Noticias

Cristóbal Hallfter, In memoriam


29/07/2021

El compositor madrileño fue una de las figuras más importantes de la música española del siglo XX.


«A este lema de "Liberté, egalité, fraternité"... le añadiría: sensibilidad, responsabilidad, cultura, rigor, alegría, conocimiento de la propia dignidad…» Cristóbal Halffter
 

Cristóbal Halffter

1930 - 2021



 
Hace ya varias semanas, el 23 de mayo de 2021, nos dejaba el compositor Cristóbal Halffter, figura clave de la música contemporánea española de los siglos XX y XXI. Su música, su gran legado y sus obras quedarán por siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones.
En recuerdo de un gran compositor, algunos de sus amigos más cercanos, compositores, periodistas y colegas de El Compositor Habla hemos querido enviar nuestros testimonios a su familia, como recuerdo y homenaje a un gran compositor.
Siempre en nuestros corazones.


Alberto Carretero (compositor). En estos momentos tan duros, sólo me reconforta sentir cerca a los que me han acompañado y apoyado en estos años de carrera, y especialmente a los que hemos compartido tiempo junto a Cristóbal Halffter. Me invaden los recuerdos de tantos momentos hermosos vividos juntos al lado de Cristóbal y Marita en Villafranca del Bierzo.
Aún no puedo creer que el pasado Domingo de Resurrección habláramos por teléfono como siempre y pocas semanas después, el domingo de Pentecostés el Maestro nos deje huérfanos. He sido muy afortunado de compartir tantos momentos y aprender de él, mi admirado Maestro y entrañable Amigo. Espero que la tierra le sea leve, ahora estará en el cielo reunido con Marita, a la que también queremos tanto. 
Con la despedida a este gigante de la música española se cierra una etapa dorada, nos queda su música, su legado, y tantos recuerdos felices. Sin Cristóbal y sin Villafranca ahora no sería el compositor que soy. Ahora tenemos el reto de abrir una nueva etapa sobre lo que él ha sembrado con tanto esfuerzo e ilusión. 
Buen viaje, Maestro, todo mi cariño para ti, tu familia y amigos, te llevaré siempre en el corazón. Con todo mi afecto y mi más sentido pésame a la familia Halffter y a todos sus amigos.
Un fuerte abrazo y mucho ánimo, que tanto necesitamos. Alberto Carretero


François Guinjoan (ingeniero e hijo de Joan Guinjoan). Indefectiblemente se van yendo grandes maestros de la generación del 51. Mi padre coincidió en numerosos eventos con Cristóbal Halfter, y le profesaba un gran respeto considerándolo un máximo referente de esta generación.
De no haberse ido antes, su pérdida le habría afectado fuertemente.
Un sentido abrazo a toda su familia". François Guinjoan











