basada en contexto y contenido) y las posibles alternativas por si el COVID decide alterarla (y las alternativas de las alternativas), preparando multitud de ayudas y solicitudes y burocracia que desde mi productora estamos pidiendo para otros grupos y músicos a los que asesoramos, así como intentar buscar maneras de compensar el impacto de las cancelaciones sufridas.
 
17. R.P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos? 

Luis Codera Puzo: El más relevante para los próximos años es una triple obra en tres versiones: la primera es para sintetizador modular a solo; la segunda, la misma parte solista en dialogo con ensemble; la tercera, las otras dos acompañadas con orquesta. Mi audición ideal es sucesiva: que cada versión se escuche en sí misma y también en relación con las anteriores; manifestar que la escucha es un constante ejercicio de memoria, que elementos que tenía un significado en la versión solista pasan a tener otro papel con la adición de más partes y nuevos equilibrios. Va a ser un proyecto largo.

Aquí podéis escuchar algunos de sus trabajos:






 
Las fotografías de Luis son de Igor Cortadellas (con el sintetizador) y de Manu Theobald (la de la pared dibujada).
 
Más información en la web del compositor www.coderapuzo.com y en www.outs.cat
 
Más información en el perfil del compositor en nuestra web ECH-Luis Codera Puzo
 

 
 

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