ISSN 2605-2318

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Josep Maria Guix estrena «Wind...Chimes»


02/03/2015

Entrevista. La obra se estrena el próximo jueves 5 de marzo del 2015 a las 19,30 en el Auditorio del Conservatorio del Liceo en un programa que además de Guix incluye a Ravel y a Bartók.



Hablamos con Josep Maria Guix, y compartimos con ustedes sus reflexiones, un gran compositor a quien nos gustaría escuchar más a menudo:
 
1. Ruth Prieto:  La próxima semana se estrena Wind... Chimes!: ¿qué nos puede comentar de esta obra?

Josep Maria Guix: Fue Emili Brugalla quien me ofreció la posibilidad de componer una pieza y estrenarla en un concierto que incluía la Sonata para dos pianos y percusión de Bartok. ¡Menuda responsabilidad! Decidí circunscribirme a los dos teclados, aunque de alguna manera la percusión está presente como referencia –el sonido del carillón y el de las campanas.

De hecho, el punto de partida surgió casi de manera simultánea, en las tres partes que articulan la obra. Por un lado, el efecto de desfase rítmico que producían los sonidos procedentes de grandes campanas -situación que me sedujo una mañana de domingo, cerca de una iglesia de Utrecht, hace ahora algunos años. También sabía que el el inicio de la composición debería ser algo del todo inocente: la brisa que agita suavemente los pequeños tubos metálicos de un carillón y origina unas melodías y unos ritmos con un cierto grado de azar. Más tarde desarrollé la idea del delay, de la imitación de cerca entre los dos pianos, a partir de una sucesión de intervalos de cuarta, pasaje que constituye la sección central de la obra a modo de desarrollo -la más difícil de interpretar, por cierto.

Podría decirse, por otra parte, que la escucha atenta de diversas versiones de la Sonata bartokiana fue lo que me convenció de la dificultad para atacar conjuntamente un acorde en ambos pianos y, por ello, intenté evitar ese ataque simultáneo en mi pieza. Sin embargo, hay fragmentos en Wind... Chimes! en los que desfasar ambos instrumentos implica también un reto de sincronización precisa.

2. R.P.: A veces y quizás por la falta de perspectiva histórica uno se pregunta ¿cuáles son los criterios que definen una buena obra, una obra maestra: ¿cuáles serían sus criterios para definir una buena obra, una obra maestra?

Josep Maria Guix: Me viene a la memoria una entrevista con los Beatles en la que les preguntaban algo un poco semejante –“¿Cuál es el secreto del éxito de vuestra música?”-, y Ringo respondía que si lo supiesen buscarían un grupo y se convertirían en managers.

Ahora en serio, creo que no es lo mismo una buena obra que una obra maestra, términos por los que siento un enorme respeto, pero que implican una distinción cualitativa, a mi entender. Tal vez resulte demasiado complicado objetivar una serie de parámetros: no creo que exista una fórmula magistral para fabricar buenas novelas, películas o edificios. Pero sí que es importante, al menos, que la construcción no se derrumbe.
 
"Para mí, una buena obra es aquella que se sustenta firmemente por ella misma -no sólo por teorías, procedimientos o algoritmos-, que comunica algo profundo, que se revela sincera y surge por una verdadera necesidad creativa."
Una obra maestra, sería aquella que despunta por encima de todas las demás, la que brilla con una inagotable luz propia y se convierte en clásica; consecuentemente -y citando a Italo Calvino-, siempre tiene algo que decir. Audición tras audición, continúa funcionando, fresca como la primera vez, quizá porque acoge en su seno un gran número de lecturas posibles.

Si la pregunta se centra más en mis preferencias estilísticas, diría que una buena obra debe ser sutil y refinada, debe sugerir más que mostrar abiertamente, tiene que poseer una concisión formal que la despoje de todo aquello superfluo, debe amalgamar armonía y timbre y huir siempre del camino fácil.