Arnoldo Liberman (psicoanalista y escritor).
Mahlhalffter
"Donde oigas cantar, quédate, que los malvados no tienen canciones".
(Uno de los aforismos preferidos de Cristóbal Halffter)
Si tuviera el talento de poder hacer lieders, compondría hoy uno en homenaje a Cristóbal Halffter, con dos motivaciones príncipes: hacer memoria de un compositor ejemplar y someterme al epígrafe de estas palabras. Conocí físicamente a Cristóbal en el estreno de Don Quijote, una de sus notables óperas, en el Teatro Real de Madrid, que su hijo, Pedro Halffter, con quien fui más cercano, dirigió con la solvencia y el compromiso de siempre. Como todos saben los Halffter son un saga de corcheas ("La música es algo que pertenecía a mi familia y ahí comencé a descubrir un mundo que después ha sido mi vida"), y Pedro estrenó en nuestro Teatro Real el Dr Faustus de Busoni y La mujer silenciosa de Richard Straus. En aquella oportunidad citada, reitero, el estreno de Don Quijote, me dijo Cristóbal: "me identifico con él hasta tal punto que puedo decir que algunas veces me acompaña en mis reflexiones el bueno de Don Miguel y otras Don Quijote". Y agregó entrañablemente respecto de Pedro: "pensar que éste es el mismo que estaba en la cuna en casa y que lloraba. Todo lo que tiene que ver con el arte tiene su vida independiente". Charlamos un rato mientras esperábamos que Pedro finalizara de salir del camerino y regresara a la vida de los seres humanos, impregnado, seguramente, en sus neuronas y en su piel, por el fantasma del Caballero de la Triste Figura y sus vaivenes metafísicos (cosa que, naturalmente, su padre había untado en el perfil de esa hermosa ópera). Nuestra primera conversación versó sobre algo que a mí siempre me había parecido una "casualidad con causa": la cantidad de conciertos en que sus pentagramas y los de Gustav Mahler respondían, se encontraban y se correlacionaban en un mismo programa. Y Cristóbal - mayor que yo en sólo tres años- me aseguraba que, evidentemente, no era casual (no sólo porque padecía la misma mahleria -que no malaria- que yo, sino porque mucha de su música había bebido en las fuentes del autor de Das Lied von der Erde, con su "eternamente" final, repetido siete veces, como un número cabalístico). Su muerte, la de Cristóbal, digo, a sus 92 años, tampoco resulta casual en mi propia intravida, porque en este momento estoy escribiendo sobre Pau Casals, que con sus 92 años recibió en las Naciones Unidas la Medalla de la Paz e interpretó por última vez en su existencia El canto de los pájaros (El cant dels ocells).
Cristóbal me resultó no sólo un creador de una notable cultura -me comentó algunas cosas de Heidegger para un libro mío que no viene al caso mencionar- sino que sentía un amor tan profundo por la música, por su semántica propia (el lenguaje que no necesita otra mirada que su propia fugacidad) y por el amor a dicho arte desde una mirada poética, que pudo expresar en su notables Elegías a la muerte de tres poetas españoles: Antonio Machado, Miguel Hernández y Federico García Lorca tanto como con su cantata Di sí en voz alta (Yes speak out) conmemorando el XX Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos o en su Adagio en forma de rondó para orquesta inspirado en el atentado del 11 de septiembre de 2001 en New York, o, y esto lo define como uno de los compositores españoles de mayor relevancia, en el pedido de Rostropovich para que compusiera una obra para él (Concierto nº 2 para chelo y orquesta.1985),  y en 1986 y por encargo de la Orquesta Filarmónica de Berlín (la mejor orquesta del mundo) compuso Tres poemas de la lírica española para barítono y orquesta. Yo sumaría a estos notables logros sus también notables cuartetos de cuerda con sus inéditos hallazgos contrapuntísticos (recuerdo especialmente Espacio de silencio. Aquel pensamiento suyo: "Pedimos a gritos el silencio para poder disfrutar de la música"), su incursión en la música electrónica, su concierto para piano y orquesta y sus tres singulares óperas. Un músico cabal. Un músico hondo. Un músico intenso. Un gran músico.

"Quijote de la música española / el loco cuerdo / nunca tan necesario un hombre", escribió el poeta Antonio Daganzo. El mismo poeta que dijo respecto de la edad de Cristóbal: "Eso pone el carnet de identidad pero yo no me lo creo". Contestaría a esto Halffter: "Yo me mantengo pleno de facultades y la creación y la curiosidad me mantienen joven". Esa noche, cuando el estreno de El Quijote, me dijo: "En mi relación con Pedro procuro no dejarme llevar por el orgullo paterno que siento. Tengo mucho respeto por mi profesión". Y agregó algo que no he olvidado: "No se nos habla desde pequeños sobre el valor del silencio". En Una vida para la música escribe: "El hecho de que la música sea abstracta y no represente nada en concreto tiene el poder de absolverlo todo y de moverse en una esfera de total abstracción a la que la filosofía no llega ni tiene intención de llegar".

Recuerdo además que decía:
"Mi abuelo paterno era de Königsberg, un alemán prusiano. Y mi abuelo materno, el doctor Jiménez Encina, venía de Monda, un pueblecito de la Sierra de las Nieves, en Málaga. Yo me siento tan ligado a uno como a otro. Tan prusiano en el rigor, como del sur en lo de pasármelo bien dentro de ese rigor prusiano. La vida me ha permitido tener una formación doble; española a través de la Institución de Libre Enseñanza de Ortega -fui alumno de un discípulo suyo en el bachillerato- y alemana en el  Colegio Alemán y mi estancia allí. Mi maestro, Conrado del Campo, tenía una gran influencia germana, era continuador de Richard Strauss y Wagner".

