ISSN 2605-2318

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Estreno mundial de la obra 'Melancholia', de José María Sánchez-Verdú


12/01/2015

Entrevista. La Quinta de Mahler tiene el privilegio de acoger el estreno mundial de la obra 'Melancholia', de José María Sánchez-Verdú, el jueves 15 de enero a las 20,00 h, tres piezas para violín barroco compuestas para 'ilustrar' la exposición 'La luz que queda', del artista plástico Jesús Marchante, que esos mismos días se inaugura en la galería Ra del Rey de Madrid. La obra será interpretada en directo por la violinista Lina Tur Bonet. Los tres artistas, acompañados por el musicógrafo José Luis Téllez, mantendrán un coloquio previo a la interpretación de la obra, que será seguida, como es habitual en LQM, por un vino español.

Hemos podido conversar con el compositor y con la violinista y aquí tenéis la entrevista. José María Sánchez-Verdú nos vuelve a sorprender, esta vez con una obra contemporánea para violín barroco:

...con José María Sánchez-Verdú...

1. Ruth Prieto: ¿Por qué una obra contemporánea para violín barroco?

José María Sánchez-Verdú: Trabajo bastante con instrumentos antiguos: tienen una serie de cualidades que los instrumentos modernos han perdido buscando mayor sonido, volumen, estandarización... De hecho estoy trabajando ahora para instrumentos del siglo XIV y XV!

2. Ruth Prieto: ¿En este momento personal suyo como compositor, busca entonces esas cualidades que estos instrumentos le ofrecen?

José María Sánchez-Verdú: Las cuerdas de tripa, el diferente tipo de arco y de articulaciones..., todo me acerca más al mundo del lenguaje ("suonare parlante") del Barroco, transformado en nuevas posibilidades. Fascinantes son también las posibilidades que estoy trabajando, aparte de la tiorba, etc. de instrumentos más anteriores como el organetto, el órgano gótico, la vihuena de arco, etc.




...con Lina Tur Bonet...

3. Ruth Prieto: Hábleme de la obra: ¿cómo la ve, cómo ha sido el trabajo con el compositor?

Lina Tur Bonet: Lo primero, es para mí un honor recibir una obra para violín solo dedicada de manos de un compositor de la talla de José María Sánchez Verdú.
Se trata bajo mi punto de vista de una obra de gran poesía, tremendamente sutil y escrita de una manera muy precisa, revelando un conocimiento profundo del instrumento, pero también la búsqueda de un lenguaje nuevo, poniendo a prueba los límites del instrumento. También tiene muchas características extremamente sensoriales. La obra goza de una arquitectura muy clara y de muchos registros muy bien diferenciados.
En ello precisamente radica su dificultad técnica, nada desestimable a pesar de su aparente sencillez, pero también su enorme belleza y emotividad.

En cuanto al trabajo con José María, me resulta siempre muy sorprendente la afinidad en nuestras referencias y preferencias. En nuestras muchas conversaciones hemos siempre encontrado muchos puntos en común, lecturas e influencias…¡e incluso obsesiones compartidas! Esto crea siempre un vínculo muy grande, más aún por el hecho de venir de disciplinas distintas, pero con un objetivo común: la música, la creación. (Aunque, en mi caso, ésta sea más bien la re-creación). Es por ello que creo haber entendido bien lo que él pretende con la obra, y espero poderlo transmitir de manera fidedigna en los apenas 12 días entre su finalización y el estreno.
 
"Estudiarla me sugiere entrar en una dimensión distinta, ese universo que el compositor ha creado, donde el violín a menudo no suena a violín, y donde el tiempo va, según mi sensación, también a otra escala y en otras direcciones."
4. Ruth Prieto: Siendo una experta en música barroca, ¿cómo se aborda una creación actual contemporánea desde un prisma como el de la especialidad es este instrumento barroco?.

Lina Tur Bonet: En realidad aunque en los últimos años me he dedicado profusamente al estudio interpretación de la música barroca nunca he dejado de interpretar el violín moderno.
De esta manera, abarco 400 años de música, y compagino la música antigua con colaboraciones con la Mahler Chamber Orchestra, impartiendo violín moderno en el Conservatorio Superior de Zaragoza, acabo de tocar el concierto de Beethoven con una orquesta moderna o justamente este último año he realizado varios conciertos en la fundación Tapies con miembros del cuarteto Casals interpretando clásicos del siglo XX, como Messiaen, Feldman o Lutoslawski.

En mis años de estancia alemana y estudios en Freiburg me interesaba mucho la música contemporánea, y solía trabajar conjuntamente con compositores, con los que trabajaba buscando nuevos recursos para el violín interesándome por las técnicas de composición y grabando. Sería justo después, en mi estancia en Viena, fue cuando comencé con la música antigua.

El hecho el hecho de tocar el violín barroco y conocer la música antigua no hace sino ampliar la visión sobre mundo de la composición, pues se añade más de un siglo de música al repertorio, así como una manera diversa de afrontarlo; además, esto ayuda a entender los muchos paralelismos que hay entre la música antigua y la contemporánea, y a reconocer los valores musicales que sobreviven a estilos, modas, épocas o instrumentos.

José María ha querido dedicar esta composición al violín barroco, lo cual ya venía comentándome hace un tiempo. Creo además que hay una clara inspiración en la música antigua y en las Sonatas del Rosario de Biber, una obra que es muy importante para mí y que José María me escuchó hace unos meses.
Es claro que el violín barroco, siendo un instrumento en su esencia igual al moderno, goza sin embargo de características sonoras e incluso idiomáticas distintas.

De ello se deriva, bajo mi punto de vista, un extra de delicadeza y poesía en esta obra.

(La foto de José María Sánchez-Verdú  es de José Luis Montero de El Correo de Andalucía)

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