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«Tiendo a disfrutar la música menos violenta, quieta y silenciosa» Adrián Demoč


03/12/2020

Una entrevista de Ismael G. Cabral para El Atelier de Músicas de El Compositor Habla.



 
Pese a su privilegiada situación en el corazón de Europa de Eslovaquia es tristemente común para el fagocitador de cultura mediterráneo conocer poco o nada. Un pequeño país que resulta, en sí mismo, un misterio desde luego también en lo que respecta a la música de creación. Adrián Demoč (Zvolen, Eslovaquia, 1985) proviene de allí aunque, sorprendentemente, sus raíces hoy prosperan en el Levante español. Con una viajera trayectoria a sus espaldas su biografía formativa no es la habitual ni del compositor español ni tampoco del creador centroeuropeo. Sus maestros y años de preparación se esparcieron entre países como Lituania, República Checa y Rumanía, entre otros. El muy activo sello inglés Another Timbre publicó hace meses el primer monográfico consagrado a la obra musical de Demoč; y es ahí donde advertimos a un autor de una música que intenta aquilatar su propia voz muy al margen de los caudales más crecidos. Puede que la interesante controversia que genera su audición consista en ser demasiado pausada para los cenáculos contemporáneos y suficientemente moderna, desde luego, para quienes buscan la mera evasión.
 




1. Ismael G. Cabral: Conocemos muy poco de la música contemporánea eslovaca. ¿Cuáles son sus referentes artísticos patrios, digámoslo así, y qué conexión mantiene actualmente con su país de origen?
 
Adrián Demoč: He estudiado y vivido en el extranjero casi toda mi vida adulta. Así que debo decir que la música eslovaca la conozco solo desde cierta distancia, aunque estoy en contacto con algunos compositores y músicos. Pero solo raramente tengo la ocasión de asistir a conciertos o festivales allí. Mi música favorita eslovaca es de los años 90 (compositores que formaron el grupo Veni ensemble: Martin Burlas, Marek Piaček, Dano Matej y Peter Zagar) o de los 60 (Tadeáš Salva, Jozef Sixta, y mi favórito Milan Adamčiak, artista interdisciplinario y polifacético, muy difícil de encajar). No obstante, tengo la impresión de que en los últimos años la escena eslovaca está más viva. Han aparecido nuevos ensembles dedicados a la música de hoy y también hay más oportunidades que hace una década.
 
En cuanto a mi conexión musical, en estos últimos años mi obra se ha empezado a tocar un poco más por allí, lo que me hace muy feliz, ya que hasta ahora mi música se interpretaba casi siempre en la República Checa, donde hay más festivales y eventos dedicados a la nueva música. El año pasado en Bratislava tuvo lugar un primer concierto dedicado a mis piezas (un encargo del ensemble Ricercata y algunas otras páginas). En un par de meses deben interpretar allí Neha, para orquesta. De todas mis colaboraciones con los músicos eslovacos la que sin duda significa más para mí es el trabajo con el violinista Milan Paľa, quien lleva tocando y grabando obras mías desde que nos conocimos como alumnos en la Academia de Janáček de Brno, en la República Checa. En cuanto a otras músicas de mi país natal, me interesa el folclore eslovaco, sus instrumentos y modos de expresión, aunque no los utilizo como una fuente de inspiración concreta. También me son cercanos algunos artistas fuera del contexto musical. De hecho últimamente estoy más en contacto con escritores eslovacos (sobre todo poetas) que con compositores. Al mismo tiempo me siento también en casa en la cultura checa, donde viví unos cinco años y donde me formé como compositor. En cuanto a mi propia estética musical, diría que es poco común tanto allí como aquí en España. Aunque me parece que es más probable programar un Demoč en Eslovaquia que aquí.

2. I.G.Cabral: Vive en España desde hace un tiempo considerable. ¿Se siente inserto en el panorama contemporáneo de aquí?
 