Su muerte nos roba a un creador fecundamente preocupado por europeizar España, como lo quería Don Miguel de Unamuno, unido a la ambición musical de Cristóbal: españolizar Europa. Fue el músico español más cercano a este anhelo: modernizar los pentagramas españoles.
"Creo que lo principal era, por así decir, más que ir a favor, ir en contra, porque a favor de qué no lo teníamos claro, pero sí sabíamos que eso que estaba sucediendo en la música española no podía continuar. No podía y no debía. Europa sin San Juan de la Cruz, Cervantes o Quevedo, no existiría, y musicalmente tampoco sin Antonio de Cabezón o Tomás Luis de Victoria, pero nos habían dejado al margen, nos habían encerrado en un ghetto" (Cristóbal habla en plural porque se refiere al grupo Nueva música que formaba con Luis de Pablo, Ramón Barce, Carmelo Bernaola, García Abril y otros destacados compositores españoles).

Quiero finalizar con estas palabras suyas:
"La música no puede ser como un objeto, un cuadro, una escultura. La música está en el tiempo y ahí es el único sitio donde puede subsistir".
Allí nace lo que Cristóbal llamaba "su mejor yo", porque Cristóbal abominaba de la torre de marfil. Era un demócrata cabal: "No hay nada que de más libertad que la ley. En la ley está la libertad. Aprendí mucho de Schönberg. Sabía que tenía una misión pero no sabía cuál: por eso calló para escuchar. Si voy por la calle y me encuentro con una luz roja, me detengo. No es ser libre pasar de ella, sino pensar si está en su lugar".
Claro que sucedió lo que es usual en los grandes creadores: "Tengo dos óperas estrenadas en Alemania Lázaro y Novela de ajedrez, basada en Stefan Zweig, que no se conocen en España. Eso me produce cierta pena porque, sin querer, uno escribe para su gente. He dirigido la Filarmónica de Berlín varias veces y es fantástico. Pero cuando haces algo por los tuyos es mucho más".
Por último recuerdo otra charla, ésta en Robles de Laciana, en ocasión del quinto Encuentro con Rosa Torres Pardo ("la llamada de Rosa era como el cuerno de Sigfrido, ineluctable", escribió Ángel Nepomuceno el Diario de León), ocasión en la que Cristóbal estaba acompañado de García Abril, otra pérdida insuperable y cercana que hemos recordado en estas páginas. Los mejores yoes se encontraban en el mejor de los espacios posibles. Ese yo que hoy echamos de menos, pero que resucitaremos cada vez que su música se haga presente. Un símil válido de lo que sentía Mahler en su segunda sinfonía Resurrección. Ambos comprometidos hasta el esternón con la problemática humana y social de la Europa contemporánea. Querido Cristóbal: que descanses en paz. Tu anhelo utópico está en marcha, Arnoldo Liberman


José Manuel López López (compositor) La primera vez que encontré personalmente a Cristobal Halffter fue en los Cursos Manuel de Falla de Granada en el año 1981. Recuerdo con emoción los análisis que hizo de su magnífico Concierto para violín y orquesta y de su obra Tiento para orquesta, que se interpretó bajo su dirección en esos días en el patio circular columnado del Teatro de Carlos V de Granada junto a la Alhambra. Recuerdo a la perfección las explicaciones de Cristóbal sobre sus bucles cambiantes y la relación entre procesos algorítmicos y gestos populares, como por ejemplo las palmadas que cantaores flamencos sentados en sus sillas dan en su pierna mientras cantan. En Tiento este gesto estaba incorporado desde el inicio de la obra con la intervención del bombo de uno de los percusionistas, que representaba esta palmada, y que según los cálculos y la relación con la serie matemática a la que estaba unida: entre la última intervención, con la que concluía la obra y la que vendría después, pasarían miles de años. Esta manera de imbricar expresión y cálculo, tiempo y emoción, me impresionó profundamente por la fuerza y la belleza de la idea y es una herencia que siempre me acompañará. Desde entonces y tras los cursos de Villafranca del Bierzo de los que Cristóbal y Marita siempre fueron el alma, y en los que participé inicialmente como alumno y más tarde como profesor, y donde Pedro Guajardo, Enrique Macías, Jacobo Durán Loriga, Jep Nuix, Alberto García Demestres y yo creamos el Grupo del Bierzo; y con el gran honor de que mi obra Anatta, Premio de la Orquesta Sinfónica de Asturias en 1987 fue estrenada bajo la dirección de Cristóbal Halffter por esta orquesta el 25 de mayo de 1988  en el teatro Arango de Oviedo, lo he seguido con verdadera admiración y cercanía hasta el ultimo estreno en abril de este año 2021 en el Auditorio Nacional, un mes antes de dejarnos. Fue un gran honor acompañarlo hasta los últimos instantes entre nosotros en su funeral junto a su familia y queridísimos amigos comunes. Gracias Cristóbal. José Manuel López López     