Enlazando con el principio de mi respuesta diría que algunas de las canciones de los Beatles son clásicas porque, más allá del factor nostálgico, seguimos descubriendo en ellas nuevos aspectos musicales –relaciones armónicas infrecuentes, gusto en los arreglos, melodías modales, duración adecuada- al volverlas a escuchar.

3. R.P.:  ¿En qué momento, como compositor, se encuentra?

Josep Maria Guix: Tal vez en un punto de inflexión importante, en una saludable encrucijada en la que la experiencia del pasado debería permitirme apostar por nuevos itinerarios. Veremos que surge... De momento, admito que los comentarios entusiastas de diversos colegas –en especial de los más mayores-, contribuyen a seguir creyendo en el camino que acabo de emprender.

4. R.P.: ¿Cómo es su proceso creativo?

Josep Maria Guix: ¡Tremendamente lento! Necesito un punto de partida que sugiera en mi una imagen poética, una referencia sonora; si no se despierta esa necesidad interior, el convencimiento auténtico del acto creativo, me resulta imposible componer. Después vendrá la lucha/diálogo con los materiales; el aspecto más relacionado con el oficio, podríamos decir. Con el tiempo uno va desarrollando sus propias herramientas y sus rasgos de estilo (determinados acordes, exploraciones tímbricas, etc.), pero debe existir siempre la chispa inicial.

"Me gusta imaginarme a mi mismo como oyente ideal de mi propia música: si no me convence, si me aburre, significa que no funciona y hay que volver a intentarlo. Vivo la composición como un proceso de eliminar lo que sobra e ir a buscar la esencia tras haber convivido durante mucho tiempo con la materia sonora, con las posibilidades formales."

5. R.P.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Josep Maria Guix: Tengo en mente una obra para cuarteto de clarinetes, en la que utilizaría una técnica análoga a la empleada en Wind... Chimes!: la recreación de un procedimiento típicamente electrónico -el delay- tan solo con instrumentos reales y, a la vez, trabajar en la espacialización de los instrumentos, con el fin de trazar líneas de direccionalidad entre los sonidos. Uno se adentra en un terreno de gran ambigüedad –la relación del eco con los procesos canónicos del contrapunto, la transición de línea a textura, etc.- que me resulta muy atractivo. A menudo se establece una especie de efecto estroboscópico, en el que sobre un trasfondo se destacan acentos, motivos, ritmos... El resultado perceptivo es fascinante.

Asimismo, estoy desempolvando un viejo proyecto: un ciclo de canciones para voz femenina y orquesta de cámara sobre textos de Omar Kayyam y de Fernando Pessoa. Veremos si surge la oportunidad -¡y la viabilidad económica!- para llevarlos a cabo. Pero antes que nada debería encontrar el color de una voz que me resulte convincente para escribir la obra ad hoc. ¿Alguna mezzo desea implicarse?

 
Josep Maria Guix
Barcelona, 25 de febrero de 2015

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Josep Maria Guix (Reus, 1967)

Licenciado en Historia del Arte por la UAB, posee asimismo los Títulos de Piano (Conservatorio de Tarragona) y los Títulos Superiores de Lenguaje y Composición (Conservatorio de Badalona). También ha estudiado composición y música electroacústica en la Fundació Phonos de Barcelona (con Gabriel Brncic ) y en el IRCAM de París (2002). Ha sido alumno de David Padrós y de Benet Casablancas, y ha recibido clases y consejo de José Manuel López López, Joan Guinjoan y Jonathan Harvey, entre otros.

Ha sido becado por el IUA , por el CoNCA y por el Colectivo Mixtur. Sus obras han sido grabadas en CD en distintas ocasiones y se han publicado en diversas editoriales (EMEC, La mà de Guido, Dinsic, Periferia). Ha sido profesor de materias humanísticas y tecnológicas en el Conservatori Superior de Música del Liceu y profesor asociado de la UPF. Ha colaborado con distintas instituciones (Fundació la Caixa, JONC, RMC, L´Auditori, etc.) y ha dirigido el Festival Nou Sons de Barcelona de 2007 a 2012.

Actualmente compagina la docencia con la divulgación musical y la composición.
Más información en:

www.josepmariaguix.com

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