Adrián Demoč: Francamente no. Hay unos cuantos artistas españoles cuya obra intento seguir como oyente (por ejemplo Ferran Fages, Clara de Asís, Llorenç Barber y artistas sonoros como Bosch/Simons, que residen en España), pero seguramente me queda mucha música por descubrir. A veces tengo suerte y descubro cosas fascinantes. Me encantaron algunos artistas presentados en la exposición Escuchar con los ojos. Arte Sonoro en España (1961-2016) que comisarió José Iges en la Fundación Juan March. Escribí un artículo sobre la muestra para una revista eslovaca donde compartí mi entusiasmo. Pero como compositor no participo en la escena. No es que no lo haya intentado, pero parece que por el momento mi música no ha encontrado su lugar.
 
3. I.G.Cabral: Al fin y al cabo tanto Eslovaquia como España son dos países “des/localizados”, fuera del circuito nuclear de la nueva música. ¿Le preocupa esa circunstancia a la hora de la proyección de su trabajo?
 
Adrián Demoč: Ahora ya no aunque me preocupaba un poco al principio, cuando empecé a vivir aquí. Antes mi vida era muy diferente. Durante mis estudios en Brno vivía en un ambiente cultural muy activo, con estrenos regulares, amistades artísticas, etc. Por lo tanto tuve dudas de  si no sería mejor vivir en algún centro cultural y poder seguir directamente con mi trabajo. Vine a España por cuestiones personales. Al mudarme también decayó la posibilidad de desarrollar una carrera más en el ámbito de la academia. Mi música se dejó de interpretar durante varios años. Pero esta experiencia fue muy valiosa para mí. No obstante, poco a poco me he ido olvidando de estas inquietudes y me he centrado cada vez más en mi trabajo en sí, sin pensar en otras ambiciones. He seguido componiendo por el mero hecho de disfrutarlo. Por otra parte, un cierto aislamiento también tiene sus ventajas en la búsqueda de una voz propia .
 
4. I.G.Cabral: Su trabajo ha podido escucharse en varias ocasiones en el Festival de Ostrava. ¿Qué puede contarnos de este festival y de su relación con el?
 
Adrián Demoč: El festival de Ostrava es, según mi opinión, un proyecto único, que ofrece la posibilidad de tres semanas de intercambio intensivo de ideas entre los participantes y compositores de prestigio invitados (por ejemplo Christian Wolff, Alvin Lucier, Richard Ayres, Bernhard Lang, George Lewis, etc...) Todo en un ambiente bastante relajado e informal, aunque intensivo (el festival es un verdadero maratón de conciertos y eventos). O sea, una oportunidad especial para ampliar el horizonte musical. También allí pude, debido a su ubicación, reestablecer mis contactos personales y profesionales. Gracias al festival de Ostrava mi música se empezó a tocar con algo de asiduidad.
 
5. I.G.Cabral: Su primer disco monográfico para el sello inglés Another Timbre muestra una notable variedad estética con predominancia de cierta afinidad por la slow/quiet music. ¿Se siente más o menos conforme con esta etiqueta?
 
Adrián Demoč: Me alegro de que haya notado una variedad estética dentro de esta afinidad. Es cierto que la quietud de estas piezas es solo una de sus características, o así lo veo yo. Como oyente y compositor en general tiendo a disfrutar más la música menos violenta, quieta y silenciosa. Pero también tengo varias piezas con un carácter bastante más agresivo o potente, por ejemplo mi pieza para orquesta de cuerdas Struny: steny, zhluky, sny, que estrenó hace unos años la Tallinn Chamber Orchestra. Pero, sea material “tranquilo” o “agresivo”, diría que siempre intento buscar una claridad o simplicidad esencial, casi desnuda. A la vez necesito encontrar en esta condición esencial algo fascinante, que, por supuesto, no es fácil de conseguir. Por lo tanto, los términos silencioso o lento todavía no dicen mucho sobre esta cuestión, que es para mí fundamental. En fin, y respondiéndole, aunque no me moleste la etiqueta y seguro que la misma se acerca bastante, creo que no abarca completamente la esencia de mi trabajo compositivo.


 
6. I.G.Cabral: Fácilmente al escuchar ciertas obras suyas (como la orquestal Neha) se puede pensar en Morton Feldman como referente...
 