Tomás Marco (compositor).                       
CRISTÓBAL HALFFTER: CREACIÓN Y ESTILO
Según Buffon “el estilo es el mismo hombre” y esto es algo que deberían considerar todos los compositores que pretenden tener una voz propia, diferenciada, y que se empeñan en conseguirla a través de la evolución técnica o la posición estética. Y es precisamente por eso por lo que no lo consiguen.
En el caso de Cristóbal Halffter no podríamos decir que en él no se dé cita una técnica impecable que acaba por ser en ocasiones deslumbrante, ni que esta no evolucione en el tiempo. Tampoco se podría negar que su posición estética, al menos en lo que concierne a cada obra, no sea muy clara y no haya tocado muchos puntos sensibles del pensamiento contemporáneo. Pero más innegable de todo esto es que su estilo no se produce por todo eso, en todo caso sería la manera en que se manifiesta, pero evidenciando que es una cosa distinta. Nos podemos acercar a los iniciales Dos movimientos para timbal y orquesta o a obras muy recientes como las Cuatro piezas españolas, a cuartetos de cuerda o a grandes masas orquestales, a obras a solo o a grandes óperas, y sin duda acabaremos deduciendo que nos encontramos ante un estilo común. Que ha evolucionado, claro, pero ¿Qué ha evolucionado? ¿La técnica? ¿La estética? Lo que de verdad ha evolucionado es el hombre y la evolución del estilo es la suya, de manera que, pese a todo, es el mismo hombre y el mismo estilo.
Se podría aducir que eso le pasa a cualquier artista, pero eso no es cierto. El estilo se manifiesta o no, no se puede ir en su busca porque no hay donde encontrar lo que debería estar dentro. Una música cualquiera de Cristóbal Halffter suena siempre a Cristóbal Halffter mientras todos sabemos que otros pueden sonar a x o a y según las circunstancias. Es posible que el compositor se acabe haciendo, y hay casos que así parecen indicarlo, pero si no se ha nacido ya compositor, las costuras acabarán viéndose irremediablemente.
Él se nos acaba de marchar dejando sobrados ejemplos de una creación llena de talento, pero, por encima de todo, nos da una muestra de estilo, de algo que seguramente no buscó porque ya lo tenía: era él mismo. Y son esos los creadores que entran por el estrecho hueco de las puertas de la Historia. Tomás Marco


Eduardo Polonio (compositor). Tengo muchos recuerdos y se me amontonan. El más antiguo es aquel reestreno en Madrid, en febrero de 1961, de tus Microformas, y la cuasi batalla campal que se organizó entre los que aplaudían y los que pateaban. Más adelante, en 1964, ese primer año de composición cuando, con enormes ímpetus renovadores, aterrizaste como director en el conservatorio de Madrid, y abandonaste al año siguiente consciente de que no era posible cambiar nada. Pero tengo un recuerdo de algo que tú, tan amante de los aforismos, dijiste en una ocasión, y que me impacto tanto que hoy, a mis ochenta años, sigo a rajatabla. Era respecto a cómo encarar la vejez: “Ni empezar a dejar ni dejar de empezar”. ¡Gracias maestro! Eduardo Polonio.


Ruth Prieto (directora de El Compositor Habla). Con mucha tristeza recibimos en El Compositor Habla la noticia del fallecimiento de Cristóbal Halffter, un hombre que siempre fue muy amable con nosotros y que siempre nos trasmitió su simpatía. Compositor imprescindible de la historia de la música española del siglo XX, renovador y referente para muchas generaciones de compositores, la música de vanguardia española se queda notablemente huérfana tras su partida a la edad de 91 años en la localidad en la que residía, Villafranca del Bierzo (León).
El compositor madrileño fue una de las figuras más importantes de la música española del siglo XX. Con más de un centenar de composiciones, de la música electrónica a la sinfónica pasando por la ópera y las piezas camerísticas, Halffter estuvo trabajando hasta prácticamente sus últimos días. Gracias Maestro.


David del Puerto (compositor).  Son muchas las imágenes y memorias que me vienen al evocar a Cristóbal, casi todas asociadas a aquellos  encuentros en Villafranca del Bierzo.  Su talante acogedor parecía llenar las calles de la mágica localidad, convertida cada año por unos días en epicentro de una actividad musical frenética. Su calidez y su humor en las sobremesas - animados los numerosos contertulios por unos vasos de buen vino berciano -, marcaban un punto alto en cada jornada, dejándonos para siempre el recuerdo imborrable de su personalidad única, rica, vital y profunda.
Hasta siempre.



Alberto Rosado (pianista).  He tenido la suerte de haber conocido a Cristóbal Halffter y de haber trabajado su música con él. También la de que pusiera toda su confianza en mí para grabar su obra para piano. Recuerdo los días de trabajo en Villafranca, que no solo incluyeron intensas sesiones al piano, desmenuzando sus partituras, sino también, y sobre todo, esos momentos de charla en los que compartía con profundidad sus opiniones sobre temas tan dispares como la música, la política, la amistad o la naturaleza. En nuestros encuentros, tanto en Villafranca como en Madrid, siempre estuvo presente Marita, su esposa y su “pianista de cabecera” que también me aportó diferentes puntos de vista sobre la música de Cristóbal. Ambos fueron extremadamente generosos conmigo y desde el principio consiguieron que nuestra relación no fuese solamente profesional. Para mí ha sido un privilegio conocer tanto a Marita como a Cristóbal, una de las voces más personales y carismáticas de la música española de la segunda mitad del siglo XX. Alberto Rosado

 
Santiago Serrate (director de orquesta). Mi primer encuentro con Cristóbal Halffter fue por casualidad en una tienda de partituras en Berlín el año 1996, así nos conocimos. Más tarde, ya como director de orquesta tuve el honor de dirigir el concierto de su 75 aniversario para el antiguo CDMC y en esa ocasión  ya me encontré a un compositor-director con la ideas clarísimas, muy exigente pero que me ayudó mucho a  entender su música rápidamente en un concierto que él recordaba con mucha estima y afecto. Le debió gustar, ya que más adelante me llamó en repetidas ocasiones para hacerle de director asistente cuando él dirigía y prepararle su Don Quijote la última vez que se hizo en versión de concierto en Madrid, también para el estreno en España y en Grecia de su ópera Lázaro así como mucha de su obra para orquesta. Trabajar intensamente todas esta partituras con Cristóbal, ha sido una  gran suerte y un privilegio enorme, ya que me transmitió exactamente que es lo que quería y cómo conseguirlo, cosa que me ha ayudado mucho cuando las he dirigido. Era un hombre culto, excelente conversador y con muy buen sentido del humor. Como anécdota, siempre recodaré el día que subimos al Partenón de Atenas Cristóbal, su querida Marita y yo en una mañana radiante. Descansa en paz estimado Cristóbal y ahora podrás estar con tu querida Marita para seguir haciendo música juntos. Santiago Serrate


José Zárate (compositor). Siento la pérdida del compositor Cristóbal Halffter, Maestro de la Historia de la Música Española. Mi pésame a sus hijos, y muy especialmente a Pedro Halffter, director de orquesta y "amigo en música". Dentro de mi Tesis Doctoral leída y defendida en 2007 en la Universidad de Oviedo (y que deseo pronto sea publicada), en el cuarto capítulo se desarrolla un estudio del lenguaje pianístico del compositor Cristóbal Halffter: "Capítulo IV. La producción pianística de Cristóbal Halffter: Consolidación ideológica". Si buscáramos un paradigma en la música de Halffter —y más concretamente en la producción escrita para piano, elemento primordial de la Tesis Doctoral anteriormente citada—, este sería el énfasis por la pretensión de considerar la espiritualidad como base de toda evolución y, por ello, como real elemento coyuntural en la consecución de un lenguaje capaz de transmitir la esencia de dicha cualidad. [...] Su compromiso hacia la comprensión de la condición humana es parte de su idiosincrasia creadora, viendo en ello una determinación específica de un simbolismo ético. Buen viaje, estimado y admirado Cristóbal Halffter. Y gracias. José Zárate