Adrián Demoč: Morton Feldman es por supuesto casi la primera asociación en cuanto a música más introvertida, lenta, suave o silenciosa. Obviamente, su música fue para mí un gran descubrimiento hace ya muchos años. Fue una señal clara de que la música puede seguir otras direcciones, sin confiar en las recetas del pasado, con sus ideales formales y tectónicos, de la orquestación. Pero hay más compositores cuya obra ha tenido un gran impacto sobre mi pensamiento (por ejemplo la de Tomasz Sikorski, Henryk M. Górecki, Rytis Mazulis, Martin Smolka, la música ars subtilior...) Pero creo, o eso deseo, que en una obra como Neha ya se puede entrever mi propia voz.
 
7. I.G.Cabral: Su obra, y creo que sus propios gustos personales, conectan también con la música antigua. ¿Existe algún hilo real entre sus composiciones y la música del pasado?
 
Adrián Demoč: Ian Mikyska, un crítico musical, describió mi música con las siguientes palabras que quizás completen también mi respuesta anterior: "His music sits comfortably on the edges of several aesthetics, most notably that of American experimentalists like Tenney and Lucier, in contrast with European minimalism (Pärt, Górecki) and spectralism (...). The influence of Feldman is keenly felt, but there is also a specifically European sensibility, sometimes present as nostalgia or lament. In addition to the use of folk instruments (the Slovak fujara and dulcimer) and alternate tunings, this tendency to laments that use historical materials connects him to György Ligeti. However, Demoč tends to isolate a few parameters and work with them exclusively, leading to a non-rhetorical quietude and contemplation entirely unlike Ligeti (...). There is often a sense of the remnants of an earlier music being heard; only its core, its general feeling – a poetics heard from a distance….” Aunque ya han pasado unos años, creo que todavía me puedo identificar con esta descripción aún hoy, a pesar de cierta evolución de mi música. La música antigua me interesa, pero no busco en ella una inspiración consciente. Me gusta su sonoridad y el modo de pensar de algunos compositores (últimamente por ejemplo Luca Marenzio a quien descubrí gracias a su mención en una entrevista con Peter Ablinger, o Giovanni Valentini).
 


 
8. I.G.Cabral: ¿Qué experiencia y qué herencia acumula de algunos de sus maestros como Martin Smolka y Osvaldas Balakauskas?
 
Adrián Demoč: Ambos fueron muy importantes para mí, por distintas razones. A Martin Smolka le conozco desde hace unos 18 años y estamos en contacto permanente. Empecé a estudiar con él más tarde, cuando ya nos conocimos muy bien (mientras tanto estudié en Brno con el profesor Frantisek Emmert) y vimos que teníamos muchas fascinaciones en común (musicales, poéticas, estéticas). A lo largo de los años creamos una amistad que valoro mucho. Sin duda es una persona decisiva en mi formación como compositor. A veces sigo consultando con él algunos problemas musicales concretos, además de hablar sobre muchos otros temas. Con Osvaldas Balakauskas estudié solo un año académico. Nuestra relación era completamente diferente. Utilizamos pocas palabras, en las clases todo lo que presentaba lo tenía que tocar en el piano, casi sin explicación ninguna. Esta experiencia fue también muy importante. Creo que en Lituania mi música empezó a ser más disciplinada, pero este orden y concentración fue algo que intentaba conseguir desde mis primeras piezas. Mis otros maestros fueron Frantisek Emmert (en Brno) y brevemente estudié en Bucarest con Doina Rotaru. Estos también fueron importantes para mí. A lo mejor no tanto en cuanto a estética, sino como ejemplos de actitud por la forma que tenían ambos de vivir la música.
 
9. I.G.Cabral: En mayo de 2021 el Klangforum Wien estrenará una partitura suya. Háblenos de este y otros futuros proyectos.
 
Adrián Demoč: En unos meses el sello Another Timbre publicará otro disco monográfico que incluye un nuevo quinteto llamado Hlaholika (encargo del sello) y otras obras de cámara, interpretadas por el ensemble Apartment House. El mes que viene también se debe grabar mi pieza para violín Dotyky. Za zrkadlom (de unos 75 minutos de duración). Ahora mismo me centro en el proyecto para Klangforum. En cuanto a nuevas piezas, tengo algunas esperándome, pero todavía es demasiado pronto para hablar de ellas. Será un placer compartirlas con ustedes en el futuro.


Las fotografías Adrián Democ son de Fernando Gimeno y de Anton Lukoszevieze



Ismael G. Cabral

Noviembre 2020

 

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