 


Cristóbal Halffter 1930- 2021, es uno de los compositores más importantes de la Generación del 51, grupo de artistas, entre los que se encuentran también Luis de Pablo, y Joan Guinjoan, que renovaron el panorama musical español con la introducción de las técnicas musicales de la vanguardia europea, como el dodecafonismo y el serialismo. Halffter es un elemento fundamental en la música clásica española del siglo XX. 
Sus primeras obras denotan una influencia más bien nacionalista, pero poco a poco fue evolucionando hacia un estilo más vanguardista, asumiendo las características más modernas de su tiempo dentro de un lenguaje muy personal. En él se mezclan la atonalidad, el dodecafonismo, el serialismo, la música concreta, electrónica, y también el uso de las formas clásicas. 
Naciones Unidas le comisionaron la cantata Yes, speak out (texto de Norman Corwin) para conmemorar el XX aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y desde entonces no paró de componer.

Nacido en Madrid en 1930, ha sido una de las figuras más notables de la música de vanguardia. Sobrino de Rodolfo y Ernesto Halffter e hijo de una concertista de piano que murió siendo él todavía un niño, la tradición musical familiar marcó su infancia. Formado en el Conservatorio de Música de Madrid, donde fue discípulo de Conrado del Campo y de Alexander Tansman, finalizó su carrera en 1951 obteniendo el premio extraordinario de Composición con la obra para orquesta Scherzo.
En 1953 fue galardonado con el Premio Nacional de Música por su obra Concierto para piano, y en 1954 se trasladó con una beca a París, en compañía de su tío Ernesto, donde entró en contacto con Albert Blancafort. En 1957, también becado, residió en Roma y Milán, relacionándose con Luigi Dallapiccola y su discípulo Luciano Berio, y con Bruno Maderna.

Catedrático de Composición en el Conservatorio de Madrid desde 1960, asumió la dirección de dicho centro en 1964, aunque dos años más tarde abandonó el cargo y pidió la excedencia de su cátedra para dedicarse a la composición, actividad que ha alternado con la dirección de orquesta.
En 1968 compuso la cantata Yes, speak out yes por encargo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con motivo del vigésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; al igual que otras de sus composiciones, como Llanto por las víctimas de la violencia (1970-1971), o Réquiem por la libertad imaginada (1971).
En 1983 fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, en 1994, le fue otorgado el Premio Fundación Guerrero de Música Española, recibiendo en 1995 el Premio Europeo de Composición. Entre 1952 y 1956 compuso una serie de obras religiosas (Ave Maria, Panis angelicus, Antifonía pascual y Misa ducal), a las que siguieron las piezas orquestales Concertino para orquesta de cuerda (1956) y Dos movimientos para timbal y orquesta de cuerda (1956). Tras una asimilación de la música serial, cuyo ejemplo más destacado es Sonata para violín solo (1959), evolucionó hacia formas más personales de composición. 
En 1995 recibe en Karlsruhe el European Prize for Composition. En 1998 es nombrado Doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid y dos años más tarde estrena en el Teatro Real de Madrid su ópera Don Quijote.
El 4 de Agosto del 2003, estrena en el Festival de Salzburgo, Adagio en forma de rondo para orquesta, en cargo de la Filarmónica de Viena bajo la batuta de Semyon Bychkov.
El 5 de febrero del 2005, estrena Palimsesto para timbales y orquesta con la Dresdner Philharmonie dirigida por Pedro Halffter
El 4 Mayo del 2008, estrena la ópera Lázaro in Kiel/D, encargo del Theatre of Kiel, Libretto de Juan Carlos Marset, bajo la batuta de Georg Fritzsch, Philharmonic Orchestra Kiel
Desde 1970 Cristóbal Halffter ha dirigido numerosas orquestas en Europa y  América.


La fotografía del Maestro de de la Fundacíon BBVA

Más información en el perfil del compositor en nuestra web ECH-Cristóbal Halffter


 

Destacamos ...